Ruta del Ámbar (1). Introducción y Helsinki (Finlandia)

 

 INTRODUCCIÓN

 

El Ámbar es una sustancia que se forma como resultado de la fosilización de la resina de los árboles, a través de unos procesos químicos denominados polimerización. Es una sustancia muy poco habitual en la Naturaleza, pues para su formación es necesario primero que el árbol expulse resina y que después atrape a algún insecto que haga que la resina se endurezca. Esto lo habréis visto en la película Parque Jurásico.

 

La "Ruta del Ámbar" es la ruta que conectaba el Mar del Norte y el Mar Báltico con el resto del este de Europa y Turquía, llegando a Egipto, aproximadamente desde el siglo VII a.C. Ha sido encontrado Ámbar en la tumba de Tutankhamon en Egipto y en el Templo de Apolo de Delfos en Grecia.

¿Por qué ha sido y es tan apreciado? 

 

No sólo por la fascinación de realizar joyas únicas o bien obras de arte, si no por sus supuestamente propiedades curativas contra enfermedades y dolores y la creencia para protegerse de los poderes del mal.

 

El Ámbar encontrado en el mar Báltico ha sido el más apreciado y deseado. También conocido como “el oro de Lituania”. Existe otra "Ruta del Ámbar" en América del Sur,  pero mientras el Ámbar en Europa tiene antigüedad de más de 40 millones de años, en América no supera los 5 millones, teniendo por tanto peor calidad. Hoy en día se encuentra una ruta turística extendida a lo largo de la costa báltica desde Kaliningrado hasta Letonia con ese nombre "Ruta del Ámbar".

 

Nosotros cambiamos Rusia por Finlandia y a continuación os relatamos nuestro viaje.

 

Ah, un consejo, si vais a hacer la ruta, no compréis piezas de Ámbar en mercadillos o puestos ambulantes, son todos falsos. Es preferible pagar un poco más y llevaros originales comprados en tiendas o museos.

26 DE JULIO DE 2013

 

Desde Barcelona y con la compañía Norwegian Airlines, pudimos encontrar un billete "low cost" para hacer el trayecto Barcelona-Helsinki por poco más de 50€ y tenemos que decir que la compañía fue impecable en todos los aspectos.

Llegamos a Helsinki sobre las cuatro de la tarde en un vuelo sin incidencias ni retrasos. Cogimos un autobús al centro de la ciudad desde el aeropuerto de la compañía Finnair. El precio sobre los 3€ trayecto y el enlace es https://www.pohjolanliikenne.fi/cs/pl/en/etusivu_en

 

Nuestra primera impresión durante el trayecto del autobús fue de asombro al ver la cantidad de bosques y vegetación que había cerca de la ciudad. El hotel que reservamos estaba junto a la estación de autobuses y por tanto a apenas 100 metros de la parada donde nos dejó el autobús de Finnair.

Era el hotel Holiday Inn Helsinki Centre, cuya ubicación es magnífica, ya que la estación de trenes de Helsinki, uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad estaba a la vuelta a cinco minutos escasos andando. El hotel de estilo escandinavo, con muebles claros de abedul, no tenía pegas excepto una, no se podía abrir ni una sola ventana, creando un clima algo claustrofóbico. El coste por noche con desayuno fue de 110€.

Estábamos muy ilusionados con este viaje, ir al norte de Europa y recorrer varios países bañados por el mar Báltico era algo que llevábamos tiempo preparando, así que no tardamos mucho en instalarnos en la habitación y salimos dispuestos a conocer la capital de Finlandia.

 

Lo primero, comprar los tickets para los tranvías de Helsinki, que es totalmente imprescindible ya que los monumentos y lugares de interés están muy desperdigados y alejados unos de otros. Os aconsejamos descargar el estupendo PDF en español de 100 páginas de la oficina de turismo de Helsinki (Cuanto tenemos que aprender para hacer las cosas de igual manera). Aquí tenéis el enlace:

 

http://www.visithelsinki.fi/sites/visithelsinki.fi/files/files/Esitteet/Muut/hmo_spa_2014.pdf

Y este otro es el de los precios de los tranvías:

 

https://www.hsl.fi/sites/default/files/uploads/hsl_ticket_fares_2015.pdf

 

Compramos los billetes para dos días en una de las maquinas instaladas en las paradas (si se compra en el bus son más caros) y gracias al folleto del que os hablamos cogimos los tranvías que nos indicaban para ir a cada sitio de interés.

Quisimos primero ir a la famosa torre del Estadio Olímpico de Helsinki, ya que nos habíamos informado que desde allí tendríamos las mejores vistas de la ciudad, pero nuestro gozo en un pozo, se encontraba cerrada por reforma y nos tuvimos que conformar con unas fotos desde abajo.

Aún así disfrutamos de un agradable paseo por las inmediaciones viendo como la gente disfrutaba ya del fin de semana, viendo partidillos de deportistas amateurs (¡En un Estadio Olímpico!) o haciendo picnic en las arboledas que hay alrededor del Estadio.

Creímos que lo mejor por hacer a continuación era montarnos en el tranvía T2 que pasaba por prácticamente todo el centro de Helsinki y observar. Si viéramos algo importante nos bajaríamos o tomaríamos nota para ir al día siguiente.

Desde el tranvía observamos que Helsinki no tenía problemas de tráfico, ni un solo atasco, ni un solo claxon sonando y eso que estábamos circulando por el centro. Única y exclusivamente se debía a que la gente esta acostumbrada a utilizar el transporte público y por que seguramente los regidores de la ciudad ponen impedimentos para aparcar y facilidades para andar.

La segunda observación, la educación. Aunque en este aspecto nos sorprendió como la gente cambia cuando se les facilita la ingesta de alcohol como veréis más adelante en nuestro relato. Pero mientras íbamos recorriendo la ciudad en el tranvía, no oímos una mala palabra, ni un mal gesto. Todo iba transcurriendo agradablemente desde el moderno tranvía desde donde observábamos la ciudad. Al llegar al centro neurálgico de Helsinki y ver la animación que había en la Avenida Mannerheims, un esplendido bulevar ajardinado con bares y cafeterías con terrazas distinguiendo en ambos lados de la avenida casas señoriales, casi todas ocupadas por galerias comerciales y entidades bancarias.

 

No resistimos la tentación de bajarnos y mezclarnos con la gente que paseaba por las calles de alrededor. Desde allí caminando, nos encontramos con la Plaza del Senado y las escaleras de la Catedral. Durante la historia, Finlandia ha sido siempre un país ocupado bien por los suecos o bien por los rusos y eso ha influido en la arquitectura por eso y para alcanzar un estilo propio de ciudad se preocupan muchísimo por el diseño y parece ser que lo hacen bien ya que está reconocida actualmente a nivel mundial.

 

Por otro lado han aprendido de los errores y por eso figuran en los primeros lugares de las listas de mejores ciudades para vivir.

Desde la Plaza del Senado, se observan las dos Catedrales de Helsinki, la Luterana y la Ortodoxa, así como un muelle embarcadero desde donde se divisa la isla Suomenlinna, que aún siendo Patrimonio de la Humanidad, no tuvimos tiempo de acercarnos a conocerla. Paseo muy agradable el que dimos en aquel lugar, admirando lo que observábamos alrededor. El edificio de la Cámara de representantes o Senado, las Catedrales, estatuas, el mar, etc.

Bien, después de estos incisos, seguimos con nuestra visita. Nos paramos junto a la Catedral Luterana de Helsinki, uno de los símbolos o distintivos de la ciudad.

Fue construida en estilo Neoclásico durante el siglo XIX. Su arquitecto Carl Engel, el mismo que diseño el conjunto urbanístico de la Plaza del Senado. Su base tiene forma de cruz griega, es decir los cuatro brazos de la cruz son iguales.

Toda ella de un color blanco y con cierto parecido a la Catedral de San Petersburgo se levantó como tributo al Zar de Rusia Nicolás I. El interior es muy sobrio, impera la desnudez decorativa en concordancia con la tradición luterana de no venerar imágenes y rechazar la mediación de santos y vírgenes.

Allí estuvimos viendo el atardecer junto a visitantes y estudiantes sentados en las escaleras que dan a la Plaza del Senado, observando la lentitud del sol en esconderse. Una vez se ocultó y las luces de las farolas y edificios empezaban a encenderse, volvimos a nuestro hotel no sin antes pasar por la impresionante Estación de trenes de Helsinki, elegida como una de las más bellas del mundo por la BBC.

De estilo Art Noveau y recubierta con placas de granito, destaca una enorme puerta acristalada flanqueada por dos pares de enormes estatuas y justo al lado, otro de los edificios emblemáticos de Helsinki, la Torre del Reloj, realizada con las mismas características que la Estación.

Por aquella zona buscamos un sitio para tomar un tentempié y finalmente descansar en nuestra habitación con ventanas clausuradas. Al día siguiente nos tocaría visitar los lugares de interés de esta capital nórdica.

 

 

 

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