El pequeño gran museo del Quijote. Ciudad Real (Castilla La Mancha).

Con la celebración en 2005 y en 2015 de los 400 años de la publicación de la primera y segunda parte del Quijote de Miguel de Cervantes Saavedra, en España se ha empezado a dar la importancia debida al personaje literario más singular, conocido y leído en todo el mundo desde el punto de vista turístico .Multitud de rutas se han ido conformando en estos años en la Mancha, pero este tema será contado en otra entrada de nuestro blog. Hasta ahora en Ciudad Real, la esencia de la obra cervantina se materializaba en  pueblos de la provincia  como Alcázar de San Juan, Argamasilla de Alba, Campo de Criptana, Villanueva de los Infantes, etc. Esperemos que Ciudad Real se pueda añadir como lugar turístico  y sea su  Museo del Quijote , creado en 2002, cerrado para ampliarlo en 2009-2010 y abierto nuevamente en Enero de 2015 el acicate que dé un impulso al incremento de turistas en la ciudad.

 

Bien, pasemos a relatar nuestra impresión del Museo. Se encuentra en el Parque de Gasset, el más antiguo de la ciudad y que cumple su centenario en este año.

Alrededor de los edificios que le albergan se ha diseñado también un exposición de arte contemporáneo al aire libre que nos sirvió de excelente paseo antes de acceder a su interior. Hay que reconocer que la obra arquitectónica de ampliación a partir de un pequeño edificio de principios del siglo XX  sin ningún valor artístico, es sin duda merecedora de elogio ya que el resultado final es sin lugar a dudas luminoso, espacioso y original.

 

 

Antes de entrar hicimos unas cuantas fotos junto a las estatuas de Quijote y Sancho realizadas por el escultor Fernando Mayoral,  que se encuentran junto al Museo. Una obra original, ya que en esta ocasión Rocinante posa cansado a punto del desfallecimiento, seguramente después de que su amo diera batalla a los Molinos.

Accedimos a la puerta de entrada, que por cierto, debido a su falta de señalización puede dar lugar a confusión. En el mostrador de recepción del vestíbulo, una empleada nos indica la forma de visitar el Museo y las exposiciones que contiene, a la vez que nos entrega un folleto informativo y nos indica que la visita es gratuita. También nos informó de la hora en el que se daría el pase audiovisual en la sala de proyecciones.

Tenemos que decir que Museos de Cervantes y del Quijote hay repartidos por todo el mundo, por ejemplo, el Museo de Guajanato en México que incluso otorga becas para estudios cervantinos. El Museo de Lima (Perú)  donde hay una extensa colección de objetos de la época y artículos relacionados. En España, por ejemplo en  Andalucía se cuenta con  el  Museo de Baena  que dispone desde sellos, billetes de lotería y colecciones de cromos.

 

No olvidemos también que en la mismisima ciudad de Nueva York, se expone en la calle Broodway dentro del The Hispanic Society of America un ejemplar de la primera edición del Quijote. Sería muy interesante que este Museo enclavado en la Mancha fuera referente para el resto, que tuviera relación con todos ellos y que intercambiaran tanto información como exposiciones temporales, objetos e incluso la comercialización de objetos varios (tienda del Museo) , que echamos a faltar en nuestra visita y que podría ayudar a la financiación del museo. 

Bajamos por la rampa (hay también ascensores para mayores y discapacitados) y contemplamos la exposición temporal "Entre Bastidores, la maquinaria teatral en tiempo de Cervantes” curiosa de ver y original en su concepto ya que los objetos se pueden tocar y hacerlos funcionar, ideal para niños a los que les encanta hacer ruidos que asemejan a tormentas, viento, mar, batallas, etc. con instrumentos que se manejaban desde las candilejas de los teatros del siglo XVI.

En nuestro recorrido nos fijamos en una preciosa prensa de molino, réplica de la maquinaria interior de un molino de viento con su piedra de moler y en tres portadas antiguas en piedra con escudos heráldicos, una de ellas, de la época de Carlos V que se encontraba en la desaparecida muralla de la ciudad. Las otras dos pertenecían a antiguas familias de nobles y que se han recuperado para adornar espacios.

Pasamos al segundo edificio por debajo del jardín, con un gran ventanal en el tramo que no es subterráneo, una solución arquitectónica por la cual felicitamos al autor. El pasillo nos llevó directamente a visitar la sala de grabados donde se encuentran una serie de ilustraciones sobre el tema quijotesco realizados por José Jiménez Aranda, en el siglo XIX, uno de los mejores ilustradores de novelas del Quijote.

Un vistazo a las vitrinas con diferentes objetos relacionados con nuestro ingenioso hidalgo fue lo último que nos faltaba para continuar la visita por la siguiente planta.

Nuevamente podemos elegir entre escaleras o ascensor; vimos que estaban realizando un teatro infantil, Cuando terminó nos permitió fotografiarlo. También se encuentran lienzos de retratos de personajes del Quijote Y entre ellas un gran cuadro que representa la muerte de D. Quijote realizada por el maestro Palmero

Un perfecto lugar para organizar tertulias literarias o actividades culturales  afines. Lo comprobaríamos unos días después con la visita de la escritora Julia Navarro a este Museo para reunirse con sus lectores de Ciudad Real.

En esta planta también se encuentra la biblioteca cervantina, un depósito bibliográfico al que no pudimos acceder ya que solo está dirigido a investigadores. Por lo que hemos leído está compuesta por 3500 ejemplares sobre temas cervantinos y sala de digitalización y catalogación de documentos.

Llegaba la hora que nos señaló la empleada del Museo para ver el audiovisual, nos dirigimos a la planta baja, de nuevo, para ver la proyección. Una vez allí, junto con otros visitantes esperamos en los bancos al efecto que nos indicaron, hasta que nos hicieron pasar. En la primera sala se ofrece un montaje que intenta transportar al público al ambiente de una imprenta madrileña de principios del siglo XVII. Muy bien narrado y muy bien montado con juegos de luces e imágenes, no explicaron el funcionamiento de la misma. 

El narrador comenta el proceso y los diferentes utillajes utilizados en la imprenta, pero además nos informa de lo que ocurre en las calles de aquellos tiempos. . En un juego de perspectivas observamos como unos cordeles servían para tender los pliegos correspondientes al Quijote, para que secaran la tinta, una vez impresos.

 

Muy buena impresión de lo visto y continuamos.

 

La siguiente sala reproduce de alguna manera la biblioteca del hidalgo Alonso Quijano y se  comenta de forma abreviada (que no breve), desde la pérdida de su cordura a su cuerda muerte, así como algunas aventuras del famoso libro. Aunque los juegos de luces ya no sorprendan, creemos que es un correcto y digno espectáculo para el visitante que sale con una sonrisa de la sala. 

 

Un nuevo paseo de vuelta nos permitió hacer nuevas fotos y deleitarnos con los objetos expuestos.

Una vez finalizada la visita, unas pequeñas recomendaciones a los responsables para mejorar la calidad del Museo:

 

- Mejora de la señalización exterior porque al contar con tres edificios, el visitante puede despistarse para saber por cual debe acceder.

- En la exposición de arte al aire libre anexa al Museo se debería contar con carteles explicativos sobre las obras.

- Renovación de la información impresa sobre el Museo.

- Echamos en falta alguna vitrina con ejemplares del Quijote pertenecientes a la Biblioteca Cervantina.

 

Nos gustó mucho este Museo y volveremos a visitarlo con las nuevas exposiciones y actividades que programe. Deseamos a este proyecto toda la suerte del mundo y que le veamos crecer y convertirse en un referente del mundo Cervantino y en una atracción turística de primer orden.

 

 

 

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