Banska Bystrica. La bella ciudad minera. Eslovaquia (2)

DÍA 27 DE MAYO DE 2016

Acabada la visita a Hronsek (IR AL ENLACE DIRECTO: IGLESIAS DE MADERA DE ESLOVAQUIA) y a su magnífica Iglesia de madera, nos dirigimos a Banská Bystrica a unos 15 Km donde pasaríamos la noche de ese día. La carretera de acceso a la ciudad era muy buena y nuestro GPS nos llevó muy bien con las coordenadas del hotel.

El centro de Banská Bystrica tiene zona de pago para aparcar, no muy cara y no muy difícil de conseguir sitio pero el hotel Arcade nos facilitó un solar anexo para dejar el coche. Antes dejamos provisionalmente nuestro vehículo en la calle y nos sorprendió gratamente lo que veíamos de la ciudad. Estábamos en  pleno centro, en su plaza principal.

Lo primero que hicimos, por tanto, fue instalarnos. Hicimos el check in y no hubo manera de que nos cambiaran de habitación ya que nos habían dado una en el segundo piso sin ascensor y con unas escaleras muy empinadas.

 

El hotel desde luego tenía muy buena pinta, situado en un edificio un tanto modernista pero cuya entrada principal está en un callejón contiguo al solar del parking, aunque se podía acceder directamente desde plaza principal, pero a través de una pizzería, cosa que no nos gustó nada.

 

Del precio, 68€ con desayuno no podemos quejarnos. Y una vez dejadas las maletas nos dispusimos a pasear por la ciudad.

 

 

 

Como se puede comprobar, la ciudad tiene el mismo pre-nombre que la anterior ciudad que visitamos y es que Banská viene de Bana=mina, luego la palabra Banska significaría algo así como "Ciudad minera" y efectivamente Banská Bystrica también es una ciudad minera pero al contrario que Banska Stiavnica, la ciudad "vive".

 

Bulliciosa, alegre con jardines impecablemente cuidados y con muchas flores, con muchos estudiantes y gente jóven y unos edificios magníficamente restaurados hacen que la primera impresión al ver la ciudad sea del todo agradable. Nuestra primera expresión fue...  ¡Qué bonita!.

En la Edad Media se estableció esta ciudad junto al meandro del río Hron, era una zona ideal para la fundación de una ciudad próspera pues dos importantes rutas comerciales cruzaban aquí. Por otra parte, los alrededores eran ricos en minerales que con el tiempo serían la principal fuente de ingresos.

 

Más adelante, en el siglo XVIII la extracción del mineral de cobre fue sustituido por extracción y procesamiento del hierro y la industria maderera empezó a despuntar debido a las riquezas de los bosques que rodean la ciudad.

 

Por otro lado, Banská Bystrica es muy querida en el resto del país, ya que en agosto de 1944 en plena invasión alemana, se convirtió en el centro del Levantamiento Nacional Eslovaco, la segunda mayor insurrección contra el régimen nazi de Alemania después de la guerra partisana yugoslava.  

Y después de un poco de historia, pasemos a relatar nuestro paso por la ciudad. El orgullo de Banská Bystrica es la plaza reconstruida en una zona peatonal palpitante con un encanto original y jovial y llamada como no podía ser de otra manera Plaza del Levantamiento Nacional Eslovaco. Un área multicolor en la que se puede contemplar desde la esbelta e inclinada (no tanto como la de Pisa) Torre (Hodinová) del Reloj al solemne monumento al Levantamiento Nacional Eslovaco

La verdad es que estábamos encantados con las vistas que nos ofrecía la plaza y no parábamos de hacernos fotos con la intención de captar la variedad de colores y estilos de sus monumentos y edificios. Las plazas públicas, al menos la principal del centro urbano en las ciudades de Eslovaquia siguen parámetros distintos a lo que estamos acostumbrados en los países mediterráneos. No tienen forma circular, semicircular, o cuadradas, son elípticas y alargadas y la Iglesia o iglesias se encuentran en los bordes o esquinas.

Al principio de la plaza se encuentra la mencionada Torre del reloj construida en el siglo XVI como la torre de la prisión de la ciudad, siendo además un reloj solar y astrológico. El sótano contenía una cámara de tortura y la cárcel, a finales del siglo XIX se encontraron grietas en ella y no quedó más remedio que desviar su eje y ahora es conocida y denominada como la "torre inclinada".

 

Casi al lado, la Iglesia de San Francisco Javier con frescos e imágenes de cierto valor en su interior, fue construida en el siglo XVIII. El edificio es un duplicado exacto de la iglesia de Jesús en Roma, aunque las dos torres añadidas fueron construidas en el siglo XIX.

Con un mosaico con el escudo de la ciudad en el suelo se encuentra el edificio que alberga al Ayuntamiento. Edificio del siglo XVI, reconvertido en el XVIII y finalmente rehabilitado en el XXI con una pirámide de cristal en el techo para tener luz cenital interior. Tiene 4 esculturas de bronce en el tejado que son alegorías de virtudes: sabiduría, templanza, justicia y valentía.

Fuimos mirando a uno y otro lado de la calle, los hermosos edificios de las dos lados y nos confundimos con la gente en los jardines interiores donde se encuentra el monumento dedicado a los héroes contra el nazismo. Esplendidas residencias que desde el siglo XV al XIX confluyen en esta plaza. Un espectacular edificio del siglo XVIII lo ocupa la Dirección general de bosques eslovacos. 

Otro de los edificios más bonitos de la plaza es la casa Benickye. En el siglo XVII el propietario de la casa era Tomas Benickye, a partir del cual la casa ha tomado el nombre. Fue restaurada en el estilo renacentista y en el lado norte se decora con pinturas murales y un portal renacentista de estilo veneciano.

Seguimos hacia la parte baja de la ciudad hacia la calle que parte de la plaza que es donde se encuentran los edificios del siglo XIX o modernistas y de estilo Art Nouveau.

Y al final de la calle una pequeña sorpresa, la iglesia de St. Elizabeth (Spitalsky) que en un principio fue una parte del hospital construido en estilo gótico de una sola nave, en el siglo XIV. Sin embargo en la segunda mitad del siglo XVIII la iglesia fue reconstruida en estilo barroco. Así, el santuario gótico se convirtió en la capilla lateral de Santa Ana.

 

En ese punto, dimos la vuelta para volver por donde habíamos venido y seguir admirando la belleza de la plaza y dirigirnos hacia la parte más vieja de la ciudad, donde se encuentra el antiguo Castillo.

 

Como curiosidad decir que la columna de la peste que existe en la plaza, tuvo que ser quitada durante la visita del Premier Sovietico Kruschev en 1964 para que no se molestara por ver un monumento cristiano.

 

Castillo de la ciudad fue construido poco a poco. Primero se edificó la iglesia parroquial que fue construida como la primera estructura en el siglo XIII y más tarde se hicieron fortificaciones que se añadieron a ella en el siglo XV. Los terraplenes de tierra y empalizadas fueron reemplazados más tarde por altos muros de piedra fortificados por bastiones y un dique de agua.

 

En el siglo XVI, la amenaza turca pidió nuevas fortificaciones. Durante la guerra sólo una cuarta parte de los muros originales de la ciudad y tres bastiones  de los cuatro originales han sobrevivido.

 

En los alrededores del castillo incluye no sólo una iglesia parroquial y fortificaciones, sino también la Iglesia de la Santa Cruz, que fue construida a mediados del siglo XV, así como una barbacana con una torre. La barbacana adquirió su actual fachada barroca después de un incendio en el siglo XVIII. Entre 2005-2006 la barbacana fue restaurada de nuevo.

¿Y qué mejor que tomar una cerveza con algo de picar en el restaurante que hay en los bajos del Castillo? Pues allá que fuimos a hacer un pequeño descanso antes de continuar.

Por poco más de 6€ nos comimos unas especies de tapas y unas buenas cervezas. Antes de que anocheciera, fuimos a ver la Iglesia de la Ascensión de la Virgen María, la más antigua de la ciudad. Esta iglesia del siglo XIII cuenta con el altar gótico destinado a la Capilla de Santa Bárbara que fue hecha por el famoso Maestro Pavol de Levoca.

 

Una característica única es la escultura del Monte de los Olivos, del año 1500, curiosamente colocado en la fachada de la iglesia al lado de la entrada principal y que se puede ver a través de un cristal.

 

Y de nuevo, otro nuevo paseo a la Plaza del Levantamiento Nacional Eslovaco, esta vez para cenar (tomamos una hermosa pizza en una terraza del paseo) y para conocer la iluminación de la calle y edificios. Después de haber disfrutado de ello, fuimos a ver un concierto al aire libre de música clásica con percusión y que fue un broche perfecto para el día (se puede ver un pequeño vídeo).

 

         

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