Petrópolis. La ciudad imperial de Brasil.

Qué ver, qué hacer y qué visitar en un día en la ciudad de Petrópolis. Cómo llegar a Petrópolis desde Río de Janeiro.

Petrópolis es conocida como la “Cidade Imperial” de Brasil en honor al Emperador Pedro II que la fundó y la convirtió en sede de verano de la familia real brasileña y de la nobleza allá por el siglo XVIII. Situada a unos 65 kilómetros de Río de Janeiro, Petrópolis se encuentra en un enclave privilegiado en la Serra dos Órgãos y cuenta con un clima muy suave en los meses de verano. Hoy sigue siendo un lugar muy atractivo y tranquilo para su visita, conserva un centro histórico de privilegio donde presente y pasado se entrelazan.

 

Cuando estábamos preparando este viaje, un amigo nos habló de que había visto un programa sobre la ciudad de Petrópolis y que teníamos que visitarla sí o sí. Como nos dejamos influenciar poco decidimos ver dicho programa emitido en un canal de viajes y decidimos que teníamos que ver esta preciosa ciudad.

Cómo llegar a Petrópolis

 

Desde Río de Janeiro es bastante fácil llegar a la ciudad de Petrópolis, en la estación de autobuses Rodoviaria Novo Río, ubicada en la Avenida Francisco Bicalho, 1 – Santo Cristo, hay que coger los autobuses de las empresas Unica y Fácil que parten hacia Petrópolis aproximadamente cada 40 minutos, desde las 05:30 de la mañana hasta la media noche. El valor del billete por trayecto es de unos 35 reales; dura aproximadamente una hora hasta el Rodoviaria de Petrópolis, en las afueras de la ciudad es fácil llegar al centro de la ciudad en los buses locales.

 

En nuestro caso teníamos que desplazarnos desde nuestro hotel en Copacabana hasta la Rodiviaria en bus o en taxi, comprar los billetes, llegar a Petrópolis y coger un bus al centro. Vimos que tardaríamos más de dos horas en llegar y otras dos horas en la vuelta, lo teníamos casi descartado porque en la fecha que nosotros estábamos en Río de Janeiro amanecía casi a las 8,30h y anochecía a las 17h. No nos convencía encontrarnos en plena noche en las estaciones de buses. Pero vimos que la agencia Río Máximo, realizaba esta excursión y allí mismo lo decidimos. Creemos que fue la mejor opción porque fuimos seis personas y Pryscila fue una guía impresionante.

 

Historia de Petrópolis

 

Aunque la ciudad de Petrópolis está estrechamente ligada a la casa real portuguesa, su historia se inicia mucho antes de su fundación oficial, ya que está ligada a lo que se conoció como el Caminho Novo, un camino construido para mejorar la conexión entre Río de Janeiro y las minas de oro y piedras preciosas de Gerais, que eran trasladas para su embarque al el puerto de Río de Janeiro con destino a Portugal.

 

Fue el emperador Pedro I el que se enamoró de esta zona cuando la visitó en 1822 por su clima suave para crear una residencia de verano similar a las europeas; quiso construir un palacio pero no pudo llevarlo a término porque tuvo que regresar a Portugal en 1831. A mediados del XIX fue el Emperador Pedro II retomó el sueño de su padre pero no solamente construyó el palacio de verano sino que realizó la planificación urbanística de toda la ciudad.

Petrópolis se convirtió así en la residencia del emperador Pedro II durante largas temporadas, no solo en verano y esto atrajo aristócratas, políticos, y ricos empresarios que construyeron hermosos edificios, algunos de los cuales todavía existen, conservando la herencia arquitectónica de época imperial y que os contaremos en breve.

 

Con la proclamación de la República en 1889 la familia imperial fue obligada a exiliarse, pero la ciudad no perdió la importancia que que tenía, de hecho fue capital del estado de Río de Janeiro durante una década. Ya entrado el siglo XX siguió como residencia de verano de los presidentes brasileños. Siguieron construyéndose palacetes, elegantes hoteles y famosos personajes internacionales pasaron largas estancias en la ciudad. Muchos de los edificios históricos han sido declarados Patrimonio Nacional y se han recuperado para contar la historia de la ciudad.

 

Qué ver y visitar en Petrópolis en un día

 

Salimos de Río de Janeiro a las ocho de la mañana con lluvia y en un día bastante lluvioso. Como en una hora y media llegamos a Petrópolis. El recorrido que asciende entre las montañas cubiertas de espesa vegetación de selva tropical del Parque Nacional de la Serra dos Órgãos es precioso, aunque tan solo lo pudimos ver a ratos por la lluvia. Aquí os dejamos un mapa para que os orientéis mejor viendo el centro de Petrópolis.

El Palacio Quitandinha a las afueras de la ciudad fue nuestra primera parada. Nos impresionó este enorme edificio blanco, antiguo hotel y casino rodeado de un valle verde que en el siglo pasado hospedó a personajes como Orson Welles, Greta Garbo, Walt Disney, Errol Flynn, Bing Crosby o Eva Perón. El inmenso hotel fue construido entre 1941- 1944 con el objetivo de convertirse en el casino más grande de América Latina, aunque en 1946 se aprobó una ley que prohibió los juegos de azar en Brasil con lo que las aspiraciones de sus constructores se desmoronaron. 

Con la prohibición, el palacio se utilizó como hotel, posee 440 apartamentos, 13 salones con hasta 10 metros de altura y una cúpula del Salón Mauá midiendo 30 metros de altura y 50 metros de diámetro. La arquitectura interior más que bonita, es muy particular y llama la atención su decoración. A partir de 1960, comienza a tener dificultades para mantenerse sólo como hotel y en 1962 cierra totalmente sus actividades.  Unos años después se hace cargo del edificio el estado y en la actualidad se utiliza para fines públicos: congresos, cursos y otros actos.

Además de la enorme construcción, el Palacio Quitandinha posee un gran lago frente a su fachada con el formato del mapa de América. En la construcción del lago, como dato curioso, gran parte de la arena fue traída desde la playa de Copacabana.

El día se iba despejando y nuestra siguiente parada fue en una de las fábricas de chocolate más antiguas de la ciudad de PetrópolisChocolates Patrone. Nos permitió entrar en calor y degustar un chocolate caliente en esta fábrica que tiene una larga historia en la elaboración de chocolates en el estado de Río de Janeiro

 

Catedral de São Pedro de Alcantara

 

La  Catedral de São Pedro de Alcantara es la iglesia más importante de Petrópolis y uno de los mejores ejemplos de la arquitectura imperial de la ciudad. Se inició su construcción en estilo neo-gótico en 1884, pero no fue terminada hasta la década de los años 20 del siglo anterior. Lo más destacado de su fachada es su alta torre, con más de 70 metros que se ve desde cualquier punto de la ciudad, que fue terminada hacia el año 1970. 

En el interior se encuentra el mausoleo con los restos del Emperador Pedro II y de la Emperatriz Teresa Cristina que fueron trasladados desde París en la década de 1920, están  están hechas de mármol tallado y protegidas por una verja que casi te impide verlas y fotografiarlas ; pero lo que más nos llamó la atención fueron las enormes vidrieras que recorren toda la catedral.

Palacio de Cristal

 

Nuestra siguiente parada fue  el Palacio de Cristal,  una  estructura  en hierro y cristal, rodeada de preciosos jardines, que fue encargada por el Conde D’Eu a una fundición francesa en 1884 . Nos recordó al Palacio de Cristal del Retiro de Madrid, eso sí, en pequeño. Todas esas casetas rojas que rodean el palacio eran ara una fiesta alemana que se realiza todos los años en la ciudad, ya que en Petrópolis hay un gran número de descendientes de los arquitectos y trabajadores alemanes que contrató Pedro II para la construcción de su palacio de verano.

 

Este Palacio de Cristal, tiene un gran valor histórico para los brasileños porque en él se firmó la famosa Ley Aúrea en 1888, por la que se abolía definitivamente la esclavitud.

Reloj de las Flores

 

El edificio de la Universidad Católica y el Reloj de las Flores fue nuestra siguiente parada.. A los pies de la sede de la Universidad Católica de Petrópolis cambia sus flores según la estación marca las horas con música y es el reloj con las agujas más grande de todo Brasil.

El reloj está ubicado al lado de la Casa Santos Dumont y junto a la Universidad Católica de se ha convertido en un importante atractivo turístico de la ciudad.

Museo Casa de Santos Dumont

 

Este museo fue la residencia del pionero de la aviación brasileña Alberto Santos Dumont y es conocida como “La Encantada”por su peculiar forma y localización . Se trata de un peculiar inmueble que data de 1918 y fue diseñada por el propio aviador siguiendo el estilo de los chalets franceses alpinos. Parece un aeroplano colgado de la vertiente de la roca y como peculiar destacar la forma de la escalera de la entrada y de sus escalones diseñados en forma de raqueta que obliga a subirla siempre empezando con el pie derecho. Nosotros no visitamos su interior por falta de tiempo.

En este punto se encontraba el restaurante en el que la guía nos recomendó comer, eran las 12,30 horas y un poco pronto para nosotros. Como nos daba casi tres horas libres decidimos seguir con la visita y conocer todos los palacios, palacetes y mansiones que se encuentran el la Avenida Koeller que parte de la Plaza de la Libertad, a Rúa de la Emperatriz y la Rúa del Emperador. Un triángulo forman estas calles con edificios preciosos y desde se obtienen las mejores vistas de la Catedral de San Pedro de Alcántara.

Palacio de Río Negro

 

La rejería, jardines y la fachada del edificio son preciosos. Este edificio se construyó poco antes de la proclamación de la república por el Barón de Río Negro como su palacio de verano, de ahí su nombre. Pocos años después sus herederos lo vendieron al Estado de Río de Janeiro para ser usado como residencia oficial y fue sede de verano de los presidentes brasileños.

Con el traslado  de la capital del país de Río de Janeiro a la ciudad de Brasilia, la importancia de este bello palacio descendió y se utiliza para escasos actos oficiales. Se puede visitar y funciona como un pequeño museo de la historia del país. La entrada es gratuita.

Casa de la Princesa Isabel

 

Construida en 1853 en estilo neoclásico y muy similar al  cercano Palacio Imperial, el palacete  fue residencia de la Princesa Isabel y su marido el Conde D’Eu hasta el momento de la declaración de la República. Fue en el porche de esta casa donde se hizo la conocida como “la última fotografía de la familia imperial en Brasil” a finales de 1888. En la actualidad no está abierta a las vistas y todavía es propiedad de los descendientes de la familia real. Casi imposible hacer una fotografía por la reja y la cantidad de vegetación que rodea a la misma.

Antiguas villas de Petrópolis

 

Continuamos paseando por estas tres avenidas y sorprende la cantidad de mansiones de la época imperial que pertenecieron a personajes ilustres de la vida brasileña y que hicieron de esta ciudad su lugar de residencia en verano. Muchos de estos edificios en la actualidad son privados y un gran número de ellos se han convertido en alojamientos, si vais a hacer noche pueden ser una buena opción alojarse en un palacio o en las antiguas villas imperiales de Petrópolis y revivir la historia del siglo XIX.

Aeroplano 14 Bis

 

En la Plaza Rui Barbosa se puede ver una réplica a escala del famoso aeroplano 14-bis que creó y utilizó Santos Dumont para realizar el primer vuelo del hombre en 1906. Por esta razón Santos Dumont es considerado por la comunidad aeronáutica como el “Padre de la aviación” y en Brasil es considerado como uno de sus héroes nacionales por ello en su honor uno de los dos aeropuertos de Río de Janeiro lleva su nombre.

Museo del Palacio Imperial

 

El Palacio Imperial es en la actualidad un museo.  Este edificio fue la residencia de verano de la familia imperial y uno de los lugares favoritos de don Pedro II. Construido en estilo neoclásico y en cuyo interior destacan los mármoles de carrara y los suelos de maderas nobles como cedro, jacarandá y palo de rosa de sus elegantes salones, por este motivo cuando entras te obligan a ponerte unas pantunflas de piel sobre los zapatos para no dañar el suelo. El edificio está rodeado por impresionantes jardines que fueron diseñados por el paisajista  francés  según el gusto personal del  emperador e incluyen una combinación de plantas nativas y exóticas. Aquí tenemos a nuestra incansable guía, Pryscilla, explicándonos la última fotografía tomada a la familia imperial antes de su abdicación y como ya os dijimos fue tomada en el porche de la casa de la princesa Isabel. 

Se creó el Museo en 1943 y alberga la mayor colección de objetos que fueron propiedad del Emperador Pedro II y documentos pertenecientes al período Imperial Brasileño, conteniendo hoy uno de los mayores archivos históricos del país, con más de 200.000 documentos, mapas y fotografías, además de un sinfín de objetos de la época.  

Entre las piezas que se pueden ver destaca la preciada corona imperial, hecha de oro macizo y adornada con brillantes y perlas, que se convirtió en el símbolo del paso de la familia real portuguesa por la antigua colonia brasileña a partir de 1808, año en que la corte lusa huyó de Lisboa ante el avance de las tropas napoleónicas.

 

El mobiliario y la decoración de la sala de música, el comedor, la sala del trono, las habitaciones y la sala de las joyas, se conservan como eran originalmente. También puede verse una importante colección de documentos históricos y fotografías que muestran los cambios urbanísticos por los que ha pasado la ciudad de Petrópolis.

 

De todo esto que os estamos hablando no podemos mostrar fotografías porque estaba prohibidísimo hacerlas y aunque a nosotros nos encanta saltarnos esta norma fue imposible por la cantidad de vigilantes que había en todas las salas.

Y aquí terminó nuestra visita la Ciudad Imperial de Petrópolis en Brasil, una visita más que recomendable si se visita Río de Janeiro. Volvimos a nuestro hotel y tocaba descansar.

 

 

 

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