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Turisteando el mundo

  • Foto del escritorPilar

La Habana Vieja y sus fortificaciones (Unesco). Cuba

Qué ver en La Habana Vieja y sus fortificaciones, será lo que os cuente Turisteando el Mundo en este relato primer relato de La Habana, sin duda una de las capitales más bonitas de América.

Cuba
Primer amanecer desde el Hotel Tryp Habana Libre

Con mucha ilusión y muchas ganas de conocer la ciudad de la Habana, en el relato agruparemos las visitas por los barrios que visitamos en estos dos días, en el relato Cuba: impresiones, ruta y hoteles en un viaje de 9 días detallaré las visitas de cada día.


Habana Vieja y sus fortificaciones

La ciudad de La Habana cumplió 500 años en 2019 como atestiguaban los carteles repartidos por toda la ciudad vieja. Fue fundada por los españoles el 16 de noviembre de 1519, siendo su primer gobernador Diego Velázquez de Cuéllar, la llamaron Villa de San Cristóbal de la Habana. Esta zona hoy se corresponde con la Habana Vieja que fue declarada Patrimonio de la Humanidad en el año 1982 bajo el epígrafe "La Habana Vieja y su Sistema de Fortificación" de la que la Unesco dice: "Fundada alrededor de 1519 en la costa noroccidental de Cuba, La Habana Vieja ha mantenido una notable unidad de carácter a través de su adherencia a su diseño urbano original. Plazas urbanas rodeadas de muchos edificios de destacado valor arquitectónico y calles estrechas bordeadas de estilos más populares o tradicionales impregnan el centro histórico de la ciudad. Su sentido general de continuidad arquitectónica, histórica y ambiental la convierte en el centro histórico de la ciudad más impresionante del Caribe y uno de los más notables del continente americano en su conjunto. Con el establecimiento y desarrollo del sistema de flotas en las Antillas españolas, La Habana en la segunda mitad del siglo XVI se convirtió en el puerto más grande de la región, y en el siglo XVIII desarrolló el astillero más completo del Nuevo Mundo, los cuales necesitaba protección militar".


La primera visita fue el Museo del Ron Havana club, ubicado en un hermoso edifico del siglo XVIII donde a través de una visita guiada conoces el trabajo de la caña de azúcar y el proceso de elaboración del ron como seña de identidad cubana y también del caribe. Lo que más me gustó fue una maqueta que reproduce una al detalle una central azucara. La visita terminó con una degustación del preciado líquido, no os puedo dar pistas porque yo no bebo alcohol y me fui a la calle a fumar un cigarrito. Personalmente esta visita me la habría saltado.

Muy cerca se encontraba la Plaza de San Francisco, donde empezaríamos a sentir el pulso a la arquitectura de la Habana Vieja, La iglesia de San Francisco fue construida en el siglo XVI y preside uno de los lados de la plaza, enfrente se encuentra el edificio de la Lonja construido en los inicios de siglo XX que evita la visión del puerto cuando en sus orígenes se veían los galeones atracado en el puerto. Casas con balcones de madera llenas de colorido dan al conjunto un aire especial; ya me pareció raro que no hubiera prácticamente nadie por el lugar.

Paseando por calles de edificaciones de dos plantas y casas muy coloridas pasamos por los restos arqueológicas de la Zanja Real construida entre 1565-1592, no era otra cosa que un acueducto para la conducción del agua por la ciudad. Llegábamos a la Plaza Vieja, que en el momento de su construcción en 1559 se llamó la La Plaza Nueva que se utilizó para las actividades sociales de la época. Hoy es un lugar llenos de edificaciones y palacios coloristas con lo que se llamó el barroco cubano y algún que otro edificio Art Nouveau.

Salimos de la Plaza Vieja por la Calle Mercaderes llena de grandes casonas y palacios, placitas como la de Guayasamín donde se encuentra una escultura de de Simón Bolívar, más adelante en esquina con la calle obispo se encuentra el Hotel Nuevos Mundos con una fachada rosa de escándalo en el que vivió Ernest Hemingway; esto es una pequeña muestra de todo lo que contiene esta calle y sus aledañas a la que hay que prestarle atención en un paseo por la Habana Vieja.


En La Plaza de Armas nació la Habana Vieja en el siglo XVI y es la plaza más antigua de ciudad junto al Castillo de la Real Fortaleza para defender la isla del corsario ingles Drake . Las edificaciones que hoy vemos son del siglo XVIII con el Palacio de los Capitanes Generales que hoy es Museo de la ciudad, un gran parque central con la estatua de Carlos Manuel Céspedes considerado el padre de la patria cubana, el Templete y el El Castillo de la Real Fuerza de la Habana, entre otros. Nos contaron que aquí solía haber un gran mercadillo de libros de segunda mano que atraía a locales y visitantes pero con el año y medio de pandemia lo habían cerrado.

El Templete, cerrando uno de los laterales de la Plaza de Armas, es el único edificio neoclásico, construido en 1828, simulando un templo grecorromano que está coronado por la Virgen del Pilar. También estaba cerrado todavía pero en su interior hay grandes lienzos para conmemorar el lugar donde se celebró la primera en la Habana en 1519. Cuentan que si das tres vueltas en el pequeño jardín que la rodea, lanzas una moneda al aire y pides un deseo este se cumplirá seguro. Tendré que volver porque no pude completar el ritual al estar cerrado. Aquí cada 16 de noviembre se celebra la fundación de La Habana.

Castillo de la Real Fuerza de la Habana, en otro de los laterales de la Plaza de Armas, es la fortaleza más antigua en pie de América construido entre 1558 y 1577, para sustituir el primer fuerte destruido por los franceses y mantener a la ciudad a salvo de las incursiones de corsarios de los ingleses. En una de las torres se encuentra una escultura de bronce de 1630 llamada la Giraldilla, muy similar a la de la Giralda de Sevilla

La Plaza de la Catedral, con la Catedral de San Cristóbal, diseñada por el arquitecto italiano Francesco a petición de los franciscanos comenzó a construirse en 1748, es un museo de arte barroco al aire libre. uno de los rincones más bonitos de la Habana Vieja. Como curiosidad contaros que en la nave central de la Catedral estuvieron los restos de Cristóbal Colón que fueron trasladados a Sevilla en 1898.

Por la calle Empedrado llegamos a otra de las atracciones o iconos de esta ciudad, La Bodeguita del Medio que en sus orígenes allá por el año 1940 era una pequeña tienda de víveres que vendía bebidas y algunas frituras. Muy cerca existía una imprenta a la que acudían intelectuales y luego hacían una parada en la bodega para tomar alguna cosilla. La carta se amplió y adquirió su nombre actual. Aquí hicimos una parada para tomar un mojito y volveríamos al día siguiente para disfrutar de un buenísimo menú criollo.

Otra de las calles imprescindibles de la Habana Vieja es la Calle Obispo, uno de los pocos lugares de la ciudad que vimos con un poco de vida y ambiente cubano, tal vez porque coincidió con la salida del colegio de los niños. Pasear por la esta calle es una goza y más cuando en encontré entre casas casi en ruinas una placita con una escultura de Sancho Panza del escultor Leo Lázaro, muy chula que era. También hicimos una parada en el Patio Artesano y nueva sorpresa al acercarme a uno de los puestos y conocer a Juan Antonio Lobato que en el año 2001 la Unesco lo había nominado como el mejor artesano de América Latina. Está claro que le compré dos tallas de madera preciosísimas.

Al final de esta calle y ya en los límites del inicio de Centro de la Habana se encuentra el también conocidísimo Floridita que sirve, según cuentan, los mejores daiquiris del mundo algo que no pudimos comprobar por encontrarse cerrado, otro motivo para volver a esta ciudad.

La siguiente parada fue en los Almacenes de San José, ubicado en un antiguo edificio del siglo XIX que fue un depósito del puerto para guardar azúcar, café, tabaco e incluso máquinas de vapor. Su construcción permitió liberar la vía pública de contenedores y barriles. Hoy está convertido en un macro mercado de artesanía, aunque en nuestra visita la mayoría estaban cerrados todavía. Muy bonita en la pare trasera del edificio de la otra orilla de la bahía y la nueva zona industrial y portuaria de la ciudad.

Pasamos en busca de nuestro autobús por los restos arqueológicos de la muralla de la ciudad antigua que se están recuperando poco a poco, por el castillo de San Salvador de la Punta y en el otro lado de la bahía El Castillo de los Tres Reyes del Morro a finales del siglo XVI para proteger la ciudad de los ataques corsarios. Junto a este castillo se encuentra el de San Carlos desde el que cada noche a las nueve se disparan los cañones que dicen se oyen en toda la ciudad.


Continuaremos con un segundo relato, La Habana: Centro y Vedado.


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