Biblos y el nacimiento del alfabeto (Unesco). Líbano

 

Biblos es una ciudad del Líbano, situada en la costa mediterránea al norte del país, a unos 40 kilómetros de Beirut. Construida sobre una colina desde sus orígenes, parece ser tuvo carácter defensivo. Ha sido habitada de forma ininterrumpida desde hace más de 7000 años por lo que se le atribuye ser una de las ciudades más antiguas, junto a ciudades como Sidón, que visitaríamos más tarde, Luxor en Egipto, Alepo en Siria o Belgrado en Serbia. Incluso hay quien asegura que es la más antigua del mundo.

 

Se le atribuye ser la primera ciudad creada por los fenicios que la llamaron Gubla, en la Biblia aparece con el nombre de Gebal y los griegos la llamaron Byblos, con este nombre ha llegado a nuestros días. Pero además se atribuye a esta ciudad y a los fenicios que la habitaban como el lugar donde nació el alfabeto fenicio que dio origen a los distintos alfabetos del mundo y además, como contamos más adelante, dio nombre a la Biblia, libro sagrado de los cristianos.

 

Por estas razones, entre otras, Biblos es Patrimonio de la Humanidad desde 1984 junto a Anjar, Baalbek y Tiro, sería nuestro tercer patrimonio visitado en Líbano. La Unesco dice de Biblos: "En Biblos se encontraron las ruinas de las sucesivas épocas de una de las antiguas ciudades del Líbano, que fue habitada desde el Neolítico y estuvo estrechamente vinculada durante milenios a la leyenda y la historia de la cuenca del Mediterráneo. Biblos también está directamente asociada a la historia de la difusión del alfabeto fenicio."

Con todas estas premisas reunidas en una ciudad como Biblos, teníamos claro que era uno de nuestros imprescindibles al pasar por el Líbano. Salimos de la ciudad de Beirut con nuestro conductor a las 7,30h de la mañana para intentar no pillar un atasco enorme como el día anterior. En poco más de 40 minutos estábamos en la ciudad de Biblos y nuestra primera parada fue en el puerto de la ciudad. A horas tan tempranas aquello estaba desierto pero es un lugar realmente bonito.

 

Subimos a la parte alta de la ciudad donde aparcó el coche y quedamos unas tres horas después con él. El asentamiento de la ciudad está en un promontorio rocoso con un pequeño puerto natural que fue aprovechado por distintos pueblos para el comercio. Este puerto que vimos unos diez minutos antes ahora lo contemplaríamos desde la ciudad y sorprende saber que ha permanecido prácticamente igual más de 4000 años.

 

Por las recientes excavaciones se conoce que los primeros asentamientos en el neolítico fueron pescadores y que ya en el III milenio a.C. ya se utilizaba este puerto para llevar maderas, como el cedro, hasta Egipto de la mano de los Amoritas. A finales del segundo milenio llegan a estas tierras un pueblo marinero de origen semita y que eran expertos en navegación y grandes constructores de barcos. Una poca franja de tierra entre las montañas y el mar harían que este pueblo, alrededor del siglo XII a.C. reorganizara el puerto y llevara su cultura por todo el mediterráneo, hablamos de los fenicios, verdadero origen del pueblo libanés. Fue modificado más tarde por los árabes en el siglo VII y después fue un lugar muy apreciado por los Cruzados a partir del siglo XI-XII.

Desde nuestro altozano, abandonamos las vistas del puerto para ir al parque arqueológico de la ciudad en el que se encuentra piedra a piedra la historia de Biblos, pero antes haríamos alguna parada en nuestra ruta para conocer otro de los grandes alicientes de la ciudad que son sus monumentos medievales.

 

La Catedral de San Juan el Bautista de Biblos es de origen románico y fue construida en 1115 por los Cruzados, aunque a través de los siglos ha sufrido modificaciones. Se encuentra entre un bello jardín con restos de mosaicos romanos y algunas casas antiguas. Su nombre se le puso en honor a San Juan Bautista al ser el fundador de la primera comunidad cristiana en Fenicia. Estaba abierta y nadie nos impidió el acceso.

Seguimos caminando entre casas de piedras, algún que otro museo que estaba cerrado, pequeños palacios, iglesias ortodoxas, mezquitas, restos de murallas, columnas, todo ello entre plantas llenas de flores y una vegetación muy cuidada. Si algo nos sorprendió en el Líbano fue la temperatura tan benigna que tuvimos. Unos 25 grados que hacen extremadamente agradable y si además es temprano y la ciudad está prácticamente desierta de gente, más.

Teníamos mucho interés en dar un pequeño paseo por el Zoco de Biblos porque habíamos leído que pasear por su calle era una delicia y se podía realizar sin agobios, pero la verdad es que estaba prácticamente cerradas todas sus tiendas. 

El Parque Arqueológico de Biblos, sin lugar a dudas, es una de las joyas de la ciudad. Abrían a las 09:00 y pagamos 6000 libras (3,50€) por persona para acceder. El señor de la taquilla fue extremadamente amable y nos preguntó de dónde éramos, nos explicó lo que veríamos dentro y nos dijo que éramos los primeros visitantes del día.

 

Fue en el siglo XI cuando se iniciaron las excavaciones de la zona, donde más de doce metros de sedimentos y nuevas construcciones habían ocultado el pasado glorioso de la ciudad. Multitud de arqueólogos han participado en las mismas hasta que en 1975 se había despejado la mayoría de la zona, aunque la investigación continúa. Un lugar en el que conocer el increíble pasado milenario de la ciudad y también su presente. Con la ilusión de conocer algo único en el mundo, emprendimos la empinada cuesta por la que se accede a la entrada del Castillo de los Cruzados.

Una imponente construcción de más de 50 metros flanqueada por torres en los ángulos construido en el siglo XII sobre una construcción Fatimí del siglo IX con la utilización de materiales de antiguas construcciones del lugar. Enclave fundamental en las cruzadas, fue conquistado por Saladino en 1188 y pasó a manos cristianas nueve años después. Recorrer sus estancias es un placer para los sentidos y para rememorar la historia. 

Ir ascendiendo por el entramado del Castillo te deja unas vistas del yacimiento únicas, aunque en alguna ocasión es difícil saber qué lugar estás viendo de la larga y compleja historia de Biblos.

Varias zonas están ocupadas por pequeños museos con paneles explicativos de la historia de la ciudad. Cuál fue nuestra sorpresa cuando nos enteramos que la mayoría de los restos encontrados estaban el el Museo Nacional de Beirut, lugar que visitaríamos al día siguiente y que os lo contamos en "Beirut (Líbano). La ciudad de los contrastes." y nuestro deseos de ver la primera inscripción en alfabeto fenicio debería esperar un día. 

Para hablar del Alfabeto fenicio debemos volver al II milenio a. C. en esta ciudad. Un pueblo de origen semita que se estableció en la costa del conocido hasta entonces país de Canaan, que enseñaría nuevas técnicas de navegación a los pueblos de la zona y que desarrolló un inmenso comercio por todo el mar mediterráneo. Este pueblo eran los fenicios. 

 

Los escribas de Biblos, ante el gran desarrollo del comercio, inventaron un nuevo sistema de escritura por medio de 22 símbolos fonéticos y consonánticos, lejos del sistema cuneiforme o jeroglífico. El alfabeto fonético fue un acontecimiento revolucionario en el sistema de escritura que se extendió rápidamente por todos los pueblos del mediterráneo como consecuencia de las relaciones comerciales de los fenicios con otros pueblos y  más aún cuando lo adoptaron los griegos y por extensión sus descendientes: el alfabeto latino y el cirílico.

 

Toda esta revolución ocurría en el siglo XI a. C. Algunos expertos cuestionan si fue el alfabeto fenicio el primero de la historia o fue el ugarítico, que nace en las costa Siria del Mediterráneo, pero esto ya es otra historia.

Una de las inscripciones más antiguas del alfabeto fenicio está grabada en el sarcófago del rey Ahiram del siglo XI a. C. que se encontró aquí y hoy se encuentra en el Museo Nacional de Beirut.

Esta ciudad estado de Biblos continuó su andadura en los siglos, a la que llegaron asirios, babilonios, persas, los griegos de la mano del gran Alejandro Magno, los romanos con el general Pompeyo que extendieron su poder en esta zona durante casi cinco siglos, los árabes en el siglo VII que la llamaron Yubayl, los cruzados en 1104; en definitiva una larga sucesión de acontecimientos y pueblos que han llevado a esta ciudad a ocupar un lugar de privilegio en la historia. Todos ellos dejaron su impronta en la ciudad y que hoy se pueden visitar en este recinto como el Templo de los Obeliscos, el Teatro Romano, las Tumbas de los Reyes entre otras.

Poco a poco la ciudad de Biblos que dio nombre a la Biblia ya que el primer libro sagrado de los cristianos se imprimió en papiro procedente de la ciudad y que legó a la humanidad el alfabeto fenicio fue siendo sepultada en el transcurso del tiempo hasta que en 1860 el historiador francés Ernest Renan la rescató del olvido. En la actualidad Biblos es una ciudad mediterránea, todavía recuperándose de la última guerra, que intenta atraer turismo para disfrutar de sus playas y de su pasado. Esperemos que lo consigan y que este país maravilloso pueda vivir en paz.

 

 


 

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