Qué ver en un viaje por la Alcarria de Guadalajara. Castilla- La Mancha

A primera hora de la mañana nos dispusimos a salir de Madrid con nuestro coche e iniciar nuestra particular ruta por la Alcarria, región conocida casi mundialmente gracias al escritor y Premio Nobel Camilo José Cela. Como ya dijimos en la introducción de este viaje "Ruta en coche de 3 días por Guadalajara y Madrid. Información y consejos", el relato principal es "Viaje por la Alcarria" y no "Viaje a la Alcarria" ya que no pretendemos en absoluto emular a Don Camilo, y mencionamos pueblos que no figuran en el recorrido efectuado por el escritor, pero que si pertenecen a esta comarca. Permitirnos elaborar este artículo en forma de relato turístico literario, como hemos hecho en otros como "Tomelloso y García Pavón (Ciudad Real). Castilla La Mancha", "Miguel Hernández y Orihuela, Alicante" o "Moguer y Juan Ramón Jiménez, Huelva"

 

"La Alcarria es un hermoso país al que a la gente no le da la gana ir.

Yo anduve por él unos días y me gustó."

 

Camilo José Cela se refiere con esta frase a la tierra que recorrió para crear la historia de su primer libro de viajes en 1946. Lo que poca gente sabe es que el escritor quería hacer un viaje verbal, como hizo Valle-Inclán al visitar México porque se escribía con equis. Cela quería hacer un viaje al idioma y por el idioma, porque palabras como abocinao, bizma, tabardillo o talabartería proporcionan riqueza cultural, el medio rural aportaba, y si no, ahí tenéis el ejemplo de Pedro Almodóvar, un "pueblerino de La Mancha" que nos enseñó qué es la modernidad. Ahora bien, sin estar del todo de acuerdo con Don Camilo que decía:

 

"Los monumentos y la historia dan un poco lo mismo, ya vienen en el Espasa"

 

Nosotros, modestos turistas viajeros os queremos contar cómo es esa región y cuáles son sus alicientes para visitarla y hacemos nuestra otra frase del escritor:

 

"El viajero tiene su propia filosofía de vida, piensa que siempre, todo lo que surge, es lo mejor que puede acontecer"

 

Y con esa filosofía comenzamos el viaje y después de pasar por magníficos paisajes primaverales, llegamos a nuestra primera etapa.

 

Mondéjar 

 

Ubicada en la Baja Alcarria, es el primer municipio de Guadalajara después de dejar la provincia de Madrid, incluida en la ruta Jacobea de los Calatravos y rodeada de magníficos paisajes.

Dispone además de un importantísimo patrimonio histórico y arquitectónico y en la actualidad es centro de importantes cultivos de viñedos, donde en los últimos años se ha desarrollado una importante industria vitivinícola, encontrándose allí las famosas Bodegas Mariscal. Aparcamos en el mismo centro del pueblo, en la calle Mayor, junto a su principal atractivo turístico que es la Iglesia parroquial de la Magdalena. Iglesia construida en el siglo XVI, en estilo plateresco renacentista con bellas portadas decoradas con escudos y medallones tallados en relieve.

Como estaban aún abriendo el bar de la plaza y la iglesia estaba cerrada, nos fuimos a pasear los alrededores y vimos los restos del Palacio Marquesal de los Mendoza y parte de la extinguida muralla de la ciudad, que junto a varias casonas y palacetes distribuidas en las calles de alrededor nos aporta una imagen fiel de la importancia que Mondéjar tuvo en siglos pasados. Volvimos hacia nuestro coche, no sin antes haber desayunado en el bar de la plaza y seguimos camino.Para ampliar información podéis descargaros el siguiente PDF  "Descubre Mondejar" 

 

Nuestra siguiente etapa sería Zorita de los Canes y su parque arqueológico de Recópolis y que Don Camilo describió de la siguiente manera:

 

"Está estratégicamente situado sobre un cerrillo rocoso, difícil de subir. El castillo debió ser una verdadera fortaleza. Ahora los arcos y las bóvedas aparecen desplomados y amenazan venirse al suelo de un día para otro”

 

Por su importancia, decidimos confeccionar un artículo de forma individual y que podéis leer en "Zorita de los Canes y Parque arqueológico de Recópolis. Castilla-La Mancha"

 

A continuación de nuestra ruta visitaríamos una fascinante villa medieval, declarada como Conjunto Histórico Artístico.

 

Pastrana

 

Un lugar lleno de arte, historia e incluso de misterio. Es un pueblo con retorcidas calles empedradas flanqueadas por edificios de piedra de color dorado. La localidad debe su nombre y también su esplendor a los duques de Pastrana, los señores feudales que durante varios siglos hicieron de esta localidad alcarreña una segunda corte, en el que se cocían también asuntos de Estado.

Los auténticos protagonistas de la historia de Pastrana, son dos mujeres: Santa Teresa y Ana de Mendoza popularmente conocidada como Princesa de Éboli. Santa Teresa de Jesús fundó en la localidad dos conventos, el de San José para monjas y el de San Pedro para frailes. Respecto a la princesa de Éboli hay que decir que era de carácter apasionado y envuelta siempre en conspiraciones, tramas de poder y amores turbulentos. Fue considerada una de las personas más influyentes de la Corte de Felipe II.

 

Tuvimos la suerte de aparcar en la misma Plaza de la Hora, la plaza principal de pueblo, llamada así porque la princesa de Éboli, Ana de Mendoza, que fue encerrada por Felipe II en 1579, podía asomarse al balcón enrejado desde su prisión en el Palacio Ducal de Pastrana, durante una hora al día. Su palacio aún preside esta agradable plaza.También este lugar fue citado por Camilo José Cela de la siguiente manera:

 

"Por la plaza de la Hora se pone el Sol. Enlutada una señora vela al señor y suena triste una campana con suave amor. Por el cielo de Pastrana vuela el Azor"

 

Fue el primer lugar que visitamos, es el centro neurálgico y más visitado de Pastrana, y también su lugar más monumental con el Palacio Ducal y su imponente portal con el balcón enrejado, aquel del que os hemos hablado en relación a la Princesa de Éboli. El Palacio Ducal fue construido en el Siglo XVI con fachada claramente renacentista. Es un palacio cuya construcción no llegó a finalizarse, pasando por varias manos, hasta que en el siglo XX la Universidad de Alcalá de Henares lo terminó y rehabilitó. En la actualidad sirve de Oficina de turismo y para cursos de verano de la Universidad de Alcalá.

En la entrada a la plaza, se puede ver el mosaico conmemorativo de la estancia de tres días que mantuvo a Cela en este pueblo. Su leyenda dice así:

 

"A la mañana siguiente, cuando el viajero se asomó a la Plaza de la Hora, la primera sensación fue la de encontrarse en una ciudad medieval"

 

Más que caminar, de forma intencionada nos perdimos por las calles de Pastrana. Las callejuelas todavía conservan ese aire medieval y antiguo que le dan las puertas de madera con cabezas de clavos enormes, las paredes con antigua mampostería y la rejería de sus ventanas y balcones.

 

“Pastrana es mucho pueblo para patearselo en un día” (Cela)

 

Y de pura casualidad, nos topamos con uno de los iconos más emblemáticos de esta villa, la fuente de los Cuatro Caños, una fuente muy curiosa de estilo renacentista italiano. Está realizada en piedra de forma ochavada y pila central. Cuenta con cuatro caños laterales, y cada caño surge desde unos mascarones en relieve, todos diferentes. También esta fuente es descrita en el libro de viaje de Cela:

 

"El viajero, en la plaza de los Cuatro Caños, se encuentra con una fuente esbelta, en forma de copa, cubierta por una losa hendida por los años y rematada por un peón de ajedrez. De la fuente no mana el agua y en las grietas de la losa nacen unos yerbajos desgarbados."

 

Cerca de allí estaba la que para nosotros resultó la joya de la visita, la Colegiata de la Asunción de Pastrana. Un templo de origen románico, pero con añadidos góticos y renacentistas que fue levantado por los Caballeros Calatravos allá por el siglo XIII. Posteriormente, en el siglo XVI mediante una bula del Papa Pío V a petición de los duques de Pastrana la iglesia pasa a convertirse en colegiata.

Su interior merece ser visitado y conocido, pues atesora una gran joya de inigualable belleza. Asombro es lo que se produce al entrar en lo que parece otra dimensión, debido a la diferencia entre la estrechez de las calles del pueblo y la enorme amplitud de las naves de la iglesia, la elegancia de sus arcos y la altura de sus cúpulas y bóvedas.Tiene un magnífico retablo, de enormes proporciones, compuesto de cinco calles y tres cuerpos de diferentes estilos y adornado por lienzos pintados con santas, vírgenes y mártires, todas mujeres, excepto el lienzo superior central, de mayor tamaño que el resto, en el que se representa el Cristo en la Cruz.

Junto al coro se encuentra el órgano colegial, una de las piezas más emblemáticas de la colegiata, es de estructura barroca y tiene más de 900 tubos de aire.

Además, la colegiata alberga un museo con una importante colección de tapices y obras de arte de todo tipo como cuadros, altares, elementos de orfebrería, como relicarios, entre otros.

La colección de tapices es uno de los conjuntos más interesantes de la tapicería mundial. Y ello por dos razones: porque son de una calidad extraordinaria con tamaño y perfección técnica poco habituales. Y porque narran unos hechos históricos contemporáneos a su realización. Se representan las acciones militares que dirigió el rey Alfonso V, el Africano, monarca de Portugal, en 1471, al conquistar las ciudades norteafricanas de Arcila y Tánger donde se narran los hechos históricos titulados: El Desembarco de Arzila, El Cerco de Arzila, El Asalto de Arzila y La Toma de Tánger.

No esta claro de cómo llegan los tapices a España, según la leyenda dice que fueron tomados como botín en la Batalla de Toro; también se piensa que se trata de un obsequio personal del rey portugués al Cardenal Mendoza como gesto de gratitud por su postura a favor de los prisioneros lusos. 

Una vez que los tapices llegan a la propiedad de la familia Mendoza, en el siglo XVII, con el cuarto Duque D. Rodrigo Silva, el palacio no dispone de sitio suficiente para colgarlos y los lega a la Colegiata de Pastrana, con la condición de que se sacaran cada año a las calles para embellecer la villa con motivo de la procesión del Corpus Christi. Y así ocurrió durante muchos años hasta la llegada de la Guerra Civil, que fueron llevados a Madrid y devueltos a Pastrana en el año 1950, no si que el pueblo presionara para restituirlos.

 

Volvimos hacia la Plaza de la Hora donde habíamos dejado el coche, pero no queríamos irnos del pueblo sin antes visitar dos lugares más.

 

Casa de Moratín

 

Aunque la importancia de Pastrana en el contexto de España durante el siglo XVIII fue menor que en otros siglos previos, durante este siglo tuvo frecuentes visitas por parte del intelectual Leandro Fernández de Moratín, autor de El Sí de las Niñas. Adquirió una casa propiedad de la iglesia, que reedificó y amuebló así como realizó la mejora de la huerta anexa, pasando allí largas temporadas.

Monasterio de San Francisco

 

Este monasterio se sitúa extramuros de Pastrana, aunque como monasterio, creemos que no queda prácticamente nada del antiguo convento fundado por Santa Teresa de Jesús, ahora está ahora dividido en varios usos y sus patios se han reconvertido en aparcamiento para los funcionarios del Centro de Salud y otra parte ha sido habilitada como restaurante, que es donde se conserva más el pasado conventual. Para ampliar información de todo lo que os hemos contado de Pastrana y mucho más, visitad la web: QUE VISITAR EN PASTRANA

Desde allí fuimos a dormir en Guadalajara, ciudad que visitaríamos al día siguiente y al que hemos dedicado un artículo en exclusiva: "Guadalajara: Un paseo por su historia. Castilla La Mancha". No olvidemos que Camilo José Cela tuvo casa y residió en Guadalajara algunos años, siendo nombrado hijo adoptivo de la ciudad.

 

Nuestro próximo destino a continuación de Guadalajara sería una peculiar villa con castillo y un museo único en el mundo.

 

Torija

 

"Torija es un pueblo subido sobre una loma, a la entrada unas mujeres cantan mientras lavan la ropa. Al ver pasar el carro, paran un momento en la faena y dicen adiós con alegría, sonriendo. (Camilo José Cela)."

 

Después de salir de Guadalajara, Torija fue nuestra primera parada, al igual que hizo Cela en su "Viaje a la Alcarria". A escasos 20 kilómetros de la capital alcarreña, llegamos por la A-2 en apenas veinte minutos. Históricamente, este lugar ha tenido una gran importancia debido a su situación estratégica, ya que fue lugar de paso y cruce de caminos entre Castilla y Aragón. Esta pequeña localidad es conocida como la Puerta de la Alcarria ya que es la puerta de acceso a una tierra que dejó cautivado al escritor.

Desde los romanos ya fue lugar de vigilancia y se dispuso una torre para tal fin, durante siglos fue solo una pequeña torre vigía, hasta que en el siglo XI quedaron como custodios y defensores del torreón los caballeros templarios, que la reconvirtieron en convento fortaleza y posteriormente en castillo. Actualmente, sorprende su buen estado de conservación con sus grandes muros de piedra y sus imponentes torreones que impresionan a primera vista, a pesar de haber sufrido graves daños durante la Guerra de la Independencia y posteriormente en la Guerra Civil.

Aparcamos en la Plaza de la Villa, a escasos metros del castillo, que a la hora que llegamos aún se encontraba cerrado, por lo que nos permitimos tomar un café en la terraza de uno de los bares de la plaza para contemplar el entorno. Nos llamó la atención la limpieza y el cuidado de la plaza y el suelo realizado con canto rodado. Detrás de la plaza se distingue la estructura cuadrada de la torre campanario de la Iglesia Parroquial de la Asunción, templo renacentista del siglo XVI.

En el Castillo de Torija y concretamente dentro de la Torre del homenaje está ubicado el Museo Viaje a la Alcarria, el único del mundo dedicado a un libro, con temática dedicada a la guía escrita por el autor sobre este viaje. Inaugurado en 1995 con motivo del 50 aniversario de su publicación, consta de exposiciones de ediciones especiales del famoso libro, objetos personales que portaba el autor en su recorrido, mapas, fotografías y utensilios que son mencionados por el propio escritor en el libro y cantidad de experiencias vividas, recogidas en un solo espacio.

El museo está compuesto por 3 plantas en las que se encuentran fotos y  elementos personales de Cela así como continuas referencias al viaje que lo llevó en 1946 a recorrer a pie y en burro parte de la región de La Alcarria. Para más información, consultad la página web: CASTILLO DE TORIJA

 

Trijueque

 

Villa y municipio alcarreño situado en la N-II (Madrid-Barcelona) a pocos kilómetros de Torija y donde se ubica el llamado "Mirador de la Alcarria", por lo que no podíamos dejar de visitarlo aunque fuera una breve parada. Primero nos adentramos en el centro del pueblo, que nos sorprendió gratamente al descubrir las edificaciones populares con soportales y su gran plaza mayor con un ayuntamiento ubicado en una construcción del siglo XVI con escudo real y otro de la casa de los Mendoza. Aunque Cela no visitó esta localidad, si ha quedado plasmado su nombre en la obra:

 

"El viajero va de camino a Taracena, compra unos tomates y se encuentra con el joven Armando Mondéjar López. Luego encara el valle de Torija en el carromato de Martín Díaz, el de Trijueque."

Después fuimos a disfrutar de las vistas que nos ofrece el "Mirador de la Alcarria" que son realmente espectaculares y merecen contemplarse durante algunos minutos. Más, si se tiene la suerte, como nos pasó a nosotros de estar solos.

Desde este mirador se admira los confines norte de esta región, y en un día claro como el que tuvimos se pueden distinguir puntos característicos como la muela donde se asienta Hita o el Pico del Ocejón, lugares por los que pasaríamos más adelante.

Contemplando las vistas que se ofrecen desde este mirador se comprenden mejor las palabras del escritor: "Parece que no, pero, en el campo, sentados al borde de un camino, se ve más claro que en la ciudad eso de que, en el mundo, Dios ordena las cosas con bastante sentido."

Desde aquí fuimos a Hita, otro pueblo lo suficientemente importante como para tener un artículo individual y que podéis leer en: "Hita: entre el Arcipreste y los torneos medievales.". Acabada la visita a Hita, continuamos ruta hasta otra importante villa de la provincia de Guadalajara.

 

Cogolludo

 

Llegamos después de comer y quizás por la costumbre de dormir la siesta, o ver los partidos de futbol en la televisión, estábamos casi solos en la gran Plaza Mayor de Cogolludo donde pudimos aparcar el coche sin problemas. Como casi siempre hacemos al llegar a un sitio, sacamos nuestras notas y leemos que el origen de Cogolludo es antiquísimo por los hallazgos arqueológicos que se han encontrado. Perteneció a los reyes de Castilla hasta Alfonso VIII quien donó la villa a la Orden de Calatra­va y tras diversas vicisitudes pasó a pertenecer más tarde a los duques de Medinaceli, quienes serían sus señores hasta el siglo XIX.

El primer duque de Medinaceli, mandó construir a finales del siglo XV el magnífico palacio, pieza clave del renacimiento guadalajareño, cuya enorme y bella fachada sirve de fondo a la Plaza Mayor. Recubierto de sillares almohadi­llados, es ejemplo de la pura ejecución plateresca. Sobre la monumental portada aparece el escudo de los duques, en forma de medallón con ramajes de laurel. 

Después de hacernos las fotos de rigor junto al palacio, nos resguardamos del calor en los sombríos pasillos porticados que tiene la plaza durante unos minutos y al no haber ningún bar con terraza que nos permitiera disfrutar del entorno, seguimos nuestro camino.

 

Embalse de Alcorlo

 

El embalse de Alcorlo también es digno de hacer una parada, situado en el cauce del río Bornova e inaugurado en 1978 para el riego de tierras, bajo sus aguas quedó hundido el pueblo de Alcorlo que era un pueblo situado en la zona donde comienza la sierra o la comarca de la “arquitectura negra” de la cual tenemos escrito este artículo: "Arquitectura negra de Guadalajara (Castilla La Mancha)"

El embalse a pesar de su belleza tiene una historia triste detrás, el de las familias que fueron obligadas a marcharse de su pueblo y que explica fenomenal y apasionadamente Agustín en su blog:  Alcorlo, requiem por un pueblo

El resto de la ruta que hicimos por la Alcarria, podéis consultarla en los diferentes artículos dedicados a "Atienza y su histórica "Caballada". Castilla- La Mancha.""La arquitectura negra de Guadalajara. Castilla- La Mancha" y "Santorcaz. Crónicas de un pueblo (Comunidad de Madrid)".

 

Para quien no lo sepa, diremos que Cela 40 años después, en 1986 volvió a hacer un nuevo viaje a la Alcarria, esta vez en Rolls Royce con una "choferesa" negra, licenciada en Física, pasando por los mismos pueblos y charlando cuarenta años después con los que fueron personajes de su novela. Al acabar el viaje, la frase que entonces salió de sus labios fue:

 

"La Alcarria es un hermoso país al que a la gente ya le va dando la gana ir. (1986)"

 

 

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