Qué ver en Shkoder (Albania).

Albania, es uno de los últimos secretos por descubrir para el turismo y los viajeros, un país con una gran riqueza natural y espiritual, que pasó más de 50 años del siglo XX completamente aislado del resto del mundo. Estando la frontera con Montenegro a escasos 20 kilómetros de Ulcinj, no dudamos en incluir en nuestra ruta visitar Shkoder, una de las ciudades más importantes y de más influencia de Albania, de hecho, es la segunda más grande del país.

 
Hay multitud de autobuses que atraviesan las frontera desde Ulcinj, no olvidemos que alguna vez esta ciudad perteneció a Albania, también podíamos haber pasado la frontera con nuestro coche de alquiler, previo pago de 35€ por la carta verde, pero nos decidimos por contratar una agencia de viajes por varias razones. La primera, que el precio no era exagerado, unos 40€ por persona con almuerzo incluido, la segunda, por la tranquilidad de no tener que conducir y la tercera, porque pensábamos que íbamos a rentabilizar nuestro tiempo en Shkoder con las visitas programadas que tenía la excursión.

 

Y vaya si acertamos, porque lo primero que pasó es que la carretera principal de acceso a Albania estaba en obras, como nos explicó la guía e hicimos el recorrido por una carretera secundaria prácticamente solos, por unos parajes de increíble belleza hasta llegar al puesto fronterizo. 

Recogieron nuestros pasaportes, unos minutos de espera y pasamos la frontera sin bajar del autobús. Unos metros más adelante, una breve parada en un restaurante para desayunar, cambiar dinero y ver los artículos del país. Nosotros no estábamos cansados, pero el resto de la excursión venía desde Kotor y Budva. ¡Que ilusión, estábamos ya en Albania! Y otra sorpresa, desaparece el rooming y podemos usar nuestros teléfonos con total libertad, al igual que en otros países de la Unión Europea.

Tras veinte minutos, nos pusimos en marcha de nuevo a través de pintorescos campos, por el valle de tres ríos, Buna, Drini y Kiri, donde pudimos observar antiguos bunkers de vigilancia en medio de campos de cultivo, hasta que avistamos el impresionante Castillo de Rozafa, muy cerca de la ciudad de Shkoder y que sería nuestra primera visita.

Se alza imponente sobre una colina rocosa, a 130 metros sobre el nivel del mar, rodeada por los ríos Buna y Drini. Queda poco por ver dentro del castillo, salvo las ruinas de varias estructuras y las impresionantes murallas, desde las cuales se tiene una vista magnífica de la ciudad y del lago Shkodra, aunque cuesta bastante esfuerzo acceder a él, ya que el aparcamiento está en la parte baja y hay que subir impresionantes cuestas. La entrada no tuvimos que pagarla, se incluía en el precio de la excursión, pero para el que quiera ir en autobús desde Shkoder (30 lekës/ 0,25€) vale 300 lekës (2,5€). También se puede ir en Taxi por unos 3€.

El Castillo de Rozafa probablemente fue fundado por ilirios convirtiéndose en bastión de Iliria, una antigua región de Europa que incluía la parte occidental de la península balcánica en la costa oriental del mar Adriático. Más tarde fue reconstruido varias veces por romanos, venecianos y otomanos. Las ruinas del castillo constan de 3 patios y algunos edificios. De los edificios que quedan en pie en los terrenos del castillo, la estructura más antigua es la Iglesia de San Esteban, que data de 1319.

Desde el punto más alto, hay una hermosa vista de toda la región, la ciudad de Shkoder y el río Buna, así como del extremo sur del lago Shkodra.

La leyenda sobre como se erigió y recibió nombre el castillo no deja indiferente. Se dice que Rozafa era la esposa de uno de sus constructores del castillo y que fue sepultada viva por un trato que su marido hizo con el diablo para que los muros no se vinieran abajo. Sin embargo, le permitieron mantener un seno y un pie libres para que pudiera seguir alimentando y meciendo a su recién nacido. Su leche materna, dice la leyenda, que todavía se puede encontrar fluyendo cerca de la entrada. ¡Qué cosas!

El castillo asumió la forma que tiene hoy en día desde el siglo XIV, aunque la mayoría de las paredes restantes del castillo pertenecen al período veneciano. Sin embargo, entre sus ruinas, también se pueden encontrar vestigios de los tiempos otomanos (siglos XVI y XVII). De gran importancia histórica, el Castillo de Rozafa es uno de los principales castillos de Albania y la atracción turística más importante de Shkoder

Finalizamos la visita y nos dirigimos al centro de la ciudad. En el camino, desde el autocar, observamos varios edificios que muestran las dos caras de ciudad, la antigua comunista y la moderna. Aunque Albania esté marcada por la sombría arquitectura de la era comunista más radical que ha existido, pues este país no se asoció con la antigua URSS, se incorporó nada menos que con el régimen de China, dando lugar a una de las épocas más oscuras de un país europeo, en la actualidad está cambiando rápidamente, quitándose de encima aquellos horribles clichés.

Shkoder es la ciudad más grande en el norte de Albania y una de las más antiguas de Europa. Habitada de forma continua desde su fundación por los ilirios en el siglo IV a. C. Su ubicación geográfica es única, al encontrarse al lado este del lago Shkodra, convirtiéndose a lo largo de la historia en una importante ciudad comercial, un cruce de culturas y un centro económico tanto en el pasado como hoy en día. 

 

Nuestro autobús hizo parada en una de las principales iglesias católicas en Albania, la majestuosa Catedral de San Esteban, dedicada al patrón de la ciudad que ya tuvo una iglesia  con ese nombre, ahora enterrada bajo el Castillo de Rozafa.

Construida durante el siglo XIX, de arquitectura sobria y diseño sencillo con capacidad para seis mil fieles, destaca su impresionante techo de artesanado de madera. Se utilizó como polideportivo durante la época comunista y se restauró de nuevo para el culto en 1990 con la visita del Papa Juan Pablo II. Junto al altar, los lienzos de la Madre Teresa de Calcuta y los mártires de la dictadura. 

Continuaba la visita a la ciudad, con tiempo libre para poder pasear por su centro histórico. Nuestra impresión al llegar allí fue de grata sorpresa  por el ambiente agradable de Shkoder y la condición de su infraestructura, que lejos de ser perfecta, parece que ha pasado de forma positiva por algunas reconstrucciones y renovaciones en los últimos años, especialmente en el casco antiguo, donde todas las fachadas eran frescas, elegantes y alegremente coloridas. Albania no es gris, es colorida.

La calle peatonal más popular llena de cafés y tiendas, se llama Idromeno, en honor al que fuera un famoso escultor, fotógrafo, arquitecto, ingeniero y pionero en la proyección de cine en su país, aunque popularmente los lugareños la denominan Pjaca. . Al comienzo de la calle se encuentra el monumento de la Madre Teresa, que es una de las estatuas más nuevas de Shkoder. La Madre Teresa era una monja católica, que nació en la vecina Macedonia pero de familia albanesa, de hecho pasó aquí su adolescencia. Fue premio Nobel de la Paz en 1979 y declarada Santa a su muerte.

A la izquierda del monumento de la Madre Teresa, la Gran Mezquita Ebu Beker, que es el punto focal de la comunidad musulmana local y que domina el centro de la ciudad de Shkoder. Fue construida en 1995 con fondos de Arabia Saudita y Egipto. Esta mezquita se ha renovado y ampliado en 2008.

Shkoder también presume de tener el título de "Capital cultural de Albania" que proviene de su rica historia cultural. Es una ciudad conocida por su música, literatura y reliquias antiguas, pero una ciudad que también ha cambiado bastante a través de los siglos debido a inundaciones, guerras y locos dictadores comunistas, así que la mayoría de lo que se ve ahora es bastante moderno.

En un día soleado como en el que fuimos, se pueden ver a los lugareños disfrutando del sol y bebiendo su café. En sus terrazas se puede disfrutar de un refresco o cerveza por 1€ ya que aceptan que se pueda pagar con euros, al igual que en las tiendas de recuerdos, que tienen marcados los precios en la moneda europea. No creemos que tarden mucho en adherirse a ella.

La calles colindantes y los callejones perpendiculares a la calle son bazares y tiendas de antigüedades en los que se puede curiosear durante horas, pero nosotros optamos por seguir descubriendo la ciudad, debido a la premura de tiempo, pues solo nos habían dado un par de horas para pasear de forma libre por ella.

Shkoder es un ejemplo clásico de ciudad tolerante con las religiones, a pesar de que son mayoría los que practican la religión musulmana, la ciudad es también el centro del catolicismo albanés y conviven también con cristianos ortodoxos, pues tienen una catedral también muy cerca de Pjaca.

La Catedral Ortodoxa de la Natividad de Cristo se encuentra en la calle paralela a Pjaca, una iglesia muy hermosa en el centro de Shkoder, que contribuye a una atmósfera de tolerancia. Se construyó en el siglo XIX con fondos de la Embajada de Rusia en Albania y fue destruida varias veces, durante el período comunista y durante el conflicto de los Balcanes. En el año 2000 fue reconstruida y acondicionada.

Llegó la hora de volver al autobús para ir a comer, pero antes haríamos una parada en otro vestigio histórico. Se trataba del puente Otomano, llamado Puente Mes (Puente medio), lugar de encuentro tradicional para los habitantes de las dos orillas, data de 1768, y es el  puente otomano de Albania más largo con más de cien metros de longitud. Bien preservado y en un bonito marco natural, es un lugar utilizado por los lugareños para el baño cuando el cauce del río trae suficiente agua. Tiene 13 arcos y se apoya en su parte central en un gran arco de 14 metros de altura. 

Fuimos después a almorzar en el restaurante nacional "Legjenda", decorado con pinturas que describen la leyenda de Rozafa, con bonito acceso ajardinado y que también dispone de un camping. Difícil es encontrarlo si no te llevan, pues está enclavado en mitad del campo, separado de la carretera.

Un hermoso lugar, bellamente decorado al estilo albanés. El interior del que fue un antiguo granero convertido en un acogedor restaurante con chimenea. Como el día era bueno comimos en el jardín, aunque no hay que dejar de ver los interiores de este completo restaurante, ya que muchos de los segmentos de la leyenda del Castillo de Rozafa se plasman en las paredes.

Aquí acabó nuestra visita, corta y bonita, en Albania. Nos prometimos que no tardando mucho volveríamos a este país para seguir descubriéndolo.

 

 

 

Please reload

NOS HARÍA MUCHA ILUSIÓN QUE NOS DEJARAS UN COMENTARIO

ENTRADAS RELACIONADAS

Please reload

SUCRÍBETE A NUESTRO BLOG

ESCRÍBENOS AL SIGUIENTE E-MAIL:

  • Icono para Facebook
  • Icono para twitter
  • Icono para Instagram
  • Icono para RRSS