Real Sitio de San Lorenzo de El Escorial, UNESCO. Madrid (España)

DÍA 21 DE AGOSTO DE 2016

No teníamos coche ya que se encontraba en el taller, pero no nos resignábamos a hacer una de nuestras excursiones de fin de semana y mucho menos pasar otra tarde metidos en casa por el calor. Empezamos a charlar y salió la posibilidad de visitar El  Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Ninguno de los dos lo había visitado desde la época del instituto, hace más de cuarenta años y no recordábamos mas que su austera fachada de granito y pizarra que habíamos visto desde lejos cuando circulábamos por la carretera de La Coruña.

 

Pues había llegado el momento de volverlo a vistar, vimos las posibilidades que había para ir y nos decantamos por el autobús nº 661 que salía del intercambiador de Moncloa ( la frecuencia del autobús es cada 30 min. en ambos sentidos), ya que la estación de tren de El Escorial distaba bastante del monasterio. El domingo a la 10 de la mañana estábamos prestos a salir, pagamos al conductor los 4,20€ y en 50 minutos llegamos al precioso pueblo de San Lorenzo del Escorial.

 

La estación de autobuses del pueblo está a unos 200 metros del monasterio, un paseo cómodo por aceras de piedra y arboles centenarios que de alguna manera te traslada a la época del siglo XVI. Llegamos a la calle de acceso donde se encuentran los edificios aledaños y que también forman parte del conjunto catalogado por la UNESCO como Patrimonio Mundial de la Humanidad desde 1984, antiguamente talleres y casas de oficios diseñadas por Juan de Herrrera para dar apoyo a la construcción y mantenimiento del monasterio. Desde allí la primera vista del monumento es impresionante ya que por la mañana el sol incide directamente en la fachada, acrecentando aún más su majestuosidad.

Pero la sensación que teníamos era de estar ante un lugar mágico e imponente, cargado de buenas vibraciones. Quizás la cercanía de la sierra del Guadarrama y el cielo tan azul nos investían con esas sensaciones... o no sería esa la causa?

 

Leyendo la historia de este monumento, nos dimos cuenta que está cargado de leyendas. Antes de que nos acompañéis con nuestra visita, os las resumimos.

 

Felipe II construyó el Real Monasterio de El Escorial con dos finalidades muy concretas: La primera crear un monumento funerario a la altura de la dinastía de los Habsburgo. La segunda, conmemorar la victoria en la batalla de San Quintín frente a los franceses y homenajear a San Lorenzo ya que la batalla se ganó el 10 de Agosto, festividad del santo.

Gran aficionado a la arquitectura y a la teología ¿Por qué eligió Felipe II la sierra madrileña para cumplir su sueño de juventud y construir su gran proyecto? Primero por un tema climatológico, ya que es un lugar más fresco en verano y además por las rocas graníticas que se encontraban relativamente cercanas.

 

Pero... ¿El Escorial? ¿Porqué en ese lugar que era un vertedero? Escorial viene de "escoria". Muchos historiadores piensan que Felipe II reunió a matemáticos, alquimistas y astrónomos dirigidos por los padres Jerónimos para, al igual que se planteaban las construcciones de iglesias en el período románico, que lograran dar con el enclave ideal para su monumento y que éste tuviera una enorme carga de energía positiva.

 

Otros creen que la posible causa de su predilección por el Escorial era de índole esotérica, ya que según una leyenda medieval, Lucifer vivió en una cueva situada a los pies del Monte Abantos (Sierra de Guadarrama), antes de su destierro al infierno. Para evitar que Dios diera con él, el ángel rebelde creó siete puertas para acceder a las tinieblas. Una de ellas estaría en San Lorenzo de El Escorial. Como buen cristiano, Felipe II, encargaría la construcción del monasterio para taparla.

 

Sea por una causa o por otra, el Rey comenzó la construcción del palacio-monasterio en 1562 y encomendó su dirección a los monjes jerónimos con los que la Monarquía española había estado muy vinculada y como agradecimiento a los cuidados que había recibido su padre en el Monasterio de Yuste antes de morir. Aunque no se acabó hasta 1586, año en el que se concluyó definitivamente la Real Basílica, el Monarca se trasladó a vivir al edificio muchos años antes, creyendo que allí sus dolencias mejorarían y que sería impregnado de la sabiduría que le concediera Dios.

 

Y dicho esto, pasamos a relataros nuestra experiencia en el monasterio. Antes de entrar, una breve parada en la oficina de información y una parada ante el cartel de la UNESCO.

La entrada básica cuesta 10€ y si es guiada 14€ (lo que recomendamos encarecidamente). No obstante os remitimos a la página web de Patrimonio Nacional  y donde podéis consultar horarios y precios:

 

http://www.patrimonionacional.es/real-sitio/palacios/6172

 

Pasamos el control de seguridad, recogemos unos folletos de información y esperamos a la guía en un pequeño claustro renacentista, desde donde podemos observar la cúpula de la Basílica y su torre de campanario. También observamos que hay un cartel anunciando una exposición del V centenario del Bosco en el Escorial y de El Calvario de Van Der Weydeny,  que sin duda visitaríamos después.

Una vez formado el grupo y habiéndose presentado la guía, nos dirigimos al patio principal donde se unen la Basílica, el Monasterio y el Palacio. Eran las 12:00h de la mañana y las campanas empezaron a repicar. Un extraordinario sonido casi perfecto de campanas que sin embargo espantaba a los pájaros haciéndoles volar en bandada de un sitio a otro y que debido a su estridencia impedía oír a nuestra guía, por lo que ella decidió explicarnos la historia del lugar a la vuelta del recorrido.

En la página web de Patrimonio Nacional se indica lo siguiente:

 

"El Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial es el monumento que mejor resume las aspiraciones ideológicas y culturales del “Siglo de Oro” español, expresadas aquí mediante una síntesis original de formas artísticas italianas y flamencas por impulso de Felipe II."

 

Por otro lado el gran viajero Jorge Sánchez escribe: 

 

"Considero el Monasterio de El Escorial, el Patrimonio de la Humanidad español más extraordinario. Uno siente que ese monasterio alberga el alma de España"

 

Pues aquí estábamos para corroborarlo.

 

Aunque todo el mundo ha estudiado que este monumento es obra de Juan de Herrera, en realidad lo empezó Juan Bautista de Toledo, ayudante de Miguel Ángel en la construcción del Vaticano, pero al morir al poco de iniciarse las obras, fue Juan de Herrera quien culminó la obra.

 

El recorrido es de casi tres horas y desde luego (al menos nuestra guía con una formación y conocimiento fuera de toda duda) muy instructivo, aunque también cansado por la cantidad de escaleras y los paseos por interminables pasillos. Por eso y con buen criterio, Patrimonio Nacional, deja entrar una y otra vez con el mismo boleto, las veces que se quiera durante el día de adquisición, permitiendo salir a comer o hacer un descanso si se prefiere.

Estas fotos de arriba son las únicas tomadas en el interior del Real Sitio ya que esta prohibido hacer fotos en las estancias cubiertas, el recorrido es sencillamente espectacular. El resto de fotografías están extraídas de la página de Patrimonio Nacional

 

No vamos a explicar de forma pormenorizada lo que vimos en la visita, ya que mejor que el personal del monasterio no lo va a explicar nadie, pasamos por una increíble Biblioteca de manuscritos y libros valiosísimos, con una decoración de frescos en paredes y techos admirable.

La Sala de Batallas, con maravillosas composiciones de Lepanto, San Quintín y otras.

 

Colecciones de pinturas de artistas únicos que van desde Velázquez, Goya, El Greco, Zurbarán, Ribera, Tiziano, El Bosco, Tintoretto y muchos, muchísimos más ¡Asombroso!

 

Fotos: Patrimonio Nacional 

 

Después de haber visitado estancias de reyes, haber visto los panteones, admirar numerosos frescos y tapices, recrearnos con sus jardines, y en general asombrarnos con la ingente cantidad de arte expuesto, llegamos nuevamente al exterior para visitar la Basílica. 

De la Basílica resaltar la belleza de la nave con su retablo y el magnifico cuadro de Tiziano "El martirio de San Lorenzo" y como no, el espléndido Cristo de Cellini realizado en mármol blanco en cuyo rostro no se refleja ni dolor ni pena, solo paz.

No imaginábamos ni por lo más remoto encontrarnos con tal cúmulo de arte en los interiores de este inmenso monumento y como nos faltaba aún mucho por ver, nos fuimos a comer al pueblo para después seguir con nuestra visita.

También en lo que se refiere a gastronomía la oferta es enorme, un pueblo cuidado, acogedor, bello y lleno de locales donde se nos ofrecía una parada para calmar nuestra hambre y nuestro cansancio.

Nos inclinamos por hacerlo en la parte más bonita del pueblo, en una de las terrazas de las casas de los soportales de granito. Debajo de un centenario castaño que nos daba sombra y frescor dimos buena cuenta de la comida.

 

Unos sorbos de café más y regresaríamos a conocer lo que nos quedaba por ver: El Palacio de los Borbones( no entendemos porqué no está incluido en la visita guiada) y la exposición de El Bosco.

 

Pero antes volver a las estancias interiores, nos sorprendimos con las vistas de los jardines reales desde el muro de contención en el exterior del edificio.

Empezamos por entrar en la sala donde se encuentra la exposición dedicada a El Bosco, realmente impresionante y decorada con gran gusto, nos permitió admirar sus cuadros  y los de su taller, así como   como tapices con su obra, todos ellos pertenecientes al Real Monasterio de El Escorial.

En otra sala vimos la magistral obra de El Calvario  de Van Der Weyden. Fue una suerte poderla contemplar, pues estuvo en proceso de restauración desde 2011; en la salida de las salas había un vídeo con todo el proceso de restauración.

 

Y ahora llegaba el turno de recorrer las estancias que los Borbones convirtieron en sus aposentos cuando se hicieron cargo del trono de España relevando a los Austrias. En el mapa adjunto se marca en rojo las rutas del siglo XVI y en azul las rutas del siglo XVIII.

También impresionante, aunque con un recargo de objetos de la época. Habitaciones llenas de tapices utilizados en aquel tiempo no solo como objeto decorativo si no como aislante de las paredes contra el frío.

 

Otro alucinante recorrido, ya que casi todos los tapices están hechos a partir de cartones de Goya y no dejan impasible a nadie.

 

Solo nos quedaba "despedirnos" del Monasterio y lo hicimos por el camino anejo al monumento, una preciosa vereda flanqueada por castaños, donde las protecciones de muros con la bola, sello inconfundible del estilo herreriano, se dejaban ver por doquier.

Cogimos el autobús de regreso y en apenas una hora estábamos en Moncloa. Al llegar, un refrescante granizado de limón  antes de llegar a casa. En Madrid había unos diez grados más que en El Escorial.

 

 

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