Siracusa y la oreja del tirano (UNESCO). Sicilia

DÍA 1 DE JUNIO DE 2010

 

Teníamos un día más de estancia en Catania y aprovechamos para realizar una excursión a dos ciudades cercanas Siracusa y Noto, ambas Patrimonio Mundial de la Humanidad.

 

Salimos pronto para aprovechar el día y además cogimos la autopista de peaje que desde luego recomendamos dado el caótico tráfico de las carreteras de una sola vía.

Siracusa toma su nombre de Súraka (abundancia de agua), fue uno de los centros principales de la Magna Grecia, por su esplendor artístico y potencia comercial. Cuenta con uno de los patrimonios arqueológicos más ricos de Sicilia, restos griegos y romanos confluyen en un parque arqueológico sin igual en el resto de Europa. Siguiendo las indicaciones y con nuestro mapa, acertamos a encontrarlo rápidamente. Aparcamos (pagando, claro) junto al parque arqueológico y empezamos nuestra visita a esta bella ciudad. Todos los lugares de interés dentro del parque arqueológico se puede visitar con un solo ticket de entrada a un precio total de 10 € por persona. 

 

Lo primero que nos encontramos son los restos de un Anfiteatro Romano que empezó a construirse durante el reinado de Nerón, es el más grande en Sicilia, y uno de los grandes de Italia (siendo ligeramente menor que la Arena de Verona ) con más de 140 metros de diametro. Se utilizó para gladiadores y peleas de animales, mientras que en el cercano Teatro Griego se reservaba para representaciones teatrales.

A continuación y desde lejos (una visita pausada del parque puede durar unas cuatro horas) observamos la llamada "Latomia dei Paradiso" que del latín latomiae significa piedra-cortar, es decir una cantera donde trabajaban los esclavos, prisioneros de guerra o delincuentes en general. Estas canteras al pie del teatro griego está formada por paredes altas, desnudas casi totalmente verticales. Junto a ellas se desarrolla una vegetación exuberante de cedros, naranjos, palmeras y chumberas.

La más famosa cavidad de las canteras es la llamada Oreja de Dionisio , una cueva en forma de oreja. La leyenda cuenta cómo el tirano griego Dionisio había utilizado la cueva para convertirla en una prisión y mediante la escucha por un agujero gracias a la increíble acústica del lugar, escuchaba la información de sus prisioneros atenienses y sus lamentos cuando eran castigados o torturados.

Parece que no hay nada de cierto en esta leyenda, pero si que es verdad que la acústica de la cueva es excepcional y se pueden oír conversaciones a metros de distancia, incluso un susurro hecho junto a la pared resuena en la contraria.

 

Un consejo, visitar el parque en verano sin llevar agua es una locura, nosotros lo hicimos en Junio y pasamos mucho calor. Dentro del parque no hay venta de bebidas.

 

El paseo hasta llegar aquí es muy agradable y bello, todo el camino está sombreado por plantaciones de Papiro.

 

Siracusa es la ciudad que produce más papiro de Europa.

Desde allí accedimos al Gran Teatro Griego, la joya del parque. El teatro es el más grande de la isla y uno de los más grandes del mundo, construido en el siglo III AC.

 

Está directamente excavado en la roca caliza y tiene un diámetro enorme de casi 150 metros y una capacidad para 15.000 personas.

 

Tuvimos la mala suerte de ver cubiertas sus gradas y el escenario con material plástico y de madera, por un festival de teatro que se celebraba allí por las noches, restando esplendor al importante monumento que estábamos visitando.

El teatro griego de Siracusa, está considerado como una de las grandes maravillas de la historia antigua de la cultura griega. En la época romana se realizaron algunas modificaciones para adaptarlo a la tipología de los teatros romanos, dedicados sobre todo a espectáculos circenses e incluso espectáculos navales, gracias a la canalización de agua desde una cisterna cercana que permitía inundar el escenario.

Acabamos nuestro recorrido por el parque arqueológico y fuimos a recoger nuestro coche para ir al núcleo histórico  de Siracusa, la isla de Ortiga unida a la ciudad nueva por puentes. Aparcamos en la entrada del centro histórico, por supuesto , en un parking a precio de oro. Así que después de un paseo precioso, nos encontrábamos en la cola de entrada al Duomo o Catedral.

Dedicada a la Natividad de María, con una suntuosa fachada. En el siglo V a.C. se levantaba en este lugar el Templo de Atenea con puertas de oro y marfíl y rodeado de 36 espléndidas columnas dóricas. En el  siglo VII el templo pagano se transformó en iglesia cristiana; se llenaron los tramos y las columnas se encastraron en los muros de la nueva iglesia de tres naves. Después del terremoto de 1693 fue ampliamente remodelada la fachada normanda en estilo barroco. La particularidad de este templo es la conservación de esas columnas dórias del siglo V a. C 

En su interior también se pueden apreciar las columnas griegas formando parte de la nave de la Iglesia. En este caso 14 columnas dóricas a cada lado y 6 en los frentes.

Símbolo de la ciudad, el edificio religioso llegó a ser parte de la UNESCO Patrimonio Mundial de la Humanidad en 2005, junto con la Necrópolis de Pantalica. Además de su origen griego, es un típico ejemplo de barroco y rococó, así como los interiores medievales de origen bizantino. La fachada es la más alta representación del barroco de la provincia de Siracusa. Una mezcla de culturas y arquitectura que la hace única.

 

La grande y hermosa Piazza Duomo de Siracusa es el símbolo de la reconstrucción barroca de la ciudad después del terremoto de 1693. Y que mejor sitio para saborear un bitter italiano (sin alcohol) en una terraza junto al Duomo. Fue estupendo y sensacional el aperitivo que nos pusieron y aunque parezca mentira donde menos nos  cobraron.

La plaza está dominada por la hermosa catedral.  A su izquierda, el Ayuntamiento, diseñado por Andrea Vermexio entre 1629 y 1633. A la derecha de la iglesia se puede admirar el Palacio Arzobispal y el monasterio y la iglesia de Santa Lucía . Al otro lado de la plaza hay edificios de algunas residencias privadas , tales como Palazzo Gaetani y el Palazzo Beneventano del Bosco. Una autentica delicia ver el color de sus fachadas y el ordenamiento de los edificios en una singular plaza en forma de elipse. Este plaza es uno de los lugares más hermosos de Sicilia.

Una vez acabado el aperitivo, nos adentramos por estrechas calles intentando acertar a ver algún restaurante típico siciliano. 

 Dado el calor que hacía nos decidimos por uno que tenía una preciosa terraza exterior con árboles y sombra, donde nos deleitamos con los platos que comimos. A resaltar unos "antipastis sicilianos" que nos supieron a gloria.

 

Acabamos de comer y antes de marchar hacia Noto, para pasar la tarde, decidimos dar un último paseo junto al mar antes de llegar a nuestro coche y gracias a ello pudimos conocer la fuente de la plaza de Arquimedes, auténtico ejemplo de art nouveau, fascinante, casi con vida propia, nos quedamos observándola un buen rato. Está rodeada de palacios que la hacen aún más espectacular. 

Y por último, cerca de donde teníamos aparcado el coche, vimos los restos del que fue el Templo de Apolo, el más antiguo templo griego de Sicilia y que no se descubrió hasta finales del siglo XIX cuando se desmanteló un antiguo cuartel español que se construyó encima. 

Aunque nunca es suficiente, habíamos vivido una jornada especial visitando tan histórica ciudad y nos pusimos en marcha rumbo a Noto para proseguir nuestro viaje por Sicilia.

 

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