Jaffa y ciudad blanca de Tel Aviv (Unesco). Israel

Tel Aviv, es una ciudad llana situada frente al mar Mediterráneo con algo más de 400.000 habitantes y por tanto con un tamaño asequible para poder recorrerla a pie, pero los muchos visitantes que recibe en su aeropuerto internacional, en particular aquellos con motivaciones religiosas, no prestan especial atención a esta moderna capital de Israel. Nosotros, que hicimos un vuelo nocturno desde Madrid tampoco tuvimos oportunidad de conocerla en profundidad, ya que de forma inmediata al salir del aeropuerto, la agencia de viajes nos subió en un autobús que nos llevaría directamente a Jaffa, una antigua ciudad portuaria que llegó a ser el puerto principal de Palestina, perteneciente a la región de Tel Aviv-Yafo y que dio origen a la moderna ciudad de Tel Aviv.

 

Empezamos la visita en la Plaza del Reloj, verdadera entrada en Jaffa, también conocida como Yafo. Como se puede suponer el verdadero protagonista de la plaza es un enorme reloj llamado Rehov Ruslau, construido en 1906 como torre homenaje otomana. Es una de las siete torres de reloj construidas en Israel y de las cien torres de reloj construidas en el Imperio Otomano en la celebración del 25 aniversario del reinado del sultán turco Abdul Hamidy. Fue reformado en 1965 en el que además de cambiarle el mecanismo del reloj se le añadieron unos mosaicos con la historia de Jaffa.

En uno de los laterales de la plaza se encuentra la Nueva Saraya. La Saraya era la residencia del gobernador turco y también servía como el edificio del gobierno. Fue inaugurada en 1897 como parte de un complejo gubernamental construido fuera de las murallas de la antigua ciudad de Jaffa, pero fue volado por una organización paramilitar sionista en 1948, más tarde la residencia del gobernador fue renovada y se restauró la fachada, incluyendo la renovación de los pilares del edificio del gobernador. La plaza está salpicada de una mezcla de edificios antiguos (la mayoría en semiruinas) y modernos, con un trío de palmeras dando la nota de color, en el centro de la plaza.

Un poco más adelante, se encuentra la panadería árabe más famosa de Tel Aviv, se trata de Abouelafia Bakery que está abierta las 24 horas del día y donde se puede degustar los mejores panes y pasteles árabes de la ciudad.

La ciudad de Jaffa ya se menciona en el Antiguo Testamento, donde la tradición dice que fue fundada por Jafet, hijo de Noé, tras el diluvio universal, pero lo que si es evidente es que los restos arqueológicos muestran que Jaffa fue habitada desde hace alrededor de 7.500 años y su puerto natural ha estado en uso desde la Edad del Bronce. Jaffa ha sido una ciudad mayoritariamente musulmana y poseía el principal puerto del Mediterráneo hacia Oriente Medio, así como la gran puerta de entrada para los inmigrantes. El Plan de Partición de la ONU después de la II Guerra Mundial asignó Jaffa al recién creado Estado árabe, siendo un enclave rodeado por el Estado judío. Tras la guerra de 1948, Jaffa fue conquistada por Israel, y en 1954 se convirtió en un barrio más de la populosa Tel Aviv. Jaffa esta repleta de casas de piedra y callejuelas estrechas construidas durante el Imperio Otomano que hoy se ha convertido en un pintoresco barrio de artistas y en uno de los principales atractivos turísticos de Tel Aviv.


Seguimos con nuestro itinerario pasando por la Mezquita Mahmudiya, la mezquita principal de Jaffa que tiene un elegante minarete. Su construcción original fue en 1730, en el período otomano utilizándose pilares romanos y elementos de los edificios herodianos de la cercana Cesarea y renovada por completo en 1810, después de que Napoleón destruyera la ciudad en 1799. El interior, como en la mayoría de mezquitas, está cerrado para el público no musulmán.

Junto a la mezquita, se encuentran los restos de la gran fuente "Sabil Suleiman" que se usaba para calmar la sed de viajeros y caravanas de camellos. Fue creada a partir de las ruinas reutilizadas de los edificios de los Cruzados. En su base se utilizó un sarcófago romano.

Subiendo la cuesta en dirección al mar, en la cima de la colina donde se ubicó la antigua ciudad de Jaffa, se encuentra el Parque de Jaffa, también llamado el Gran Hapisga (el Jardín de la Cumbre) que cuenta con un espléndido mirador donde se contempla la extensa playa de Tel Aviv y su Sky Line plagado de rascacielos.

Llegando a lo alto de la colina nos encontramos con la plaza principal de Jaffa. Se llama Kikar Kedumin. Es una plaza amplia, tranquila, apacible, en el corazón de Jaffa. Los fines de semana hay puestos de artesanía y venta de souvenires y en ella se encuentran monumentos y lugares de interés.

 

El Museo de Antigüedades ubicado en el antiguo Saraya (residencia del gobernador), el Palacio Mahmud de origen otomano y que ofrece interesantes colecciones de piezas arqueológicas de los períodos griego y romano, así como una colección extensa de hallazgos neolíticos y varios objetos del período egipcio del faraón Ramsés II todos ellos hallados en las excavaciones de la colina de Jaffa. También en este complejo se encuentra la oficina de atención al visitante.

En la misma plaza y de origen moderno ya que data de 2011, se encuentra la Fuente del Zodiaco, con originales diseños de los doce signos del zodiaco. La fuente combina efectos del agua, iluminación, y piedra. Como curiosidad decir que los hallazgos encontrados debajo de la fuente corroboran una vieja leyenda al mencionar la existencia de un pozo de los deseos mágico situado en este mismo lugar. Así que cualquier persona que lanza una moneda en ella hará cumplir sus deseos.

Y otra leyenda de Jaffa...  

En el punto final del parque se encuentra la Mezquita de Al-Bahr (Mezquita del mar), la más antigua de Jaffa y justo enfrente las llamadas Rocas de Andrómeda. De acuerdo con la mitología griega, el rey de Jaffa ofreció a su hija Andrómeda como sacrificio para aplacar la ira de Poseidón, dios del mar, quien amenazaba la ciudad, pero Perseo, hijo de Zeus, rescató a la bella princesa que se encontraba atada en las rocas y a punto de ser sacrificada por un monstruo del mar.

También en la misma plaza Kikar Kedumin, se ubican la iglesia y el monasterio de San Pedro, con una gran torre de campanario que se puede ver desde lejos y que tuvo gran importancia para los peregrinos que llegaban a Tierra Santa ya que se usaba como faro. La Iglesia Franciscana de San Pedro conmemora la estancia de San Pedro en Jaffa y el milagro que realizó en la casa de Simón el Curtidor.

La iglesia es de origen bizantino, construida en el siglo VII, reconstruida por los cruzados en el 1200 y destruida por los mamelucos turcos. La estructura actual fue realizada en 1888. Una curiosidad histórica es que en una de las estancias de la iglesia descansó Napoleón Bonaparte en el año 1799 cuando llegó a Jaffa. La iglesia es enorme y se caracteriza por su esplendor en estilo barroco, con una larga nave y un techo abovedado. Dentro destacan las excelentes vidrieras y el mármol en las paredes. Sobre el altar un bonito cuadro con la visita del ángel a Pedro.

Las paredes de la iglesia están decoradas con pinturas al óleo que representan las catorce estaciones de la Cruz y a San Jorge luchando contra el dragón. A diferencia de la mayoría de las iglesias que se orientan al este, la de San Pedro de Jaffa se orienta hacia el oeste, hacia Roma, adonde San Pedro se dirigió después. Una vez visitada la Iglesia, subimos de nuevo en el autobús abandonando Jaiffa para dirigirnos a conocer la Ciudad Blanca de Tel Aviv. Si alguien desea venir por su cuenta a Jaiffa desde Tel Aviv solo tiene que coger los autobuses urbanos números 8 y 10  por 5,5 shequels (1,4€).

 

La Ciudad Blanca de Tel Aviv es la colección más grande del mundo de edificios de estilo internacional o Bauhaus. Fue uno de los primeros sitios "modernos" en el mundo designados como Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO en 2003. Uno de sus criterios para considerarla así dice:

 

"La Ciudad Blanca de Tel Aviv se puede ver como un ejemplo destacado en gran escala de las ideas innovadoras de planificación urbana de la primera parte del siglo XX. La arquitectura es una representación sintética de algunas de las tendencias más significativas del movimiento moderno en arquitectura, tal como se desarrolló en Europa. La Ciudad Blanca es también un ejemplo sobresaliente de la implementación de estas tendencias, teniendo en cuenta las tradiciones culturales locales y las condiciones climáticas."

La restauración de estos edificios construidos por inmigrantes alemanes en las décadas de 1920 y 1930 se ha recuperado y este barrio ahora está volviendo a su primer esplendor. La Ciudad Blanca está situado entre la calle Allenby, en el sur, Begin Road y la calle Ibn Gvirol en el este, el río Yarkon en el norte, y el Mediterráneo en el oeste. Ha sido llamada la Ciudad Blanca por la sencilla razón de que la mayoría de los edificios en el área son ... ¡Efectivamente! ¡Blancos!

Un gran número de arquitectos judíos que habían estudiado en Europa se mudaron a Tel Aviv huyendo de los nazis. Allí formaron un grupo que creó un nuevo lenguaje arquitectónico, rico y diverso, caracterizado por su asimetría, funcionalidad y simplicidad, al querer recrear la cultura de los cafés de Europa en el clima cálido de Israel, mientras integraba el estilo arquitectónico modernista que habían estudiado.

Los originales balcones, pilares de construcción, techos planos y ventanas de "termómetro" se han convertido desde entonces en marcas registradas de Tel Aviv. Su importancia es tal que se han llegado a confeccionar tours de arquitectura de Tel Aviv

Siendo sus características principales la funcionalidad y sencillez y como no, el color blanco para mitigar el caluroso clima del lugar, no han perdido un ápice del espíritu moderno con el que fueron concebidos y han conseguido una simbiosis estructural con los nuevos rascacielos erigidos en la capital del estado judío. Un concepto de ciudad jardín con el que Tel Aviv quiso tener su origen, edificios junto a plazas, jardines en los bajos y entradas, espacios comunes donde los vecinos podían cosechar sus propios alimentos y donde realizar trabajos y eventos comunitarios tan habituales en este país. 

Calles y barrios enteros de casas forman un núcleo de más de cuatro mil edificios de formas geométricas limpias y asimétricas construidos desde principios de los años 30 hasta algunos años después de la proclamación del Estado de Israel. Tel Aviv es en realidad el mayor museo Bauhaus al aire libre del mundo y que en su momento fue denominado como el estilo la "nueva sociedad judía".

La Ciudad Blanca ha sido restaurada en gran medida durante los últimos 20 años, ya que las administraciones y las personas se han dado cuenta de la importancia de la zona. Se ha convertido en uno de los distritos más frescos, modernos y divertidos de la ciudad, con un ambiente vibrante y calles llenas de cafés, restaurantes y tiendas.

 

Sentimos no haber podido conocer más en profundidad esta ciudad jardín dentro de la metrópolis, lo que vimos de ella fue a través de las ventanas del autobús... ¡Es lo que tiene viajar por agencia! Pero sí podemos afirmar que Tel Aviv tiene lo suficiente como para pernoctar al menos un día en ella. Nosotros continuamos viaje hacia el Yacimiento arqueólogico de Cesarea.

 

 

 

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