Bulgaria. Que hacer, que ver en Sofía en 1 día.

UNA BREVE HISTORIA DE SOFÍA

Sofía o Sofia (sin acento) como dicen los búlgaros, fue habitada desde la más remota antigüedad. Ya en el siglo VIII a.C. se estableció la tribu tracia serdí, atraídos por las aguas termales que se encontraban allí, dieron el primer nombre a la ciudad: Serdica. Varios siglos más tarde, fue ocupada brevemente por los macedonios en el siglo IV a.C. y posteriormente el imperio romano se hizo con ella en el siglo I que la convirtió en una próspera ciudad romana. Entonces era emperador Marco Ulpio Trajano y la ciudad paso a llamarse Ulpia Serdica, convirtiéndose además en centro administrativo de la región.

La ciudad creció y se embelleció tanto, que el emperador Constantino el Grande llegó a considerar Serdica como su ciudad favorita diciendo de ella: "Serdica es mi Roma". Posteriormente se produce la caída del imperio romano y a mediados del siglo VI los bizantinos toman la ciudad renombrándola como Triaditsa y desde el siglo noveno en adelante, durante el primer reino búlgaro, tomó el nombre eslavo de Sredets. Durante el Segundo Reino Búlgaro (siglos XII - XIV) Sredets adquirió la apariencia de una gran ciudad medieval: las calles se estrecharon, comenzaron a edificarse numerosas iglesias pequeñas y en la región se construyeron numerosos monasterios, que más tarde formaron el Sveta Gora de Sofía (El bosque Sagrado de Sofía).

 

La ciudad adquirió el nombre de Sofía a finales del siglo XIV, adoptando el nombre de su símbolo y templo principal, la Basílica de "Santa Sofía".


A finales del siglo XIV, la ciudad fue conquistada por los otomanos que estuvieron nada menos que cinco siglos. Fue liberada el 4 de enero de 1878, con ayuda rusa y el 3 de abril de 1879 fue declarada la capital del nuevo estado liberado búlgaro, proclamado como el nuevo Reino de Bulgaria.

Cuando se convirtió en la capital, Sofía era una ciudad fangosa y subdesarrollada de sólo 12.000 habitantes. Hubo un esfuerzo de modernización de la ciudad con nuevas carreteras y líneas de ferrocarril uniendo Sofía con el resto de Europa y los Balcanes, esto impulsó su desarrollo rápidamente, pero todo volvió a hacerse añicos durante la Segunda Guerra Mundial. El Ejército Rojo "liberó" a Sofía en 1944 integrándola en la República Popular que se creó después. La reconstrucción de la ciudad que quedó muy dañada por los bombardeos se basaron en el modelo soviético, con bloques de viviendas de gran altura en los suburbios y monumentos monstruosos en el centro de la ciudad.

 

Por fin en 1989 cae el gobierno comunista y se logra la desvinculación con los soviets. Se empieza a remodelar la ciudad, comenzando a barrer los recordatorios más desagradables de la época comunista y rehabilitando edificios de interés histórico y artístico, pero el alto desempleo y la disminución de los niveles de vida malogran la década de los 90. Su adhesión a la UE en 2007 parece haber dado un nuevo dinamismo y sentido de la estabilidad a la ciudad, que está experimentando un auge de la construcción.

 

RECORRIDOS PARA HACER EN LA CIUDAD

Lo bueno de Sofía es que los monumentos históricos se encuentran bastante juntos, por lo que es relativamente fácil recorrerlos en prácticamente un día. Cualquier ruta es posible para conocer los monumentos de interés. En nuestro caso, tuvimos la oportunidad de visitarla la tarde y noche que volvimos del Monasterio de Rila y la mañana y parte de la tarde del día que regresamos a Madrid.

 

No obstante, como consejo, os recomendamos pernoctar alrededor del bulevar Vitosha, que es la más animada y comercial de Sofía, a relativamente poca distancia del centro y con gran cantidad de restaurantes y tiendas. Esto seguramente os ahorrará algunos euros en el hotel y no supone una desventaja, ya que comprobaréis que el bulevar Vitosha está mucho más transitado por la noche que cualquier calle del centro histórico.

 

Como hemos mencionado anteriormente, nuestro conductor tuvo la amabilidad de dejarnos junto a la Catedral Alexander Nevski a petición nuestra, el día que volvimos desde el Monasterio de Rila y allí empezamos nuestra visita a la ciudad de Sofía. 

La Catedral Alexander Nevski (Horario: 7:00h a 19:00h) de Sofía es sin duda el monumento emblemático de la ciudad, formando parte imprescindible de su iconografía. La gran catedral ortodoxa búlgara se yergue en la plaza del mismo nombre con bellos techos de cúpulas de bronce y doradas.

Esta imponente iglesia fue construida entre 1882 y 1912 en memoria de los 20.000 soldados rusos que murieron luchando por la independencia de Bulgaria durante la guerra de los rusos contra el imperio otomano (1877-1878) y se llama así en honor de un príncipe guerrero ruso del siglo XIII. Es decir, fue un regalo de los rusos al entonces reino de Bulgaria.

 

Es una de las mayores catedrales ortodoxas del mundo. Rematado con las características torres redondas del estilo neo-bizantino, y con un hermoso interior de mármol italiano.

 

Desde el interior se obtiene una nueva perspectiva de las cúpulas y se observa el refinamiento de las pinturas murales. El espacio interior que se ha conseguido crear, es el mejor exponente de los valores plásticos del edificio. La luz natural que entra por los vanos, los elementos arquitectónicos (columnas, arquerías y relieves) componen un conjunto armónico y equilibrado.

Salimos de la Catedral con intención de ver la otra gran iglesia de la plaza, la Basílica de Santa Sofía (Horario del templo: De marzo a septiembre: 7:00h-19:00h, De octubre a febrero: 7:00h-18:00h), que es una de las iglesias más antiguas de la ciudad y su historia (y nombre) está estrechamente relacionada con ella.

Fue construida en el siglo VI durante el reinado del emperador de bizancio Justiniano, sobre las bases de cuatro templos cristianos más antiguos del siglo IV. Durante su restauración se instaló un suelo transparente para observar las partes de las iglesias que están debajo del templo. Durante la edad media, la iglesia (aún católica) es convertida en catedral de la ciudad.

Durante el dominio otomano en el siglo XVI, la iglesia fue convertida en mezquita y se colocaron dos minaretes, las pinturas murales fueron destruidas. El edificio ha sido restaurado varias veces, y desde el inicio del siglo XX empezaron a realizarse estudios arqueológicos. En el subsuelo se pueden visitar los restos de la antigua necrópolis ciudad romana, la entrada son 6 BGN, pero nosotros no la pudimos vistar porque cerraba a las cinco. Hoy en día el aspecto del templo es casi idéntico al templo auténtico de la antigüedad, aunque de rito ortodoxo.

 

Junto al templo se encuentra el Monumento al Soldado Desconocido: un símbolo de homenaje a todos los soldados búlgaros que dieron la vida por su país. También al lado se encuentra la estación de metro "Alexander Nevsky" y una preciosa calle con edificios "art nouveau".

A la salida de la iglesia, estábamos ya prácticamente sin luz solar y de forma pausada emprendimos el camino para ir a nuestro hotel, nos cruzamos con el monumento al Zar liberador donde la grúa municipal hacia estragos con los vehículos. A pesar de las indicaciones de prohibido aparcar y las advertencias de retiradas con grúa, había infinidad de coches aparcados en doble y triple fila, no solo allí, si no en muchos lugares del centro. 

El monumento en sí, es una estatua ecuestre en el centro de la plaza, frente a la Asamblea Nacional de Bulgaria. Fue erigido en honor del emperador ruso Alejandro II que ayudó a Bulgaria a liberarse de la dominación otomana.

 

Llegamos al bulevar "Tsar Osvoboditel" donde pudimos observar la gran cantidad de tiendas de marca y restaurantes pero seguimos nuestro camino. El caso es que acabamos yendo al Parque Municipal, al ver las luces de Navidad y el mercadillo prenavideño que habían instalado allí.

 

Un paseo precioso entre casetas muy vistosas parecidas a las que se instalan en Alemania. Música en directo desde un pequeño escenario, olor a comida y vino caliente, árboles de Navidad, las risas y gritos de los niños (Bueno, eso no nos gusta, pero queda bonito ponerlo), los puestos artesanos y por supuesto, venta de artículos navideños a unos precios por debajo al de los mercadillos alemanes. 

Estuvimos allí una media hora, pero  debido a las colas, imposible de tomar nada y estábamos hambrientos, pero como siempre nos pasa la curiosidad nos gana al apetito y al distinguir un grandioso edificio iluminado en uno de los costados del parque, nos dirigimos a él.

 

Era el Teatro Nacional, llamado "Ivan Vazov" en honor a un héroe nacional búlgaro. Es el teatro más grande del país, así como el teatro más antiguo. Se ha convertido en uno de los principales puntos de interés en Sofía debido a su ubicación privilegiada y su grandiosa arquitectura de estilo neoclásico, aunque en la línea del llamado neobarroco de principios del siglo XX.

Seguimos andando hasta que por fin reconocimos una de las calles junto a nuestro hotel y logramos entrar por primera vez en el bulevar Vitosha, allí ya cerca del hotel decidimos cenar y elegimos uno italiano (poco originales), porque las ensaladas y pizzas que sacaban tenían una pinta excelente. Pero antes, caímos en la tentación de comprar productos de la "Rosa de Bulgaria", no olvidemos que Bulgaria fue el primer país exportador de aceite de rosa durante el siglo XX y los cosméticos y perfumes de esta marca son de excelente calidad y a precios muy por debajo del mercado actual de esos productos.

La cena como era de esperar, muy buena y barata. Estuvimos agradablemente sentados en una terraza acristalada y acondicionada, y después dimos un pequeño paseo por el bulevar antes de regresar al hotel. Vimos diversas esculturas urbanas y hasta... ¡Hablamos con ellas!

 

Nos paramos en algún que otro escaparate como una pastelería con un mostrador espectacular y llegamos al final de la calle desde donde se distinguía el Palacio de Cultura. Rebajada la comida con el paseo, fuimos al hotel a descansar.

Al día siguiente llegamos más tarde y más cansados de Plovdiv, asi que solo fuimos a cenar al mismo sitio del día anterior y nos acostamos pronto para también levantarnos pronto y aprovechar el día en Sofía.

 

Después de salir del hotel sobre las 08:00h de la mañana enfilamos el bulevar Vitosha que recorrimos andando casi del principio al final pasando junto al Palacio de Justicia, impresionante edificio flanqueado por dos leones, hasta llegar a nuestra primera parada: El monumento de Santa Sofía.

Imponente estatua de bronce y cobre que nos recordaba bastante a las estatuas representando a las musas en el Teatro Nacional de Vilnius (Lituania) como podéis ver aquí

 

El monumento de Santa Sofía se erige sobre un elevado pedestal, donde en la época comunista se encontraba una estatua de Lenin. La estatua relativamente nueva (se instaló en 2001) en su momento fue criticada por su atrevido escote y su ceñido vestido para representar a una Santa, esta acompañada por tres símbolos, que son el búho que representa la sabiduría (Sofía en griego significa sabiduría), una guirnalda de laurel que simboliza la fama y esta rematada por una corona que indica el poder. A pesar de que está concebida para dar la bienvenida a la ciudad, su ubicación deja un poco que desear, ya que es muy difícil admirarla desde cerca, pues los coches circulan por todo su alrededor.

Nos encontramos en la parada de metro llamada "Serdika" nombre romano atribuído a la actual Sofía y clásico punto de partida de los recorridos turísticos de la ciudad. Desde allí salen los autobuses turísticos y los "tours" a pie, que como en Plodiv son gratuitos, en inglés y sin necesidad de reserva. Aquí tenéis la página por si os interesa:

http://www.freesofiatour.com/

 

Casi enfrente del monumento de Santa Sofía, nos encontramos con la Catedral Sveta Nedelya, construida a finales del siglo XIX, sobre otras iglesias más pequeñas de la época medieval en la que resalta su enorme cúpula de 30 metros de diámetro. En 1925 fue destruida en gran parte por una bomba, en un atentado contra el zar Boris III, en la que más de 120 personas murieron, aunque la víctima se salvó. No se pueden hacer fotos de su interior, cosa que no entendemos porque la enorme cantidad de velas encendidas hacen más daño a los frescos y pinturas que cualquier flash. Tiene un espectacular iconostasio tallado que data de 1865, sin embargo, los murales fueron añadidos en 1976.

Cruzamos la plaza para ver de cerca los vestigios romanos de la antigua Serdica. Hay que reconocer el esfuerzo de la instituciones por conservar y restaurar la ruinas de su vieja historia, pero a pesar de haber combinado los medios modernos como ascensores, placas de cristal, pasamanerías, paneles, etc. No les ha quedado visualmente atractivo. A pesar de ser un espacio donde se puede observar desde restos romanos, una mezquita y una iglesia medieval, no han contratado a un especialista en paisaje urbano y da la sensación de desorden.

Las excavaciones dieron a conocer los vestigios de mansiones de los nobles, habitadas en siglos IV y V y se cree que pertenecen a los gobernantes locales.

 

En la estación de metro Serdika, muchos de los enseres encontrados se encuentran exhibidos dentro de la misma, tales como cerámicas, elementos arquitectónicos, etc., encontrados durante las excavaciones y formando una especie de museo arqueológico único "in situ" que han podido ser mostrados en el centro de Sofía. No os perdáis caminar por el subsuelo entre las diferentes salidas de metro.

Otro de los vestigios de este emplazamiento es la iglesia de Sveta Petka(Horario: De lunes a domingo, de 09.30h a 19.30h) , una pequeña iglesia medieval de una sola nave, fundada en el siglo XI en honor de Santa Petka Paraskeva, mártir cristiana del siglo III. Las últimas investigaciones demuestran que está construida sobre una cripta de la época romana. Destacables son los restos de los murales, que datan de principios del siglo XV, antes de la ocupación otomana del país.

Nos sigue sorprendiendo la cantidad de restos y ruinas antiguas junto a los imponentes edificios de los ministerios que se encuentran al lado. Seguimos nuestro camino dirigiéndonos a Centralna Mineralna banya o lo que es lo mismo, Central de Baños Minerales.

 

Un hermoso edificio de los antiguos baños minerales de la ciudad que es ahora el Museo Histórico de Sofía, formando un telón de fondo de un hermoso parque con una fuente donde los locales se alinean a llenarse de agua libre mineral caliente. Completado en 1908 en el estilo neobizantino, el edificio albergaba una gran piscina cubierta de agua caliente con dos alas separadas para hombres y mujeres.

Al otro lado de la fuente, se encuentra la Mezquita Banya Bashi (De marzo a octubre: de 10:00h a 20:00h, De noviembre a febrero: de 10:00h a 18:00h) , a la que desgraciadamente no pudimos acceder por encontrarse en obras. Fue construida en el siglo XVI y su cúpula tiene un diámetro de 15 metros, os remitimos a la página de "mil viatges" donde podréis informaros convenientemente sobre ella.

Ya saliendo del parque público y cruzando la calle divisamos otro precioso edificio. Se trataba del Mercado Central de Sofía. Construido en 1909, fue uno de los primeros de este tipo en el país. Totalmente reformado a finales de 1990, con una ornamentada fachada, con elementos neobizantinos  alternanando capas de piedra y de ladrillo. En el arco central se observa el escudo de la ciudad, coronado por una pequeña torre con reloj.

El interior de un estilo ecléctico y estructuras de hierro, posee gran luminosidad y sus instalaciones están bien cuidadas y limpias, así que nos permitimos un pequeño descanso, tomando un café en una de sus cafeterías. Recuperamos fuerzas para seguir caminando, aunque lo siguiente que íbamos a ver estaba justo pegado al Mercado Central.

Se trataba de la Sinagoga de Sofía (Horario:Todos los días excepto sábados y domingos: 9:00h-13:30h y 14:00h-16.30h. Entrada  2 BGN) , la sinagoga más grande de los Balcanes y la tercera más grande de Europa. Se construyó entre 1905 y 1909 en estilo neomorisco y neobizantino y asistieron a su consagración los zares de Rusia. El edificio es una réplica más pequeña de la sinagoga sefardí en Viena, que fue destruida durante la Segunda Guerra Mundial.

La arquitectura de la Sinagoga de Sofía es impresionante. El templo consta de un edificio central con cúpula y un porche. En su interior, la sala de oración tiene forma octogonal. En sus rincones hay nichos semicirculares y sobre ellos está el recinto de oración para las mujeres. La araña principal pesa dos toneladas y es la mayor de Bulgaria

El suelo de la sinagoga está cubierto con mosaicos venecianos. Tiene una capacidad para más de 1000 personas, todas sentadas y también posee un museo que recorre la historia de los judíos en Bulgaria. El precio por pasar es de 2 levas. Al ser sefardí, no hay problema alguno para comunicarse en español con los responsables y cuidadores. 

 

Una vez visitada la sinagoga, volvimos sobre nuestros pasos para de nuevo ir a la estación de Serdika y localizar al edificio más antiguo conservado de Sofía.

Se trata de la Iglesia de San Jorge (Horario: todos los días de 8:00h a 18:00h), denominada también Iglesia de la Rotonda, ya que se encuentra en el patio interior de una manzana de grandes edificios, como el del Palacio Presidencial, el gran hotel Sofía o la Agencia Estatal para búlgaros en el extranjero. Nos costó algo encontrarla, pues no se divisa desde las calles principales, pero lo hicimos preguntando a gente de la calle.

Esta iglesia de ladrillo rojo data del siglo IV, aunque no se convirtió en una iglesia hasta el siglo VI. Se volvió a abrir al público en 1998 por primera vez en 70 años. Lo más importante, sus frescos, algunos del siglo X, conservados gracias a que se escondieron con una capa de yeso durante la invasión de los otomanos. La entrada es gratuita, aunque por todos sitios hay carteles solicitando la compra de algún artículo, incluso en español. No pudimos hacer fotos del interior por prohibición expresa como en la iglesia Sveta Nedelya. El exterior muy descuidado, alternando restos romanos con restos de basura, pero es visita obligada de la ciudad. Salimos a ver el Palacio Presidencial y nos llevamos dos decepciones.

La primera es que no pudimos ver el cambio de guardia que se produce a las puertas del palacio a las horas en punto, ya que tendríamos que esperar 50 minutos, y la segunda, que dicha espera, que casi todo el mundo aprovecha para visitar el Museo Arqueológico, que está justo enfrente, no la pudimos hacer, ya que era lunes y los museos cierran. Os remitimos nuevamente a ver el blog de Jordi "mil viatges" que si tuvo la suerte de asistir. 

Es el museo más antiguo de Bulgaria, instalado en una antigua mezquita del siglo XV desde 1899 y que fue sometido a una importante restauración, abriendo de nuevo en 2000.

 

La antigua mezquita con 9 cúpulas, es ideal para la visualización de los tesoros antiguos del país. Su colección incluye tesoros, monedas y monumentos prehistóricos desde el territorio búlgaro a través de la Antigüedad y la Edad Media. Destaca el tesoro de oro tracio del siglo XIV A.C. y el mosaico del suelo original de la iglesia de Santa Sofía.

 

En fin, que le vamos a hacer, había muchas cosas que ver aún en Sofía. Salimos a la calle del Príncipe Alejandro I donde estaba la antigua sede del partido comunista llamado "El Largo" por su extensa longitud. En 1990 fue incendiado por la multitud y parece ser que las autoridades de entonces declinaron hacer nada para que, según dicen, se destruyeran la gran mayoría de documentos custodiados en el edificio. Restaurado tres años más tarde, en la actualidad está ocupado por oficinas ministeriales y en sus antiguas amplias salas de reunión, se celebran conciertos.

Seguimos caminando y observando, sobre todo observando. El centro de la ciudad estaba siendo objeto de una impecable restauración de edificios, aceras y mobiliario urbano que intentaba devolver esplendor a la ciudad. 

Y así, llegamos al antiguo Palacio Real de la monarquía búlgara situado en la plaza Battenberg. Construido en dos fases, la primera entre 1880 y 1882 con influencia francesa y treinta años más tarde se añadió el ala este con elementos neobarrocos vienéses.

 

En 1946 con la caída de la monarquía, se instalan allí dos museos: La Galería de Arte Nacional y el Museo Etnografico. Y ya sabéis que pasó al ser lunes ¿no?

En la parte más alta de los jardines que se encuentran colindando con el antiguo palacio se encuentra otra maravilla, la Iglesia Rusa de San Nicolás( Horario: durante todo el año de 8:00h a 18h) . Esta pequeña iglesia que gracias a su preciosa decoración, se ha convertido en uno de los lugares más visitados de Sofía fue construida entre 1912 y 1914, (por muchos de los mismos trabajadores de la cercana Catedral Nevski) a instancias del embajador ruso de la época. La iglesia lleva el nombre de San Nicolás y se caracteriza por sus cúpulas doradas en forma de cebolla.

 

Como hemos mencionado, nos encontrábamos cerca de la plaza Alexander Nevsky y aunque la habíamos visitado por la tarde dos días antes, no íbamos a dejar la oportunidad de ver como incidía la luz del día en la Catedral ortodoxa. Primero pasamos por la Basílica de Santa Sofía y nos dirigíamos hacia la Catedral Alexander Nevski, cuando pensamos hacer una visita al mercadillo de antigüedades que había enfrente.

Aunque sea solo por curiosear, merece la pena una vuelta por aquí. Se venden desde iconos artísticos, pinturas, a toda clase de gorras y cascos de la Segunda Guerra Mundial y del Ejército Soviético y búlgaro, insignias,etc. Nos llamó la atención un lienzo satírico surrealista sobre Don Quijote y otro pseudo erótico en el que figuran payeses catalanes ¡Alucinamos! 

 

Discutimos algún que otro precio de unos bordados y al no convencernos seguimos dirección a la Catedral. Es una preciosidad contemplarla bajo los rayos del sol.

 

A medida que nos íbamos acercando, el esplendor de sus cúpulas nos sorprendía y nos embelesaba. Estuvimos un buen rato haciendo fotografías y disfrutando del buen tiempo en aquel lugar fascinante.

Consultamos nuestros mapas para ir a estación más cercana de metro y vimos que era la de "Universidad". Bajamos la empinada cuesta que separa Nevski de la calle que lleva a la Universidad y en el lado izquierdo según se baja distinguimos el edificio de la Asamblea Nacional, una construcción neorenancentista pintada en blanco donde tiene la sede el parlamento búlgaro. En lo que parece un deseo para cualquier país, se lee en su fachada "unidos somos fuertes". Es el escenario habitual de protestas y manifestaciones.

Seguimos por la calle Osvoboditel, hasta distinguir la fachada de la Universidad de Sofía. A pesar de ser una colosal estructura, es sólo una parte del campus universitario real. Si se quiere disfrutar del ambiente universitario este es el sitio al que hay que acudir. 

Un gran centro comercial se sitúa debajo, en la parada de metro. Se encuentra allí una oficina de turismo donde nos atendieron amablemente y nos facilitaron folletos en español de la ciudad que nos han servido para confeccionar este artículo. Ya iba siendo momento de volver. Solo una parada de metro entre Universidad y Serdika y 0,80€ el billete. Recogimos las maletas del hotel y nos dispusimos de nuevo a coger el metro para ir al aeropuerto. Todas las indicaciones sobre el metro y las terminales del aeropuerto de Sofía las encontraréis en la introducción de este viaje.

 

Este recorrido en la ciudad de Sofía, que nosotros hicimos en una tarde y una mañana se puede realizar en un día y a pie, ya que el centro histórico es bastante pequeño, si ya queréis visitar varios museos tendréis que añadir un día más. Esta ciudad bien se merece dedicarle la atención que merece pues tiene lugares preciosos. Acababa así nuestro breve pero intenso viaje a Bulgaria. ¡Hasta la próxima!

  

 

 

 

 

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