Turisteando el mundo

  • Pilar y Paco Viajeros

Viaje a Zanzíbar (Tanzania) con escala en Dubai: Vuelos, ruta, hoteles e información práctica


Zanzíbar es un archipiélago formado por dos islas mayores, Unguja y Pemba y varios islotes bañados por el Océano Índico, forman parte del nuevo país creado el 26 de abril de 1964, Tanzania, cuando alcanzaron un acuerdo con Tanganica para formar esta nueva república africana; aunque Zanzíbar es considerada una región autónoma con su propio presidente.

A la isla de Unguja llegábamos un 24 de enero de 2020 y hemos de contaros que tras muchos años viajando, por fin hemos encontrado nuestro “Shangri-La”, ese paraíso perdido que describiría el escritor inglés James Hilton en su obra Horizontes Perdidos y aunque él lo situaba en un lugar montañoso e idílico, este término lo hemos utilizado muchas personas para describir el paraíso encontrado. Lástima que esté tan lejos, pero volveremos seguro!


Aunque hemos empezado este relato por la historia más reciente de este paradisiaco país hablaremos muy brevemente de su historia. Este archipiélago se convirtió en una zona de paso para los comerciantes que viajaban entre Arabia, la India y África, la isla de Unguja se convirtió en un puerto seguro para estos comerciantes, asentándose los árabes en lo que luego sería Stone Town; los portugueses tuvieron el control de la isla durante casi dos siglos desde 1499. Pasaron Persas, Omaníes que desarrollaron el sistema económico del país con plantaciones y el comercio de esclavos del que hablaremos más adelante. Cuando el Sultanato Omaní pasó a formar parte del Imperio británico.

Zanzíbar pasó al control de Gran Bretaña convirtiéndose también en un protectorado en 1890 aboliéndose la esclavitud.

En 1963 Zanzíbar consiguió la independencia como monarquía constitucional pero una fuerte tensión entre africanos y árabes provocó una revolución sangrienta derrocando al rey creándose la República de Zanzíbar. Unos meses después el país perdería su independencia al crearse una nueva República, Tanzania, en unión con Tanganica. Hoy mantienen una entente cordial que nadie puede vaticinar lo que durará.


DATOS DE INTERÉS DE ZANZIBAR


Gobierno: Zanzíbar es una región semiautónoma dentro de Tanzania. Tienen un régimen presidencialista con una cámara de representantes que es elegida cada 5 años.


Capital: Su capital es Zanzíbar con algo más de 210 mil habitantes, siendo su centro histórico Stone Town o Ciudad de Piedra como es conocida.


Área: 2600 km² repartidos en las dos islas principales, Unguja y Pemba.


Población: 1.350.000 habitantes en las dos islas.

Religión: En Zanzíbar más del 90% de la población es musulmana y en el continente son mayoritariamente cristianos.


Idioma oficial: El idioma oficial es el suajili y el árabe, en las zonas turísticas se habla inglés.


Electricidad: 220 V al igual que en Europa. Es necesario adaptador ya que todos los enchufes son de 3 clavijas planas.


Horario: En el momento de nuestro viaje, enero, había una diferencia de dos horas más con respecto a España.


Moneda: La moneda oficial es el Chelín Tanzano, en el momento de nuestra visita el cambio de un dólar era de 2250 chelines y el de un euro entre 2450-2600 chelines. Se puede cambiar en bancos y en cualquier comercio.


Teléfono: nosotros compramos una tarjeta local para tener wifi durante todo el viaje, el precio por 10 GB fue de ocho dólares. En hoteles y restaurante suele haber internet y funciona bien.


Tarjetas de crédito: Su uso no está muy extendido aunque es posible utilizarlas en hoteles y en restaurantes, pero hay que saber que si el pago es con tarjeta te cargarán entre un 5% a un 10% de recargo, pudiendo llegar hasta el 15%. Una pasta importante teniendo en cuenta que no es un país barato.


ANTES DE VIAJAR A ZANZIBAR (RECOMENDACIONES)


- Pasaporte y Visado: El Pasaporte es obligatorio y debe tener más de 6 meses de validez; además es necesario para los españoles un visado de acceso al país que cuesta 50 dólares y hay que pagarlo en efectivo. Habíamos leído que miraban los billetes de dólar y que no admitían los que fueran anteriores a 2009, pero lo cierto es que no miraron los billetes ni en la frontera ni en ninguno de los lugares en los que pagamos con esta moneda.


El visado se puede obtener al llegar al país, fue nuestra opción, y también se puede obtener on-line a través de la web oficial de TANZANIA.


En esta ocasión nos descuidamos y comprobamos que no teníamos tiempo para hacerlo online ya que tarda entre 10 o 12 días; también leímos que la web tiene muchos fallos y todavía no es muy garante hacerlo de esta forma. Lo cierto es que es bastante rápido hacerlo en el propio aeropuerto y que ni lo vimos ya que entregamos el papel de emigración, los 50 dólares por persona, graparon un tique del pago y se lo quedaron. Sellaron nuestro pasaporte y estábamos dentro de Zanzíbar.


- Vacunas: No es necesario ningún tipo de vacunación si se procede desde España o de algún país que no tenga fiebre amarilla no es necesaria la vacuna pero con escalas superiores a las 7 horas en países endémicos sería obligatorio vacunarse. Es conveniente tener puestas las de Hepatitis A y B, Fiebre Tifoidea y Tétanos-Difteria; también es recomendable tomarse un tratamiento contra la malaria. En nuestro caso fuimos al centro de vacunación internacional y al no ser Zanzíbar un país endémico en fiebre amarilla, por si acaso ya que en principio haríamos una escala en Adis Abeba, nos hicieron un certificado en el que se decía que los mayores de 60 años están exentos de ponerse esta vacuna.


Un buen repelente anti mosquitos es imprescindible aunque se viaje, como nosotros en época seca y no está de más darle un tratamiento de a la ropa que aguanta hasta tres lavados con su efecto.


- Seguro médico: Es recomendable contar con un seguro que cubra suficientemente todos los riesgos, incluyendo la práctica de deportes y que además cuente con la repatriación en avión medicalizado, si fuera necesario.


Nosotros antes de planificar un viaje consultamos en la página del Ministerio de Asuntos Exteriores todas las advertencias, recomendaciones y documentación necesaria para los Españoles. Para el caso de Tanzania y Zanzíbar el enlace pinchando AQUÍ.


NUESTRO VIAJE A ZANZÍBAR


Cuando planificamos un viaje por libre, siempre empezamos por las opciones de vuelos para llegar a él, qué lugares recomiendan visitar otros viajeros, qué lugares tiene como Patrimonio de la Humanidad, qué hoteles se adaptan a nuestros deseos y el número de días que tenemos y qué ruta haremos. Con esto está definido empezaremos por hablar de de nuestros vuelos a Zanzíbar.

VUELOS

Queríamos realizar el viaje a finales del mes de enero y primeros días de febrero. Encontramos un vuelo, por el mes de agosto, con Ethiopian Airlines desde Madrid a Zanzíbar con una escala de 3 horas en Adis Abeba que salía el día 24 de enero a las 21,30 horas, duración total del viaje 13 horas; nos pareció fantástico porque así ese día podríamos trabajar y realizar nuestro vuelo por la noche. La vuelta con la misma compañía la realizaríamos el día 2 de febrero llegando a Madrid a primerísima hora del día 3, con la misma escala que el vuelo de ida y con una duración del viaje de 14 horas y 15 minutos. Pues todo solucionado por un precio total de 1050 € para los dos, empezamos a planificar el resto del viaje.


El 27 de diciembre, Ethiopian Airlines, nos adelanta el vuelo del día 24 unos 5 minutos; no le dimos mayor importancia. Pero cuando una cosa así empieza no termina nada bien y es que el día 1 de enero ya bien entrada la noche nos llega otro mensaje con una modificación absoluta del viaje; la salida del 24 se adelanta a las 18,30 y llegábamos a Zanzíbar a las 16 horas del día siguiente y el día 2 salíamos de Zanzíbar a la misma hora pero llegábamos a Madrid sobre las 5 de la tarde. No dando crédito al aumento de horas entramos con nuestra reserva a la web y nos encontramos con que el vuelo de ida salía de Madrid, hacia escala en Roma, llegaba a Adis Abeba, desde aquí hacíamos escala en Dar el Salam y desde Dar a Zanzíbar, el vuelo se convirtió en 20 horas. La vuelta otro tanto o peor, salíamos de Zanzíbar, escala Dar el Salan, Adis Abeba, Roma, Dublín (sí, habéis leído bien) y Madrid...un vuelo de 23 horas.


¿Qué hacer? Ya el día 2 de enero nos pusimos en contacto con la oficina que Ethiopian tiene en Madrid, pelearnos con la señora que nos atendía, hablar con la central de Adis Abeba, conseguimos que nos cancelaran los billetes y que nos devolvieran íntegramente el coste de los billetes. La negociación empezó a las 10 de la mañana y conseguimos el Ok, a las 4 y media de la tarde.


¿Y ahora qué? A 20 días del viaje había que buscar nuevos vuelos y si los precios estuvieran muy elevados pues cancelar hoteles y dejar el viaje para otra fecha. Pero por suerte no hubo que hacerlo, encontramos por 30 euros más que el vuelo anterior uno con Emirates con escala en Dubai, eso sí tuvimos que adelantar un día la ida y retrasar un día la vuelta. Salíamos el día 23 de enero a las 14,30 horas, escala en Dubai de algo menos de 3 horas y llegábamos a Zanzíbar a las 7,30 de la mañana. La vuelta fue el día 2 de febrero en la que elegimos una escala de casi 22 horas en Dubai para hacer noche y recorrer nuevamente el centro y salir a las 14,20 de Dubai del día 3 par a llegar a Madrid a las 19,45 h. Precio de los vuelos, a tan solo 20 días del viaje, 1080 € ida y vuelta los dos, tan solo 15 euros más por persona.


HOTELES

Antes de estudiarnos la ruta teníamos muy claro que queríamos pasar 2 o 3 días en Stone Town, capital histórica de Zanzíbar, y que el resto del viaje lo haríamos en algún hotel en la costa este, la más tranquila, para disfrutar del mar, las mareas y el Océano Índico.

Al Minar Hotel en Stone Town, lo reservamos para tres noches con desayuno incluído. La verdad es que nos gustó mucho por su ubicación, muy cerca del fuerte o la casa de las Maravillas y cerca de la playa; además de no tener que caminar de noche por callejones sin ninguna iluminación. Por un precio medio, unos 62 €, fue una opción bastante aceptable. La habitación estaba decorada en estilo colonial y todos los días por la tarde subían para ponerle anti mosquitos y extender la mosquitera. Lo mejor de todo, sin duda, era la amabilidad del personal.

El desayuno se hacía en una terraza en el tercer piso y fue bastante correcto. Había un buffet de frutas tropicales, zumos y un varios platos principales para elegir: huevos, tostadas, salchichas, verduras, etc.


Zanzíbar Hause en Matenwe, en la costa noreste de la isla fue nuestro destino para seis días. Un hotel pequeño, con tan solo 7 habitaciones, en una casa colonial espectacular, con un jardín tropical precioso con el mar acariciándolo y una pequeña piscina para suplir las horas de marea baja.

Nuestra habitación estaba en la primera planta con unas vistas del Océano Índico que quitaban el sentido. La cama extra grande con su mosquitera que todas las noches nos abrían en la hora de la cena, teníamos un mini frigorífico, caja fuerte, el baño muy cómodo con plato de ducha, en fin, todo lo necesario para sentirte en el paraíso.


Nosotros teníamos media pensión y menos mal porque el hotel está prácticamente aislado con otros pequeños hoteles y casas particulares rodeándolo. El desayuno era bastante bueno con frutas, dulces, pan, mermeladas varias, embutidos, zumos y luego un plato caliente a elegir entre huevos, salchichas, tortitas y alguna que otra cosa más. Si tuviéramos que poner un apega era el café, que era una marca local pero soluble, si quería uno de máquina había que pagar dos dólares.


Las cenas eran a las 19,30 con todos los huéspedes del hotel, suponemos que por ser temporada baja. Eran copiosas con entrante, plato de pasta (los dueños eran romanos), pescado fresco que todas las mañanas veíamos como los pescadores locales llevaban al hotel y un postre.

Todo estuvo delicioso todos los días. También se podía comer, aunque nosotros no lo hicimos ningún día porque desayunábamos tarde y la cena era muy temprano; pero es que cuando empezabas a sentir algo de hambre sobre las 4 o 5 de la tarde, llegaba puntualmente la hora del té con pastas recién hechas, Magnífico!


Nunca escribimos mucho de los hoteles pero el Zanzíbar House lo merece por su buen hacer en todo: cocina, limpieza, gusto en la decoración, trato a los clientes, ubicación en un lugar solitario muy, muy bonito. Un lugar único para pasar unos días de tranquilidad y reposo disfrutando del devenir de las mareas y los colores del Índico cuando decidía regresar a nosotros. El precio fue de unos 130 euros por noche.


Hotel Gateway en Dubai para pasar una noche en nuestro viaje de vuelta. Un hotel en el centro de la ciudad, muy cerca de la línea de metro y que nos permitió dar un paseo por la noche por el centro de la ciudad. Un hotel correcto, muy limpio, con buen desayuno. Una buena opción para una noche y conocer la parte antigua de la ciudad. El precio fue de 63 euros con desayuno.


Si queréis conocer algo más de Dubai y de los Emiratos Árabes podéis leer nuestro anterior viaje a este país, en el que estuvimos cuatro días, pinchando en Turisteando el Mundo en Emiratos Árabes.


Ahora pasamos a contaros nuestra RUTA día a día en Zanzíbar y nuestra escala en Dubai.


23 de enero de 2020

Hoy era un día completo de vuelos. Llegamos al aeropuerto de Madrid sobre las 11,15 de la mañana y ya estaban abiertos los mostradores de facturación de Emirates. Facturamos las maletas y nos asignaron los asientos del segundo vuelo, el de Dubai a Zanzíbar. Nos quedaba pasar controles de pasaportes, desayunar en la sala vip de la T4 y esperar que todo fuera bien.

Salimos en hora y el macro avión de Emirates iba prácticamente vacío con lo cual fuimos con tres asientos cada uno lo que nos permitió echar hasta una siestecita. En Dubai hicimos el tránsito de forma rápida y a esperar que el vuelo con Flydubai saliera en hora, como así fue. Este avión era mucho más pequeño, los asientos y el espacio para las piernas minúsculo, yendo además absolutamente lleno. El viaje fue bastante incómodo aunque llegamos en hora a Zanzíbar.


24 de enero de 2020

Llegábamos a Zanzíbar a las 7,30 de la mañana, tras pagar el visado y recoger las maletas salíamos a la calle sobre las nueve de la mañana. Bastante impresionados por el cutre aeropuerto internacional de la isla.


Allí nos estaba esperando Marbella, como se hace llamar él para los españoles. Contactar con él fue todo un acierto porque resultó ser una persona muy formal, puntual, muy buen conocedor de su país y además hablaba perfectamente español que le había enseñado su hermano que había vivido en España. Tiene una empresa de turismo que se llama Barracuda tours; el primer contacto lo hicimos a través del email que aparecía en su web pero rápidamente nos dio su móvil porque le resultaba más rápido contestarnos. Su teléfono es +255777840007.


Con nuestras maletas en el coche nos dispusimos a comenzar nuestro recorrido por esta isla de Zanzíbar, a la que al igual que Bali, la llamaríamos la isla de los dioses. Nuestra primera parada fue en una Plantación de Especias, llamada Shabuta Spice, que se encontraba a unos 20 kilómetros de Stone Town. Deciros que en el avión nos habíamos cambiado de ropa porque la temperatura era de unos 28 grados.

A Zanzíbar, en algún momento de su historia, se la conoció como la “isla de las especies” siendo uno de los mayores productores del mundo fundamentalmente de clavo. La visita fue muy interesante y entretenida. Especias que no conocíamos como era su planta, probamos algunas frutas que produce la isla y cómo se suben a las palmeras para cortar los cocos, entre otras cosas. Además de lo que paguéis por la excursión, aquí todos esperan y te piden la propina. Tenedlo en cuenta.

Desde allí nos dirigimos a la capital y nuestra primera tarea era comprar una SIM local para tener internet el resto del viaje. Lo hicimos en un chiringuito, un mesa con varios móviles, bajo una sombrilla. El precio fueron 8 dólares con 10 GB para poder navegar. Con esto solucionado y con bastante calor llegaba la hora de comer, lo hicimos en un restaurante Lukmaan muy cercano al Mercado de Stone Town, lleno de turistas y de locales donde dimos buena cuenta de la comida zanzibarí.

Nuestro recorrido debía seguir por la ciudad de Stone Town y visitar Isla Prisión también. Eran las dos de la tarde y estábamos empezando a acusar el cansancio de una noche sin dormir y el calor. Hablamos con Marbella para saber si era posible dejar lo que nos faltaba visitar para el día siguiente e ir en ese momento al hotel que ya tendrían nuestra habitación disponible. No puso ninguna pega ya que al día siguiente no tenía el día ocupado.


Una vez en el hotel dimos buena cuenta de la ducha y estrenamos la cama para descansar un buen rato. Y ya repuestos sobre las cinco y media de la tarde, salimos a buscar una casa de cambio porque los bancos estaban cerrados, un mapa de la ciudad y a disfrutar del primer contacto con la tan leída ciudad de piedra, Stone Town, que es Patrimonio de la Humanidad. Nuestra primera impresión de esta ciudad fue muy buena, aunque se está cayendo a pedazos, y supimos que habíamos acertado quedándonos tres noches para conocerla, así como muchos puntos de interés cercanos.

Tras la cena en la terraza del Beach Hause, que nos gustó mucho, nos fuimos al hotel a dormir porque estábamos agotados. Todo os lo contaremos en “Qué ver en Stone Town (Zanzíbar), nuestros imprescindibles en dos días”.


25 de enero de 2020

A las 9 de la mañana nos estaba esperando Marbella para continuar con la excursión por la ciudad. Fuimos directamente a la playa, cerca del puerto, y allí estaba esperándonos un barco tradicional, dhows, para nosotros dos. En unos 30 minutos llegábamos a Isla Prisión, un lugar relacionado con la venta de esclavos donde pasaban la cuarentena antes de trasladarlos a Stone Town y en el que en la actualidad viven unas tortugas gigantes que fueron regaladas al sultán omaní.

Lo más interesante de todo es el paseo en barco y ver la ciudad desde el mar; la isla tiene unas playas bonitas y está rodeada de un arrecife de coral para los que os guste bucear. De vuelta a Stone Town, nos sentamos a tomar un café y algo fresquito en el paseo marítimo frente a la Casa de las Maravillas que está cerrada por reformas. Visitamos el anfiteatro, el fuerte, la iglesia católica de San José y la Iglesia Anglicana que contiene adjunto el Museo de la esclavitud, que nos resultó muy interesante.

Terminamos las visitas con Marbella en el Mercado Central de la ciudad. Interesante por los puestos de especias, de verduras y frutas, pero no fue una buena idea hacerlo antes de comer porque ver los puestos de carne aunque solamente coman lo matado en el día y el del pescado, nos cerró el estómago y fuimos incapaces prácticamente de comer.

Lo hicimos en el mismo restaurante del día anterior, Lukmaan ,donde probamos arroces y distintos tipos de pan, ni carne ni pescado nos entraban. Invitamos a Marbella a comer y quedamos para el día siguiente a las 8 de la mañana en nuestro hotel. Quería dejarnos en el hotel pero le dijimos que no, nos apetecía perdernos por la ciudad nosotros solitos y seguir descubriendo este hermoso lugar. Estuvimos toda la tarde paseando por calles y callejones, disfrutando de la arquitectura de la ciudad, de sus artesanías, sus preciosas e interesantes tiendas y cómo no, haciendo alguna que otra compra.

Cenamos en un restaurante de la playa, llamado Livinstong como el explorador, al que nos animamos a entrar por su nombre. Fue cara y escasísima la cena aunque estuvimos a gusto escuchando los sonidos del mar. Todo en “Qué ver en Stone Town (Zanzíbar), nuestros imprescindibles en dos días”.


26 de enero de 2020

A las 8 de la mañana nos recogía Marbella en nuestro hotel. La ruta del día era la Isla de Kwale, esta excursión la decidimos ya estando en Zanzíbar y fue porque Marbella insistía en que se visitaban algunos de los lugares más hermosos de su país. Os preguntaréis qué tenía y dónde estaba este lugar. Kwale es una pequeña isla situada en la costa oeste de Zanzíbar frente a la localidad de Fumba que es desde donde partimos, la excursión que hicimos, los dos solos, junto a nuestro guía, el capitán del barco y un cocinero; es la conocidísima excursión: Safari Blue. Un día precioso y espectacular en las aguas y los atolones de arena de esta hermosa isla que os contaremos en Excursión a isla Kwale.

Llegamos a Stone Town sobre las cinco de la tarde, sesión de higiene y arreglamos maletas porque al día siguiente dejábamos la ciudad para poner rumbo a la costa este de Zanzíbar. Dimos un pequeño paseo antes de la cena, que hicimos en el mismo restaurante de la primera noche, y a dormir que el día había sido largo e intenso.

27 de enero de 2020

A las 8,30 nos volvía a recoger Marbella en nuestro hotel para comenzar una ruta bastante ambiciosa por el centro y el este de la isla para terminar en la localidad de Matenwe donde se encontraba nuestro hotel para los próximos días; esta ruta la habíamos contratado con anterioridad a nuestro viaje. En algo más de una hora recorrimos los escasos 40 kilómetros que nos llevarían al bosque de Jozani, un parque natural declarado por la Unesco, Reserva de la Biosfera en 2016. Es el único bosque tropical que queda en la isla y el único lugar del mundo donde vive el mono rojo colobo.

Tras la visita al bosque tropical, cuando volvimos al coche, éste no arrancó, se había averiado. Marbella se quedó para hacer las gestiones oportunas y nosotros esperando. Una hora después, apareció y nos explicó que el mecánico tenía que comprar la pieza y en transporte público llegar al parque y arreglar el coche. La cosa se estaba poniendo fea y le dijimos que no podíamos estar allí 4 o 5 horas, sin saber si finalmente podrían arreglar el coche. Llamó a otro conductor y después de la una, apareció, cambiamos maletas y retomamos nuestra ruta. El pobre Marbella allí se quedó esperando para solucionar el problema.


Nuestra siguiente parada eran las playas del sur de la isla, habíamos elegido Paje. De las 3 o 4 horas que teníamos previsto pasar en la zona se redujeron a 2 por la avería del coche. Comimos en un chiringuito frente al mar y pudimos darnos un pequeño baño pues la marea había subido. El lugar, la arena y el mar sencillamente maravilloso, un lugar del sureste de la isla para pasar unos días de relajación.

Pusimos rumbo a norte para conocer otro de los lugares que se han convertido en la imagen del país, el Restaurante The Rock. Un lugar especialmente bonito por casi todo: por su ubicación en una roca en el mar, por su decoración, por las vistas desde sus dos pequeñas terrazas, por la amabilidad de su dueño italiano que debe estar haciéndose de oro.

Bien, llegamos cuando la marea estaba subiendo y accedimos al lugar en una barca, tan solo tuvimos tiempo de tomarnos unos cafés deliciosos y una botella de agua. Breve pero intenso nuestro paso por The Rock, sabiendo que si volvemos a Zanzíbar iremos a comer algún día que aunque carillo merece mucho la pena la experiencia.


Casi anocheciendo llegamos a Matenwe, a nuestro hotel Zanzíbar House del que os hemos hablado más arriba. Tiempo tan solo de alegrarnos porque el hotel estaba bien elegido, era precioso, las vistas desde la habitación eran magníficas, ducha y ya estaban llamando a nuestra puerta porque la cena se servía a las 8 de la noche. Un día intenso. A propósito, Marbella arregló su coche y ya estaba en Stone Town con su familia; información que nos dio por wasap interesándose también cómo nos había ido con el conductor nuevo.


28 de enero al 1 de febrero de 2020

Estos cinco días, los dedicamos a leer, pasear, contemplar las mareas, descansar, actualizar el diario del viaje, disfrutar del ambiente y del hotel, en definitiva, dejar que la las horas fluyeran como las mareas.

2 de febrero de 2020

Como todo lo bueno pasa rápido, este día el despertador sonó a las 4,30 de la madrugada porque a las cinco nos recogía un taxi, lo contratamos a través del hotel, para ir al aeropuerto de Stone Town y tomar a las 8,30 un vuelo hacia Dubai.


A esas horas intempestivas había poco tráfico y en una hora estábamos allí. Tardó poco en olvidarnos del “pole pole” de la isla porque el aeropuerto es indescriptible. Son cuatro paredes sin aire acondicionado, sin pantallas informativas, si nada de nada. Tras facturar las maletas hasta Madrid, pasar los controles pertinentes accedimos a una única sala que era una nave y a esperar en condiciones infrahumanas a que el vuelo saliera. A las cuatro de la tarde, hora local, llegábamos a Dubai.

Aquí todo fue rápido, buscamos el acceso del metro en la Terminal 3 y a las 5 de la tarde estábamos en nuestro hotel. Duchita y a recorrer con fresquito los zocos y la zona antigua de la ciudad, pasear por el río y cenar. En un viaje anterior a esta ciudad, que podéis leer en Turisteando el Mundo en Emiratos Árabes, fue en Julio y aquello era como el infierno, más de 45 grados que hacían imposible durante el día caminar por la ciudad.


3 de febrero de 2020

Tras el desayuno en el Hotel Gateway, decidimos que volveríamos al centro comercial Marina Mall en metro para ver nuevamente el Burg Califa y hacer unas fotografías. Desde allí la línea roja es directa al aeropuerto. Nuestro corto paso por la ciudad os lo contaremos en Qué ver en Dubai en una escala.

A las 14,30 salía nuestro vuelo de Emirates hacia Madrid y nos despedíamos de nuestro viaje maravilloso a la Isla de Zanzíbar. Esperamos que todo lo que os hemos contado os resulte interesante y os genere necesidad de visitar este lugar lejano y paradisíaco .


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#2020 # África #Tanzania #Zanzíbar #Unguja #Dubai #Stone Town #Jozani #Paje #Matenwe


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