Excursión a Chipre del Norte: Salamina, Iglesia de San Bernabé y Famagusta.

Empezábamos nuestro primer día en la isla de Chipre, con una excursión que nos adentraría en el no reconocido país de la República del Norte de Chipre, invadido por las tropas turcas en 1974. Si queréis conocer nuestro recorrido por la isla de Chipre lo podéis hacer en "Qué ver en Chipre en seis días y en verano".

 

Un brevísimo resumen histórico de porqué se llega a esta situación de Chipre dividido: Allá por el siglo XV antes de Cristo los griegos llegaron a la isla de Chipre asentándose en ella, para los griegos esta isla era el lugar del nacimiento de Afrodita, la diosa del amor y la belleza, pasaron egipcios, romanos y quedó el lugar en manos del Imperio Bizantino tras la caída del Imperio Romano. Los turcos aparecen en el lugar en el siglo XVI, cuando el Imperio Otomano la invade.

 

Bajo el poder del Imperio Otomano la isla entra en declive y es en el siglo XIX cuando surge un movimiento nacionalista, motivado por la pobreza y una fuerte presión impositiva, que deseaba la reunificación con Grecia al igual que había ocurrido con otras islas del Egeo. En 1878 la isla de Chipre cae bajo el dominio del imperio británico que se mantuvo hasta 1960; bajo el dominio inglés el movimiento greco-chipriota vuelve a tomar forma e incluso nace un movimiento armado. En 1960, Chipre firma su independencia con dos líderes a su frente: el Arzobispo Makarios III por parte de los greco-chipriotas y el doctor Fazil Kucuk por parte de los turco-chipriotas, en la que se reparten la presidencia y vicepresidencia respectivamente.

 

Pero esto no solucionó sus problemas y prácticamente vivían en una guerra civil no declarada, los greco-chipriotas queriendo reunificarse con Grecia y los turco-chipriotas solicitando la división de la isla en dos estados que claramente apoyaba Turquía y que había comenzado a enviar a turcos a la isla para unificarse en número de habitantes. Intervino la dictadura militar griega que consideraba una traición que Makarios III insistiese en continuar como un país independiente y en 1974 los griegos dan un golpe de estado para destituir a Makarios que logra huir con la ayuda de los ingleses. Ante esta situación, Turquía invade el norte de la isla en una operación militar en toda regla desembarcando en el puerto de Kyrenia. Avanzan sin oposición de los greco-chipriotas que no tenían prácticamente medios. Unos meses después se produce un enfrentamiento de ambos ejércitos en la región de los Trodoos y los turcos-chipriotas consideran que han conseguido su objetivo y marcan sus fronteras en la que se se conocerá desde entonces como "línea verde", pero no contentos con esto crearán alrededor de ésta una zona de seguridad que dejó a miles de personas sin hogar y miles de desplazados que no pudieron regresar a sus pueblos. 

 

Y así llegamos a la aparición de Chipre con capital en Nicosia o Lefkara, país de la comunidad económica europea y de la denominada República del Norte de Chipre con capital en Nicosia del Norte, no reconocida por ningún país del mundo excepto Turquía. Os volvemos a dejar el mapa de la isla de Chipre. 

Prácticamente a las 8 de la mañana y tras varias paradas para recoger a gente empezamos nuestra ruta y casi hora y media después de la salida, la guía nos pidió los pasaportes porque nos estábamos acercando a puesto fronterizo. El control del lado sur fue rápido y el de acceso al Chipre del Norte algo más lento. La guía tuvo que bajar con la documentación de todos, subió la policía al bus y tras unos 15 o 20 minutos, con un guía turco que se añadió al grupo entrábamos en Chipre del Norte. Carteles rojos por doquier avisan constantemente de la prohibición de hacer fotografías ya que es una zona militarizada. Las visitas del día estaban muy cercanas y todas en la región de Famagusta.

Salamina o Salamis, fue nuestra siguiente parada. Nos pidieron 5 euros para pagar la entrada (creemos que se los quedó el guía turco porque se las pedimos para nuestra colección y no nos las dio como tampoco un plano de las ruinas). 

Salamina fue fundada en el año 1202 a. C. por los griegos que la convirtieron en una de las ciudades estado más importantes de la zona, gracias a sus minas de cobre. Helenos, Persas, Alejandro Magno, Ptolomeos Egipcios y Romanos que la conquistaron en el año 58 a. C. marcaron la historia de esta ciudad. De la época romana son la mayoría de los restos arqueológicos que hoy visitamos, siendo los Emperadores Trajano y Adriano los que dieron mayor esplendor a la ciudad. 

 

Como íbamos en una excursión organizada tuvimos que seguir la ruta que nos marcaba la guía, estuvimos más o menos una hora y nos centramos fundamentalmente en los restos romanos, que hay que decir son los más impresionantes de la ciudad. Lo primero que visitamos fue el gimnasio, los baños y el teatro. El gimnasio está rodeado de columnas y fue levantado sobre uno del periodo helenístico.

A los lados del gimnasio se encuentran los restos de dos piscinas rodeadas de columnas y estatuas decapitadas. Estas aparecieron durante las excavaciones pero al producirse la invasión de las tropas turcas, los arqueólogos tuvieron que salir de Salamina y se las llevaron a Nicosia donde se pueden ver en el Museo Arqueológico de la ciudad. Desde 1974 los trabajos de esta ciudad quedaron suspendidos y en estos años no se ha vuelto a realizar ninguna campaña de excavación, además de tener un mantenimiento más bien escaso. Una pena, porque se va deteriorando.

Las ruinas del anfiteatro están datadas en la época de Augusto. No es el más impresionante que hemos visto, pero hemos de decir que sufrió mucho y en parte quedó destruido por los terremotos que asolaron la isla en el siglo IV.

Una vez finalizada la visita, nos dirigimos a observar los restos de una basílica bizantina del siglo VI que fue una de las mayores en Chipre. La ciudad de Salamina estuvo muy ligada al cristianismo porque fue una de las primeras paradas del apóstol Pablo y lugar donde comenzó a predicar San Bernabé, hoy patrón de Chipre. Esta iglesia, de la que aún hoy quedan pequeños restos de pinturas, fue destruida en el siglo VII por los árabes, lo que también supuso la caída definitiva de Salamina, se cerró su puerto y poco después fue abandonada. Todos sus habitantes se mudaron a Arsíone, actual Famagusta.

Iglesia bizantina de San Bernabé, está situada a pocos kilómetros de Salamina y llegar allí fue como un alivio por el calor que hacía. Lo que fue el antiguo monasterio constaba de una iglesia construida en el siglo X en honor a San Bernabé, aunque como hemos dicho fue destruida y la que se ve en la actualidad es de mediados del siglo XVIII, mandada construir por el Arzobispo Philotheos. Contiene una serie de edificios alrededor de un precioso patio que fueron las celdas de los monjes que hoy es un pequeño museo arqueológico con gran número de piezas encontradas en la cercana Salamina, también puede uno sentarse rodeado de plantas y la sombra de olivos y tomar una algo bien fresquito en un pequeño café.

Funcionó como monasterio hasta poco después de la invasión del norte de la isla por los turcos, en el que los tres monjes que vivían y custodiaban el lugar fueron expulsados en 1976. La iglesia se convirtió en un museo de iconos y esto evitó que se perdiera el patrimonio del lugar como ocurrió en otros muchos edificios religiosos de la zona.

Pero a pesar de todas las incidencias que sufrió este monasterio sigue siendo un lugar muy visitado por los ortodoxos griegos porque a unos 100 metros se halla la ermita donde están los restos de San Bernabé, considerado el fundador de la iglesia chipriota. San Bernabé nació en Salamina, hijo de una familia judía que se trasladó a Jerusalén para estudiar y allí conoció de primera mano alguno de los milagros de Jesús y en el año 33 se convirtió. Años más tarde fue nombrado arzobispo de Salamina y regresó a Chipre en el año 45, junto con Marcos y el Apóstol Pablo para evangelizar la isla. Consiguieron unir a su causa al procónsul romano de Pafos, Sergio Paulo, por lo que Chipre fue el primer estado con un gobernante cristiano.

 

En el año 75 San Bernabé vuelve a la isla pero fue arrestado por los judíos y lapidado hasta morir en Salamina. Algunos de sus seguidores recuperaron sus restos y fue enterrado con una copia del Evangelio de San Mateo sobre su pecho, cerca de la ciudad, La tumba cayó en el olvido y en el siglo V fue localizada. Desde ese momento es un lugar venerado, nosotros no pudimos acceder a la tumba porque estaba cerrada por algún motivo que desconocemos.

Famagusta (Gazimagusa en turco-chipriota) fue nuestra siguiente visita. Eran las 12 del mediodía y el calor era insoportable, pero no quedaba más remedio que ponernos en marcha porque tan solo teníamos un par de horas para visitarla y había que parar a comer alguna cosa. Nos dejaron en una de las puertas de las imponentes murallas medievales construidas por los venecianos. En este mapa podéis ver la ciudad rodeada de murallas y sus monumentos más representativos.

El pasado de Famagusta estuvo ligado a la de su vecina Salamina. Egipcios, romanos, franceses pasaron por ella aunque los testimonios actuales de la ciudad son del siglo XIV y de origen genovés, En este mismo siglo pasó a manos venecianas que se encargaron de crear una gran muralla defensiva, Famagusta durante su historia fue un gran puerto comercial ansiado por cuantos se movían por la zona. Aunque parece que no sirvió de mucho porque en en el año 1571, tras casi un año de asedio, la ciudad se rindió al Impero otomano. 

El centro histórico de la ciudad es pequeñito y se recorre fácilmente. Lo primero que llama la atención es la de encontrarse impresionantes edificios góticos de los siglos XIII al XV coronados por minaretes, antiguas catedrales e iglesias ahora convertidas en mezquitas.  La principal y dominando el centro de la ciudad es la antigua Catedral de San Nicolás, hoy la Mezquita de Lala Mustafa Pasha. En la actualidad está abierta para poder ser visitada por lo no musulmanes y no te hacen taparte con un hiyab. Todas las esculturas de la antigua catedral, tanto en el interior como en el exterior fueron destruidas tras la invasión otomana.

Seguimos nuestro paseo y vimos otras dos iglesias imponentes. La primera fue la Iglesia de San Pedro y San Pablo, con unos contrafuertes exteriores inmensos que llaman mucho la atención.  En el interior no queda nada excepto la estructura de la iglesia, que también fue mezquita y en la actualidad se usa como centro cultural; allí vimos a una pareja ensayando danzas tradicionales para un espectáculo nocturno.

La Iglesia de San jorge el Exiliado pertenece a la comunidad nestoriana de la isla, que llegaron desde de Siria, fue levantada por ricos comerciantes de Famagusta en el siglo XV. Esta la encontramos cerrada. Muy cerca encontramos restos de lo fue un Palacio Veneciano, pero resultó ser piedras dispersas por varias zonas y además el espacio era utilizado como aparcamiento de coches.

 

Seguimos callejeando, pasamos por alguna calle peatonal con tiendas típicas de cualquier país musulmán, pero con poco encanto. Además íbamos buscando algún restaurante con aire acondicionado para comer algo rápido pero fue tarea imposible. En una de las calle que nos devolvían a la plaza nos sentamos en un bar en el que al menos los toldos estaban en sombra y tenían ventiladores. Dos ensaladas griegas con sus correspondientes coca colas muy frías y dos cafés, creo que fueron unos 12 euros.

Ya desde ahí nos fuimos al autobús porque nos esperaba la última parada antes de emprender retorno a Larnaca.  Fuimos al distrito de Varosha donde pudimos comprobar de primera mano la sinrazón de la división de la isla. Varosha no es una ciudad, sino el distrito sur de Famagusta. En los años 60 esta zona se desarrolló como uno de los lugares más importantes de turismo en la isla de Chipre (podemos decir que era similar al Benidorm español). Tiene unas playas de arena larguísimas y un mar con un azul de impresión.

Ahora la zona del mar pertenece a Chipre del Norte y toda la zona urbanizada quedó abandonada por la invasión de 1974, quedando posteriormente en la zona de seguridad de la llamada línea verde. "La Ciudad Fantasma" como es conocida hoy tenía en su mayoría población greco-chipriota antes de la ocupación que tuvieron que huir al sur de la isla. Las Naciones Unidas han parado los intentos de repoblación de la zona por parte de los turco-chipriotas sino es por sus legítimos habitantes.

La verdad es que cuando vimos esta desolación sentimos vergüenza del comportamiento de los gobiernos, como desposeyeron a la gente de sus propiedades y como una zona de gran belleza y riqueza ha quedado abandonada. El autobús paro en un parking y nos dieron una hora para poder disfrutar del limpísimo mediterráneo. Nos advirtieron que la zona estaba militarizada y estaba completamente prohibido hacer fotografías. Estas que os mostramos las tomamos desde el autobús.

Al menos, ante tanta desolación, pudimos disfrutar de un bañito y relajarnos del calor que estábamos pasando durante el día. Tomamos de nuevo el bus, pasamos los dos controles fronterizos y en una hora llegamos de nuevo a Larnaca. Habíamos disfrutado del día y de todo lo que conocimos, nuestra estancia en la isla había empezado bien dentro de esta ruta espectacular que estábamos haciendo en este Verano 2018 y que podéis leer en Viaje a Europa del Este, Chipre y Líbano.

 

 

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