Hita: entre el Arcipreste y los torneos medievales. Guadalajara, Castilla- La Mancha.

Hita es un pequeño pueblo situado en La Alcarria, pero que en el siglo XV llegó a ser una población importante, regida por Iñigo López de Mendoza, primer Marqués de Santillana. También aquí tuvo su origen Juan Ruiz, Arcipreste de Hita, autor de uno de los grandes libros de la literatura española, y que marcó el paso de la Edad Media a una cierta modernidad previa al Renacimiento: el Libro de Buen Amor.

 

Hita era lo suficientemente importante para incluirla en nuestro particular "Viaje por la Alcarria" y llegamos hasta allí dejando nuestro coche en el aparcamiento situado junto a los restos de sus murallas. Aunque en realidad esta población no debió de tener muchos enemigos, porque se sabe que aquí vivieron en paz cristianos, judíos y musulmanes, estaba en zona de Reconquista y había que tener el entorno bien vigilado, por lo que se levantó una muralla en 1441 por orden del Marqués de Santillana con 3 puertas y 10 torres.

 

Desde el castillo, esa muralla bajaba y abrazaba toda la población rodeándola con sus almenas. Hoy se conservan algunos tramos e incluso con algunas torres, aunque todo ha sido restaurado ya que se destruyó casi por completo durante la Guerra Civil. Pero su belleza y atractivo siguen casi intactos y su patrimonio y urbanismo, caracterizado por calles empinadas, le hace ser uno de los pueblos con más encanto de la provincia, incluido en la lista de la Asociación de los Pueblos más bonitos de España y declarado conjunto histórico-artístico.

 

Para no agotarnos en la subida, hicimos una parada junto a la estatua de Álvar Fáñez, fiel lugarteniente del Cid y junto a ella  la zona conocida  como El Palenque. Aquí se representa el singular combate entre Don Carnal y Doña Cuaresma narrado en el libro del Buen Amor del Arcipreste de Hita. Las cofradías desfilan por las calles transportando en carros de madera a Don Carnal y Doña Cuaresma, acompañados de peculiares personajes enmascarados de origen ancestral llamados "las botargas", hasta llegar al Palenque.También en este lugar se rememoran cada año las "Justas Medievales", torneos entre caballeros que fueron la principal diversión popular durante la Edad Media. Las "justas" bien a pie o a caballo, con espadas, lanzas y mazas cobran vida cada año durante el Festival Medieval.

Otro tramo de cuesta y llegamos  a la llamada Puerta de Santa María, que se ha convertido en el símbolo de Hita, con arco apuntado, dos garitas colgantes y el escudo labrado de la familia Mendoza.

Flanqueada la puerta se llega a la plaza mayor del pueblo, de grandes proporciones y que llama poderosamente la atención del visitante. Es el corazón de la villa y está rodeada en algunos tramos por preciosas casas con soportales y columnas procedentes seguramente de antiguos edificios. Desde allí parten todos los caminos para visitar el pueblo. Era el momento para parar y repasar nuestros apuntes para saber qué ver y qué visitar en Hita.

La Plaza Mayor, llamada del Arcipreste, fue mercado en la Edad Media y la mayoría de sus viviendas pertenecieron a los comerciantes judíos de Hita hasta el año de la expulsión en 1492.

Un gran muro la separa de la plaza del Ayuntamiento, situada en una cota superior. Esta plaza sirve de escenario desde 1961 para las representaciones teatrales incluidas en el Festival Medieval de Hita que se celebra en la primera semana de Julio. Destaca de forma importante, la casa denominada "El Alboroque de Samuel Levy", que fue residencia y tienda de un comerciante judío de Hita, amigo del Tesorero Real y expulsado de la villa, junto con sus conciudadanos judíos, en 1492, que aún conserva todo el sabor que el insigne comerciante impregnó entre sus muros.

Seguimos nuestro recorrido por el pueblo y nos topamos con un recinto con restos de una iglesia derruida. Hasta la Guerra Civil española, Hita tenía dos iglesias, la de San Juan y la de San Pedro, pero esta última fue destruida y hoy sólo quedan sus ruinas. Uno de los arcos y algunas lápidas muestran aún la importancia que tuvo en siglos pasados.

Llegamos bastante cansados por el desnivel de las cuestas al barrio alto donde se encuentra la Casa del Arcipreste que alberga un pequeño museo dedicado al Libro de Buen Amor.

En la casa museo está también la oficina de Turismo, donde se puede recoger información de lo que se desea visitar, con su emplazamiento y sus horarios. También orientan sobre la gastronomía de la zona indicando restaurantes y tiendas de productos artesanos. El museo es una mezcla de varias cosas: restos arqueológicos que hablan del origen de Hita, una sala dedicada a la etnografía de la zona (enseres cotidianos, aperos de labranza, reproducción de rincones de una casa, etc.)

Posee una sala dedicada al Libro de Buen Amor y a su autor (con facsímiles de sus páginas, reproducciones de obras de la época, información sobre Juan Ruiz y muchas otras cosas más) y otra dedicada a las fiestas medievales, que son el gran atractivo turístico veraniego y que se celebra en julio como hemos dicho anteriormente en la zona de Hita llamada el Palenque. El Festival Medieval de Hita está declarado fiesta de Interés Turístico Nacional. Se celebra todos los años el primer sábado de julio desde 1961.

 

Otra sala del Museo está dedicada a Manuel Criado del Val, comunicador literario en la televisión de los años sesenta y setenta que le dio la importancia necesaria al pueblo para que sus fiestas se arraigaran, logrando que se convirtieran en Fiesta de Interés Turístico Nacional en 1972.

La entrada cuesta 2 euros y la información adicional se puede consultar en su página web: CASA DEL ARCIPRESTE

 

Un poco más arriba, en la parte más alta del pueblo se encuentra su iglesia parroquial, la Iglesia de San Juan Bautista, construida en gótico mudéjar, destacando su techo artesonado, la pila bautismal, el coro y unas pinturas que muestran el descendimiento de la cruz.

Volvimos sobre nuestros pasos, aunque en esta ocasión bajando suavemente las rampas de las calles de Hita hasta llegar nuevamente a su Plaza Mayor donde degustamos unos sabrosos aperitivos. 

Nos apuntamos para un futuro, visitar el lugar en fiestas ya que el pueblo se transforma y se traslada en el tiempo hasta la Edad Media, los vecinos se visten de época, se instala un mercado medieval y en las calles hay actuaciones de juglares, bufones y malabaristas, sin olvidar el magnífico espectáculo de los torneos y justas a la manera del medievo y la representación teatral al anochecer, en la Plaza Mayor.

 

¡A tener en cuenta, sin duda!

 

 

 

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