Izamal, el pueblo mágico de un solo color. Canadá- México, verano 2016 (11)

Izamal, es uno de los 35 pueblos a los que el estado de México ha concedido la categoría de "Pueblo Mágico" y que además ha incluido en la "Lista indicativa de la UNESCO" para que sea reconocido como Patrimonio Mundial de la Humanidad.
 
Se encuentra a unos 65 Km de Mérida y su acceso por una magnífica autopista, hace que el recorrido en coche sea de unos 45 min. 

 

La característica principal de la ciudad es que las edificaciones de todo el centro están pintadas en un color amarillo anaranjado en honor a la visita que efectuó el Papa Juan Pablo II en 1993. Las calles son de adoquines y el sonido del caballo, que se utiliza como principal medio de transporte son frecuentes.

Izamal se encuentra en medio de la península del Yucatán y es considerada la más antigua de las ciudades coloniales. Es también conocida como "La Ciudad de las Tres Culturas", pues en ella se combinan en total armonía rasgos de su pasado prehispánico, del período colonial y de la época contemporánea.

Antes de la llegada de los españoles, este territorio estaba rodeado por cinco pirámides, algunas de ellas más grandes que la de Chichén Itzá, situadas en los cerros más altos de la zona. En la época prehispánica, era un importante centro ceremonial que, según algunos estudiosos fue fundada en el siglo IV. Al igual que todas las grandes ciudades mayas, Izamal fue abandonada por razones hasta hoy desconocidas a finales de la época, conocida como postclásica (periodo mexicano), en el siglo XV.

A la llegada de los españoles, la importancia de la ciudad motivó la construcción superpuesta de un gran convento franciscano utilizando los materiales de una de sus cinco grandes pirámides. El convento franciscano recibió el nombre de San Antonio de Padua., completado en 1561, posee el segundo atrio cerrado más grande del mundo después del de San Pedro en el Vaticano. Un conjunto conventual con 75 arcos, que forman un corredor impresionante que encierra una explanada de casi 8000 metros cuadrados.

El obispo de Yucatán, de aquella época, el fraile franciscano Diego de Landa, vivió en esta ciudad hacia 1575, dirigió la construcción del convento y trajo la imagen de la Virgen de la Inmaculada Concepción, Nuestra Señora de Yucatán, desde Guatemala. Fue el responsable también de la quema de libros y objetos religiosos mayas, hecho conocido como el auto de fe de Maní, que a su entender y decir, obstaculizaban la evangelización de los indios en el siglo XVI. Este hecho, al llegar a oídos de los Reyes le costo su vuelta a España y obligado a redactar como arrepentimiento una lista con los libros y objetos destruídos.

El Papa Juan Pablo II visitó este convento en 1993. Esta visita fue un revulsivo para Izamal y a la fama conseguida desde entonces. Se conmemoró con una estatua del Papa en el patio del convento.

La portada del templo es de estilo plateresco, mientras que la ventana del coro posee una influencia morisca.

 

Pasamos a ver el interior, entre otras cosas para mitigar el calor que hacía fuera y observamos una nave con bóvedas de cañón donde se instala un retablo (restaurado) barroco con pintura de pan de oro de estilo neogótico de finales del siglo XIX que aloja a la escultura de la Virgen de Izamal, conocida como "La Reina".

Una recomendación, no os vayáis del templo sin visitar su parte posterior al que se accede por un precioso patio con árboles de aguacates enormes, Se trata de el antiguo convento de Izamal, de sobria arquitectura y grandes dimensiones. Se ha conservado su estructura original y no se ha pintado de amarillo.

Salimos del convento hacia la Plaza de la Constitución enfrente justo de la entrada principal, donde se instalan tenderetes de artesanos. La población de Izamal tiene una gran tradición artesana.

 

Aquí los trabajos de joyería, talabartería o pintura son de una gran belleza.  Es el momento para adquirir productos de México con los mejores precios de la península de Yucatán.

 

Una hamaca tejida de fibra de henequén, cerámicas o grabados se pueden comprar a buen precio. Después de "fisgonear" por los puestos callejeros nos fuimos al Centro Cultural y Artesanal de Izamal que es un museo-tienda situada también en la Plaza de la Constitución, con precios muchos más altos pero de una calidad indiscutible, de hecho, no paraba de entrar gente que compraba excelentes productos.

 

Una agradable visita y con aire acondicionado, que se agradecía sobremanera. Al salir otro tremendo choque de calor que nos hizo buscar infructuosamente un bar y al final tuvimos que comprar una botella de agua, en una... ¡Farmacia!

 

Nos dirigimos a las bellas calesas cuyo paseo se incluía en el importe de la excursión y que también salen de la plaza principal. 

 

Una de las formas de transporte en el México antiguo era en calesa, carrozas de asientos suaves, techados y guiados por un caballo, era este el medio por el que los yucatecos se trasladaban de un sitio a otro.

 

En la actualidad estas carrozas continúan utilizándose pero, con fines turísticos, pues a bordo de ellas los visitantes pueden recorrer la ciudad mientras el conductor les brinda una breve explicación de cada punto por el que transitan. En Izamal además, aún continúan usándose como medio común de transporte entre sus habitantes.

 

Debido al calor, es un transporte que se agradece para evitar ir andando por las larguísimas calles de Izamal.

 

Pues en este carruaje nos sentamos tan "ricamente" para pasear por la ciudad, mientras el conductor nos explicaba los diferentes rincones por los que pasábamos. Pirámides, casas solariegas y calles con encanto.

 

Acabado el paseo en calesa de unos 45 minutos, nos dirigimos a la pirámide Kinich Kak Moo, la más importante de Izamál y más imponentes de Mesoamérica. Su base tiene nada menos que 200m x 180m, es decir casi 4000 m2 y una altura de 35 m. ¡Impresionante!

Su estructura no se distingue bien desde abajo, aunque es notable el uso de grandes piedras en las escalinata y en las cornisas. La vista desde arriba de la ciudad es magnífica, distinguiéndose el convento de San Antonio en su totalidad.

Habíamos contratado esta excursión de medio día con guía conductor y llegaba a su fin. Solo quedaba degustar un menú yucateco por lo que nos dirigimos al restaurante. La excursión la compartimos con Viridiana y su hijo con los que pasamos gratos momentos. Nuestro recuerdo desde aquí.

 

El restaurante situado justo al lado de la entrada a la pirámide era muy coqueto y con un ambiente totalmente tradicional. Las tortas hechas a mano y delante de tus ojos son una delicia. Hablaremos próximamente de la comida en México y en especial de la comida Yucateca ya que es Patrimonio inmaterial de la Humanidad. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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