Belén (Unesco), qué ver y qué visitar. Palestina

Belén, ciudad emblemática de Palestina en Cisjordania, situada a unos 9 km al sur de Jerusalén y enclavada en los montes de Judea. Una ciudad con una larga historia pero nos vamos a centrar en su pasado más inmediato

 

Con la Primera Guerra Mundial se terminó el gobierno otomano en 1917 y Palestina pasó a regirse bajo mandato británico en 1922. Belén contaba entonces con 8.000 habitantes. En 1947, en el Plan de Partición de Palestina propuesto por la ONU, fue designada junto a Jerusalén como territorio internacional administrado por Naciones Unidas, una vez expirase el mandato británico. Sin embargo, tras la primera guerra árabe-israelí que estalló inmediatamente después, Belén fue ocupada por Transjordania, junto al resto de Cisjordania, para conformar en 1950 el Reino Hashemita de Jordania. En 1967 durante la Guerra de los Seis Días, fue ocupada por los israelíes al igual que el resto de Cisjordania, hasta el 22 de diciembre de 1995. En esa fecha, a raíz de los Acuerdos de Oslo, fue transferida como parte del territorio autónomo administrado por la Autoridad Nacional Palestina. Desde entonces, se encuentra administrada por la Autoridad Palestina. Su población es ahora de 27.000 habitantes, siendo la mitad musulmanes y la otra mitad cristianos, en su mayoría ortodoxos.

El gobierno de Israel ha rodeado la ciudad de murallas e instalaciones con pasos de control para evitar ataques terroristas, impidiendo el libre tránsito de los habitantes y limitando los intercambios comerciales. Esto ha provocado una gran disminución del turismo, una de las principales fuentes de ingresos de la ciudad.

 

Y con estas premisas nos dispusimos a conocer esta emblemática ciudad, no podemos omitir que.es también un importante lugar de peregrinación para los judíos, que veneran la tumba de Raquel, situada a la entrada de la ciudad y para los que la ciudad es lugar de nacimiento y de coronación del rey David. Ni que decir tiene que es de suma importancia para los cristianos, ya que en esta ciudad nació Jesús. Llegamos al hotel por la tarde y después de acomodarnos quisimos acercarnos al centro histórico de Belén. Pero estábamos confundidos, la iglesia que distinguíamos a lo lejos desde el hotel, no estaba en el centro histórico de Belén, si no en el pueblo/ distrito de Belén, Beit Jala. No obstante, subimos la interminable cuesta para llegar a ella.

 

Iglesia de San Nicolás

 

Iglesia destinada para los ortodoxos griegos, dedicada a San Nicolás que es el santo patrón de Beit Jala, y como resultado, la Iglesia de San Nicolás es una de las más importantes de la ciudad. Debajo de la iglesia hay una cueva en la que se cree que San Nicolás vivió durante el siglo IV d. C. para adorar de cerca el lugar del nacimiento de Jesús. El patriarcado de Jerusalén aún conserva el texto escrito por su mano y que dejó en el antiguo monasterio.

La cueva actualmente alberga un icono de San Nicolás y una llama eterna que permanece encendida en honor a él. Un antiguo monasterio fue construido en el sitio ya en 200 d.C, y fue destruido y reconstruido muchas veces. El último monasterio fue construido durante el período otomano por monjes Karj de Rusia. En 1921, el antiguo edificio de la iglesia fue demolido y el edificio actual fue erigido gracias a las aportaciones de la población local y terminado en 1925. La iglesia muestra gran parte del trabajo de los famosos albañiles de piedra de Beit Jala, incluido un magnífico Iconostasio, considerado una obra maestra de la iconografía de piedra.

Actualmente, el coqueto centro de esta pequeña localidad se encuentra en rehabilitación gracias a los fondos aportados por Suecia y la UNESCO.

Volvimos al hotel para cenar y después quisimos conocer otro elemento de Belén que si bien no se trataba de un monumentos histórico, si estaba cargado de historia y de... vergüenza.

 

El muro vergonzante

 

Se trataba de ir junto al muro y ver de cerca los graffitis que habíamos observado desde el autobús cuando nos acercábamos a Belén. Dos parejas más nos acompañaron a esta visita. Llamamos a un taxi, le dijimos donde queríamos ir y nos llevó hasta una gasolinera donde al lado había un local muy especial.

Especializado en recuerdos, tarjetas, camisetas y otros objetos relacionados con la opresión palestina y que además tenía un vendedor de origen mexicano simpatizante con la causa palestina que llevaba ya 15 años viviendo allí. Fue muy interesante la visita a la tienda, ya que nos explicaron su versión sobre la situación árabe-israelí y que además escuchamos atentamente.

Estuvimos allí cerca de una hora, compartiendo opiniones, informándonos de sus situación y por supuesto lamentando que en el mundo exista esa situación. A continuación nos dirigimos al muro para ver in.situ las originales obras de autores anónimos en su mayoría que incluso llegan a jugarse la vida o a ser arrestados por plasmar sus ideas en dibujos realizados con sprays contra el muro de la vergüenza.

Seamos honestos. El muro de separación nos dejó impresionados. El muro de hormigón de 10 metros de altura, con torres de vigilancia, cámaras y alambre de púas, fue un verdadero shock. Su presencia sirve para resaltar la gravedad de la situación política y la realidad de quienes viven bajo su sombra. El muro está cubierto de mensajes y graffitis, dedicados a la situación política entre Israel y Palestina.

Aquí os dejamos algunos ejemplos que plasmaron nuestras cámaras, si "pinchais" en los dibujos los podréis ver agrandados.

Al día siguiente, teníamos excursión para conocer otra iglesia emblemática.

 

La Iglesia de la Natividad en Belén

 

Es una de las iglesias más antiguas del mundo y fue construida sobre la cueva donde, según la Biblia, nació Jesús. Originalmente encargada en el año 326 d.C. por el emperador Constantino. La iglesia fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2012 por los siguientes motivos:

 

"La propiedad inscrita está situada 10 km al sur de Jerusalén, en el sitio identificado por la tradición Cristiana como el lugar de nacimiento de Jesús desde el siglo II. Una iglesia fue primeramente completada allí en el año 339 d.C. y el edificio por el que se remplazó tras un incendio en el siglo VI conserva elaborados mosaicos del edificio original. El sitio también incluye conventos e iglesias latinas, griegas ortodoxas, franciscanas y armenias, así como campanarios, jardines y una ruta de peregrinaje".

 

En la reunión del 2019 en Bakú, decidieron eliminarla de la lista del Patrimonio Mundial en peligro y eso es una buenísima noticia para Palestina.

La Iglesia de la Natividad es un complejo de 12.000 m2 formado por varios edificios, la Basílica que sigue el típico diseño de planta románica, con cinco pasillos, delimitados por sendas filas de columnas corintias que acaban en el ábside oriental donde se encuentra el santuario, a cuyos lados parten unas sinuosas escaleras que conducen hacia la Gruta de la Natividad. La iglesia es compartida por las autoridades griegas ortodoxas, católicas romanas y apostólicas armenias, y los tres comparten la gruta que se sitúa debajo de la Iglesia que ha sido honrada como el sitio del nacimiento de Jesús desde el siglo II.

El interior de la iglesia está decorado por bellísimos mosaicos dorados que cubren las paredes laterales y el pavimento de estilo romano visible a través de una trampilla existente en el moderno pavimento. El gran iconostasio dorado y una gran colección de lámparas que iluminan las cinco naves son otros elementos decorativos de la misma.

El acceso a la Gruta de la Natividad es un lugar pequeño y angosto y diríamos que incluso peligroso cuando hay aglomeraciones de forma casi rectangular enmarcado por paredes irregulares de roca natural, que durante la época bizantina estuvieron revestidas de mármol.

El hueco formado representa el pesebre y una estrella de plata con 14 puntas marca con orgullo el lugar del nacimiento de Jesús, que está colocado en mármol y rodeado por 15 lámparas plateadas que representan a las comunidades cristianas que poseen cada una de las lámparas.

A la derecha del altar de esta gruta se encuentra el lugar donde se cree que estaba el Pesebre frente al cual hay un pequeño altarcillo dedicado a los Reyes Magos y próximo al presbiterio se puede visitar el Pozo de los Reyes Magos, una cisterna donde se reflejó la luz de la estrella que guiaba a los reyes al lugar donde había nacido el Mesías Cristiano.

Pero en la iglesia aún hay más grutas, una de ellas es la Gruta de San José, un pequeño túnel que parte de la Gruta de la Natividad nos lleva hasta ella. Un espacio transformado en capilla en la que aún se conservan restos de un arco pre-constantiniano que data de los siglos I y II que demuestra la utilización de estas grutas en tiempos de Jesús.

Otra gruta es Gruta de los Inocentes, A espaldas del altar de la Gruta de San José se abre otra sala subterránea en memoria de los Inocentes que perdieron la vida en la fatídica matanza ordenada por Herodes I el Grande para impedir el nacimiento de Jesús. En su interior se pueden contemplar tres arcos excavados en la roca en cuyo interior se podía dar sepultura entre 2 y 5 personas. En una sala adyacente a esta gruta existía un osario común que data de los primeros siglos, como demuestran los huesos hallados en este lugar.

 

Y también se encuentra la Gruta de San Jerónimo. Situada bajo la adyacente Iglesia de Santa Catalina y conectada por los túneles a las grutas anteriores llegamos a la Cueva de San Jerónimo llamada de esta forma por haber dado cobijo al doctor y padre de la iglesia católica.

 

El centro histórico de Belén ofrece un sinfín de sitios de interés no sólo para el turista en general sino también para el peregrino cristiano, uno de estos es la Iglesia de Santa Catalina, incluida en la Lista Indicativa del Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 2012.

 

Iglesia de Santa Catalina

 

Situada en posición estratégica, la Iglesia de Santa Catalina permite que esta sea visitada, bien accediendo al templo directamente desde el transepto norte de la propia iglesia, atravesando el claustro de San Jerónimo o incluso recorriendo las grutas subterráneas que parten de la Iglesia de la Natividad, con la que está intercomunicada al igual que el Claustro de San Jerónimo y la Capilla de Santa Helena.

La iglesia que encontramos en la actualidad es el resultado de un proceso de continuas ampliaciones y modificaciones que partieron en el ya lejano 1881, gracias a los fondos ofrecidos por el entonces Emperador de Austria-Hungría, que fueron a su vez retocadas a lo largo de los siglos en distintos momentos, siendo la última modificación la realizada en ocasión del Jubileo del año 2000 en el que se agregó una colorida ventana de vitral, y el altar principal se expandió y reubicó en 2013.

Es un templo de estilo gótico renacentista dedicado a Santa Catalina de Alejandría que fue una santa que en el 290 d.C. tras presenciar una aparición de Jesús decide de consagrar su vida a él, considerándose desde entonces su prometida al igual que más tarde hiciera la primera monja como tal Santa Paula que abriría el primer monasterio para mujeres. Solo que Santa Catalina es venerada por haber conseguido la proeza de convertir a los sabios filósofos del emperador al cristianismo durante un debate que le costó la vida.Desde esta iglesia el Patriarca Latino de Jerusalén oficia cada año la misa de Medianoche en Nochebuena desde antes de 1852.

Templo de planta de cruz latina amplio y luminoso gracias a los numerosos ventanales colocados en la parte superior de los arcos que dividen la nave principal de las dos laterales más estrechas que confluyen en el crucero que las separa del ábside donde se sitúa el coro de los frailes y la preciosa vidriera de época moderna que luce una escena de la Natividad. De especial interés artístico cultural son los arcos del ingreso de la iglesia por ser los originales del primer templo de época cruzada. Restaurado por el arquitecto italiano Antonio Barluzzi que reutilizó los restos de capiteles y columnas rotas para crear un espectacular claustro. Y pasamos a relatar el siguiente monumento en Belén...


La Mezquita de Omar
 

Al igual que ocurre en otras ciudades de Tierra Santa, como por ejemplo Jerusalén, existen sitios donde las religiones Abrahámicas confluyen y son venerados y respetados por todos, es precisamente lo que ocurre en el centro histórico de la ciudad de Belén, concretamente en la Plaza del Pesebre, todo un símbolo de paz y entendimiento en el corazón de Palestina y donde se encuentran iglesias cristiana frente a mezquitas.

La Mezquita de Omar es el único lugar de culto musulmán de la ciudad de Belén. El edificio que vemos en la actualidad es el resultado de varias renovaciones a lo largo de la historia, la primera de ellas llevada a cabo por el gobierno cisjordano en 1953 y la posterior restauración del 2004 realizada por la Asociación de Emiratíes que fue necesaria debido a los graves daños sufridos durante la Segunda intifada. El interior del templo, al que no pudimos acceder, al parecer es amplio y luminoso decorado únicamente en la Qibla, el muro orientado a la Meca donde los fieles deben mirar para realizar sus rezos. 

El nombre de la mezquita radica en el hecho histórico de que el califa Omar Ibn Al-Khattab cuando conquistó el territorio bizantino en el siglo VII se paró en la Iglesia de la Natividad a orar, por ser el lugar del nacimiento del profeta Isa (Jesús de Nazaret) muy importante en la religión islámica. El hecho de entrar en la iglesia tambaleó la fe de los musulmanes, por lo que decidió levantar una pequeña mezquita cercana para que los musulmanes pudieran rezar.y a su vez garantizó la protección y respeto de culto a los cristianos, motivo por el cual la Iglesia de la Natividad ha sobrevivido casi 2000 años.

 

No tuvimos apenas tiempo para visitar el centro histórico, plagado de almacenes y tiendas al más puro estilo árabe porque teníamos visita antes de comer en...

 

La Iglesia de los pastores

 

Hacia el este está el llamado Campo de los pastores, donde la noche en la que Jesús nació, unos pastores cuidaban sus rebaños y un ángel del Señor les anunció el gran acontecimiento, y ellos fueron al lugar señalado para adorar al niño.

Actualmente encontramos en el Campo de los pastores un santuario conmemorativo. Es una hermosa capilla construida en forma de tienda de nómadas.También se pueden visitar en el lugar algunas grutas naturales que servían de refugio a los pastores en las noches de lluvia.Excavaciones en la zona han desenterrado los restos de un asentamiento rural que data del primer siglo.d. C., con almazaras, cuevas y columbarios, así como de un monasterio bizantino con iglesia, patios, aljibes, panadería y mosaicos, destruido antes de la llegada de los Cruzados.

El interior de la capilla está ornamentado con frescos poco artísticos ya que parecen sacados de un cómic religioso.

En la noche de Navidad se realiza en este Campo de los pastores, una celebración especial y muy bella, promovida y dirigida por la Iglesia Anglicana, amenizada con cantos de villancicos, y en la que participan diversos grupos cristianos. Debe haberse tomado como costumbre, porque no paramos de oír villancicos cantados por grupos de visitantes de comunidades religiosas durante toda la visita. Fuimos a comer en un restaurante próximo, dejamos Belén y nos dirigimos hacia nuestro próximo destino, que no era otro que la ciudad de Jerusalén.

 

 

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