Mostar, la histórica ciudad dividida.

2 DE JUNIO DE 2012

Mostar, ciudad situada en el sur del estado europeo de Bosnia-Herzegovina es la ciudad más importante de la región de Herzegovina. Se enorgullece de ser la ciudad con mayor diversidad étnica del país.

 

Bosnia-Herzegovina se declaró independiente de la República Federal Socialista de Yugoslavia en abril de 1992. Los croatas y bosnios se unieron para contrarrestar el ejército popular yugoslavo con mayoría de serbios. La alianza fue sin embargo frágil, y los dos se enfrentaron entre sí a finales de 1992.

Mostar, se convirtió en un crisol de odio. Los vecinos luchaban entres si, y en 1993, la ciudad antiguamente pacífica, se había convertido en una ciudad dividida. El principal bulevar de la ciudad fue la línea del frente durante la guerra de los balcanes. Los francotiradores estaban a la orden del día, disparando desde cualquier edificio, haciendo imposible la vida cotidiana, tiñéndola de terror.


En la actualidad, se siguen mostrando muchos edificios quemados, otros están dañados con agujeros de bala y de obuses. La primera impresión fue de pesadumbre viendo los horrores de la guerra en la ciudad y las heridas aún hoy bien visibles.

Nos costó encontrar nuestro hotel a pesar de las indicaciones indicaciones que nos dio el propietario, que por cierto era español. Tras varias vueltas y preguntar a un chaval que iba con su moto, se ofreció y nos llevó hasta la puerta del hotel. Fue una de las más gratas sorpresas del viaje, una casona llamada Muslibegović House y reconvertida en Hotel Bosnian National Monument y que como dice en su web ha conseguido estar entre los 10 mejores hoteles del mundo, además de ser declarado monumento nacional.

Una auténtica maravilla y un trato exquisito y amable cuando nos recibieron, dándonos toda clase de información y consejos para recorrer la ciudad. Decorado con objetos y obras de arte de la época otomana, habitaciones con mobiliario del siglo XVIII, en fin, que nos enamoró. Y más aún cuando antes de salir a visitar la ciudad, su propietario se puso a hablar con nosotros en un español que ya echábamos de menos, contándonos diversas anécdotas sobre los visitantes famosos que vienen a su hotel o las peripecias vividas en una dilatada etapa de viajero. El precio por noche con desayuno fue de 90€ y aún hoy en el 2016 hemos comprobado que vale lo mismo.

 

Nada más bajar la calle donde estaba situado el hotel nos topamos con la Mezquita de Mostar/ Karadjoz, donde llama la atención su precioso minarete. Fue construida en el siglo XVI. Se llama Karadjoz debido al mecenazgo de Mehmed Bey Karadjoz hermano del visir otomano Rustem Pasha Opukovića.

 

No solo aportó dinero para la construcción de la mezquita si no que levantó una madraza junto a ella. Después de la guerra fue restaurada en 2004. Mostar fue un asentamiento humano en las orillas del río Neretva desde tiempos prehistóricos. El nombre de Mostar significa "Puente de Arco" y fue mencionada por primera vez en un documento en 1474 refiriéndose a la existencia de un puente de madera que unía la fortaleza con un mercado.

Estábamos deseosos de encontrarnos con el viejo puente (Stari Most) y a pocos metros de haber leído el cartel indicativo de la UNESCO, se encontraba ante nuestros ojos.

¡Precioso! Acertamos a decir, ya que al mirarnos el uno al otro y con la complicidad de tantos años viajando juntos, sabíamos que teníamos delante un monumento con magia, con tal encanto, que era imposible encontrar las palabras que lo definieran.

 

Entre los siglos XVI y XVII, la ciudad se desarrolló siguiendo el esquema urbano otomano con el mercado y/o bazar, situado alrededor del nuevo puente de piedra que fue construido en 1566. Stari Most, es una de las maravillas arquitectónicas del siglo XVI en Europa y el mayor logro de un tiempo extremadamente creativo de la cultura islámica.

Es importante destacar que la edificación del "puente viejo" incluye no sólo el arco, que mide casi 30 metros, si no todo el complejo, que constaba de tres torres, dos mezquitas y varias otras instalaciones. La destrucción del Stari Most el 9 de noviembre de 1993 simboliza la tragedia de la guerra,  por lo que la reconstrucción del puente representó una importante tarea cultural y política de los ciudadanos y el gobierno de una sociedad multiétnica. Así que acabada la guerra, se impone un plan de urgencia para la reconstrucción del puente y aledaños con la supervisión científica del Comité Internacional de expertos aportados por la UNESCO en 1998. Las obras de reconstrucción finalizaron en 2004. 

En 2005 la UNESCO nombra el Barrio del puente viejo en el centro histórico de Mostar Patrimonio de la Humanidad y dice:

"La histórica ciudad de Mostar, encaramada en lo alto del valle del río Neretva, es una antigua ciudad fronteriza otomana que se desarrolló en los siglos XV y XVI. Entre los siglos XIX y XX perteneció al Imperio Austrohúngaro. Mostar es famosa por sus antiguas casas turcas y por el “Stari Most” (Puente Viejo), del que recibe su nombre. La mayor parte del centro histórico de la ciudad, así como el puente diseñado por el famoso arquitecto Sinan, fueron destruidos durante el conflicto ocurrido en el decenio de 1990. El puente ha sido reconstruido recientemente y muchos edificios de la parte antigua de la ciudad se han reedificado o restaurado con ayuda de un comité científico internacional establecido por la UNESCO. El barrio del Puente Viejo es un ejemplo notable de asentamiento urbano multicultural, como lo prueban sus variadas edificaciones preotomanas, otomano-orientales, mediterráneas y occidentales. El puente reconstruido y el centro histórico de Mostar son símbolos de la cooperación internacional y de la coexistencia de distintas comunidades culturales, étnicas y religiosas".

Las vistas desde el puente son fabulosas, toda la grandeza del río Neretva se observa desde las alturas y las calles y casas de la ciudad se observan como piezas de un tablero de ajedrez en las que parece que cada una tiene una manera distinta de interactuar con la gente y el medio social. Las mezquitas, las casas, los edificios administrativos, los restaurantes, sus terrazas. Todo ello digno de admirar desde la altura que nos proporciona el viejo puente.

Nos llamó mucho la atención la alegría que llevaban en el rostro los lugareños como si hubieran estado ajenos a una de las mayores tragedias sucedidas en el centro de Europa durante el pasado siglo XX. Al igual que ellos, disfrutamos de pequeños paseos por las calles del interior tanto de un lado como de otro del puente. Y también elegimos el mejor sitio para cenar con el puente y la luna llena como compañía.

Una cena en una de las orillas del río Neretva, con el Stari Most como fondo, hizo de aquel día que visitamos Mostar una de los más bonitas jornadas viajeras que hemos hecho.

Intentamos alargar todo lo posible nuestra visita a la ciudad, pero ya el cansancio se hacia notar y volvimos a nuestro fabuloso hotel a descansar, dando un paseo junto a la orilla del río. Estábamos muy satisfechos por haber conocido Mostar y su viejo puente.

 

 

 

 

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