Qué ver en Pekín o Beijing en tres días. China

Pekín o Beijing, la capital de China, es uno de los lugares más visitados del mundo, una gran urbe metropolitana que cambia rápidamente, siendo uno de los mejores lugares para presenciar el extraordinario pasado y la notable transformación económica que está ocurriendo en China. Hay numerosas atracciones turísticas, increíbles sitios históricos y varios Patrimonios de la Humanidad en Pekín, pero también lleva tiempo visitarlos debido a la gran extensión de la ciudad y al gran número de lugares turísticos que existen en ella. 

 

Con más de 22 millones de habitantes, Pekín es una de las ciudades más imponentes del mundo, con milenaria historia que se une a un arrollador desarrollo arquitectónico. Cualquier viaje a China no está completo sin visitar Pekín o Beijing. Aquí, os vamos a intentar relatar los más esenciales de esta histórica y asombrosa ciudad para saber qué ver y qué visitar durante tres días, que fueron los que tuvimos nosotros para visitarla.

 
BREVE HISTORIA DE PEKÍN

 

En la zona donde se encuentra la actual Pekín hubo asentamientos humanos desde hace más de 3.000 años. Alrededor del siglo V a. C . se había instalado ya la capital de uno de los llamados Reinos combatientes, conocida como Ji, posteriormente la dinastía Qin en el 221 a. C. logró la unificación de China y Ji fue abandonada hasta el siglo X, cuando la dinastía Lao fundó una nueva capital, esta vez con el nombre de Nanjing. 

 

Dos siglos más tarde, en el siglo XII es conquistada por la dinastía Jin, quienes le ponen el nombre de Zhongdu, que significa Capital Central. Cien años después los invasores mongoles conquistaron Zhongdu y más tarde Kublai Kan, primer emperador Yuan, estableció la capital de su reino en donde hoy se asienta Pekín. Por aquel entonces recibió el nombre de Dadu, cuyo significado en chino es la Gran Capital.

 

Un siglo más tarde, la dinastía Ming derrota a los mongoles, propiciando un período de gran esplendor para la ciudad y construye grades palacios y monumentos como la Ciudad Prohibida, el Templo del Cielo o la Plaza de Tiananmen. La dinastía Ming fue abolida en el siglo XVII cuando fueron derrotados por los manchues o dinastía Qing, la última que gobernaría China y que construyó el Palacio de Verano y ampliaron los palacios de la Ciudad Prohibida.

Las Guerras del Opio y la Primera Guerra Chino-Japonesa provocaron la abdicación del último emperador de China en 1912. Entonces se instauró una república, forma de gobierno que se mantiene hasta nuestros días, aunque con cambios ideológicos. Durante la Segunda Guerra Chino-Japonesa los nipones invadieron China en 1937 causando un período negro en la historia del país. Fueron expulsados al final de la Segunda Guerra Mundial y los comunistas entraron en Pekín en 1949, ese año el líder del partido, Mao Tse Tung, proclamó en la Plaza de Tiananmen la República Popular China y Pekín es desde entonces la capital del país, llamada Beijing en mandarín.

 

NUESTRA VISITA A PEKÍN

 

Primer día

Después de haber aterrizado en el Aeropuerto Internacional de Pekín y de haber pasado unos horribles controles de inmigración que nos retuvo más de dos horas, nos fuimos asombrando de la cantidad de edificios modernos que vimos a nuestro paso en nuestro recorrido hacia el hotel,

También nos llamó la atención el extraño color del ambiente no sabiendo distinguir si era un día nublado o sería debido a la alta contaminación de la que siempre se habla que existe en Pekín. Y era un día nublado, ya que al día siguiente, que amaneció soleado, comprobamos que la luz era clara y el color del cielo era un precioso azul intenso.

Llegamos a nuestro hotel donde estaríamos alojados durante tres días, el Hotel Jinglun. enclavado en la zona financiera de la ciudad. Un hotel correcto de 4 estrellas con buen desayuno y habitaciones cómodas. A nuestro alrededor gigantescos rascacielos de cristal, hormigón  y acero, con diseños ultra modernos y una limpieza de calles y arreglos de jardines que solo lo habíamos visto hasta ahora en Singapur.

Nuestro hotel estaba situado a escasos 400 metros del popular centro comercial "Mercado de la Seda" donde parece que llegan todos los extranjeros a comprar productos chinos, es meramente un mercado de falsificaciones y no vimos nada que mereciera la pena. Fue nuestra primera visita, pues aunque teníamos unas horas para descansar antes de la comida nos resultó imposible dormir, tal vez por esto no nos resultó muy agradable la visita a este famoso mercado.

Más interesante es ver los arreglos florales de la ciudad, que cuando estuvimos eran espectaculares, sobre todo debido a que Pekín ha sido sede de un congreso de jardinería urbana.

Antes de empezar las excursiones de ese día, nos llevaron a comer a un curioso y enorme restaurante, digno al menos de visitar y donde se puede degustar algo que es típico de Pekín , el pato laqueado pekinés. Los patos en Pekín se asaron originalmente en un horno convencional hasta el siglo XVII en el que la dinastía Qing lo convirtió en un manjar en el menú imperial, empleando un nuevo método de cocción, suspendiendo los patos sobre la llama en un horno abierto. Los patos utilizados eran además de una raza especial, llamada pato blanco de Pekín. Nosotros vimos cómo los estaban haciendo pero no los comimos.

Por la tarde de ese día visitamos dos de los lugares más emblemáticos de Pekín, pero debido a su importancia y al ser Patrimonios de la Humanidad, hemos confeccionado los siguientes relatos individuales en los que podéis informaros:

 

- El Templo del Cielo de Pekín (UNESCO). China

- Palacio de Verano en Pekín (UNESCO). China 

Esa noche, tras casi cuarenta horas sin haber tocado la cama y once horas de vuelo, dormimos de lujo. Nuestro primer día en China había superado con creces nuestras expectativas.

 

Segundo día

 

Empezamos el día con la excursión a la Gran Muralla, cuyo relato podéis leer en: La Gran Muralla China. Paso de Juyongguan (UNESCO), por fin íbamos a cumplir un sueño viajero y superó nuestras expectativas.

Muy cerca de la Muralla visitamos  una fábrica de Cloisonné que visitamos antes. El cloisonné es una técnica de esmaltado vidriado sobre metal, en China se remonta al siglo XII. Fue curiosa la visita y aprendimos que los jarrones chinos que a nosotros nos parecen horrorosos para ellos el tener uno en la casa es un elemento de buena suerte. En el piso superior tenían un macro restaurante donde nos sirvieron la peor comida del viaje, con un trocito de sandía en el estómago, retornamos a Pekín.

 

Tanto a la ida como a la vuelta nos siguió sorprendiendo lo que veíamos de la ciudad a través de los cristales del autobús que nos trasladaba. Nos dimos cuenta que Pekín está experimentando una gran transformación urbanística, siendo sustituida de forma rápida la tradicional configuración de calles y edificios por grandes avenidas y muy altos y modernos rascacielos, eficientes y sostenibles, ejemplos de la arquitectura que debe contribuir a paliar la contaminación, uno de los mayores problemas de la ciudad, pero que además presentan un diseño adaptado a la tradición de China, con elementos decorativos que les confieren una gran personalidad.

Ya en la ciudad hicimos una breve parada en el recinto olímpico. El Parque Olímpico fue construido en Pekín para los Juegos Olímpicos de 2008 y fue el punto de inflexión para transformar la ciudad. Este complejo de edificios modernos cuenta con un enfoque arquitectónico único en comparación con los edificios más tradicionales y un arco iris multicolor ilumina el parque, convirtiéndolo en el lugar perfecto para una caminata nocturna.

Sus dos edificios más emblemáticos son el Nido de Pájaro con la estructura de acero más grande del mundo fue sede de la ceremonia de apertura y de clausura de los Juegos y el Cubo de Agua cuenta con un diseño de burbuja único. La superficie de sus "pompas de jabón" refleja la luz solar y hace que el edificio se parezca a una gota de agua que reluce a la luz del sol.

Después nos dirigimos al noroeste de Pekín para visitar La zona de Shichahai

Situada en un enclave rodeada de bellezas naturales como lagos y jardines, es uno de los lugares más agradables de la ciudad, un remanso de paz alejado del tráfico y las aglomeraciones del centro, destacando el Lago Houhai, donde es imperdible caminar junto a sus orillas o dar un paseo en barca. Nosotros hicimos lo primero, disfrutando de las vistas y del día primaveral que disfrutábamos allí. Andando llegamos a un famoso puente.

El Puente Yinding

Tiene una historia de más de 500 años, pues fue construido originalmente en la dinastía Ming, aunque reconstruido en 1984 y 2011. Tiene 12 metros de largo, 7 metros de ancho y 8 metros de alto, levantado sobre la vía fluvial entre el Lago Houhai y el  Lago Qianhai. Es un puente con arcos de piedra, pasamanos tallados y balaustres de mármol.

Desde el puente se consigue una de las mejores vistas panorámicas de Shichahai, por lo que hay muchos turistas que van y vienen por el puente. Además, el Puente Yinding se encuentra en el camino principal para llegar a la Mansión del Príncipe Gong, el Templo del Fuego y los Mercados de Loto, por lo que siempre estará concurrido. Seguimos con nuestra caminata hasta llegar a la calle del opio (Yandai Xiejie) aunque traducido significa pasadizo de las pipas de fumar. En esta calle se dice que tuvieron que abrir numerosas tiendas de venta de opio porque durante la dinastía Qing la mayoría de los habitantes de Pekín eran adictos. Hoy en día es una calle comercial con infinidad de tiendas y cafés.

Los Hutones o Hutongs

La atracción de Shichahai radica no solo en su belleza natural, sino también en el valor histórico de la arquitectura tradicional en el mayor de sus barrios protegidos, símbolo del viejo Pekín, y que cuenta con los hutones mejor conservados y restaurados de la ciudad, donde aun se disfruta la esencia de la cultura antigua. 

Los hutones de Pekín son los antiguos barrios tradicionales, algunos de ellos con 700 años de antigüedad y que constituyen un atractivo turístico que nadie debería perderse en un viaje a Pekín. El nombre Hutong proviene de la palabra mongol "Hottog", que significa "pozo de agua". Se dice que en la antigüedad los pekineses construían sus casas en función de los puntos de agua disponibles.

A las casas se las denomina siheyuan y son de construcción cuadrangular con un patio central al aire libre decorado en ocasiones con árboles y estanques para peces que albergaba varias viviendas.Las puertas de las siheyuan ricas son rojas y lucen bronces, generalmente grandes leones que también según las creencias protegen la entrada.

Parece que ya se ha hecho ya muy popular el paseo en "rickshaw" o triciclo para llevar a 1 o 2 personas para visitar los hutongs, el precio varía entre 100 y 200 yuans dependiendo del tiempo y el recorrido. Todas las esquinas de estos barrios antiguos de Pekín respiran historia, incluidas las callejuelas y los rincones de los hutong. Estos barrios repartidos por la ciudad y en vías de desaparecer, concentran la esencia de una ciudad que ha vivido grandes épocas históricas. Acabado el pequeño tour por los hutong de Shichahai , nos dirigimos hacia dos emblemáticos edificios que marcaron también el ritmo de vida del antiguo Pekín.

 

Torres del Tambor y de la Campana

 

Construidas bajo el reinado del famoso Kublai Khan en el siglo XIII y  reconstruidas dos veces después de dos incendios, uno en el siglo XV y otro en el siglo XIX, la Torre del Tambor y la Torre de la Campana se encargaron de marcar las horas y el tiempo en la antigua ciudad de Pekín. Durante siglos fue la manera que tuvieron los habitantes de la ciudad de saber que hora era, aunque fueron utilizados originalmente como instrumentos musicales. Ya en la dinastía Han (200 años a.C.) había "una campana de la mañana y un tambor al anochecer". Contar el tiempo por ellas jugó un papel importante en ayudar a las personas a vivir y trabajar regularmente cuando no había otros medios para hacer un seguimiento del tiempo. Tras el fin de la periodo imperial en 1920 dejaron de tener esa función tras las sustitución de los antiguos tambores por relojes occidentales.

 

La Torre del Tambor
Con un característico color rojo en su exterior realizado en ladrillo y piedra, tiene cerca de 50 metros de altura con solo dos pisos. En su origen la Torre del Tambor albergaba 24 tambores secundarios y un tambor principal conservándose en la actualidad solo 1 de ellos que sirve para representar varias exhibiciones diarias a los visitantes y que está ubicado en el piso superior. En el primero hay una exhibición permanente de (literalmente) Promoción del Arte de las Minorías. Como curiosidad, saber que durante la Nochevieja desde el año 2002, el tambor es golpeado 108 veces para enviar una bendición a la gente, porque 108 veces representaban un año en la antigüedad.

La Torre de la Campana

Llamada también Zhonglou, se localiza justo enfrente de la Torre del Tambor a poco más de 100 metros de distancia. Construida enteramente en piedra, es un poco más alta que la Torre del Tambor llegando a los 50 metros. En su interior sigue albergando la campana original, la más grande de China con 7 metros de altura y 63 toneladas de peso. Cuando la campana marcaba las horas se dice que su sonido podría alcanzar los 20 km de distancia. Para hacerla sonar, se utilizan dos troncos de madera de 2 metros de largo que cuelgan de los lados.

Hoy en día, cuando se visitan estas torres, se puede subir a ellas para tener una vista de pájaro y admirar toda la ciudad. Subir a las torres complementa la visita de los hutones porque desde lo alto se pueden apreciar el trazado de las callejuelas y las siheyuan con sus patios centrales. En los jardines y paseos de su alrededor se puede observar a todo tipo de gente con sus arraigadas costumbres, tales como la danza del dragón y el león, y otras exhibiciones folclóricas. Y acabada la visita a la zona de Shichahai, nos dirigimos de vuelta al hotel, pero antes pasamos por...

 

Las Murallas de Pekín

 

Muy cerca de la estación de tren de Pekín se encuentra el Parque de la Muralla de la Dinastía Ming, desconocida para los turistas que se sorprenden al encontrarse con la que ellos creen que son restos de la Gran Muralla China en el mismo centro de la capital, pero en realidad es un muro defensivo adicional para la ciudad. Los restos de muralla que quedan aún en pie se corresponden con los construidos durante la dinastía Yuan (siglos XIII y XIV).

En su momento tenía 40 kilómetros de largo, pero en la actualidad sólo se conserva un kilómetro y medio. La altura del muro varía en torno a los 14 y los 18 metros. Junto a la muralla está la llamada Dongnan Jialou, una torre de vigilancia en cuyo interior se ha instalado una galería de arte contemporáneo chino. En la explanada que hay en frente de la torre y en los jardines anexos, la gente practica deporte, meditación o Tai Chi.

 

Tercer día 

En el último día de estancia en Pekín, visitaríamos otro lugar emblemático de la ciudad, escenario de diferentes acontecimientos históricos.

 

La Plaza deTiananmen

 

Es unos de esos lugares intimidantes y sorprendentes que hay en el mundo, en el que antes de visitarlo te produce una sensación de hormigueo en el estomago. Y así hicimos el trayecto desde el hotel a la Plaza de Tiananmen, con un nudo en las tripas, pero deseando conocer este lugar tan emblemático. Nos advirtieron de los controles que íbamos a sufrir, de la manera de comportarnos y de estar debidamente documentados. Lo que pensábamos encontrarnos no se acercó en absoluto a la realidad en casi nada. Primero tienes que bajar mucho antes de llegar a la plaza y caminar entre riadas de gente que se dirigen a ella y que después aumentarían con la gente que salía del metro.

Una vigilancia militar y policial mucho más que exagerada con soldados exhibiendo armas y con cara de pocos amigos, se encontraban dirigiendo a las personas indicándolas por donde había que ir. La enorme plaza se encuentra completamente vigilada y sólo es posible acceder hasta ella a través de los controles policiales situados en los extremos. La calle que se encuentra frente a la plaza hay que cruzarla por un paso subterráneo, no se puede hacer por arriba y allí dentro, con marcha forzada y completamente lleno de gente causa sensación de claustrofobia. Por fin salimos al exterior y respiramos profundamente varias bocanadas de aire antes de empezar a contemplar este gran icono de la ciudad.

La Plaza de Tiananmen fue construida en la misma época que la Ciudad Prohibida y era el lugar desde el cual los emperadores chinos se dirigían a su pueblo. Su nombre significa Plaza de la Puerta de la Paz Celestial. En la actualidad, esta explanada, una de las más grandes del mundo, ha sido testigo de grandes acontecimientos históricos del país: actos políticos y militares, homenajes y manifestaciones populares, entre las que destacan las Protestas de 1989, que desgraciadamente terminaron con la muerte de cientos de manifestantes y la declaración de la Ley Marcial en Pekín.

El diseño de la actual plaza es mucho más moderno que la original y va íntimamente ligado a la historia mas reciente de China. Así en el año 1949 Mao Tse-Tung proclamó desde la Puerta de Tiananmen la creación de la República Popular de China y en 1950 se decidió ampliar la antigua plaza para convertirla en el equivalente de la Plaza Roja de Moscú como lugar para celebrar ceremonias oficiales y espectaculares desfiles militares. En la actualidad tiene 800 metros de largo, 500 metros de ancho y una capacidad para cerca de 1 millón de personas, que la convierten en una de las más grandes del mundo. Dentro de la Plaza de Tiananmen destacan los siguientes puntos de interés.

- El edificio más importante de la plaza y del que ésta toma su nombre es la Puerta de Tiananmen, ubicada al norte de la plaza, que da acceso a la Ciudad Prohibida y que como hemos dicho antes el lugar donde se proclamó la República Popular de China.

- En la parte sur de la plaza se encuentra la Torre Qianmen , también llamada Zhengyangmen, una torre de vigilancia del siglo XV de las murallas históricas de Pekín, que acoge en la actualidad el Museo de la historia de Pekín.
- En el lado este, un imponente edificio de traza comunista, el Museo Nacional de China.
- En el lado oeste, la sede del Gobierno chino, el llamado Gran Palacio del Pueblo.

- En el centro de la plaza se alza el Monumento a los Héroes del Pueblo, dedicado a los mártires de las Guerras del Opio y de la Guerra Civil con un obelisco de granito de 38 metros de altura que presenta algunas inscripciones de los más destacados líderes comunistas chinos.

 

También en el centro de la plaza está el Mausoleo de Mao Tse-Tung edificio con gran valor sentimental para los chinos, en el que yace el cuerpo embalsamado del líder comunista, fundador de la República Popular China, difícil de ver ya que solo está abierto hasta las 11:00 h y se forman grandes colas desde primera hora de la mañana. Antes de acceder al mausoleo es necesario dejar las mochilas y las cámaras de fotos en la consigna que se encuentra en uno de los extremos de la plaza.
 

Cuando acabamos de recorrer la monumental plaza, hicimos la visita más esperada de cuantos llegan a Pekín. Íbamos a conocer la Ciudad Prohibida. Como comprenderéis debido a la importancia de este monumento, hemos confeccionado un relato individual que podéis consultar en:  La Ciudad Prohibida (UNESCO). Pekín (China)Finalizado el recorrido por la Ciudad Prohibida volvimos al hotel a descansar, porque aún teníamos la tarde libre y había que aprovecharla.

La Nueva arquitectura de Pekín

 

Los templos, los tradicionales tuc-tuc, las históricas callejuelas de los Hutongs y la asombrosa Ciudad Prohibida contrastan con los grandes rascacielos, las empresas de tecnología puntera y los impresionantes complejos modernos que habíamos visto en la ciudad. Y nos picó la curiosidad de apreciar ese contraste en esta singular gran urbe que es Pekín.

La capital china está inmersa en un proceso de renovación de sus calles y edificios. Los principales están en el distrito financiero, zona por donde estábamos alojados y no íbamos a perder la oportunidad de dar un paseo por sus cuidadas y animadas calles, así que nos pusimos en marcha poco después de comer ya que el tiempo era propicio con sol y una temperatura suave. Son innumerables los edificios singulares que hay en esta zona y muy interesante pasear entre ellos, porque además han decorado hasta el último rincón con espléndidos parterres y jardines.

Aquí os comentamos alguno de los edificios más representativos de la nueva arquitectura pekinesa:

El Galaxy Soho que es una monumental construcción que merece la pena conocer. Acoge el centro comercial más grande de Pekín y es un edificio eficiente y sostenible que con su diseño aerodinámico atrae la atención de las personas.

El edificio de la sede de CCTV (Televisión china), terminado en 2012 consta de una torre de 52 pisos (234 metros de altura) y una torre de 44 pisos (194 metros de altura) conectadas a 162 metros por un gran voladizo. Nominado por la revista Time como una de las 10 maravillas arquitectónicas más importantes del mundo. Los lugareños de Pekín lo apodaron en broma como dakucha, que literalmente significa "calzoncillos grandes". Tiene un mirador en el piso 37.

 

Torre del World Trade Center de China que es un complejo de edificios de más de un millón de metros cuadrados a los que se accede desde el metro y tren de cercanías, ya que la estación se encuentra en sus bajos. Aloja el centro de comercio internacional más grande del mundo. La torre, una de las más altas de Pekín, tiene 330 metros de altura con 80 pisos. Nosotros tuvimos la oportunidad de visitarla, ya que no nos pusieron ninguna pega e incluso nos ayudaron a visitarla. En el último piso hay un restaurante con impresionantes vistas donde se puede comer por unos 20€.

China Zun ( Zun en chino significa un gran recipiente de vino antiguo) o CITIC Tower es el edificio más alto de Pekín, con 528 metros de altura. Se completó en 2018 y ahora está en uso, con oficinas, apartamentos de lujo, hoteles y un jardín en la azotea en el piso superior. Su concepción arquitectónica se origina en la imagen de "Zun", vasijas rituales chinas tradicionales. El edificio a pesar de su diseño vanguardista refleja también refleja en cierto modo el encanto oriental.

Acabó el día y empezaba la noche. Después de cenar nos acercamos a un espacio muy particular, porque Pekín también disfruta la noche de manera especial. Se trataba de The Place, un complejo formado por una gran pantalla led en el medio y dos edificios de lujo en ambos lados. La gente camina bajo la pantalla disfrutando del arte espacial, la alta técnica y la iluminación.The Place también es un lugar de compras de lujo y experiencia gourmet.

Acababa nuestra visita a una de las ciudades más importantes del continente asiático y que dejará en nosotros recuerdos imborrables. Pekín seguramente acabará siendo uno de los principales destinos turísticos del mundo.

 

 

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