Qué ver y hacer en Stuttgart (Alemania).

DÍA 5 DE ENERO DE 2016

 

Nuevamente en tren que, desde luego, recomendamos para moverse en esta parte de Europa, sin ninguna parada intermedia y de forma directa hicimos el trayecto Estrasburgo-Stuttgart. Llegamos a la estación que actualmente se encuentra en obras y buscamos el hotel que contratamos en la mismísima estación el Intercity hotel. Un hotel cómodo y con excelentes vistas, si no fuera porque la mitad de la ciudad estaba acometiendo obras de envergadura. Nos facilitaron además de forma gratuita un pase de transporte público para toda la región, no solo de la ciudad.

La Estación Central de Stuttgart es la estación más grande de trenes de larga distancia del estado federado alemán de Baden-Wurtemberg y además nudo de intercambio con los sistemas de transporte regional y urbano de la ciudad. Todo se centra allí, metro, tranvía, trenes regionales, trenes nacionales e internacionales. Las obras que se acometen para soterrar las líneas de tren en gran parte de la ciudad son polémicas ya que está previsto demoler las alas laterales del edificio, que estaba nominado para su inclusión en la UNESCO como Patrimonio Mundial de la Humanidad desde el año 2009 y que perdió en el 2013 precisamente por ello.

 

La estación de Stuttgart fue construida entre 1914 y 1928 en hormigón armado y recubierto en piedra. Su característica es la torre de 56 metros que se denomina Torre Mercedes ya que en su azotea gira una estrella de la marca de automóviles de 5 metros de diámetro. Además posee un gran reloj y es visitable por el público en general de forma gratuita. Luego era fácil de suponer que lo primero que íbamos a hacer en Stuttgart era verla desde las alturas.

La subida con ascensor se agradece, en la planta del mirador estaba instalada una exposición sobre el plan S21 de acceso a la ciudad, un megaproyecto tan controvertido como audaz con un impresionante coste de cientos de millones de euros. La mayor inversión en obra pública de Alemania. Accedimos a la terraza para contemplar las inmejorables vistas de la ciudad y la famosa estrella de Mercedes. Está perfectamente acondicionada con medidas de seguridad y dotada de telescopios. La gente empieza a dejar sus "candados del amor" en las rejas de protección. 

La estación se dispone justo enfrente de la calle más importante de la ciudad, la Königstrasse.

Habíamos hecho el check in del hotel antes de subir a la Torre Mercedes con un recepcionista joven que se portó excelentemente con nosotros, esforzándose además en hablar en español. Estábamos preparados para acometer la visita a la última ciudad de nuestro viaje a las tres fronteras. Un destino casi escogido por la casualidad, pues necesitábamos un aeropuerto y unas tarifas asequibles para volver a España.

Salimos a conocer Stuttgart , esta vez desde abajo empezando a recorrer en primer lugar la Köningstrasse. Esta calle es peatonal y llena de tiendas, es sin duda la que más animación y transito de gente tiene la ciudad. El recorrido que hicimos fue el siguiente:

Llegamos a Schlossplatz o Plaza del Castillo en español, es el lugar de la ciudad donde se puede sentir toda la vida de la ciudad y sin lugar a dudas es el sitio más bello de Stuttgart. De un antiguo polvoriento campo de instrucción de caballos y desfiles de infantería, fue transformado en el siglo XIX en un jardín floral con hileras de árboles, fuentes, parterres y actualmente praderas de césped. En esta plaza llena de cafés y terrazas en verano, se instalan mercadillos de Navidad e incluso se programan conciertos y se han ido acumulando monumentos que han ido escribiendo la historia de la ciudad. Uno de ellos es el Königsbau, de estilo neoclásico construido por orden del Kaiser Guillermo I como sala de conciertos y de baile. Literalmente Königsbau significa "Construcción del rey". Mas tarde y hasta el año 2002 albergó la bolsa de valores. Hoy en día es un edificio totalmente comercial y con varios locales de restauración.

 

 

La Jubiläumssäule o Columna conmemorativa se erigió con motivo del 25 aniversario del mandato de Guillermo I. La columna está coronada por una estatua en bronce de la diosa Concordia.

Enfrente, en el extremo sur, se encuentra el majestuoso Palacio Nuevo (Neue Schloss). Se empezó a construir en el siglo XVIII y se terminó en el XIX. De estilo barroco tardío y decoración interior rococó. Fue destruido casi totalmente en la II Guerra mundial y se reconstruyó y restauró en los años 60 del siglo XX. En la actualidad está ocupado por sedes ministeriales, aunque algunas zonas se alquilan para celebraciones y eventos.

 Una preciosa fuente con figuras corona el jardín frente a Palacio

Un Dios dorado protege a los comerciantes y también a los ladrones en la ciudad de Stuttgart. Se trata de la estatua del dios Mercurio levantada en una columna que antiguamente era un tanque de agua elevado que abastecía el Palacio. Está entre la plaza Schlossplatz y la contigua llamada Schillerplatz. Es copia de una figura del Renacimiento que se puede observar en el Museo del Louvre. Dañado en la guerra, se reemplazó en 1995.

Para los antiguos romanos, Mercurio era el dios de los comerciantes y ladrones, una combinación distintiva de los días de mercado cercanos en Schillerplatz. Esta plaza en honor a Schiller que fue un poeta alemán, filósofo, médico, historiador, y dramaturgo del siglo XVIII e intimo amigo de Goethe, tiene una estatua en medio de plaza, siendo la primera erigida en Alemania desde 1839. Como elementos característicos de la plaza se encuentran el Castillo Viejo (Alten Schloss). El Castillo Viejo, construido en el siglo X con diversas modificaciones hasta el siglo XIV, fue residencia de los Condes de Württemberg y ahora la sede del Landesmuseum Württemberg (Museo Histórico de la Tierra Württemberg) que presenta el arte, la cultura y la historia de la región. Su acceso se hace a través de las antiguas caballerizas que se encuentran en un patio porticado que muestra motivos arquitectónicos de principios del Renacimiento.

En la plaza destaca también la llamada Fruchtkasten o "Caja de fruta" en español, uno de los edificios más antiguos conservados en Stuttgart. Edificio de piedra con estilo gótico tardío del siglo XV aunque con fachada renacentista. Actualmente alberga la colección de instrumento musicales del Landesmuseum. Otro de los edificios que ocupa la plaza es el Prinzenbau (Construcción del príncipe). Inicialmente concebido como bodega en el siglo XVII que nunca se llegó a habilitar porque se desató en aquella época la Guerra de los Treinta Años, utilizándose para servicios militares. Hasta que en el siglo XIX el Príncipe de Württemberg fijo allí su residencia, de ahí su nombre. En la actualidad el Ministerio de Justicia está alojado en el mismo.

El último edificio y que se encuentra anexo a Prinzenbau, es el de la vieja Cancillería (Alte Kanzlei) fue construido en el siglo XVI. Originalmente era edificio administrativo para el Estado, desde donde el duque mantiene un seguimiento de toda la riqueza local, es decir una agencia tributaria de la época. Hoy en día sus bajos se utilizan para cafeterías, restaurantes y bares, por cierto muy recomendables, pero siempre llenos, no pudimos entrar porque todas las mesas estaban ocupadas. Quizás el mejor sitio para cenar de Stuttgart.

A la vuelta de la plaza nos encontramos con la Stiftskirche (Colegiata) que es la iglesia protestante más importante de la ciudad. Desde el siglo X existía un pequeño templo románico en éste lugar, cuando los duques de Wurtemberg se mudaron al cercano Castillo Viejo, llevaron a cabo una ampliación de la primitiva iglesia para convertirla en la capilla del palacio y en mausoleo de los duques, con esta reforma se pasó a construir la iglesia en estilo gótico temprano. Con la Reforma Luterana, se retiraron todas las imágenes y los elementos decorativos del templo, ese sobrio estilo típico de la iglesias luteranas, es el que ha permanecido hasta ahora. Destaca la llamada Torre del Reloj

Fuimos por las proximidades de la Schillerplatz, hasta salir nuevamente por la Koenigstrasse, que por cierto es la calle peatonal más larga de Alemania e hicimos una parada en una pastelería para tomar un café y un Apfelstrudel. Habíamos visto el centro histórico de Stuttgart y repasamos que otras visitas nos quedaban.

Stuttgart es increíblemente urbana, una revolución tecnológica entre enorme cantidad de edificios históricos. Esto último sorprende más, considerando que la ciudad es mundialmente conocida por ser la cuna del automovilismo en Alemania y el turismo que recibe va encaminado a visitar sobre todo los museos y casas sede de Mercedes y Porsche. A nosotros no nos interesan ese tipo de museos y queríamos exprimir a Stuttgart desde el punto de vista cultural e histórico. No se puede visitar un lugar, ciudad o país con la opinión hecha de antemano, por nuestra experiencia, siempre te puedes sorprender con algo que no esperas o que descubres de forma casual. El encanto de viajar reside precisamente en eso, en descubrirlo. Se nos hizo prácticamente de noche, cogimos el metro a la siguiente estación con nuestro pase facilitado por el hotel, donde íbamos a visitar la Iglesia de San Juan (Johanneskirche), situada en la laguna Feuersee.

Hermosa iglesia y hermoso entorno, algo alejada de la zona central de la ciudad, pero vale la pena llegar hasta ella. Fue sin duda una de las sorpresas que nos ofreció esta ciudad. El reflejo en el agua de su arquitectura neogótica es sencillamente espectacular. Puedes caminar por el exterior alrededor del lago y llegar a la Iglesia que esta rodeada por el lago en tres de sus cuatro lados.

La iluminación muy cuidada también resalta la construcción sin darle ningún aspecto fantasmagórico. Construida en el siglo XIX y dedicada al culto protestante, se la denomina la "Iglesia sin punta" y esta es su historia:

 

Gravemente dañada en la II Guerra mundial, se reconstruyó excepto su mayor torre, en recuerdo del daño que hacen las guerras y ahora sirve como un monumento contra ellas. No pudimos pasar a su interior porque ya estaba cerrada y volvimos a coger el metro para volver al centro. Al pasar por la plaza del mercado, nos llamó la atención un restaurante muy al estilo alemán, decidimos cenar allí y desde luego  su calidad/ precio es muy recomendable.

Una vez cenados y descansados, nos faltaba el paseo nocturno por la ciudad, bueno... Nocturno porque no había luz solar, pero eran las 21:00 h.

Casi nadie por la calle a esas horas, calma total. Íbamos caminando por las calles y plazas que más luz tenían y unos de los sitios más iluminados eran los jardines de Palacio, (Schlossgarten).

El paseo de agradable se convirtió en espléndido. Un placer caminar entre tantos edificios con historia. El lago Eckensee (Lago de la esquina) reflejaba el encendido del fabuloso Oper Stuttgart (Teatro de la Opera) aunque funciona también como Teatro Nacional esta dedicado casi en exclusiva a la Opera, siendo el mayor edificio de Alemania dedicado a este tipo de espectáculo.

Se inauguro en 1912 como un teatro real para el Reino de Württemberg. Es uno de los pocos teatros de ópera alemanes no destruidos durante la Segunda Guerra Mundial. En los años ochenta, se llevaron a cabo multitud de restauraciones para devolverlo a su condición original y hoy en día alberga a 1.400 espectadores. Y con esta nueva sorpresa que nos dio Stuttgart acabamos el recorrido de nuestra ruta por la ciudad. Al día siguiente, nos tocaba una excursión a Maulbronn (que nos habían traído los Reyes Magos) donde existe un Monasterio Patrimonio de la Humanidad. 

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