Centro histórico de Buenos Aires: Barrios de Monserrat y Microcentro (Argentina).

Continuaba nuestro periplo en la bella ciudad de Buenos Aires y tocaba visitar el Centro Histórico de la ciudad. Aquí os contaremos qué visitar y qué hacer en los Barrios de Monserrat y Microcentro. En este mapa podéis ver los barrios de Buenos Aires que componen el centro histórico, llamado así por contener en sus calles, avenidas y plazas los edificios, iglesias y cafés más emblemáticos de la ciudad. 

El Barrio de Monserrat es el más antiguo de los barrios de Buenos Aires y uno de los más interesantes por la cantidad de monumentos de interés histórico que contiene; adoptó su nombre en 1769 tras la edificación de la Parroquia de Nuestra Señora de Monserrat. La calle más importante del barrio Monserrat y de toda la ciudad de Buenos Aires es la Avenida de Mayo.

 

El Barrio de Microcentro es el centro financiero de Buenos Aires y es considerado por los porteños como un barrio de la ciudad pero no está reconocido oficialmente como tal, por tanto quedaría incluido en Montserrat. Este barrio apenas tiene habitantes ya que la mayor parte de los edificios están dedicados a oficinas. Se calcula que en el área trabajan casi 4 millones de personas, por lo que es una zona bastante animada durante el horario laboral. Para visitar el barrio  hay que hacerlo por el día, ya que por la noche queda muy deshabitada.

 

Nuestro recorrido empezó nuevamente en la Avenida del Libertador donde cogimos el bus 67 que nos llevaría a nuestro primer destino, que era la Avenida 9 de Julio, el Obelisco y el Teatro Colón.

 

Avenida 9 de julio conecta el norte con el sur de Buenos Aires desde la Plaza Constitución hasta estación de Retiro. Impresiona su anchura  de casi 150 metros y tiene una longitud de unos 5 kilómetros y su nombre conmemora el día en el que se declaró la Independencia de Argentina, el 9 de julio de 1816.

Teatro Colón está considerado uno de los cinco mejores teatros de ópera que existen en el mundo, por su tamaño y calidad acústica, junto con el Teatro de la Scala de Milán, la Ópera de Viena, la Ópera Semper de Dresde y la Ópera Garnier de París. Su primera función fue el 25 de mayo de 1908 con la representación de la ópera Aída de Verdi y desde entonces han pasado por este teatro los mejores directores, cantantes, bailarines y artistas del mundo. Crear este monumental teatro llevó más de veinte años.

Habíamos leído historias, visto muchas imágenes de este Teatro Colón y casi de inmediato lo pusimos como un imprescindible en nuestra visita a Buenos Aires. Habíamos pensado ir a ver algún espectáculo y así poder disfrutar del lugar, pero en nuestros días en la ciudad no había más que funciones infantiles. Estábamos dispuestos a pagar los 300 pesos (los argentinos pagan 110), casi 18 euros, que costaba la visita guiada pero nos daban hora a partir de las 12,30h y eso nos partía el día ya que eran las 9 de la mañana. Así pues, en esta ocasión, nos conformamos con su vista exterior que tampoco defrauda.

El Obelisco es uno de los monumentos más característicos de la Avenida 9 de julio, situado en la Plaza de la República o Plaza del Obelisco como es conocida por los porteños. Es una estructura de hormigón de 67 metros de altura inaugurada en 1936 para celebrar el cuarto centenario de la primera fundación de la ciudad por por Pedro de Mendoza en 1536,  destruida en 1541 por los habitantes de la por la amenaza de los nativos. 

Para llegar a Plaza de Mayo, uno de los lugares de la ciudad de Buenos Aires que más interés tenía por conocer tomamos la Avenida Roque Sáenz Peña. La Plaza de Mayo es la plaza pública más importante y la más antigua de la ciudad. El nombre conmemora la Revolución del 25 de mayo de 1810, fecha en la cual los ciudadanos se reunieron en este lugar para expulsar al Virrey y se gesta la independencia argentina.

La Plaza de Mayo es la más antigua de Buenos Aires y escenario de todos los acontecimientos políticos más importantes de la historia argentina, a excepción de la Declaración de la Independencia. Es aquí donde nace por segunda vez la Ciudad de Buenos en 1580 por Juan de Garay, con el nombre de Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Santa María del Buen Ayre. Rodeando la Plaza de Mayo encontramos una gran cantidad de edificios histórico que ahora os contamos. Desde entonces la plaza ha sido testigo de los acontecimientos políticos y sociales más importantes del país.

 

La Catedral Metropolitana fue nuestra primera visita y lo primero que nos llamó la atención fue su exterior de estilo neoclásico poco usual en las catedrales porque parece más un templo griego. Su construcción tal y como la conocemos hoy,  comenzó en 1752  y se terminó en 1852 siendo consagrada como Catedral Metropolitana en 1836.

En el interior llama la atención la monumentalidad del lugar con un parecido increíble a las iglesias españolas. Estaba colapsada de estudiantes y enseguida vimos por qué, esperaban el cambio de guardia en el monumental Mausoleo del General San Martín, obra del escultor italiano Ernest Carrier-Belleuse. El altar mayor dorado y de grandes dimensiones impone su presencia en la nave central.

En 1942, la Catedral Metropolitana fue declarada Monumento Histórico Nacional y es considerada una de las más importantes obras arquitectónicas del país, aunque hoy es más conocida y visitada por ser la archidiócesis durante casi 20 años de Jorge Bergoglio, actual Papa Francisco.

 

Cabildo de Buenos Aires también se encuentra en la Plaza de Mayo sede de la antigua administración colonial y en la actualidad alberga  el Museo Histórico Nacional del Cabildo y de la Revolución de Mayo.

 

El Banco de la Nación Argentina construido a mediados del XX, es un imponente edificio cubierto por una impresionante bóveda de 50 metros de diámetro. Aquí entramos a ver si podíamos cambiar dinero y comprobar el cambio oficial de euros a pesos pero no fue posible porque no llevábamos el pasaporte. 

La Casa Rosada es la sede del gobierno nacional  argentino.  En el lugar se encontraba el antiguo fuerte de la ciudad del siglo XVI del que se conservan tan solo algunos lienzos de muralla y también fue residencia de los virreyes españoles. El edificio actual es la suma de dos edificios anteriores y para unirlos se le encargó la tarea al arquitecto italiano, Francisco Tamburini, creador del proyecto original del Teatro Colón, aquí se encuentra el famoso balcón en los que aparecían Perón y Evita. Se puede visitar los domingos y festivos mediante visita guiada y además es gratuito pero hay que reservar y lo podéis hacer pinchando aquí.

Como veis La Plaza de Mayo  se encuentra rodeada por preciosos edificios históricos, pero en el interior de este amplísimo espacio rodeado de jardines se encuentra en el centro la Pirámide de Mayo para recordar a los revolucionarios de la Independencia de Argentina y la estatua ecuestre ecuestre del General Belgrano que fue el creador de la bandera argentina.

 

Y lo más significativo, al menos para nosotros, son “Las Madres de la Plaza de Mayo”, una asociación que nació para reclamar al último gobierno militar de la República Argentina la aparición de  los detenidos desaparecidos. En la actualidad se reúnen todos los jueves a las 15,30 horas. Pero  esta historia os la contaremos más adelante.

 

Al Museo de la Ciudad llegamos  desde la Plaza de Mayo por la calle Defensa. Este Museo nació en 1968 para mostrar la historia de la ciudad y sus habitantes. Está compuesto de varios de varios edificios históricos y su entrada es gratuita. Nos acercamos hasta aquí buscando uno de estos edificios, que era el Museo del Fileteado ubicado en un restaurante y del que os hablamos en el post "El fileteado (UNESCO). La esencia de Buenos Aires (Argentina)".

 

En este conjunto de edificios se encuentra La Farmacia de la Estrella, construida en 1895 es una de las farmacias más antiguas de la ciudad y sigue teniendo actividad comercial, se puede entrar y ver sus murales y el mobiliario original.

En otro de los edificios vimos una historia de la radio Argentina, colección de Naipes, de cajas de cerillas todo ello en un edificio precioso que necesita algo de rehabilitación. El personal muy amable, te explicaba todo y como nos vió mirando a través de los cristales la biblioteca fue a por las llaves y nos la abrió. Hasta fue a buscar un folleto que nos regaló de todos los museos de la ciudad, otro detalle de la hospitalidad de los porteños.

 

Continuamos nuestro paseo por la calle Adolfo Alsina hacia la Iglesia de San Ignacio de Loyola, que es la más antigua de la ciudad formando parte de la histórica Manzana de las Luces en la que se conservan algunos túneles de lo que fue la antigua ciudad colonial, pero decidimos no visitarlos por falta de tiempo. La zona es muy animada con muchos negocios porteños y gran cantidad de muestras del fileteado.

La Avenida de Mayo era nuestro siguiente destino y en la que habíamos decidido comer por ya se iba acercando la hora. Es una de las principales arterias de Buenos Aires, es una avenida enorme, casi 2 kilómetros, con estilo parisino y mucha influencia española que une la Plaza de Mayo y la Plaza del Congreso desde 1894 en que se proyectó para este fin. Rápidamente atrajo a la burguesía porteña y fue llenándose de edificios nobles, teatros y cafés. Y aquí queríamos llegar para conocer otro de los cafés notables de la ciudad, el famosísimo Café Tortoni.

 

El Café Tortoni es el más antiguo de la Ciudad  fundado en 1858 y es absolutamente bellísimo.  Por él  los personajes más destacados de la sociedad porteña  junto a algunos de los mejores escritores, como Jorge Luis Borges, Luigi Pirandello, Federico García Lorca , Julio Cortázar, Alfonsina Storni o pintores como Benito Quinquela Martín o músicos como Rubinstein y el mítico Carlos Gardel que tenía siempre su propia mesa reservada lejos de las miradas de curiosos, además el  Museo Mundial del Tango de Carlos Gardel está en el edificio contiguo. Fue inaugurado en 1858 por un inmigrante francés  que le dió en nombre de Tortoni  en honor al célebre Café Tortoni de París, la preciosa  fachada en la Avenida de Mayo es obra del arquitecto Alejandro Christophersen y fue realizada en 1898. 

El Gran Café Tortoni forma parte del  grupo de cafés conocido como Bares Notables de la Ciudad de Buenos Aires por su aporte al patrimonio histórico y cultural porteño. Cruzar su puerta de entrada te transporta a lo que debió ser la vida cultural de la ciudad, sus fotografías, esculturas, columnas, vidrieras te hacen sentir su aire legendario. Si queréis saber más leed el magnífico artículo de nuestra amiga porteña Lilianviajera.

En este precioso Café Tortoni hicimos nuestra parada para comer algo y descansar un rato pues llevábamos una buena caminata; como siempre que el hambre aprieta no hicimos fotografías de los buenísimos sandwiches que nos tomamos, postre de dulce de leche y nuestros correspondientes cafés. No es barato pero con los precios de la ciudad podemos decir que tampoco nos pareció caro.

Con las fuerzas repuestas continuamos camino por La Avenida de Mayo que conserva todo el esplendor de los tiempos pasados, preciosos edificios de estilo Art Nouveau, Belle Époque y Art Déco. Pero lo mejor de visitar una ciudad es que a veces te encuentras lugares que no estaban en tu planificación y te causan alegría. Esto nos ocurrió cuando estábamos cruzando nuevamente la Avenida 9 de Julio y en la Plaza Provincia de Mendoza nos encontramos una escultura de Don Quijote de la Mancha. Es obra del escultor andaluz Aurelio Teno y fue un regalo del Gobierno Español con motivo del 400º aniversario de la Ciudad. Nos gustó mucho y nos dio mucha alegría encontrar un pedacito de nuestra Mancha en esta ciudad que poco a poco nos iba conquistando. 

Seguimos camino y otra sorpresa al ver en una placa en la puerta del Hotel Castelar en la informaba que el gran poeta español, Federico García Lorca, se había alojado en el hotel durante su estancia en la ciudad de Buenos Aires en el año 1933. De hecho hay visitas guiadas a la habitación 704 los domingos. 

El Palacio Barolo fue nuestra siguiente parada porque en el momento de su inauguración en 1923 fue el primer edificio de hormigón armado y el más alto de Sudamérica. Fue construido por el arquitecto italiano Mario Palanti para el empresario Luigi Barolo. Tiene un hermano gemelo, el Palacio Salvo, en la ciudad de Montevideo en Uruguay y que visitaríamos unos días después. Está rematado por un faro que fue restaurado en 2010 y en desde el que se puede ver la ciudad de Buenos Aires desde sus casi 100 metros de altitud, lo que no sabíamos es que había que reservar previamente, así pues nos conformamos con la vista exterior. Pinchando aquí encontraréis todos los datos para su visita.

La Plaza del Congreso marca el final de la Avenida de Mayo, otro de los lugares emblemáticos de la Ciudad pero  estaba en obras y no pudimos ver nada. teníamos mucho interés en ver una de las réplicas en bronce del Pensador de Rodin, que fundió del molde original y que se encuentra en esta plaza.

 

La sede del Congreso Nacional se encuentra al final de La Plaza del Congreso, es un edificio enorme en el que resalta su cúpula de más de ochenta metros de alto. Se comenzó a construir a finales del siglo XIX en estilo academicista italiano y se terminó cuarenta años después.

Miramos el reloj y vimos que eran las tres y media pasadas, se nos había olvidado que a esa hora los jueves es cuando se reúnen Las Madres de la Plaza de Mayo. Caminando no nos daba tiempo a llegar nuevamente a la Plaza, preguntamos en una de las paradas de Buses y nos indicaron cual era más rápido (con las prisas no anotamos el número). A las cuatro en punto llegamos a la Plaza pensando que ya habría terminado la reunión de estas mujeres luchadoras, pero no, allí estaban todavía.

No os vamos a contar la historia de estas madres y abuelas coraje que en plena dictadura empezaron a luchar contra el último gobierno militar que sembró el país de terror y desaparecidos. La primera reunión de estas madres fue en 1977 en la Plaza, eran 14 y se identificaron con un pañal blanco en la cabeza. Este movimiento fue seguido en medio mundo y para nosotros siempre representó la lucha, la fuerza y de la determinación de unas mujeres buscando a sus seres queridos desaparecidos, clamando por la justicia y la libertad.

 

Ahí estábamos nosotros viviendo un pedacito de la historia del pueblo argentino y nos sentimos muy felices, aunque parece ser que después de cuarenta años de lucha la asociación se dividió y ha cambiado mucho. Si queréis leer la historia de estas mujeres pinchad aquí, este es un artículo que se escribió con motivo de los treinta años del nacimiento de las Madres de Mayo y nos pareció muy interesante.

Eran ya las cinco de la tarde y empezaba a caer la tarde, iba siendo hora de volver al hotel y descansar un rato porque llevábamos todo el día caminando por el Centro histórico de la ciudad de Buenos Aires, pero como quedaba todavía un rato de luz decidimos volver a tomar la calle Defensa hasta su intersección con la calle Chile, ya en el Barrio de San Telmo, para buscar uno de los personajes más queridos por nosotros y que nació en esta Buenos Aires querida, allá por el año 1964.

 

¿A quién buscábamos? A la inigualable Mafalda, aunque lo que no sabíamos es que en la actualidad está acompañada por Susanita y Manolito. 

Mafalda es una niña crítica, reflexiva, preocupada por la humanidad y la paz mundial creada por Quino en 1964. Leer a Mafalda y a sus amigos es entender el mundo porque sus pensamientos y reflexiones son universales, no habiendo perdido vigencia en estos 53 años de vida.

 

Y aquí terminaba nuestro día en el Centro histórico de Buenos Aires, con nuestra amiga Mafalda indicándonos el camino de la Calle Colón para coger un bus de vuelta a nuestro hotel. 

 

 

 

 

 

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