Qué ver en Varsovia (Unesco) en un día. Polonia

En Varsovia, la capital de Polonia, empezaba nuestro viaje de verano 2018 que hemos titulado "Europa del Este, Chipre y Líbano". Si bien era una ciudad que ya conocíamos, habían pasado tantos años que no nos importó incluirla en nuestro viaje ya que era la forma más fácil de llegar a Minsk, la capital de Bielorrusia. 

 

Salimos de Madrid en un vuelo de Ryanair a las 7 de la mañana que nos llevó al aeropuerto de Modlin en Varsovia. Este aeropuerto se encuentra a más de 40 kilómetros del centro de la ciudad y si bien hay un autobús y un tren que te llevan a la ciudad, nosotros habíamos contratado un transfer que por 24 euros nos dejaría en el hotel y nos permitiría ganar tiempo para la visita de la ciudad y contaros qué ver, qué hacer y qué visitar en Varsovia durante un tiempo breve.

 

Como ya os contamos en el post "Planificación, vuelos y hoteles del viaje a Europa del Este, Chipre y Líbano" nos alojamos en el Hotel Ibis Warszawa Stare Miasto en el casco antiguo de Varsovia, lo que nos permitió movernos sin apenas utilizar transporte público. Llegábamos al hotel sobre las 12 del medio día y decidimos comer allí mismo unos bocatas y tomar un café para salir ya listos a redescubrir la ciudad.

Varsovia es la capital de Polonia desde el año 1815 en el que se crea el Reino de Polonia dependiente de los zares rusos. Una ciudad milenaria, con leyendas sobre su origen y nombre, pero que sin lugar a dudas los hechos que la marcaron se produjeron en el siglo XX. Invadida por el ejército nazi en 1939, sometida hasta el final de la II Guerra Mundial a los alemanes, en su territorio se produjeron los acontecimientos más descarnados y sangrientos de este siglo. En 1940 se creó el gueto de la ciudad, en el que se hacinaron a más de medio millón de personas y el 1944 se produjo el levantamiento de la ciudad que fue sofocado por el ejército alemán que destruyó completamente la ciudad y los sobrevivientes fueron llevados a campos de concentración.

Tras la ocupación rusa, que duró hasta 1989, comenzó la reconstrucción de la ciudad que piedra a piedra recuperó cada uno de los edificios del centro histórico. Y precisamente este hecho es lo que hizo que la Unesco en el año 1980 declarase el Centro histórico de la ciudad de Varsovia como Patrimonio Mundial de la Humanidad: "El centro histórico de la capital polaca fue destruido por las tropas hitlerianas en más de un 85% en agosto de 1944, durante la insurrección de sus habitantes contra el ocupante nazi. Después de la guerra, una campaña de reconstrucción de cinco años, llevada a cabo por los propios varsovianos, dio como resultado la restauración meticulosa de sus iglesias y palacios, así como de la plaza del mercado de la ciudad vieja. El sitio es un ejemplo único de reconstrucción prácticamente total del conjunto de un patrimonio arquitectónico histórico de los siglos XIII a XX".

 

En 2004, Polonia ingresó en la Comunidad Económica Europea aunque en la actualidad sigue sin adoptar el euro y sigue utilizando el Zloty y que en el momento de nuestra visita el cambio fue de 1€= 4,3 PLN

Nuestro paseo por Varsovia comenzó por el barrio conocido por la Ciudad Nueva (Nowe Miastro), pero que no debe llevar a engaño porque es un barrio que tiene su origen en el siglo XIV y fue llamado la Nueva Varsovia frente a la Ciudad Vieja (Stare Miasto), ambas zonas separadas por la llamada Barbacana, último vestigio de la muralla de la ciudad medieval.

 

Uno de los monumentos más significativos de este barrio, ubicado en la plaza Krasinskich, es el Memorial de los héroes del Levantamiento de Varsovia. Son dos conjuntos de figuras humanas esculpidas en bronce y gigantescas, que representan al unos milicianos defendiendo una barricada y otro grupo descendiendo por una alcantarilla. Y es que en el levantamiento de Varsovia de 1944 las alcantarillas se utilizaron como vías de escape de los alemanes y aquí es precisamente se ubicaba una entrada al sistema de canales de Varsovia. Una película que narra de forma bastante fiel este conflicto es "El pianista" rodada también en esta ciudad.

Frente a este memorial nos llamó la atención el Parque Krasinski que alberga en su interior un precioso palacio barroco construido a finales del siglo XVII y que tiene el mismo nombre. Durante años fue el parque más grande de la ciudad.

Nuestra siguiente parada fue la calle Freda, una de las más bonitas de la ciudad. En la actualidad está llena de restaurantes, café y tiendas de regalos y alguna que otra tienda de antigüedades. En ella se encuentra el Museo de Marie Curie y algunas de las iglesias más importantes de la zona y es que en la Ciudad Nueva de Varsovia llegaron a existir ocho iglesias y por eso se la llamó también la Ciudad de las iglesias.

Las más conocidas son la Iglesia del Espíritu Santo  en origen gótica o la barroca de San Casimiro con su cúpula verde. Ambas fueron destruidas en la guerra; esta segunda fue levantada nuevamente en lo que fuera la plaza del mercado de la Ciudad Nueva.

Nos topamos con la Barbacana, antigua puerta de la ciudad vieja construida en el siglo XVI por un arquitecto veneciano y clave para rediseñar las murallas del siglo XIV. Fue destruida en la II Guerra Mundial y reconstruida en a finales de los años 50 del siglo XX. Hoy es un lugar muy animado lleno de tiendas y un pequeño museo. Es el acceso a la Ciudad Vieja.

Llegamos a la Plaza del Mercado de la Ciudad Vieja que es el centro de la ciudad vieja y una de las partes más antiguas de Varsovia, además de ser uno de los lugares más fotografiados. Su nombre lo adquirió a finales del siglo XVIII, también ha sido un lugar cargado de destrucciones desde su origen como plaza gótica, tras un incendio se levantó en estilo renacentista y finalmente en estilo barroco. Este último fue el que sirvió de modelo para su reconstrucción en el siglo XX. 

 

Aquí dos fotografías de cómo quedó el lugar tras los bombardeos alemanes en 1944 y su estado actual. Hoy está llena de tiendas, restaurantes, algun museo, oficinas de cambio y terrazas.

Seguimos caminando hacia la Plaza del Castillo o Plaza de Segismundo, como mayormente es conocida, pero antes nos topamos con la Catedral de San Juan en la que están enterrados los reyes polacos y que no pudimos visitar por estar celebrándose un concierto.  

 

Frente a la Columna de Segismundo en esta plaza empezaba un Free Tour "Varsovia Imprescindible", al que nos habíamos apuntado con anterioridad a través de internet y que nos llevó a hacer un paseo de dos horas por la ciudad, conociendo su pasado y su presente. La Plaza del Castillo es otro de los lugares más visitado de Varsovia y las imágenes muestran la razón.

La Iglesia de Santa Ana está situada junto al Castillo Real (hoy Museo) en la Plaza del Castillo muy cerca de la Ciudad Vieja (Stare Miasto). Como todos los edificios de esta ciudad, aunque en este caso no fue destruida totalmente y restaurada en el siglo XX. El interior de la iglesia se encuentra  decorado en estilo barroco con varias capillas,  sorprendentemente rico interior lleno de frescos.

Y siguió nuestro deambular por el centro de la ciudad, de la mano de un joven polaco que hablaba perfectamente español, y que nos contó historias miles. Desde la historia de la sirena a cómo tras la guerra los arquitectos decidieron que la reconstrucción del centro histórico se intentaría realizar lo más fiel posible a lo que existía anteriormente siguiendo como modelo fotografías conservada y las obras de los grandes pintores Marcello Bacciarelli y Bernardo Bellotto.

La casa más estrecha de la ciudad se muestra en la siguiente imágen, entre los dos edificios que hacen esquina; aunque desde el 2012 compite con la creada por el artista y arquitecto polaco, Jakub Szczęsny, conocida como la casa Keret. Y la historia de la campana que conocerás si haces el free tour y si no al menos cuando la encontréis dad tres vueltas a ella y conseguirás el deseo pedido.

Dimos también un pequeño paseo por las calles que discurren junto al cauce del río Vístula, con una elevación de más de sesenta metros en lo que fueran los basureros de la ciudad. Las vistas del río y del barrio de Praga desde aquí son espectaculares.

Nuestro paseo con el free tour terminó en el mismo lugar que habíamos empezado nuestra visita por la mañana, en el Monumento de los héroes del Levantamiento siendo ya las cinco y media de la tarde. En este punto teníamos dos opciones, una era visitar la zona real de la ciudad y la otra ir al Palacio de Cultura, que no conocíamos, para subir a su mirador y contemplar la ciudad desde las alturas, ya que cerraba a las 20:00 horas. Esta segunda fue nuestra opción y lo hicimos en taxi. Fue bastante barato y ni hay que preocuparse porque todos los taxis de Varsovia tienen taxímetro.

 

El Palacio de Cultura y las Ciencias es uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad de Varsovia. Fue construido entre 1952 y 1955 con una altura de 237 metros y tremendamente parecido a los edificios de la universidad de Moscú. En sus orígenes se llamó Palacio de Joseph Stalin de Cultura y Ciencia. No fue muy querido este lugar por los polacos ya que lo veían como un símbolo de la invasión de la URSS e incluso tras la caída del muro se llegó a plantear su demolición y la construcción de un parque con un lago.

En la actualidad se utiliza como edificio cultural y en su página web se pueden consultar todas las opciones. Nosotros pagamos los aproximadamente 5 euros por persona de la entrada, (se puede pagar con tarjeta de crédito) y subimos al piso 30, a mas de 114 metros, para contemplar unas vistas maravillosas de la ciudad. Es una visita muy recomendable en Varsovia, además de encontrarse en una de las zonas más activas y comerciales.

Aquí perpetuando nuestro paso por la ciudad de Warszava, este cartel se encuentra en la inmensa plaza que hay delante del Palacio de Cultura.

Habíamos cumplido nuestros planes para este día y decidimos volver al centro para cenar en alguno de los restaurantes que habíamos visto en la calle Freda y probar alguno de los platos típicos del país. Tomamos sopa de remolacha con unas bolitas de pasta que estaba deliciosa y es muy tradicional de la navidad, su nombre Barszcz Czerwony y luego dimos buena cuenta de un plato de Dumplings que son una especie de empanadillas rellenas de requesón, de carne o de col. Nosotros pedimos un plato variado para probar todos los sabores y las que más nos gustaron fueron las de requesón, para terminar un buen postre y café

Y hasta aquí nuestro día en la ciudad de Varsovia, ciudad que confirmó los recuerdos que teníamos de ella: una bonita ciudad que ha sufrido mucho y que una y otra vez ha sido pasto de la destrucción, pero que siempre renace de sus cenizas. Visita obligada en una ruta por Polonia.

 

  

Please reload

NOS HARÍA MUCHA ILUSIÓN QUE NOS DEJARAS UN COMENTARIO

ENTRADAS RELACIONADAS

Please reload

SUCRÍBETE A NUESTRO BLOG

ESCRÍBENOS AL SIGUIENTE E-MAIL:

  • Icono para Facebook
  • Icono para twitter
  • Icono para Instagram
  • Icono para RRSS