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Turisteando el mundo

  • Foto del escritorPilar

Gran Canaria, qué ver en 8 días sin coche.


Montañas Sagradas desde Tejeda

La isla de Gran Canaria junto a las islas de Lanzarote, Fuerteventura, Lobos y el archipiélago Chinijo conforman la provincia de Las Palmas, la otra provincia, Santa Cruz de Tenerife, está formada las islas de Tenerife, La Palma, La Gomera y El Hierro. Ambas provincias pertenecen a la Comunidad Autónoma de Canarias, territorio insular en el Océano Atlántico.


Gran Canaria con una superficie de unos 1550 km² y una altitud de casi 2000 metros en el interior de la isla es la tercera en extensión del archipiélago y la segunda más poblada. La capital de la isla es Las Palmas de Gran Canaria, también capital de la provincia y de la Comunidad Autónoma de Canarias, conjuntamente con Santa Cruz de Tenerife.

Algunos definen a esta hermosa isla como un continente en miniatura y es que la diversidad de paisajes con el mar la hacen única, así como la flora endémica de la isla. Casi el 50 % terrestre de la isla está declarada Reserva de la Biosfera por la Unesco con su ola marítima adyacente desde el 2005 y toda la isla cuenta con más de 30 espacios naturales protegidos. Esos barrancos que nacen en el interior de la isla con paisajes extremadamente abruptos hasta su llegada al mar la hacen única y se generan multitud de microclimas. Pero además, en 2019, el Paisaje Cultural del Risco Caído y los Espacios Sagrados de Montaña de Gran Canaria abarcando los municipios de Artenera, Tejeda, Gáldar y Agaete, fue declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco, coincidiendo parte de este territorio con el de la Reserva de la Biosfera. Ya veis, la Isla de Gran Canaria bien merece una visita.

Mi viaje a Gran Canaria

Tras 15 meses sin tomar un avión por la pandemia que estamos viviendo, a finales de mayo decidí visitar nuevamente la isla de Gran Canaria y digo nuevamente porque era mi tercera visita a ella, la primera vez fue una parada en su capital y la segunda de unos nueve días en verano con centro de operaciones en Maspalomas y desde allí recorrí lugares como la capital de la isla, Barranco de Guadayeque, Tejeda, Roque Nublo, Ojos de Garzo o Castillo de Romeral.


Los vuelos fueron con Iberia desde Madrid y el precio de 71 euros ida y vuelta; tuve que hacerme PCR para poder volar a pesar de tener la primera dosis de la vacuna y la hice en la T4 del aeropuerto, siendo los precios mucho más baratos que en cualquier otro laboratorio, un servicio impecable y en menos de 12 horas tenía el resultado en mi móvil. Para consultar las exigencias del gobierno canario para acceder a las islas podéis consultarlo aquí y para las diversas pruebas en la T4 podéis consultarlo en este enlace.


Las Palmas de Gran Canaria, capital de la Isla

En esta ocasión el centro de operaciones estuvo en la capital y desde allí hice un par de excursiones por la isla ya que moverse en transporte público, siendo posible, es muy difícil por la cantidad de transbordos que se tiene que hacer y es como hacer encaje de bolillos. Un viaje de relax absolutamente, en el que las mañanas fueron para recorrer Las Palmas de Gran Canaria y las tardes de playa, spa, lectura y paseos. No es mal plan, ¿verdad?


El hotel elegido para pasar la semana en la isla fue el Reina Isabel en la playa de la Canteras, una habitación bastante grande, con baños totalmente reformados, media pensión y por supuesto con una terraza con vistas al mar. Fue una buena opción al estar muy bien comunicado con el aeropuerto y también para visitar la ciudad de las Palmas. Tenía en la playa hamacas gratuitas, al menos en el momento de mi visita, un spa gratuito en la planta 8 y en esa misma planta una piscina. Un buen lugar para pasar unos días de descanso.

Playa de las Canteras desde el hote

Las Palmas de Gran Canarias es una ciudad moderna y abierta al Océano Atlántico y con una de las playas urbanas más bonitas que he conocido, la Playa de las Canteras en donde las olas rompen en la lejanía no en la zona del arenal al estar rodeada de una barrera, visible con marea baja, que la convierte casi en una laguna. Un baño o paseo para descubrir estos tres kilómetros de costa, leer todas sus peculiaridades geológicas o marinas en sus carteles informativos, sentarse a tomar un café o comer, disfrutar del Auditorio Alfredo Kraus son una pequeña muestra de algunas de las actividades que se pueden hacer aquí.


Los Barrios de Vegueta y Triana, el centro histórico de la capital, son sin duda una visita imprescindible a Las Palmas y dedicarle al menos un día para conocerlos. Conocer la Casa de Colón, la Catedral en la Plaza de Santa Ana, El Museo Canario, Las Casa de Galdós, El parque de San Telmo con su templete modernista, y muchos más lugares de los que hablaremos más detalladamente.

Casa de Colón en el Barrio de Vegueta

No hay que olvidarse del Barrio Inglés o la Ciudad Jardín, que es la parte de la ciudad que en el siglo XIX acogía las casas de los delegados de las navieras británicas que se instalaron en el puerto de Las Palmas. Interesante es también el El Pueblo Canario, en el que se encuentra un pequeño museo dedicado al pintor modernista Néstor Martín Fernández de la Torre, pero que lo encontré cerrado por reforma.


Otro lugar al que acercarse es el Castillo de la Luz, una fortaleza del siglo XVI en el barrio de La Isleta, hoy Museo de la Fundación de Arte y Pensamiento Martín Chirino, escultor canario.


Todo lo que conocí en los días pasados en esta ciudad os lo contaré en Qué ver en Las Palmas de Gran Canaria en tres o cuatro días.


Rutas por la Isla

Para conocer algunos lugares de la isla contraté tres excursiones muy completas con una agencia de la isla pero una de ellas no salió por falta de gente, aunque no importó porque era al sur de la isla y ya lo conocía; las otras dos excursiones me llevaron al este y centro de la Isla para conocer el nuevo Patrimonio de la Humanidad del Risco Caído junto a lugares de la Reserva de la Biosfera y otra al este y norte de la Isla que no había visitado en mi viaje anterior. Los dos guías fueron excelentes y está claro que en transporte público hubiera sido imposible conocer todos estos lugares en dos días.


LA PRIMERA RUTA comenzó hacia el interior de la isla para conocer uno de los pueblos más bonitos de Gran Canaria, el pueblo de Teror con un centro plagado de edificios tradicionales canarios con sus balcones o la Basílica del Pino; aquí hacen un mercado los domingos muy conocido pero en pandemia no se realizaba y cuentan que en él hay que tomarse un bocata de queso con chorizo.

Casa típica de Teror

Continuamos hacia el interior de la isla y nuestra siguiente parada fue en Artenara donde se encuentra uno de los centros de interpretación del territorio de Gran Canaria que fue declarado Patrimonio Mundial por la Unesco en 2019, en concreto del Risco Caído que son unas cuevas creadas por antiguos pobladores trogloditas de la isla que destacan por su importancia astronómica, ceremonial y simbólica.

Mirador de Unamuno en Artenera

El Mirador de Cruz de Tejeda, donde está el Parador de Turismo con unas unas vistas increíbles sobre las cumbres de la isla fue nuestra siguiente parada, el día era espléndido y soleado que a casi 1600 metros de altitud no siempre se consigue. Un lugar precioso en el que pasar un par de noches para recorrer las zonas cercanas de la isla. Aquí hicimos una parada para comer un picnik en su merendero, hay también algún que otro bar para poder comer, tomar café y similares.


La última parada fue en la Caldera de Bandama, una caldera volcánica de grandes dimensiones y paredes escarpadas, situada en el noreste de la isla y desde donde se obtiene unas vistas de Las Palmas de Gran Canaria absolutamente increíble.

Caldera de Bandama

LA SEGUNDA RUTA al norte de la isla o como la llamaban los de la agencia, ruta por el Valle de Agaete, nos llevó a la preciosa población de Arucas, su casco urbano está declarado interés histórico-artístico. Lo más conocido es su Iglesia Parroquial de San Juan Bautista, construida totalmente con piedra local en estilo neogótico con trazas modernistas en 1909. Bien merece dedicarle una mañana pues tiene mucho encanto.

Iglesia de Arucas

Firgas, conocido como el pueblo del Agua, en el que visitamos un molino de gofio del siglo XVII, el hermoso Paseo de Gran Canaria construido sobre una pendiente natural con escudos heráldicos y mapas de la isla y su cascada de agua recorriendo todo el paseo. Un pueblo encantador e interesante.

Firgas, el pueblo del agua

Hicimos una pequeña parada en el Parque Natural de Doramas, en el barranco de Azuje para disfrutar de unas vistas increíbles.


Santa María de Guía o Guía como lo conocen los canarios, tiene una Denominación de Origen protegida en su conocido Queso de Flor de Guía, elaborado por pastores desde el siglo XIX, fue nuestra siguiente parada para dar buena cuenta de su fama. Está hermanada con Gáldar por los yacimientos del Cenobio de Valdeón y la Cueva pintada, que no visitamos y me quedé con muchísimas ganas. Ambas localidades incluidas en el Patrimonio de la Humanidad del Risco Caído desde 2019.

Quesos de Santa María de Guía

El impresionante y hermoso Puerto de las Nieves con los restos del Dedo de Dios, pertenece al municipio de Agaete, fue nuestra siguiente parada para comer y recorrer el lugar. Estas localidades están incluidas en el Patrimonio de la Humanidad del Risco Caído desde 2019.

Puerto de las Nieves en Agaete

Tras la comida, que se demoró bastante, seguimos a nuestra última parada del día en el Valle de los Berrazales en la Finca La Laja, para probar y conocer el cultivo del café canario de Agaete, una producción muy pequeña que se introdujo en la isla en el siglo XIX y que en este valle ha sido el único lugar en el que se aclimató.

Probando el café canario

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