“La plaza Jamaa El Fna (UNESCO), cuando el negocio y la furia superan a la tradición y la magia”. Marruecos

05/05/2017

 

La Plaza Jamma el Fna ubicada en el corazón de la Medina de Marrekech fue declarada Patrimonio inmaterial de la humanidad en 2008. La UNESCO describe el lugar con estas palabras:

 

“La Plaza Yemaa el-Fna es uno de los principales espacios culturales de Marrakech y un símbolo de la ciudad desde su fundación en el siglo XI. Presenta una concentración excepcional de tradiciones culturales populares marroquíes que se expresan a través de la música, la religión y diversas expresiones artísticas.

 

Situada a la entrada de la Medina, esta plaza triangular rodeada de restaurantes, tiendas, hoteles y edificios públicos, es el escenario cotidiano de actividades comerciales y de diversiones. Es un lugar de encuentro para los habitantes de la ciudad, pero también para los forasteros. Durante todo el día, y hasta bien entrada la noche, se pueden comprar frutos, degustar manjares tradicionales y encontrar una variedad de servicios tales como dentistas, curanderos, adivinos, predicadores, tatuadores con alheña o aguadores. También pueden verse y oírse a narradores, poetas, músicos bereberes (mazighen), bailarines gnawis, encantadores de serpientes y jugadores de senthir (hachhuch). Las expresiones orales eran renovadas antaño por los bardos (imayazen) que recorrían los territorios bereberes. Aún hoy día, unen la acción a la palabra para enseñar, divertir y embelesar al público. Ahora, tienden a adaptar su arte al mundo contemporáneo improvisando a partir de la trama de un texto antiguo, haciendo así que sus relatos sean accesibles a un público más vasto".

Con estos antecedentes sobre la Plaza Yemaa el-Fna explicados por la Unesco y con muchos, pero que muchos, relatos leídos sobre la magia, las tradiciones culturales, los tatuadores, los encantadores de serpientes y un sinfín de cosas, estaba claro que era uno de los lugares que más interés teníamos en visitar en nuestro viaje de las Ciudades Imperiales de Marruecos en tren.

 

Ya os contamos en MARRAKECH (UNESCO), la más famosa de las Ciudades Imperiales. Los imprescindibles en un día, nuestra ruta en esta ciudad y que a la Plaza Yemaa el-Fna le dedicaríamos un espacio especial en este relato del Viaje a las Ciudades Imperiales de Marruecos en tren.

 

Pues bien, estuvimos rodeando la famosísima Plaza Yemaa el-Fna toda la mañana para realizar la visita a la caída de la tarde y ver su transformación en la noche. También tendríamos la oportunidad de hacer una visita a primera hora de la mañana del día siguiente. Tras la visita de la Koutoubia (otro de los símbolos de la ciudad) recorrimos los escasos trescientos metros que separan ambos lugares y que nos pusieron en la plaza. Había mucha actividad a esa última hora de luz, vimos recoger algunos puestos de frutas, verduras, comidas y empezaron a aparecer puestos de venta de dulces, se estaban formando los primeros corrillos de músicos y los primeros olores a comida inundaban el lugar.

La Plaza  Yemaa el-Fna es casi tan antigua como la propia ciudad, fue construida por los almorávides como un anexo al palacio real para los desfiles militares. Los Almohades, posteriormente, construyeron un nuevo palacio más al sur y este espacio quedó totalmente abierto y  se destinó a uso público, naciendo así la Plaza Yemaa el-Fna

 

Nos acercamos a un grupo de músicos y en el momento que nos vieron sacar la cámara uno se levantó a pedirnos dinero, le dijimos que no y la respuesta fue: ¡Si miras tienes que pagar! Nos miramos sorprendidos y pensamos en lo bien que empezaba la visita.

Los vendedores de dulces se nos echaron literalmente encima para vendernos su mercancía, para que nos dejaran en paz les dijimos que más tarde nos acercaríamos a comprar.

 

Decidimos sentarnos en uno de los cafés a tomarnos un té a la menta y a observar lo que acontecía sin ser atosigados. Allí estuvimos casi una hora viendo la llegada de la noche y observando el constante bullicio. Tras este merecido descanso, decidimos seguir nuestro recorrido e hicimos una fotografía al único marroquí que nos sonrió es este lugar, un vendedor de zumos de naranja con uno de los puestos permanentes que hay en el lugar.

Nos adentramos en la zona de restaurantes, que es un mundo aparte. Cocinas improvisadas con mesas alargadas y bancos que forman un restaurante enorme al aire libre, que sirven de todo, desde pescados a cabezas de oveja, pasando por brochetas, lenguas, dulces y frutas.  Estaban todos o casi todos a rebosar y los caza comensales al pie de su espacio queriendo que te sentaras en su restaurante a cenar; aquí al menos le echaban imaginación para convencerte. Nosotros no cenamos en ninguno de ellos, pero ya en el aeropuerto entablamos conversación con un matrimonio que habían estado en la ciudad unos días, nos contaron que el primer día los sablearon con unos 30 euros por persona la cena y que la segunda vez ya se dedicaron a regatear el precio de la cena.

Rodeando la zona de restaurantes, quedaban bazares abiertos y las diversas actuaciones continuaban desarrollándose. Acróbatas, narradores de historias, músicos y algún que otro transformista realizando la danza del vientre. Aquí este personaje vestido de rojo se abalanzó literalmente sobre nosotros cuando vio que íbamos a utilizar la cámara de vídeo, pero no para pedirnos que no hiciéramos videos sino para pedir dinero. Nuevamente nos preguntábamos donde estaba la magia y la tradición de la que tanto habíamos leído porque lo que nosotros estábamos viviendo era furia y negocio.

Ya pasaban las nueve de la noche cuando volvimos hacia los puestos de dulces para comprar unos cuantos y marcharnos al hotel Almas y cenar en algunos de los restaurantes que teníamos al lado. Hasta la compra de unos dulces se convirtió en una pelea entre los vendedores, nos paramos en uno de los puestos y cuando nos estaba poniendo los dulces en una cajita apareció otro diciéndole a su colega vendedor que se los teníamos que comprar a él, se enzarzaron en una pelea, uno le tiró el carro de los dulces al otro, apareció la policía y nosotros que nos quedamos sin dulces y ya estábamos apartados no os podemos contar como terminó el evento.

Nuestro último día de viaje amaneció lluvioso y bastante frío. En taxi nos dirigimos nuevamente a la Plaza Yemaa el-Fna que a esas horas estaba prácticamente desierta, aunque ya empezaban a tomar posiciones los encantadores de serpientes y dos o tres con sus monos atados y contemplando la vida, no osamos ni sacar la cámara ni hacer fotografías tan solo la paseamos para adentrarnos en los zocos.

Sobre el medio día regresamos para cumplir con una de las mejores opciones en esta plaza y es contemplarla desde las alturas. Hay muchos cafés y restaurantes con terrazas pero nosotros elegimos el más valorado y famoso, El Café de France. Hacía un frío considerable y comenzaba a llover pero nos encendieron una estufas y pudimos saborear a gusto un magnífico café y un té a la menta. Y también observarla desde las alturas, sin que nadie te acose o te pida dinero por el simple hecho de ser turista.

Fue una bonita y relajada forma de terminar nuestro viaje a Marruecos, la primera experiencia de la Plaza Yemaa el-Fna no había sido todo lo positiva que nosotros esperábamos, si de verdad queréis disfrutar de la magia y la vida cultural de Marruecos, os recomendamos pasar unas horas en la Plaza El Hédime de Meknes y que os contamos en MEKNES (UNESCO), La más bella ciudad Imperial, los imprescindibles en un día.

 

La Unesco, también habla en este sentido sobre la Plaza: "La plaza de Yemaa el-Fna es un importante lugar de intercambios culturales y goza de protección oficial desde 1922, en tanto que elemento del patrimonio artístico de Marruecos. Pero la urbanización, y en particular la especulación inmobiliaria y el desarrollo de la infraestructura viaria, representa una fuerte amenaza para este espacio natural. Si la plaza de Yemaa el-Fna tiene una gran popularidad, las prácticas culturales podrían verse afectadas por la aculturación, especialmente a causa del desarrollo del turismo.”

 

Creemos que sus temores se han cumplido totalmente, la popularidad ha hecho que el negocio y la furia supere la tradición y la magia.

 

 

 

 

 

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