Hito de las tres fronteras en Puerto Iguazú (Argentina).

Estábamos bastante cansados después de las dos días anteriores por las Cataratas de Iguazú. En nuestra planificación del viaje habíamos dispuesto pasar tres noches en Puerto Iguazú (Argentina) para garantizar que podríamos visitar las Cataratas de ambos países ya que el primer día que dedicamos al lado brasileño dependíamos de que nuestro vuelo llegara bien a Foz de Iguazú o bien por coger una excursión a través de agencia, bien para seguir recorriendo el Parque Nacional de las Cataratas o simplemente dedicarlo a descansar en la piscina del hotel. Respecto a las excursiones teníamos la opción de ir a las ruinas de San Ignacio Mini y las minas Wanda pero desistimos por la gran distancia que había que recorrer, unos 400 km de ida y vuelta . La segunda opción era ir a Ciudad del Este en Paraguay a pocos kilómetros, que nos desaconsejaron tanto los argentinos de Puerto Iguazú como algunos amigos antes del viaje, ya que apenas tenía interés turístico y no parecía una ciudad segura, siendo el único motivo para ir hasta allí, hacer compras de aparatos electrónicos (que no necesitábamos) ya que la ciudad es puerto franco y los artículos no se gravan con impuestos. Como teníamos la sensación de haber visitado lo más importante de las cataratas y el día aunque soleado, tenía unas temperaturas muy suaves que impedían el baño, al menos por la mañana, descartamos el plan A y el plan B y nos fuimos de forma libre a pasear por el centro de la ciudad de Puerto Iguazú y conocer el Hito de las Tres Fronteras.

Necesitábamos cambio de moneda, porque uno de los inconvenientes de Puerto Iguazú es que solo hay una oficina de cambio oficial y es muy difícil encontrar cambio en el mercado negro. Los dos días anteriores al ser festivos tuvimos que cambiar en una empresa de transportes, pues ni en el hotel disponían de ello y a un cambio por debajo del oficial. Nos dirigimos a la oficina donde hay que llevar el pasaporte y rellenar algunos impresos, una burocracia creemos que excesiva para el turista o visitante, además de no aceptar billetes en mal estado; conseguimos cambiar los pocos reales brasileños que nos quedaban. En la misma calle se encontraba la oficina de turismo de la ciudad, donde nos atendieron y nos indicaron lo más relevante para visitar. El trato aunque correcto no fue cordial, no entendemos como pueden recibir al visitante de forma tan seca, cuando seguramente fuimos los primeros en pasar a primera hora de la mañana. 

La ciudad tiene un centro urbano tranquilo, seguro y nada bonito, con una infraestructura turística digamos que decente y un sistema de transporte público fiable. Lo más relevante de Puerto Iguazú es la escena culinaria de la ciudad, representada por una serie de restaurantes que sirven especialidades locales e internacionales, casi todos en la misma calle (calle Córdoba) y con terrazas muy agradables. La primera de nuestras paradas sería el centro neurálgico de la ciudad, la Plaza de San Martín.

La plaza ha sido remodelada en 2012 atendiendo a los conceptos modernos de urbanización, al igual que la calle que lleva hasta el puerto bordeando el margen del río Iguazú conocida popularmente como la costanera. La plaza se destaca no sólo por las fuentes que se iluminan por la noche, sino que además se decora con varios bustos de personajes de la historia de Argentina, incluyendo, por supuesto, la del general San Martín.

Leíamos en el folleto que nos dieron en la oficina de turismo que allí se encontraba la Catedral de la ciudad, pero en principio no la veíamos hasta que nos acercamos a un extraño edificio rosado donde distinguimos el cartel: "Catedral Virgen del Carmen". No es que fuera bonita o monumental... ¡Es distinta! La expectativa que uno tiene al escuchar la palabra "catedral" hace simplemente que lo que veíamos no era lo que esperábamos.

La Catedral de Puerto Iguazú, es la iglesia católica principal de la ciudad y se encuentra frente a la plaza San Martín, en la avenida Victoria Aguirre. Es una construcción de estilo moderno, bastante curioso, de mediados de la década del 30. Esta Iglesia a partir de la creación de la diócesis de Iguazú, tomó el rango de Catedral. No pasa de ser una mera curiosidad sin apenas valor artístico.

Tomamos desde allí "la costanera" con dirección al puerto y a nuestro paso pudimos observar varios murales donde los jóvenes han plasmado el arte urbano y en la bajada hacia el río nos topamos con edificios de influencia colonialista, como son los de la aduana fronteriza y la intendencia del Parque Nacional de Iguazú

Después de un relajado paseo, sobre todo porque es cuesta abajo, llegamos a las inmediaciones del viejo puerto, donde nos encontramos unas instalaciones verdaderamente penosas. Una gasolinera para barcos y coches y unos cuantos barracones era todo lo en lo que consistía aquel casi destartalado muelle. 

Enseguida unos jóvenes se nos acercaron para intentar convencernos de dar un paseo en lancha por el río Iguazú de una hora de duración con salida inmediata y por un precio (según ellos) inferior al habitual, unos 7-8 € al cambio. Al final nos animamos y decidimos hacer la excursión en barco.

 

Salvando las dificultades para acceder a la lancha y unas escaleras peligrosísimas de acceso, (aconsejamos a las autoridades que no jueguen con la integridad personal de la gente, ya que es imposible el acceso para personas con dificultad de movimientos) conseguimos montarnos en el supuesto catamarán que estaba longevo, sucio y en estado casi ruinoso y empezamos a pensar en las noticias que todos los años se suceden de los accidentes que ocurren en barcos turísticos sin ninguna seguridad ni atención.

 

Aunque un poco mosqueados y recelosos por la situación, nos encomendamos a lo más divino para que no ocurriera nada e intentamos disfrutar del maravilloso paisaje que nos ofrecía la Selva Iryapu situada junto a Puerto Iguazú y enfrente del lado brasileño.

El paisaje observado desde el río es incomparable, la primera parte del trayecto consistió en bordear esta selva hasta llegar al puente internacional Tancredo Neves, que conecta las ciudad argentina de Puerto Iguazú y su vecina brasileña de Foz do Iguazú. El puente fue inaugurado el 29 de noviembre de 1985. Tiene dos direcciones para el tráfico y también dos zonas exclusivas para el paso de peatones, además de un complejo adicional de 2.500 m² de superficie en cada lado, donde se encuentran los servicios de aduana, policía, sanitarios e información turística. Hasta entonces la única manera de pasar la frontera entre los dos países en esta zona era cruzando el río en barco.

Junto a las inmediaciones del puente, el barco se paró para que pudiéramos observar de cerca la fauna y la flora de la Selva Iryapu y allí estuvimos intentando sacar fotos de varías aves, pero con resultados nefastos, debido al balanceo de la lancha y la inseguridad que nos daba ponernos de pie en semejante barcaza.

Volvimos sobre nuestros pasos, esta vez por la ribera brasileña. El capitán, o más bien propietario de la barcaza nos hablaba de las peligrosas corrientes que se daban sobre todo en las profundidades del río que en esa zona llega a ser de más de 60 metros, provocando los chistes de los allí presentes, quizás para eliminar tensiones. Se encontraban con nosotros dos familias argentinas y un par de amigas también oriundas. Al ser nosotros los únicos extranjeros, no pararon de preguntarnos siempre con una amabilidad fuera de toda duda por cosas de nuestro país. Y como no, ofrecernos mate que llevaban a cuestas.

En un momento determinado, casi al llegar al muelle brasileño (nada que ver con el argentino) donde esplendidos ferrys paraguayos y brasileños cruzaban las orillas de los dos países, a nuestro achacoso catamarán se le paró el motor, quedándonos varados en la mitad del río.

Por un lado, este incidente hizo que la conversación entre pasajeros fuera mucho más fluida, pero por otro, la preocupación iba en aumento por las condiciones del barco. El dueño llamó por radio y en unos diez minutos apareció una la lancha de las autoridades argentinas a remolcarnos y nos llevó a puerto. Mientras que reparaban la avería no podíamos bajar del barco pero al volver a ponerse en marcha el motor le pedimos al dueño que nos acercara a la pasarela que queríamos bajarnos. Nos convenció de que no pasaba nada y que deberíamos seguir con la excursión.

Continuamos, con más miedo que vergüenza, hacia las tres fronteras. El paisaje era precioso y se empezaba a notar la diferencia del color de las aguas y es que aquí se unen el río Iguazú con el río Paraná. Desde el barco vimos los diferentes hitos de las tres fronteras de los tres países: Brasil, Paraguay y Argentina.

¿Que significa la palabra Hito? En el diccionario de la Real Academia tiene dos acepciones:

 

"Acontecimiento puntual y significativo que marca un momento importante en el desarrollo de un proceso o en la vida de una persona." por la que prácticamente todo el mundo la identifica, pero también significa... 

 

"Poste de piedra o cualquier señal clavada en el suelo que sirve para marcar el límite de un territorio o de una propiedad, o para indicar las distancias o la dirección en un camino." Y eso es lo que estábamos viendo en ese momento. Los tres hitos de los tres países que confluyen en aquella zona. 

Hito de Brasil

Hito de Paraguay

Una vez llegamos al cruce o unión de los ríos Iguazú y Paraná, dimos la vuelta y atracamos en el sucedáneo de puerto que las autoridades argentinas consienten que se mantenga en ese estado. Queríamos comprar agua en lo que parecía un quiosco y allí vimos que hay otra empresa que realiza esta misma excursión, con una rampa de acceso y unos barcos mucho más seguros. Si queréis hacer este paseo, que es verdaderamente bonito, mirad bien porque hay dos empresas. Os dejamos una foto de esta segunda,  que parece mucho más segura.

Con nuestra botella de agua fresquita continuamos nuestra ruta por "la costanera" hasta llegar al hito de las tres fronteras argentino. Le habíamos preguntado al chaval del quiosco cuánto nos faltaba para llegar al hito y nos dijo que unas diez cuadras. Sonreímos y fuimos a por nuestras diez cuadras, que esta vez ya era con algo de cuesta.

La Avenida Costanera Eduardo Arrabal discurre desde el Puerto hasta el Hito Tres Fronteras. Allí se encuentran el paseo de la Virgen de Lourdes, miradores y lugares de descanso, es un lugar ideal para disfrutar de hermosas vistas del río Iguazú y sus alrededores. De hecho es el recorrido favorito por los lugareños para pasear en el fin de semana, hacer deporte o subir en bicicleta.

Después de una cuesta pronunciada y como recompensa de una larga caminata, recorriendo un trayecto lleno de árboles y con vistas inmejorables, llegamos al Hito Tres Fronteras que consiste en un obelisco pintado con los colores de la bandera argentina. El lugar marca los límites fronterizos entre Brasil, Paraguay y Argentina. Desde el mirador se puede disfrutar de una vista panorámica a las naciones vecinas y a la confluencia de los ríos Paraná e Iguazú.

Son pocos los lugares en el mundo desde donde se puede apreciar la unión de tres países. Desde el mirador del Hito de las Tres Fronteras se observan la costa paraguaya y la brasileña. En cada una de las costas existe un hito similar pintado con los colores correspondientes a la bandera de cada país y que ya os pusimos fotografías un poco más arriba.

Fue inaugurado en 1903 aunque remodelado recientemente, añadiéndose fuentes de agua y un juego de luces con música y láser de figuras de personas bailando los 3 bailes característicos de Brasil, Argentina y Paraguay. Por eso, lo ideal para hacer este paseo es hacerlo por la tarde ya que la puesta de sol desde este sitio es impresionante y a las 19:30 se proyecta el espectáculo de luz y sonido.

En los alrededores hay una feria de artesanos donde se puede adquirir productos típicos y el autobús que regresa de las Cataratas para en la misma plaza del Hito y lleva hasta la estación de omnibus, donde nosotros teníamos el hotel. Pagamos 15 pesos y regresamos al hotel. Aprovechamos el calor de la tarde para relajarnos en la piscina antes de volver a hacer nuestro equipaje, guardar ropa de verano y poner la de invierno, al día siguiente en un vuelo temprano nos esperaba nuestro próximo destino... Buenos Aires.

Y cuando al día siguiente despegábamos desde Puerto Iguazú hacia Buenos Aires, nos despedimos de esta Maravilla del Mundo y Patrimonio de la Humanidad que son las Cataratas de Iguazú, con estas imágenes aéreas que nos regaló el día.

 

 

 

 

 

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