Qué ver en Shanghai en dos o tres días, la ciudad más asombrosa de China.

Hay ciudades en el mundo que solo con nombrarlas generan un componente de exotismo en nuestra imaginación, Beirut, Estambul, Singapur, Samarcanda, Jaipur, y como no, Shanghai. Quizás por el cine visto en nuestra infancia, las novelas de Verne y de Salgari o simplemente el deseo de viajar por el planeta a destinos alejados e insólitos, nos ha creado en la mente un concepto legendario de esos lugares.

Estábamos acabando nuestro viaje a China y la última ciudad que iríamos a visitar sería nada menos que... Shanghai. Y aquí, a continuación, os describimos nuestras experiencias, con la intención de que sean útiles a los viajeros que la visiten o simplemente para aquellos que gusten de la lectura de nuestros viajes. Hemos calificado como asombrosa la ciudad de Shanghai por varias razones que se verán a medida que avance el relato, pero la primera de ellas es su propia historia.

 

Breve historia de Shanghai

Contrariamente a muchas de las ciudades principales de China con una variada y larga historia a través de los siglos, la historia de Shanghai es extremadamente más corta y sencilla. De ser una pequeña villa de pescadores situada al final del río Huang Pu en el siglo XI, cuando fue ascendida a categoría de aldea, pasó en el siglo XIV a ser considerada ciudad. Más tarde en el siglo XV tuvo una floreciente industria de algodón y la ciudad quedó amurallada en el siglo XVII para evitar ataques de piratas. Debido a su situación estratégica al finalizar la Primera Guerra del Opio, en el siglo XIX, los británicos exigieron, por medio del Tratado de Nankín, que Shanghái se abriera al comercio internacional y la ciudad quedó bajo "concesiones" de ingleses, franceses y americanos.

Cien años más tarde Shanghái era la quinta ciudad más grande del mundo y donde trabajaban más de 70.000 extranjeros. En 1937 fue invadida por Japón hasta que terminó la Segunda Guerra Mundial, después llegaron los comunistas y los empresarios extranjeros desplazaron sus negocios a Hong Kong y no fue hasta los años 80 y 90 del siglo XX cuando recuperó su importancia económica con rapidez, convirtiéndose en uno de los motores industriales de China, hasta transformarse en una megaciudad de más de 22 millones de habitantes, además de ser de las mas modernas, avanzadas  y sofisticadas del mundo.

 

Nuestra visita a Shanghai

 

Llegábamos de Xian en un cómodo vuelo de Air China en menos de tres horas de vuelo por la tarde. El espléndido Aeropuerto Internacional de Pudong nos dejó impresionados por la cantidad de gente que circulaba, anuncios en televisiones gigantes y el tráfico aéreo que soportaba con multitud de pantallas de información por todos sitios. Tiene toda una extensa gama de tiendas, comodidades y multitud de accesos a la ciudad que dista de ella unos 30 kilómetros. Nosotros, al ir en excursión organizada, fuimos recogidos por un autobús que nos dejo en el hotel, pero las múltiples formas de llegar a la ciudad os las relacionamos a continuación.

 

Como llegar desde el aeropuerto al centro de Shanghai y medios de transporte en la ciudad

- En el autobús del aeropuerto (Airport Shuttle Bus). Sale de las dos terminales y hay hasta 9 líneas distintas. Es relativamente barato pues el precio oscila entre 1 a 4 euros al cambio. Se puede pagar al conductor.

- En tren bala o Maglev, el tren más rápido del mundo con levitación magnética que puede alcanzar los 450 km/h y que sería la opción que nos hubiera gustado, más que nada por probar ese medio de transporte. El precio es de unos 7€ al cambio, pero si se compra el pase combinado de Maglev+Metro (1€ más) se obtiene un viaje en tren y pase ilimitado al metro y autobuses públicos durante 24 h.

- En metro. Es la opción más económica, comprando una tarjeta para recargar en las máquinas automáticas, sale a menos de 0,50€ los primeros 3 kilómetros y 0,20€ cada kilómetro adicional y lo pueden utilizar varias personas. Si se compran los trayectos de manera individual es más complicado, porque el pago varía en función de la distancia. Lo mejor es ir con la tarjeta que vale para metro y autobuses públicos y el cargo de cada viaje se hace de manera automática. Nosotros adquirimos esa tarjeta para desplazarnos por la ciudad.

- En taxi. El trayecto hasta el centro de Shanghai suele costar entre 28 y 35 euros. En la ciudad aproximadamente 1,6 € el kilómetro.

- En transfer los precios varían entre compañías y dependiendo del destino y ocupación del vehículo oscilará entre 20 y 50 dólares.

 

Nos instalamos en el hotel Ambassador, que si bien no estaba muy céntrico, tenía la parada del autobús en la misma puerta, nos llevaron a cenar a un restaurante cercano y a continuación iríamos a disfrutar de la primera atracción turística de Shanghai.

Paseo nocturno en barco 

Una de las opciones más sugestivas y la forma más relajante para acabar un día de turismo en Shanghai es un paseo en barco por el río Huangpu porque además de admirar las vistas clásicas de Shanghai como la arquitectura colonial y los modernos rascacielos a lo largo del río, se podrán contemplar con la magnífica iluminación que tienen por la noche y sin duda descubrir que es la mejor opción para descubrir la belleza de esta ciudad. Por la megafonía del barco se informa a los pasajeros en varios idiomas del pasado, presente y futuro de Shanghai.

Al río Huangpu, le llaman el río madre de Shanghai, es el río más grande que pasa por la ciudad y el que aporta la mayoría de agua potable, se abre paso a través del corazón de Shanghai y la divide en dos secciones: Puxi con sus viviendas de estilo tradicional, calles llenas de gente y edificios históricos, que queda en la parte oeste y Pudong con estilo más occidental y mayoría de edificios modernos que se han construido en los últimos 25 años que queda en el este. 

La vista nocturna desde el barco, con todas las iluminaciones es realmente asombrosa (otra vez), han conseguido coordinar y crear espectáculos de luz y color con todos los edificios que se encuentran junto a las orillas del río. Existen muchas opciones de crucero que varían en duración, tamaño, capacidad, decoración y servicios, pero el más popular es el que dura aproximadamente 1 hora y su precio es de 120 yuanes (unos 15€) que fue el que hicimos nosotros.

Al día siguiente, empezábamos a conocer la ciudad y la primera zona a la que fuimos fue...

 

El Bund de Shanghái

Se trata una zona peatonal de 2 kilómetros de longitud que recorre la parte oeste del río Huangpu, con los edificios históricos más bellos de la ciudad, toda una galería de arquitecturas internacionales de diferentes estilos que dejaron su legado aquí durante la etapa colonial europea. Los edificios con más de 75 años suman un total de 52.

Es también una de las zonas más transitadas de la ciudad y desde donde se obtienen las mejores vistas de Pudong, el distrito de negocios donde se encuentran los rascacielos y que sirve como telón de fondo. Asombrosas (como no) las vistas de Pudong desde allí.

Los edificios más característicos de esta zona son el antiguo Palacio de Aduanas, construido en 1927, con un reloj y una campana en su torre que fueron fabricados y transportados desde Inglaterra. A su lado el impresionante edificio neo-renacentista con enorme cúpula del antiguo Ayuntamiento, hoy es la sede del banco HSBC (HongKong Shanghai Banking Corporation en inglés). Una arquitectura típica occidental pero que sin embargo en Asía es única. El Bund de Shanghai que fue un simple muelle poco profundo pasó a ser un importante centro financiero de Asia Oriental y durante la época de máximo apogeo de Shanghai, no sólo fue el centro financiero de la ciudad, sino un puerto de actividad frenética, donde los barcos cargaban y descargaban desde seda y té hasta maquinaria industrial pesada.

Los ricos empresarios extranjeros que desembarcaban se dirigían hacia alguno de los mejores hoteles, hacían transacciones de negocios en los principales bancos y tenían sus oficinas en los emblemáticos edificios del Bund. En la actualidad, es un centro financiero mundial y también una muestra de civilización moderna y reciente cultura en China

Después de un extenso paseo por el Bund, visitamos varios puntos de interés del centro de Shanghai y que os relataremos más adelante ya que los visitamos por cuenta propia al día siguiente, llegamos a la hora de comer al Barrio Antiguo de la ciudad, llamado Nanshi, el verdadero corazón de Shanghai y uno de los últimos reductos de vida tradicional dentro de la moderna megalópolis en la que se ha convertido. Cercado y amenazado por la especulación inmobiliaria, todavía se pueden encontrar callejuelas en las que se conserva la vida tal y como era hace medio siglo.

En este barrio tradicional hay infinidad de puestos de comida y restaurantes más o menos elegantes, mercados tradicionales de flores, pájaros, peces e insectos, tranquilas callejuelas con ropa tendida, bicicletas avisando de su paso con el timbre, partidas de ajedrez improvisadas sobre bancos, lavanderías y el caos del cableado eléctrico entre las antiguas y humildes casas. Cambiamos totalmente el curso de la visita, evidenciando los contrastes de esta ciudad y nos dirigimos a la nueva zona financiera y de negocios de Shanghai.

 

Zona financiera (Pudong)

Pudong es un distrito de grandes e imponentes rascacielos que atraen todas las miradas tanto de día, cuando son brillantes bajo el sol, como durante la noche cuando su iluminación es todo un festival de luz y color. El skyline de Shanghai, es uno de los más famosos a nivel mundial y uno de los más impresionantes, pues algunos de sus rascacielos se han erigido en todo un referente arquitectónico. Pero lo más asombroso (nuevamente) es que Pudong hace unos treinta años era una auténtica ciénaga donde apenas había unas pocas casas de agricultores.

En Pudong también se encuentra la estación del Tren Maglev, el tren de levitación magnética que comunica la ciudad con el Aeropuerto de Pudong en solo 7 minutos. Dado que es un distrito de negocios, Pudong es una zona que puede resultar algo aburrida para alojarse como turista, los hoteles que existen están dedicados casi en exclusiva a ejecutivos. De entre todos los rascacielos, estos son los edificios más representativos de Pudong:

 

- Torre de Shanghai
El edificio más alto de China con 632 metros de altura, esta torre resalta sobre el resto de su alrededor. Su estructura helicoidal le da un aspecto dinámico con un efecto de giro en la parte superior. Consta de 128 pisos y es el segundo edificio más alto del mundo por detrás del Burj Khalifa de Dubai.

- Shanghai World Financial Center

Con 492 metros de altura, el Shanghai World Financial Center (SWFC) es el segundo edificio más alto de Shanghái y uno de los rascacielos más grandes del mundo.

- Torre Jin Mao o Torre de la Televisión

Es uno de los edificios más famosos de Shanghai. Conocida oficialmente como la Perla de Oriente, la Torre de la Televisión es el símbolo de la ciudad y el edificio más fotografiado de Shanghái.

 

De los cinco rascacielos más altos del mundo, tres hay en Pudong y cualquiera de ellos puede contemplarse cómodamente desde una pasarela y paseo elevado (con escaleras mecánicas). La verdad es que nuevamente Shanghai, nos parece asombroso. Lo que no tuvimos tiempo es para subir a algunos de ellos, pero tanto la Torre de Shanghai como el Shanghai World Financial Center tienen miradores.

Hay muchos más edificios en esta zona y cada vez se crearán nuevas edificaciones, porque la evolución del Pudong no tiene límites y quizás en unos años estos edificios ahora tan notables, pasen a ser secundarios. Cada día, sobre las siete de la tarde aproximadamente, estos edificios dotados de la más novedosa tecnología led, se iluminan coordinadamente de manera espectacular, ofreciendo la que seguramente es la imagen más buscada de Shanghai. Seguimos nuestro recorrido hasta llegar al paraíso de las compras en Shanghai.

 

El Bazar Yuyuan

Llena de gente y turistas, esta concurrida zona comercial, con edificios  de estilo Ming y Qing, con azulejos negros y paredes blancas, ventanas a cuadros, columnas rojas y aleros hacia arriba, mostrando perfectamente los estilos de la vieja Shanghai. Once calles por donde diariamente pasan más de 100.000 personas visitando su abigarrado paisaje de tiendas de todos los tipos. Uno de los mercados de la ciudad más entretenidos para el turista y una visita muy aconsejable aunque no se compre nada.

Construido en época Song (siglo XI ), su historia se refiere a que antiguamente la ciudad de Shanghai giraba en torno al Templo de los Dioses de la Ciudad, para proteger y salvaguardar las estatuas de los dioses locales, se dispuso el mercado, sufriendo varias remodelaciones hasta transformarse en el llamado Bazar del Jardín del Mandarín Yu, que alberga en la actualidad cerca de 3.000 tiendas y casi 10.000 vendedores, siendo el negocio principal en estas calles el de las industrias tradicionales, antigüedades y artesanía popular.

Allí se encuentran tiendas con más de cien años de antigüedad y modernos locales como el Starbucks pero todos respetan el contexto y la armonía del conjunto de edificaciones. También es un buen lugar para degustar comida callejera que tanto gusta en China. Multitud de locales, artistas callejeros, enjambres de personas, ayudan a visionar el modo de vida en China y desde luego a proporcionar un rato más que agradable entre sus calles. En el lado sur del Bazar se encuentra otro interesante atractivo turístico de Shanghai.

El Jardín Yuyuan

Es el espacio verde más venerado de Shanghai. Se le reconoce por los lugareños como las "Montañas y bosques dentro de la ciudad", está siempre lleno de gente, aunque logra mantener un cierto punto de serenidad. La entrada es de pago, unos 4-5 € dependiendo de la temporada y desde luego merece la pena entrar y visitarlo. El área del jardín ocupa 20.000 m2.

Es conocido también como el Jardín del Mandarín Yu, se trata de un jardín paisajista tradicional chino, pero también un sitio histórico con 450 años de antigüedad, pues fue construido en el siglo XVI. Un jardín con estructuras ornamentadas, así como enclaves íntimos que están divididos por "paredes de dragón" (paredes con dragones pintados o labrados).

Los puntos destacados del jardín son "El salón de la primavera", "el salón de Jade", el "estanque del Loto" y "la Gran Rocalla". El diseño clásico de este jardín chino busca recrear paisajes naturales en miniatura y reflejan la profunda importancia metafísica de la belleza natural en la cultura china con su diseño meticuloso.

Las construcciones de dentro del jardín son originales con varios siglos de antigüedad, no pasa así con las del Bazar Yuyuan que son edificios reconstruidos, aunque se haya mantenido el aspecto original gracias a grabados y fotografías. Y seguimos con las compras, porque nuestro próximo destino sería la mayor y más importante calle comercial de Shanghai.

 

Nanjing Road 

Es la principal calle comercial de toda China y es una de las calles comerciales más concurridas del mundo, con más de un millón de personas recorriéndola todos los días. Es el equivalente en Shanghái a la Quinta Avenida de Nueva York, Nanjing Road, cuenta con tiendas de marca de todo el mundo. A la luz del día, se puede admirar la elegante arquitectura de los edificios circundantes y por la noche es un verdadero espectáculo ver los edificios y tiendas iluminadas.

Nanjing Road tiene una historia de más de 100 años y antes solía llamarse "Parker Lane". Fue nombrada oficialmente como Nanjing Road en 1865 y convertida en calle peatonal en 1999. En esta calle se puede observar claramente la singular evolución que China está llevando desde el comunismo a su peculiar y grandiosa economía actual, es sin duda una visita obligada al visitar Shanghai.

La calle tiene unos cinco kilómetros y está dividida en dos partes ya que en el medio se sitúa la Plaza del Pueblo, verdadero centro neurálgico de Shanghai. La calle es peatonal, pero el tranvía turístico, antiguo tranvía de Dangdang, posibilita a los visitantes recorrer la calle de forma lenta pero sin cansarse por 2 yuanes (0,30€).

Y ya atardeciendo y con la llegada de la noche iríamos a un clásico de Shanghai

 

El Barrio Francés

La historia de este barrio francés en Shanghai se remonta a mediados del siglo XIX. Fue la concesión francesa más grande de China. En la década de 1920, era la mejor y más rica zona residencial de Shanghai, hasta que en 1943, el gobierno chino se hizo cargo de ella y después de casi 100 años acabó su historia como concesión francesa. 

Hay varias casas con jardín que son representativas de casi todos los estilos residenciales de Shanghai de principios del siglo XX. Es una zona sosegada y tranquila en medio de la concurrida Shanghai.

De ser un  área industrial, ahora es un hito de la moda con muchos intelectuales, tiendas de diseños y bares frecuentados por gente VIP de muchos países. Se puedes caminar por los viejos callejones para ver cómo se veían las casas populares a principios del siglo XX en Shanghai con ventanas abuhardilladas, tejas rojas, paredes de piedra, que ahora ocupan restaurantes, pubs y boutiques de moda con precios acordes al tipo de gente que recibe. Interesante, pero muy caro no apto para cualquier bolsillo.

 

Con esta visita acabaríamos el día, estábamos lo bastante cansados para que al llegar al hotel nos fuéramos directamente a la cama, reservándonos para el día siguiente que teníamos que ver aún muchas más cosas.

 

Como casi siempre nos levantamos temprano para desayunar y llegar a primera hora a uno de los Templos más importantes de la ciudad de Shanghai. .Además de estar deseosos de disfrutar de esta mañana por libre que nos brindaba este Viaje a China que estaba a punto de finalizar.

 

Templo de la Serenidad (Jing´an Temple)

Ubicado en plena zona centro de la ciudad y a solo dos paradas de autobús desde nuestro hotel, está rodeado de edificios modernos. El templo tiene una historia de más de ocho siglos. Construido por primera vez en el Período de los Tres Reinos (siglo III), durante la dinastía Song (siglos XII y XIII), se trasladó a la ubicación actual  y se convirtió en un lugar concurrido y lleno de gente hasta el siglo XIX, de hecho, el primer tranvía de Shanghai tuvo como punto de partida el Templo Jing'an. Por desgracia, el templo se quemó quedando en ruinas en 1972. Su reconstrucción no comenzó hasta 1984 y en 1990, todo el templo finalmente se abrió al público.

Es muy curioso y está lleno de turistas y creyentes, nos llamó mucho la atención que los monjes dispusieran de chófer y de unos "cochazos" de gama alta aparcados dentro del templo y suponemos que las habitaciones que tienen, deben de tener todo lujo de detalles. Cuando nos documentamos para escribir este relato, vimos que el último máximo monje budista tenía cinco concubinas y además con dote de las familias.

Destacan dos estatuas de Buda, uno de jade blanco y otro hecho con varias toneladas de plata, así como el incensario que se encuentra en el patio principal donde los creyentes queman sus varitas de incienso y arrojan monedas para tener suerte.

El precio del templo fueros 50 yuanes por persona, algo "carillo" y ya que teníamos el metro al lado, aprovechamos para ir al que quizás sea el mejor museo de China.

 

El Museo de Shanghai

No solo es el hito cultural de Shangai, sino el museo más grande de China dedicado al arte chino y a la exhibición de objetos de bronce, cerámica, pintura y la caligrafía de diferentes épocas. Contiene más de 120,000 artículos clasificados como preciosas reliquias culturales. A diferencia de muchos museos en China, organiza sus exhibiciones por tema en lugar de por dinastía, por lo que hay salas de caligrafía china, de porcelanas, de muebles o de sedas.

 

Se encuentra en la Plaza del Pueblo en el corazón de Shanghai y es de entrada gratuita. Su arquitectura destaca por la combinación de la cultura tradicional con el espíritu moderno. la cúpula celeste redonda y la base terrestre simbolizan la filosofía de un cielo esférico y una tierra cuadrada. En su interior tiene diez galerías para colecciones permanentes y tres espacios de exhibición temporales, distribuidas en tres pisos.

El museo guarda verdaderos tesoros y es difícil no pararse en cada uno de ellos, pasamos cerca de dos horas allí dentro hasta que llegó la hora de volver a nuestro hotel, después de la comida iniciaríamos el viaje de retorno hacia España y daríamos por terminado el sorprendente y grato "Viaje Exprés a China"

 

 

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