Maravillas de Asia (9). Junio-Julio 2015. Playa en Nusa Dua, relax y contemplación.

DÍA 29 DE JUNIO

 

Era nuestro último día en Ubud, habíamos acordado a partir de las 13:30h  con Wayan un desplazamiento hasta Nusa Dua, enclave situado en la parte sur de la isla de Bali a unos 60 kilómetros de Ubud. Nusa Dua se empezó a urbanizar con grandes hoteles durante los años 80 y hoy en día posee un considerable número de resorts de cadenas hoteleras internacionales, como también otros equipamientos y servicios como centros de congresos y convenciones, campos de golf y por supuesto, centros comerciales. Fue la sede de la Conferencia de la ONU sobre el Cambio Climático en 2007.

 

Allí es donde deseábamos pasar los dos siguientes días, pero antes de ir, queríamos comer en Ubud el famoso “Babi guling” y nuestro guía Kirno iba a llevarnos a un restaurante especializado en ello.

 

Además podríamos pasear por el día por esta peculiar ciudad y si se diera el caso comprar alguna cosilla en sus innumerables tiendas y puestos de mercado.

Ese día nos levantamos un poco más tarde de lo habitual, desayunamos no con muchas ganas ya que conocíamos el menú sobradamente y como anteriormente os hemos comentado no era ni variado ni muy apetecible, además de un café… Bueno, mejor no deciros que nos parecía el café.

 

Hicimos las maletas y nos dirigimos a la recepción para hacer el check out  y nuevamente surgen inconvenientes. Pretenden cobrarnos precio de una reserva anterior que anulamos para coger otra de mejor precio que vimos posteriormente. Os aconsejamos que si hacéis esto, es decir, reservar una habitación con cancelación gratuita y posteriormente veis que el precio ha bajado, cancelar la anterior y realizar la nueva con cambio de nombre. Así os evitaréis confusiones como la que tuvimos.

 

En fin, una vez subsanado dichos inconvenientes, no sin antes buscar y encontrar la documentación pertinente (copia de reserva de booking.com) nos dispusimos a pasear la ciudad.

Calle arriba llegamos hasta el Mercado Central de Ubud, donde después de mirar varios puestos donde comprar algún recuerdo original de Bali y regatear bastante, nos hicimos con un par de pinturas originales de tamaño pequeño, que actualmente se encuentran en casa esperando ser enmarcadas.

Una vez salimos del Mercado, cogimos la dirección paralela a nuestra calle, llena de pequeños templos y restaurantes, hasta llegar al final donde se encontraba el Monkey Forest o bosque de los monos.

Cobraban entrada y sólo teníamos media hora antes de la llegada de nuestro guía y además no suscitaba nuestro interés, dar de comer o hacerse fotos con esos animalitos, optamos por no entrar y regresar a nuestro hotel.

Allí estaba esperando Kirno, para llevarnos primero a comer y después a Nusa Dua. Fuimos al restaurante IBU OKA, una especie de franquicia, ya que tiene 4 locales en Ubud dedicados a elaborar el “Babi guling”

Un cerdo asado pequeño que tiene cierto aspecto parecido a nuestro “cochinillo segoviano” aunque se presenta en plato acompañado de chorizo, morcilla y arroz  muy especiado.

El local que no era el que vimos junto al Palacio Real, si no que se encuentra en las afueras, no suscita el mayor interés y la comida aunque sabrosa tampoco nos sorprendió, pero agradecimos el interés de nuestro guía por llevarnos y por supuesto, le invitamos a comer.

 

Reanudamos la marcha primero en dirección a Dempasar por una carretera bastante transitada y como siempre sorprendiéndonos de la manera de conducir de los balineses. El trayecto fue casi de una hora. Afortunadamente, desde Dempasar cogimos una fenomenal autopista, levantada más de 15 metros sobre el terreno y que tiene además carril exclusivo para motos.

El enclave Nusa Dua tiene tres accesos y todos ellos restringidos, todo el mundo que entra está sujeto a un control y registro de seguridad. Esto puede tener un efecto ligeramente claustrofóbico de acuerdo con algunos puntos de vista, para otros sin embargo, hace que los huéspedes se sientan más seguros.

 

Llegamos al Gran Witz Hotel sobre las 16:00 h. en el que teníamos contratado un pack para novios, si, si… ¡Para novios! ¿Y por qué no? Nos lo merecemos, nos hizo gracia y además fue un acierto.

El pack consistía en dos noches de hotel, con subida de categoría, fruta en la habitación, cena romántica y masaje para dos, además de flores, bebida de bienvenida y atenciones. Todo ello por 133 €. Además disponíamos de transfer gratuito al aeropuerto las 24 horas.

Nos dieron una habitación espaciosa, moderna e iluminada, sin grandes lujos pero muy acogedora, con una terraza desde donde nos podíamos zambullir en la piscina que recorre como un rio las distintas habitaciones del hotel de la primera planta, que imaginamos eran las mejores.

Encima de la cama, pétalos de flores y unos cisnes en forma de corazón hechos con las toallas… ¡Qué mono, dijimos! Jejeje.

 

Dejamos para el día siguiente el masaje y la cena romántica y nos pusimos el bañador para probar la magnífica piscina que teníamos delante de nuestros ojos.

Acabado el baño, fuimos a investigar la playa. Se llegaba a ella por un camino o vereda paralelo a la carretera y había que recorrer escasamente medio kilómetro.

 

Lo primero que te encuentras al llegar es un habitáculo dedicado a masajes y que a esa hora, las trabajadoras ya estaban recogiendo y se disponían a hacer sus ofrendas. La playa visualmente es esplendida. Unas camas balinesas de madera imponentes situadas en la orilla le daban ese aire exótico que nos recordaba muy bien donde estábamos.

La arena no es tan fina como parecía de lejos, ni tampoco las aguas eran lo cristalinas que esperábamos pero era una auténtica delicia contemplar la costa y la soledad del atardecer con escasa presencia de personas.

La playa en realidad está acotada en función del número de hoteles, el paseo marítimo con hierba y plantas exóticas, así como las hamacas, camas balinesas y tumbonas se reparten entre los diferentes establecimientos, cada uno tiene su parcela con entrada exclusiva. El Gran Witz Hotel, también disponía del suyo pero quizás porque no se encuentra en la primera línea de playa, su precio es menos de la mitad de lo que se paga en los complejos hoteleros con vistas al mar, aunque todo hay que decirlo, su parcela es pequeña para el número de habitaciones que tiene y en comparación con el resto de resorts.

 

Después de dar un paseo, volvimos al hotel y nos indican que existe un autobús gratuito que lleva al Centro Comercial “Bali Connection” con supuestamente Outlet de marcas comerciales. Como no teníamos ningún plan y había que cenar optamos por ir.

El Centro es una especie de Corte Inglés, hay de todo, con precios marcados y con buenas marcas pero a un precio incluso superior a cualquier establecimiento en España, lo atravesamos de punta a punta y salimos a una calle repleta de restaurantes con comida de todas las partes el mundo. Nos sentamos en un italiano a comer una pizza para cenar, no estuvo mal, pero tampoco nada del otro mundo. No os perdéis nada si no vais.

 

Cogimos el autobús de vuelta al hotel y nos “despanzurramos” en la gran cama que teníamos, apuntando nuestras cosas en la libreta de viaje y recordando los momentos pasados con una sonrisa hasta que nos venció el sueño.

 

 

DÍA 30 DE JUNIO DE 2015

 

Relax total, estábamos a mitad de viaje y necesitábamos parar el ritmo y reponer fuerzas. Ese día lo íbamos a dedicar a nosotros mismos.

 

Desayuno tardío pero lo encontramos rico, completo y variado, el servicio excepcional, están a todo lo que necesitas.

Salimos del hotel en dirección a la playa y vimos que había en la puerta un cochecito eléctrico parecido a los que se utilizan en los campos de golf que estaba a servicio de los clientes alojados para acercarlos a la playa. En cuanto el vigilante de seguridad vio que lo estábamos mirando, no tardó en avisar a un empleado para acercarnos a la playa ¡Jo, esto es lujo asiático!

Nos dejó junto a las hamacas (con colchón) que tenía el hotel en la arena bajo unas palmeras que daban sombra. Dejamos las toallas que por supuesto nos había facilitado el hotel y dejamos que el sol nos abrazara.

 

Las playas de Nusa Dua son las más conocidas y turísticas de Bali. Gran número de parejas de novios y turistas en familia, las tienen como el destino ideal para relajarse y disfrutar de mar y sol.

 

El nombre de Nusa Dua significa "dos islas" y deriva de las dos pequeñas islas situadas al este. Aunque es la zona más desarrollada en Bali, todavía alberga muchos templos, un museo, y un montón de otras atracciones.

 

Unas cuantas fotos, breves paseos por la arena y por el paseo marítimo fueron los únicos esfuerzos que hicimos durante la mañana. Cercanos a la hora de comer volvimos, esta vez andando por la vereda al hotel.

Antes de comer vimos que el agua de la piscina estaba impresionante con los reflejos que le daba el sol, transparente, apetecible, no resistimos la tentación de remojarnos en ella. Junto a la piscina tenían montado un quiosco restaurante, vimos la carta y como tenían precios asequibles decidimos comer allí.

 

La carta era suficiente, sándwiches, pinchos o pollo a plancha eran suficientes para nosotros. La presentación de los platos y el servicio sin peros, aunque un poco lentos, pero eso creemos que es general en Bali.

 

Tras la comida decidimos dar un paseo y en la puerta del hotel vemos llegar a Verónica, la chiquita chilena que conocimos en Ubud, con la que tantas veces coincidimos en ruta viendo los Templos de Bali ¡Vaya casualidad! Casi en el fin del mundo y escogemos el mismo hotel. Pues nada, encantados de vernos y de intercambiar sensaciones, momentos y recuerdos que nos llevaremos de la Isla de los Dioses. 

 

Desgraciadamente no disponemos de fotos de aquel encuentro, pero nuestra amiga amablemente nos ha enviado unas fotos de su estancia en Nusa Dua. Nuestro recuerdo para ti guapetona...

 

Nos tocaba la hora del masaje para los dos que habíamos solicitado en la recepción del hotel, dejamos que Vero acabase su check in y quedamos por la noche con ella. Entramos a Spa y… ¡Que vamos a decir! Estupenda la experiencia y recomendable, muy recomendable… ¡Sin más!

Con la cena que nos sirvieron y la compañía de Vero, pasamos una velada de lo más agradable, pero para el día siguiente tocaba madrugar para coger el vuelo a Yogyakarta y sobre las 23:00 h. nos despedimos no sin antes desearnos mutuamente suerte y felicidad.

 

 

 

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