Campeche. La ciudad fortificada con colores. Canadá-México, verano 2016 (13)

 

 

 

Quizás a muchos de vosotros no os suene el nombre de esta ciudad, pero seguro que habéis oído hablar de la palabra "campechano" que quiere decir afable, dispuesto a cualquier broma o diversión. Pues bien, esta palabra proviene del estado mexicano de Campeche, en Yucatán, una tierra fértil y de buen clima cuyos habitantes tienen fama de abiertos y simpáticos.

 

Este término comenzó utilizarse a principios del siglo XX, una época en la que muchos españoles viajaron hasta el continente americano con la intención de hacer fortuna, o como se decía entonces a hacer las Américas. Muchos de estos emigrantes a los que se denominaba "indianos" llegaron a Campeche en México y contaban la cordialidad y hospitalidad con la que les recibieron los campechanos, esto derivó en un nuevo adjetivo, dándole el significado que hoy en día conocemos.

 

Pues bien, además de la curiosidad que os hemos comentado, el centro histórico de la ciudad de Campeche es Patrimonio mundial de la humanidad y por lo tanto, decidimos visitarla en nuestro viaje por México.

El nombre de "Campeche" viene de la lengua maya del sonido "ahkinpech", que significa sacerdote que viene del sol. Campeche es un precioso pueblo colonial con arquitectura barroca española, estrechas calles adoquinadas, edificios restaurados con gran colorido y majestuosas mansiones. El centro amurallado es un ejemplo típico de una ciudad portuaria de la época colonial española que se construyó para repeler los frecuentes ataques piratas con ocho baluartes y cañones para vigilar el horizonte. Hoy en día, se le han dado diversos usos, desde museos a un jardín botánico.

Empezamos nuestra visita a la ciudad paseando por el Malecón de Campeche, este paseo tiene una longitud de 3.5 kilómetros, que abarca desde el monumento a Justo Sierra conocido como el "Maestro de América" y nacido aquí, hasta la Avenida Joaquín Musel. Esta obra monumental fue inaugurada el 10 de agosto de 2000, es decir ya ha cumplido 15 años siendo uno de los más grandes realizados en la República de México. A pesar de los edificios modernos que existen, el suelo de adoquines le da un toque colonial. Frente al Malecón la vista del mar es verdaderamente atractiva, más aún si se observa al atardecer con la puesta de sol.

Una de las muchas estatuas del paseo que llama la atención es “La Novia del Mar”, representa a una mujer sentada en lo alto de un cúmulo de piedras con las manos en la cara, con aire nostálgico. Según la leyenda, ella, una linda campechana, se enamoró de un pirata, quien tras conquistarla se fue en uno de los tantos barcos que arribaban al puerto. No obstante, la joven mujer día a día se postró a esperarlo cerca del mar, pero él jamás regresó y allí sigue esperándolo.

Otro referente es el cartel en la playa con el nombre de Campeche, un nombre con letras tridimensionales de estilo naif que se esta haciendo muy popular en México y con el que bautizan cada una de sus playas. 

A continuación, visitamos el Fuerte de San Miguel, una de las fortalezas construidas para proteger el puerto de los piratas. Es un complejo defensivo muy completo con foso, puente levadizo y los cañones originales. Las habitaciones de la fortaleza convertidos en museo ahora contienen un tesoro de artefactos mayas de varios sitios en Yucatán. No pudimos acceder a visitarlo ya que los lunes cerraban.

La construcción del fuerte fue iniciada en 1771, bajo el mando del ingeniero Juan José de León y Zamorano, y concluida la obra 30 años más tarde. Este edificio formó parte del sistema de fortificación de Campeche que empezó en 1663. Se instaló sobre una planta pentagonal en un terraplén elevado, bordeado por un foso de forma curvilinea para dificultar el acceso.

En la puerta principal, había un puente levadizo. Posee un patio central, con un pozo en el centro, y rampas laterales que llevan hasta la azotea, donde se colocaron veinte cañones en las almenas del edificio, para llevar así al cabo su misión defensiva. 

Subimos a lo alto de la colina desde donde pudimos hacer unas panorámicas de la bahía, antes de dirigirnos al corazón y verdadero centro de la ciudad.

El centro histórico de la ciudad de Campeche es uno de los más hermosos del país y en él se encuentra lo más representativo de la época colonial española. Cada una de las casas adorna la ciudad con su sobria belleza y espectacular colorido en sus fachadas, vistosos portones y señoriales ventanales son únicas en el sureste de México.

 

Se observan aquí más de 450 años de estilos arquitectónicos desde el renacimiento hasta el romanticismo, destacando además de las fortificaciones, los edificios religiosos como la Catedral de la Inmaculada Concepción, con esbeltas torres rematadas en forma de corona. 

Se levanta en el mismo sitio donde estuvo la primera capilla católica, dedicada a Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción, cuando Francisco de Montejo “el mozo” (hijo del fundador de Mérida) levanta la ciudad en 1540. El edificio actual data de principios del siglo XVII cuando se decidió erigir el nuevo templo en estilo barroco.. Las autoridades eclesiásticas le otorgaron el rango de catedral en 1895. En su fachada, resalta en la ventana del coro, la diminuta imagen de la Inmaculada.

Su interior es muy austero y muestra un fuerte estilo neoclásico en la decoración. La torre del campanario del lado hacia el mar es conocida como "La Española" y la otra como "La Campechana" donde está instalado el reloj. Justo al lado de la Catedral, existe una capilla, que antiguamente se usó como camposanto para sepultar a gente bienhechora de la Catedral. Hoy en día es sede del museo religioso de la ciudad.

En 1950 el Papa Pio XII obsequió a la diócesis una reliquia de un fragmento de la Santa Cruz pero que sin embargo no fue expuesta hasta el año 2012. Se encuentra en este pequeño museo, accesible por unos pocos pesos y atendido por mujeres mayores de la localidad. que se encargan de su mantenimiento. Este "Lignum Crucis" tiene gran veneración entre los habitantes de Campeche, ya que le atribuyen propiedades curativas.

 

La Catedral está enclavada en la Plaza Mayor, llamada también Plaza de la Independencia es una delicia de colorido, casas porticadas, jardines y estatuas. Al igual que pasa en Bratislava (Eslovaquia), la ciudad está plagada de estatuas de arte contemporáneo, que puedes encontrarte en cualquier rincón con distintas alegorías. 

Y es que esta concurrida plaza, está rodeada de importantes edificios. Antaño eran la Aduana Marítima, el Palacio Municipal o sede del Ayuntamiento y el Palacio de Gobierno. Actualmente lo ocupan la Biblioteca de Campeche, el Centro Cultural, la Catedral, la llamada Casa Vieja y el hotel Campeche.

 

El centro de la plaza se caracteriza por el enrejado de sus jardines y el quiosco de música, espacio sombreado para resguardarse del calor y donde se encuentra la oficina de información turística y un bar casi siempre lleno. Nos imaginamos que también tendrán lugar actuaciones musicales, los días festivos.

 

La otra característica principal de la plaza, son sus edificios colindantes porticados, seguramente para facilitar negocios y asentamiento de comercios. El paseo entre los arcos con la consiguientes visitas a sus tiendas es otra de las recomendaciones que hacemos.

Y desde allí nos dispusimos a recorrer sus coloridas calles tintadas en colores pastel y perdernos entre ellas. El centro de la ciudad de Campeche esta reconocido por la UNESCO y definitivamente es digno del título de Patrimonio de la Humanidad. Cada adoquín aquí representa la riqueza y el color de esta ciudad.

Un paisaje urbano colonial español perfectamente conservado, donde el feroz sol tropical se combate con las sombras a través de curvas en balcones de hierro forjado y rejas de las ventanas o a través de las paredes pintadas. A pesar de su abrumadora belleza, importancia histórica, y la seguridad que se advierte, la ciudad de Campeche es todavía hoy una desconocida a nivel turístico.

Se nos echó el tiempo encima y teníamos que comer. Lo hicimos en un coqueto restaurante a pocos metros de la Plaza de la Independencia y saboreamos la sopa de lima, muy típica en esta zona.

 

Después de la comida seguimos con nuestro paseo por las calles de Campeche, aunque es de suponer no con el mismo ímpetu que cuando nos sorprendimos al conocerla por la mañana.

La verdad es que pocas ciudades del mundo tienen este atractivo colorido en sus calles, nuestras cámaras no paraban de hacer fotos de cualquier rincón. Sus calles alineadas (Ver plano de la ciudad) nos permite realizar un fácil recorrido, admirando la decoración de sus casonas, algunas de ellas con fuertes reminiscencias moriscas y andaluzas de los siglos XVIII y XIX. El colorido de sus fachadas imprimen una vibrante sensación de ánimo y optimismo.

Y así, inmortalizando lo que creíamos de interés acabó nuestra visita a esa bonita ciudad. Teníamos que volver a Mérida y eso significaba más de dos horas de viaje por carretera, por lo que sobre las 17:00 h dejamos ya para el recuerdo nuestra visita a Campeche.

 

 

 

 

 

 

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