Anjar, la ciudad omeya del Líbano (Unesco).

 

Nuestra segunda visita en el Líbano sería la ciudad Omeya de Anjar, conocida también Haoush Mousa, situada en el Valle de Bekaa, a unos 60 kilómetros al este de Beirut entre los montes del Líbano y la cordillera del Antilíbano. Esta ciudad es una auténtica joya construida entre el año 705 y el 715 por el Califa Omeya Walid I. Pero lo que realmente hace especial este lugar es que fueron los primeros y casi únicos restos omeyas encontrados en el país, además de ser uno de los pocos lugares que se conservan en el interior y que tal vez esta ciudad fuera construida y habitada en una única época histórica por un periodo de tiempo bastante corto.

 

La Unesco declaró Anjar como Patrimonio de la Humanidad en 1984 y dice: "Las ruinas de Anjar, ciudad fundada por el califa Walid I a principios del siglo VIII, muestran una ordenación rigurosa del espacio que se asemeja a la de las ciudades-palacio de la Antigüedad. Los vestigios de Anjar constituyen un testimonio único del urbanismo de los Omeyas".

Lo primero es saber quiénes eran los Omeyas y qué trascendencia tuvieron en la historia, historia de un pueblo que a nosotros nos tocó muy de cerca. Los Omeyas fueron una dinastía de califas del Imperio Árabe cuyo poder se extendió desde mediados del siglo VII, con el primer califa Muawiyyah, pasando por Walid fundador de la ciudad de Anjar, hasta Marwan II último representante de esta dinastía en oriente medio. Pertenecieron a la tribu quraisí que en tiempos pre-islámicos había gobernado la Meca. Combatieron al Profeta Mahoma forzándole al exilio en Medina en el año 622. Luchas internas llevaron a Muawiyyah a proclamarse califa y trasladó la capital a Damasco.

 

En sus años de gobierno tuvieron gran interés en aglutinar y dar cohesión a un vasto territorio más allá de Arabia, que llegó a Iraq, Irán, Egipto y Siria. Diversidad de religiones y pueblos, cuestiones de impuestos para sustentar el poder que los llevó incluso a prohibir las conversiones al Islam para evitar que dejaran de pagar impuestos. Esto junto con las acusaciones que les hacían por haber combatido al profeta llenó de inestabilidad el califato y los llevó a una guerra civil. El último omeya, Marwan II, fue derrotado por los abbasíes en el año 750 y aunque huyó a Egipto fueron alcanzados y asesinados, pero, no obstante, hubo un superviviente, Abd al Rahman, que huyó hacia occidente llegando a la Hispania del siglo VIII, donde años más tarde fundarían el Califato de los Omeyas con capital en Córdoba. Pero los abasíes en Líbano ya forman parte de otra historia.

 

Pagamos una entrada de 6000 libras por persona y nos adentramos en la historia de los omeyas en el Líbano. Tomamos nuestros apuntes  de Anjar y empezamos nuestro recorrido que nos llevó aproximadamente una hora. Contaros que recorrimos el yacimiento en la más absoluta soledad, la guerra en Siria ha afectado muchísimo el turismo del Líbano ya que ambos países se visitaban conjuntamente, además de su ubicación en el Valle de Bekaa cerca a la frontera con Siria y lugar de muchos asentamientos de campos de refugiados sirios que asustan al turismo. 


Anjar es una ciudad Omeya con una planificación romana según cuentan los expertos. El plano arquitectónico de Anjar es un cuadrilátero casi perfecto de 370 por 308 compartimentada en una organización cuadriculada que es atravesada por dos calles principales, el cardo y el decumano, que se cruzan en el centro. Esta división en cuatro partes se basa en los principios de planificación de ciudades romanas. El punto en el que ambas vías convergen se señala con cuatro tetrapilones, uno en cada uno de sus cuatro lados, reafirmando aún más la influencia del esquema romano.

Según algunos arqueólogos la aparición de inscripciones griegas y romanas demostrarían que este lugar estuvo habitado desde la antigüedad pero para otros tan solo demuestra que los Omeyas reutilizaron materiales para la construcción de esta ciudad, en la que además de su planta romana hay claros elementos constructivos bizantinos, como el uso de piedra y ladrillo rojo. Anjar fue descubierta en el año 1950 y se excavó sin seguir los patrones establecidos con lo que cuesta bastante dar fiabilidad a las fechas de lo que se encontró.

Las calles principales, de más de 20 metros de anchura, estaban flanqueadas por arcos en los cuales se ubicaban más de 600 comercios. La mayoría de los arqueólogos coinciden en describir Anjar como una ciudad comercial, pues se encontraba en la ruta que unía Beirut con Damasco. Estaba completamente rodeada por murallas, en las que se levantaron hasta 40 torres defensivas y tenía 4 puertas de acceso.

No podemos olvidar que los califas omeyas, se defendían de sus adversarios pero es que emprendieron una política de conquistas territoriales que hacía necesaria la defensa de sus emplazamientos; por esto algunos historiadores piensan que más que una ciudad comercial fue un campamento de las tropas omeyas.

Las construcciones más importantes se encuentran en la zona sur de la ciudad, como el Palacio del Califa en la parte más elevada de la ciudad de Anjar. Es espectacular ver como las columnas siguen en pie a pesar de que la zona ha tenido varios terremotos. Tanto éste como los otros dos palacios se organizaban en torno a un patio central al que se abrían las estancias. Este palacio califal tenía junto a él la mezquita que contaba con un acceso privado para el califa.

Retornando de nuestra visita hacia la puerta de acceso que está en el norte pasamos por los baños que estaban decorados con preciosos mosaicos que todavía se encuentran in situ. Los baños también fueron construidos según el esquema romano, con un recibidor, un vestíbulo que servía como vestuario y como espacio público de reunión y tres salas, una fría, otra templada y otra caliente.

Todo esto en medio de una vegetación increíble con algún que otro cedro que nos recuerdan que esta antigua ciudad de Anjar está ubicada cerca del río Litani y que su nombre, Anjar,  viene del término árabe “ayn al-jaar” que significa agua de la roca, una referencia a las corrientes que fluyen junto a ella. 

Anjar, en contraste con las otras ciudades históricas y milenarias del Líbano, como Baalbek, Sidón , Byblos o Beirut, tuvo una vida muy corta e incluso no se terminó de edificar y completar el proyecto ideado por Walid I ya que fue conquistada y arrasada por los Abassidas en el año 744 y que supuso unos años después la caída y el fin de los omeyas. Pero a pesar de su corta vida constituye un hito histórico único en el Líbano.


"En cualquier caso el arquitecto que la proyectó reunió armoniosamente tradiciones orientales y occidentales para crear una ciudad propiamente omeya". Así termina nuestro relato y el estudio de una profesora de la Universidad de Bamberg en Alemania sobre la bella Anjar y que os recomendamos leer porque nos parece muy interesante. Podéis encontrarlo pinchando AQUÍ.

 

¡Visitar Anjar es sencillamente una delicia!.

 

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