Colmenar de Oreja (Madrid). Que ver, que hacer en un día.

Colmenar de Oreja es una de las villas de la Comunidad de Madrid que han sido declaradas Conjunto Histórico Artístico, aunque no es de las más populares ni visitadas por el turismo cultural y no lo entendemos muy bien porque tiene motivos de sobra para disfrutar de su visita. Llegamos en coche desde Villarejo de Salvanés y nos dirigimos a la oficina de turismo nada más llegar al pueblo, donde nos atendieron amablemente y nos dieron información y mapas de la villa. Estaba claro que empezaríamos nuestra visita conociendo primero el Museo Ulpiano Checa, no solo por su importancia, sino porque estaba al lado de la oficina de turismo. Un gran pintor, nacido en aquí y que siempre guardó gran cariño a esta localidad madrileña. De hecho aunque murió en Francia, su deseo fue ser enterrado en Colmenar de Oreja.

En este pueblo le han dedicado un museo digno de ser visitado y admirado. Ulpiano Checa, nacido en 1860 y fallecido en Francia en 1916 ha sido un artista de primer nivel, injustamente olvidado pero que ha llegado a tener un cuadro en el Museo del Prado. Con trece años estudió en la Escuela de Artes y Oficios y con quince pasó a la Academia de Bellas Artes de san Fernando, destacando siempre especialmente por su gran facilidad para el dibujo y la perspectiva. A los 20 fue socio fundador del Círculo de Bellas Artes de Madrid. Ganó plaza de pensionado en la Academia de Roma ese mismo año y con su cuadro, "La invasión de los bárbaros" consiguió la primera medalla en la exposición nacional de Bellas Artes de Madrid en 1887. tres años después, en 1900, la medalla de oro en la exposición universal, por el gran lienzo de "Los últimos días de Pompeya".

El Museo, abierto en 1960, se inició con las donaciones hechas por los hijos del artista y por algunos coleccionistas privados. Fue un gran viajero y muy valorado en todos los países que visitaba. Las obras se reparten en 6 salas, cada una de las cuales está pintada con un color diferente y siempre alusivo al tema principal de las pinturas que acoge. Nos sorprendió el espacio en tonalidades oscuras ya que es como una sala de cine, pues sus cuadros sobre las "Carreras de carros", basada en la novela de Wallace "Ben-Hur", sirvieron de inspiración para la película del mismo nombre rodada en Hollywod. Cuando sales del Museo no te explicas como este pintor no es más conocido, nosotros disfrutamos mucho recorriéndolo.

Expuso regularmente en los salones de París y viajó al Norte de Marruecos, Italia, Bélgica, Alemania, a Brasil, Argentina y a Estados Unidos donde obtuvo numerosos premios. A pesar de encontrarse lejos de su pueblo natal, casi todos los años regresaba a Colmenar de Oreja para visitar a sus amigos y familiares. 

La literatura, al igual que la música, fueron su principal fuente de inspiración. Ulpiano Checa trabajó también en otras artes plásticas. Hizo escultura, ilustró libros, realizó carteles publicitarios, pinturas murales y participó en montajes teatrales como diseñador de decorados y de vestuario.

Se le puede considerar como precursor de los cómics actuales, siendo un pintor del siglo XIX. El Museo entre donaciones y adquisiciones dispone de unas 100 piezas que representan todas sus facetas artísticas así como documentación sobre su vida y las menciones de sus diferentes premios logrados durante su vida. Un Museo muy cómodo y agradable de ver que nos sorprende y nos revela la importancia de tan afamado artista. Aunque parezca mentira, fue el pintor español más cotizado de su tiempo, por encima incluso de Sorolla, contemporáneo suyo, ganó muchísimo dinero y hay cuadros suyos en todos los continentes, incluso en Australia.

Una vez acabada la visita al Museo de Ulpiano Checa, nos dirigimos hacia el centro del pueblo, con las indicaciones que nos dieron en la oficina de turismo. Vimos la imponente torre del campanario de la Iglesia Santa María la Mayor, construida por la Orden de Santiago en el siglo XIII y ampliada en el siglo XVI que no pasa desapercibida debido a su aire de fortaleza con gran altura y voluminosas formas.

Apenas hay ventanas ni vanos de iluminación y predominan los muros de mampostería completamente lisos. Sin embargo, los contrafuertes de los flancos laterales tienen forma de prisma y las esquinas de la cabecera forma cilíndrica. 

El campanario se levantó en el extremo oeste de la iglesia, es un austero y elegante modelo herreriano de sillería de piedra blanca de Colmenar, la misma piedra con la que fue construido el Palacio Real de Madrid. La cubierta es del siglo pasado, al haberse tenido que sustituir por el original por un incendio.

Dentro de la Iglesia nos íbamos a encontrar con una sorpresa. Además de un magnífico retablo y una bella tracería gótica, las pinturas que decoran las paredes en los laterales del presbiterio que representan la Anunciación y La Presentación, son del pintor Ulpiano Checa. Con una perspectiva excepcional y con técnica de trampantojo nos hace espectadores de las escenas.

Y como no podía ser de otra manera junto a la Iglesia, la Plaza Mayor de Colmenar de Oreja.

 

Es la única plaza de España que se sostiene sobre una compleja obra de ingeniería que tardó más de 100 años en construirse, el Arco de Zacatín que es una galería de más de 70 metros que sustenta la Plaza Mayor y la cruza de parte a parte. Por él corría el cauce del torrente que cruzaba por medio del pueblo y que dio origen a una fuente pública seguida de lavaderos en la época de Felipe IV.

Es un magnífico ejemplo de plaza castellana porticada del siglo XVII-XVIII y una de las más bellas de la Comunidad de Madrid. Se encuentran dentro de ella, los edificios emblemáticos como el Ayuntamiento y la Casa del Pósito (granero comunal). También en época de festejos se convierte en plaza de toros. Los edificios que hay a su alrededor, se apoyan en columnas y pilares de piedra. Como curiosidad, diremos que es escenario habitual de rodajes tanto de cine (El secreto de papá, El regreso de los siete magníficos o Simón Bolívar) como de series de televisión (Cuéntame cómo pasó, La Señora o Águila Roja) y de spots publicitarios (Villarriba y Villabajo).

Y aprovechando la salida del sol, nos dirigimos a uno de los restaurantes de su Plaza Mayor, donde saboreamos el menú típico de la localidad: Espárragos trigueros y "carne al desarreglo" llamada así porque los labradores "picaban" de la cazuela antes de servirlo de lo bueno que estaba y desarreglaban el plato. Probamos también su vino ya que Colmenar de Oreja no solo es conocido por su cantera de piedra caliza, sino por sus magníficos caldos. 

A continuación y siguiendo las indicaciones de la amable camarera que nos sirvió fuimos a conocer por dentro el famoso Arco de Zacatín. La palabra árabe zacatín, significa lugar donde se realizaba la compra y venta de ropa, que era lo que se hacía en este pasaje siglos atrás. Este pasadizo pone en comunicación la Ermita del Cristo y el Barranco con la Fuente que tiene sendas escalinatas de piedra y amplia terraza con la Plaza Mayor y sus calles aledañas. Sorprende que en el siglo XVIII se construyera este túnel que atraviesa la Plaza Mayor de Colmenar de Oreja por el subsuelo. En su interior se escucha el paso del torrente que pasa canalizado.

Al salir del túnel, pudimos contemplar la Fuente del Barranco, a la que llega el agua por caños sustentados por una galería de cantería, sirviendo su uso para varias funciones, lavadero, abrevadero y regadío de la huerta. 

Una vez alcanzado el paseo que va a la Ermita del Cristo, las vistas desde allí son increíbles, tanto de los huertos como del pueblo del que destaca su magnfico campanario. Nosotros ya un poco cansados, decidimos ir directamente al coche y emprender el regreso a Madrid.

Eso si, con una sonrisa nos despedimos de esta localidad tan peculiar, porque nos ha hecho pasar momentos muy agradables. Hasta la vista.

 

 

 

 

Please reload

NOS HARÍA MUCHA ILUSIÓN QUE NOS DEJARAS UN COMENTARIO

ENTRADAS RELACIONADAS

Please reload

SUCRÍBETE A NUESTRO BLOG

ESCRÍBENOS AL SIGUIENTE E-MAIL:

  • Icono para Facebook
  • Icono para twitter
  • Icono para Instagram
  • Icono para RRSS