Maravillas de Asía (7). Junio-Julio 2015. Templos de la Isla de los Dioses-2 (Bali)

DÍA 27 DE JUNIO DE 2015

 

Habíamos quedado con Kirno a las 8,30 de la mañana para empezar nuestra ruta. A las 8,15 estábamos preparados, ya que el día anterior había llegado a esa hora. A las 8,30 no había llegado y nos pareció raro; el día anterior habíamos contactado con Wayan Adí para confirmar horario del día 29 y asociamos que se había equivocado de día; nos pusimos en contacto con él y rápidamente volvió a llamar a Kirno, que llego a las 9,30.

 

La ruta , al empezar más tarde, fue esta:

Pusimos rumbo al este de la isla. Pronto hicimos una parada para ver unos arrozales verdes e inmensos como muestran las fotografías.

Continuamos ruta hacia el pueblo tradicional de PENGLIPURAN Y antes de llegar atravesamos, con una mini parada, un bosque de bambú inmenso, generando un camino que parecía de cuento. Aquí conocimos a Verónica, chilena que vive en Madrid y a su amigo Olivier, francés trabajando en Asia; los acompañaba Cristina, una guía balinesa que trabaja sola y ha montado su propia empresa, su web www.venabali.com. Muy difícil para ser mujer en aquel país ¡Nos dio unas buenísimas vibraciones! Y damos tantas explicaciones porque a lo largo de los días nuestras vidas se irían cruzando en el camino.

Para acceder a pueblo de Penglipuran hay que pagar 30.000 Rp por persona (2,4 €) y parking; y te dicen qué casa del pueblo puedes visitar mediante un número que le dan al conductor, a nosotros nos tocó la 12. Está todo impecablemente limpio, son un par de calles con sus casas tradicionales, muchas flores y al final de la calle el templo. Los lugareños, unos 750 habitantes, viven de la explotación de de las palmeras y del bambú y les debe resultar un buen complemento el turismo ya que cada casa se ha convertido en un negocio por los viajeros que les visitan, amén de la comisión que seguro se llevan los guías por llevarlos y la autenticidad que se ve es poca, o eso nos pareció a nosotros. Es quizás el lugar de Bali que visitamos  que nos dejó más  indiferentes.

Nuestra siguiente parada fue en PURA KEHEN, el templo de montaña de la ciudad de Bengli capital del antiguo reino de Bengli. Construido en el siglo XI, es el templo más grande del este de Bali y a menudo se le describe como la versión en miniatura del Pura Basakih. Kehen, al igual que el templo madre tiene ocho terrazas y está construido en la ladera de la colina.

 

Kehen significa hogar o chimenea y simboliza al dios del fuego, Brahmen que protege el templo. 

Tras pagar 30.000 Rp cada uno (2,4 €), nos vestimos adecuadamente con nuestros "Sarongs" para acceder y subimos los 38 escalones por una decorada escalera con figuras esculpidas en roca volcánica que protegen el lugar, para llegar a la  entrada del templo.

 

Al llegar a la entrada ves  un patio con un árbol enorme centenario  que cubre y da sombra al lugar. El árbol no es otro que una higuera, llamada Banyan por los balineses y que es considerado como árbol sagrado. El silencio era absoluto, en el templo estábamos nosotros tres y unos abuelos balineses sentados a la sombra del árbol. 

Accedimos al siguiente nivel y en este segundo patio, mayor que el anterior había cantidad de Merus de tres alturas para que descansen los dioses que protegen el lugar y uno de ellos con los 11 niveles que lo dominaba todo. . Los muros de este patio estaban decorados con porcelana china. También tiene un trono de piedra tallada dedicado a los dioses hindúes Brahma, Shiva y Vishnu.

 

Nos disponíamos a salir del  patio y nos llegó un fuerte olor a incienso y un murmullo de gente entre tanto silencio, apareció una familia con sus ofrendas, para realizar sus rezos frente al meru principal. Nos apartamos un poco y nos empapamos del momento.

La visita a este templo nos dejó huella, no sabemos muy bien por qué, tal vez porque aquí si fluía la esencia y la espiritualidad de la isla; la piedra negra cargada de verdín, ese Meru alcanzando el cielo, el silencio, en fin uno de los lugares de esta isla que no olvidaremos.

 

Pero lo mejor estaba por llegar y nosotros todavía no lo sabíamos, pero antes incluiremos una mínima explicación del origen de  religiosidad balinesa.

 

A diferencia del resto de Indonesia donde la religión predominante es el islam, más del 90% de los balineses son hinduistas, aunque practican una forma muy particular de hinduismo conocido como "hinduismo balinés" que mezcla la creencia en los dioses y doctrinas hindúes al lado de creencias animistas y culto a santos budistas. Otras minorías religiosas en Bali son los musulmanes (principalmente pescadores de la costa), cristianos y budistas.

 

La religión hindú en Bali llegó de la India, ya que unos cuantos hindúes se instalaron en la isla de Java, los que crearon una propia dinastía de reyes hindúes que fueron a vivir en Bali. Todo esto ha hecho que en el hinduismo de Bali se considere como algo distinto el hinduismo más ortodoxo, ya que tiene tantas peculiaridades propias que lo hace bastante distinto del hinduismo más típico, ya que la religión hinduista en Bali se ha visto muy influenciada por antiguas tradiciones animistas de la isla, pero también por influencias budistas, como el culto a los santos.

 

La religión en Bali es algo muy adentrado a la vida cotidiana, ya que toda la vida de los balineses se estructura mediante ritos y festividades religiosas. Es por esto que estando en la  isla podamos encontrar y  vivir la religión en Bali, ya que tiene que practicar ceremonias por lo menos 5 veces el día. Estas ceremonias tanto pueden ir dirigidas a los dioses como a los ancestros, como a los santos, los ritos vitales de paso y para alejar a los demonios. Es fácil encontrar en los templos de Bali ofrendas de comida o de flores que la población civil hace como agradecimiento a los dioses.

Por esto existe esa multitud de templos, tanto públicos como familiares, así como los pequeños altares que se encuentran por doquier, hacen patente el fervor de los balineses hacia los dioses. El culto a los dioses se manifiesta mediante ofrendas, visibles en toda la isla. Las más llamativas son aquellas que preparan las mujeres en casa y las llevan al templo para bendecirlas; consisten en grandes cestos de fruta, carne, arroz, pasteles que transportan en la cabeza para ofrecerlas a los dioses y luego llevarlas a casa para ser consumidas.

Y una ceremonia de estas es lo que viviríamos en nuestro próximo destino, el Templo Madre o PURA BESAKIH. El templo de templos, el más grande e importante de Bali. Está construido sobre la ladera del Volcán Agung, el lugar más alto de la isla (unos 3000 metros de altitud) y los balineses creen que cuando los dioses bajan a la tierra es aquí donde se alojan. Pura Besakih fue nominada como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO potencial en 1995.

Durante los terremotos de 1917 gran parte de los templos del Templo Madre quedaron devastados y tuvieron que ser reconstruidos. Más tarde, durante la erupción del volcán en 1963 el templo salió ileso,  justo el día en que miles de balineses estaban celebrando una de los días más importantes del calendario Hinduista. Esto fue catalogado por los balineses como algo milagroso. 

 

Este templo fue fundado en el siglo VIII como un santuario en terrazas en honor de los dioses del Gunung Agung. Hoy en día comprende con 22 complejos principales con más de ochenta templos pequeños. En interior del Templo Madre el principal de los 22 templos que componen Pura Besakih es Pura Penataran Agung, un extenso santuario con diferentes áreas que representan las siete capas del universo. En la parte superior del Templo Madre se encuentra Pura Pangubengan, un templo de piedra oscurecida que ofrece maravillosas vistas del complejo. También existen tres templos dedicados a la trinidad Hindú: Shiva (el destructor), Brahma (el creador) y Visnú (el preservador).

 

Aquí con Wayan Adi pidiendo disculpas por la confusión de la mañana.

Cuando decidimos que visitaríamos este templo, sabíamos que no tendríamos problemas con los falsos guías que intentan timar al turista y que tanta letra se lee en los blog,  ya que Kirno nos acompañaría en el recorrido. Pero sí había otro problema y es que nosotros no podríamos hacer una camino de dos kilómetros, cuesta arriba y después visitar el templo. Nuestro guía nos dijo que no tendríamos problemas y confiamos en él. Llegamos a Besakih a un aparcamiento pequeño rodeado de tiendas.  El vigilante nos dijo donde dejar el coche y al bajar nosotros fuimos a comprar las entradas, 15.000 Rp  persona¸ kirno hablaba con el vigilante y le dio algo, ¿Qué?, no lo sabemos pero anduvimos 50 metros, giramos a la derecha y ahí estaba, El TEMPLO MADRE. Sin cuestas, sin agobios, sin engaños, le damos a nuestro KIRNO un 10.

Ese día había alguna celebración especial y todos los pueblos de isla iban al Templo a realizar sus ofrendas. Un espectáculo de olores, sonidos, colores, rezos como nunca antes habíamos visto. La sensación increíble.

Y hasta aquí el Templo Madre o Pura Besakih, el Templo de los templos en Bali. No conseguimos  imaginarnos este lugar sin gente y en silencio, sin sus colores y olores; sin esa cantidad de rostros sonrientes. Una de las mejores experiencias del viaje fue  la visita a este lugar.

 

Tocaba comer y fuimos de nuevo a un buffet, LERENG AGUNG, en los arrozales de RENDANG. La comida estaba muy rica y las vistas eran espectaculares.

Cuando empezamos a comer llegó la pareja que habíamos visto por la mañana en el bosque de bambú con su guía Cristina. Vimos que Verónica tenía "mala cara" y además la guía, nos debió ver cara de "padres", nos preguntó qué hacer, aunque ya habían estado en el hospital. Vero llevaba cuatro días con un virus estomacal. Nos cambiamos teléfonos para darle el mágico suero oral hiposódico, que llevamos siempre y que por suerte no hemos tos tomado nunca. Como se alojaban en Ubud también, les avisaríamos cuando llegásemos al hotel o se lo dejaríamos en la recepción de nuestro hotel.

Tras una comida reposada y las fuerzas repuestas, emprendimos camino y enseguida paramos en otro paraje, Jambul, para fotografía otros magníficos arrozales.

Continuamos a nuestro próximo destino El Palacio  KERTA GOSA  en Klungkung, en el antiguo y poderosísimo reino de Semarapura . Fue construido en el siglo XVII  y acoge la Sala de Justicia y el Pabellón Flotante o Bale Kambang. Klungkung es un lugar especial dentro de la isla por su historia y cultura.

 

Los nobles del lugar patrocinaron y fomentaron la música, teatro y las bellas artes, que aún hoy se conservan. Escuchando las explicaciones de las pinturas del techo de Kirno, podíamos imaginar a un aterrado acusado arrodillado ante el tribunal, levantando la vista hacia el techo en el que estaban pintados los castigos que uno recibiría si era declarado culpable.

El Pabellón flotante, también se encuentra bellamente decorado y reposan sus pilares sobre un lago cargado de nenúfares. Aquí compramos un Sarong a una anciana casi transparente, que nos dejó sorprendidos con la agilidad que se levantó del suelo para cobrarnos. La entrada fue  de 12.000 Rp por persona.

 

Nuestra última parada del día fue en PURA GOA LAWAH o TEMPLO DE LA CUEVA DE LOS MURCIÉLAGOS. Acercándonos al lugar, las vistas desde el coche fueron preciosas e incluso en algún momento divisamos la isla de Nusa Penida. Este templo, aunque pequeño, es uno de los más antiguos de Bali y con un gran valor espiritual para los balineses. Llama la atención lo negra que es la piedra con la que está construido. Cuando te acercas se hace patente el olor a guano que procedía de la cueva. Unos altares protegen la entrada de la cueva donde se ven miles de murciélagos. Hay un leyenda que dice que esta cueva conecta por un río subterráneo con el  Pura Goa del Templo Madre, en el que habitaba la serpiente Basuki (dios de la tierra) y  los murciélagos serían su sustento. Entradas 15.000 Rp persona. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Retorno a Ubud, contentos con lo visto y vivido en el día.

 

Duchados y acicalados decidimos ir a cenar al mítico CAFÉ LOTUS. Antes le dejamos a Verónica en la recepción con las instrucciones dos sobres de suero oral hiposódico.

 

Llegamos al Café Lotus, sin reserva, y nos dieron una mesa al ladito del estanque de lotus y de fondo el templo con la representación de danzas. Habíamos leído que solamente había danzas en este café un día, pero las noches que estuvimos nosotros en Ubud hubo representaciones.

 

Muy bonito el templo iluminado y también la Danza, que terminó sobre las nueve. 

Cenamos dos platos  de espaguetti con bebek muy especiado pero sin picar, que estaban buenísimos. Café y postre por 394.000Rp. Nos resultó muy agradable el sitio, muy buena la cena y muy amable el personal.

En el  paseo hasta el hotel, en la calle Jalan Mokey, vimos muchos locales con música en vivo y muy buen ambiente. Al ladito del hotel, en un restaurante muy chulo nos encontramos a Vero con sus amigos y sus sobres de suero uno de ellos preparado para empezar a tomar. Nos sentamos un rato de charla y unos mojitos y nos dieron las tantas.

 

Felices sueños y mañana más.

 

 

 

 

 

 

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