Sangüesa (Navarra), ciudad jacobea y fronteriza.

Seguimos nuestro camino hacia Sangüesa, una ciudad fronteriza y jacobea  conocida por una de sus joyas arquitectónicas, la portada de la iglesia de Santa María la Real, un edificio románico y declarado Monumento Nacional. Sorprende la entrada al pueblo a través del puente que salva al río Aragón. Un puente metálico construido en 1892 debido a los daños causados por las riadas en el puente original del siglo XI levantado para permitir el paso de los peregrinos. Tenía 120 metros de largo, siete arcos y era muy similar al de Puente la Reina.

A finales del siglo XI, junto al puente, se edificó un palacio y una capilla por orden del rey Sancho Ramírez pasándose a llamar Santa María la Real. La capilla se fue ampliando a la actual iglesia, levantándose entre 1160-1170 la mayor parte de la portada que le da fama, sin embargo, la silueta que se observa desde el puente con el cimborrio del crucero es gótico del siglo XIII. 

De línea esbelta y medianas proporciones, fue construida entre los siglos XII y XIV y su estilo corresponde a la transición del románico al gótico. Aunque el edificio de la iglesia es de gran belleza en general, su mayor mérito artístico se encuentra en la fachada, el pórtico de Santa María la Real es el monumento artístico más destacado de Sangüesa. Joya del románico que bien podía denominarse como la portada románica más importante de Navarra, comunidad en la que hemos comprobado tiene abundancia en templos románicos.

Se representa un Juicio Final con la presencia de los Apóstoles con un curioso Judas ahorcado. En ambos lados de las arquivoltas se esculpen animales monstruosos junto con escenas del Antiguo y Nuevo Testamento, imágenes de pecado y de una variedad de oficios.

 

La visita al interior de la iglesia es guiada con un recorrido de luz y sonido que la hace especialmente bella, previo pago de la entrada. Junto a la iglesia se encuentra la oficina de información y turismo, solo hay que seguir los carteles que lo indican. Abonamos la entrada y esperamos a que viniese la guía nos explicara cómo debíamos seguir el recorrido. En la siguiente página web se pueden consultar horarios y precios e información complementaria: VISITAS GUIADAS SANTA MARÍA A REAL 


El templo consta de tres naves y tres tramos, que guarda importantes tesoros como el retablo mayor de estilo plateresco correspondiente al siglo XVI, la capilla de San Miguel, del XIV, o la capilla de La Piedad, del XVI, que alberga el grupo del Descendimiento, del siglo XVI y lienzos del siglo XVIII. La verdad es que vale la pena la visita, ya que consiste en un recorrido por las diferentes capillas y retablos con representaciones audio visuales. 

Finalizada la visita, fuimos a pasear para conocer el pueblo, para ello tomamos la Calle o Rúa Mayor como referencia. Durante el paseo por el pueblo podemos ver los exteriores del Palacio del Valle de Santoro y el Palacio del Príncipe de Viana, vestigios de una época de esplendor en la que incluso fue Corte de los Reyes de Navarra.

El Palacio Príncipe de Viana fue construido aprovechando el flanco de la muralla y su foso, entre dos torreones. En el siglo XIII se habilitó para residencia regia la torre oriental y a comienzos del siglo XIV se completó con otro palacio, similar al anterior, hacia la Rúa Mayor cerrando la plaza de armas. En él se celebraron numerosas Cortes del Reino y fueron bastantes los monarcas navarros que pasaron aquí largas estancias. Actualmente sus salones acogen la biblioteca de la ciudad.

Un poco más adelante se hallan dos edificios renacentistas que configuran el Palacio de los Iñiguez-Abarca, típico palacio renacentista, construido a principios del siglo XVII. La parte inferior es de piedra con una gran puerta adintelada. La primera planta está construida en ladrillo y con ventanas que disponen de balcones con barandilla de hierros abalaustrados, que completa con blasón y escudo. El piso superior consta de una galería de arcos de medio punto. En la cubierta destaca el alero de madera con motivos vegetales y adornos colgantes.

Casi enfrente, se encuentra la Casa Consistorial, edificio emblemático ya que es uno de los ayuntamientos más antiguos de Navarra. Fue construida en el siglo XVI. Llamado comúnmente por los lugareños como las Arcadas. sobre el solar de una de las alas derribadas del Palacio Príncipe de Viana que se asomaba a la Rúa Mayor.

 

La galería cubierta es sobria y austera, es porticada con arcos rebajados, amplios balcones en la primera planta y alero de madera en saledizo. Figura en el centro, el escudo de Sangüesa resaltado por un marco de piedra. Como curiosidad el edificio se reprodujo en el "Pueblo Español" exposición de Montjuic (Barcelona) en 1929.

Y desde allí a comer, y en esta ocasión, el restaurante elegido no resultó afortunado para nuestro paladar y no salimos demasiado contentos. Comenzó a llover y decidimos decidimos seguir al que sería nuestro siguiente destino: El Castillo de Javier.

 

 

 

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