Hipódromo de la Zarzuela en Madrid. Porqué hay que visitarlo.

El Hipódromo de la Zarzuela se encuentra en las inmediaciones de Madrid, en el kilómetro 8 de la Carretera de La Coruña (A-6), enclavado en el monte con el mismo nombre “La Zarzuela” y pegado a los montes del Pardo. Se ha convertido en uno de los lugares más emblemáticos como espacio de ocio y esparcimiento, gracias a las carreras de caballos y los espectáculos hípicos que se celebran allí. Un lugar lo suficientemente alejado del centro de la capital para poder contemplar el campo, respirar aire puro, visitar unas grandes instalaciones y disfrutar de las carreras con todo lo que conlleva este deporte.

Nosotros acudimos en uno de esos días que no teníamos planteado de antemano ninguna otra actividad y de buenas a primeras nos planteamos ir al Hipódromo porque amaneció un día soleado y hacía mucho, muchísimo tiempo que no habíamos vuelto a ir. Llegamos antes de las 11:00 y aparcamos en el gran parking al aire libre que hay situado junto al complejo, pagamos nuestra entrada (5€) y accedimos a las instalaciones. En La Zarzuela, una escultura realizada en bronce del gran jockey Carudel recibe al público en la puerta sur. 

La singularidad de su espacio, declarado Bien de Interés Cultural con categoría de monumento en octubre de 2009 y rodeado de la naturaleza del Monte del Pardo, convierten al Hipódromo de La Zarzuela en la terraza más espectacular de los domingos en Madrid. Este hipódromo estuvo casi terminado en 1935 en unos terrenos propiedad del Patrimonio Nacional, después de que el gobierno republicano expropiara el antiguo hipódromo situado en la Castellana para poder construir los Nuevos Ministerios. Debido a la guerra civil no terminó de construirse hasta 1941.

Otra de las razones por las que se debe visitar el Hipódromo de la Zarzuela es que desde un punto de vista arquitectónico está considerado como una de las obras maestras de la arquitectura madrileña del siglo XX, pues su construcción significó un avance importante en estructuras y materiales empleados.

Destaca en el proyecto las “viseras”, tribunas de amplios voladizos de 13 metros y con tan sólo cinco centímetros de espesor en los extremos, que fueron diseñadas por el gran ingeniero Eduardo Torroja que anteriormente había participado en la construcción del hipódromo de San Siro en Milán. La tribuna tiene una capacidad para 6.000 espectadores.

Después de nueve años en los que el recinto permaneció cerrado y donde se han invertido más de 35 millones de euros, ha sabido reinventarse e innovar y ahora el Hipódromo de la Zarzuela se ha convertido en uno de los sitios de moda en los fines de semana. Sus instalaciones deportivas y de ocio son de primer nivel y las emociones que se despiertan en su interior con los espectáculos hípicos hacen que sea el sitio ideal para disfrutar con amigos o en familia.

Se trata de un gran recinto donde además de la pista donde se disputan las carreras junto con las correspondientes tribunas para poder disfrutar de ellas, también existe la opción de presenciarlas a pie de pista. Existen jardines interiores donde se puede tomar un aperitivo. Los niños también disponen de atracciones y juegos. Eso si, todo cuesta y hay que pagar por todo. Para comer existe la posibilidad de comer algo en los food trucks (furgonetas restaurantes) dispuestos alrededor de dicho jardín, así como una cafetería-restaurante para comer algo más formalmente. También se encuentran los inevitables espacios reservados para la gente VIP y dueños de ganaderías de caballos.

En estos jardines se presentan al público unos minutos antes de cada carrera los caballos que la van a disputar, Un espectáculo ideal para los niños que se asombran a su paso. Ver un caballo de cerca es toda una impresión para los más pequeños. Estos paseos se realizan para que el público (entendido) pueda apostar después de haberlos contemplado.

Y los que no somos tan niños, también disfrutamos con los diferentes paseos de caballos previos a cada carrera. Los colores vivos del uniforme de los jockeys, las crines brillantes y la altura de los equinos nos sigue pareciendo algo digno de admiración. Después y una vez visto los diferentes caballos, llega la hora de apostar, algo totalmente voluntario pero como diría un castizo... ¡Tiene su aquél!

 

El hipódromo de la Zarzuela posee 3 pistas de arena, una de 1.500 metros para la competición, otra para los entrenamientos de 1.400 metros y una destinada para el trote, de 300 metros. La pista de competición es de hierba y tiene 1.725 metros de perímetro, una anchura de 45 metros y una recta de 500 metros que se puede prolongar 700 metros más.

Existen tres temporadas, en otoño y en primavera cuando las carreras son por la mañana a partir de las 11:30 y en verano que son por la tarde a partir de las 17:30 y donde también se realizan carreras nocturnas los jueves con un gran ambiente para cenar algo y tomarse alguna copa.

Resumiendo, pasar un día en el Hipódromo de la Zarzuela es una estupenda opción de ocio, bien para ir con la familia o con amigos. Un agradable día asegurado. Ah, y lo mismo si hay suerte en las apuestas, poder llevar a casa un dinerito extra.

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