Templos fuera de Siem Reap y lago Tonle Sap. Viaje a Oriente (8).

 

Día 2 de julio de 2014

 

Nuestro último día de ruta por esta maravilla de Angkor, empezó a las 7 de la mañana (como veis cada día hemos empezado la  ruta más temprano) porque las distancias eran mayores y queríamos visitar todo lo que teníamos previsto. Este día la ruta fue:

 

1.- BENG MEALEA, 2.- COMPLEJO DE RULOS CON BAKONG, PREAH KO Y LOLEI, 3.- LAGO TONLE SAP PARA VER EL PUEBLO FLOTANTE DE CHONG KNEAS

 

A  esas  horas  Siem  Reap  estaba  en  plena  actividad,  tuvimos  que  atravesarla prácticamente entera para tomar la nacional 6 en dirección a BENG MEALEA, teníamos por  delante  casi  dos  horas  para hacer  los  67  km  que  nos  separaban  del  templo, pensábamos  disfrutar  del  camino  y  de  la buena temperatura  a  esas  horas.

 

La  carretera  estaba  totalmente  en  obras,  los  dos  carriles  eran  cuatro  reales  de conducción, los laterales estaban poblados de puestos, cada vehículo se paraba donde le parecía mejor, resumiendo, esta primera hora por la nacional seis nos pareció una temeridad y si hoy tuviéramos que realizar este trayecto sería en coche o eligiendo carreteras secundarias. Consejo, no vayáis en tuk tuk hasta allí.

 

Con estas reflexiones en el tuktuk, Synat giró y entramos en una carretera secundaria donde la vida rural camboyana nos recibió, un trayecto súper agradable que nos llevó a la entrada de BENG MEALEA.

La  entrada a  este lugar no  está incluida  en  el pase  de tres días y cuesta  5  dólares. Accedimos  por un camino  lleno  de  árboles  y de  niños,  unos  vendiendo  y  otros disfrutando  de los  pocos turistas que había en  ese momento, pidiéndoles golosinas y chicles. Hacía  mucho  calor  y pensamos tomarlo con mucha calma. Eran las 8,45h. Tras recorrer el camino de entrada accedimos al mismo y tras dos minutos oímos un tumulto enorme. 

Nos  volvimos  y  no  dábamos  crédito, unos tres grupos no recordamos si de chinos o coreanos entrando al templo, cámaras en alto, paraguas abiertos y no hablaban ¡CHILLABAN! Los dejamos pasar ya que las pasarelas que recorren el templo son estrechas y eran un riesgo. Intentamos continuar pero desistimos y nos sentamos hasta que salieran.

 

Nos gustó mucho un templo sin reconstruir y dónde realmente se aprecia la simbiosis de la naturaleza y la piedra. Árboles enormes que abrazan el templo, rocas apiladas y llenas de musgo por la falta de luz,  múltiples plantas agarrándose  a los  bloques  de piedra. Un lugar imprescindible si estás en Angkor y fácil de recorrer por las pasarelas que rodean el templo.

 

Nosotros no salimos de ellas pero, a pesar de las advertencias de los  carteles  de  no abandonar  las pasarelas,  vimos  mucha gente ejerciendo  de Indiana Jones... Cuando salimos hacia bastante calor y la humedad iba en aumento. Agradecimos las botellas de agua que nos dio Synat y el aire del tuktuk. 

Nuestro próximo destino el GRUPO ROLUOS, que sí entran en el pase de los tres días. El  camino  de vuelta  se  nos  hizo  menos cansado,  en  1h 30m  estábamos  en nuestro destino.

Estos templos se encuentran a unos 13-14 km de Siem Reap. En este lugar, allá por el siglo  IX  se estableció  la  primera ciudad  del Imperio Jemer,  que  fue  llamada Hariharalaya. Los templos de esta época que mejor se conservan son LOLEI, PREAH KO Y BAKONG.

En este orden lo visitamos, aunque fue una visita rápida.

El  calor  iba  en aumento y en Bakong empezó a llover, por fin estrenábamos nuestros chubasqueros. Ignorantes nosotros... Lluvia, calor y plástico sobre nosotros, un trío insoportable.

 

Decidimos buscar a Synat y comer algo. Como el día anterior, nuestra dieta fue mango, piña ,sandia y plátanos con coca- cola , pues el café que ponen es muy dulce y creo que además con algo de alcohol, una mezcla que no nos gustó nada.

Tras un descanso, pusimos rumbo al LAGO TONLE SAP para ver el pueblo flotante de CHONG KNEAS. Es el mayor lago de agua dulce del sudeste asiático y fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1997, como reserva de la Biosfera.

En el camino vimos una mayor actividad de pequeñas industrias y bastantes casas de madera sobre pilares antes de llegar  al lago,zonas que  en  unos días estarían inundadas por  la crecida  de  los ríos  que confluyen  en  el lago  durante los   monzones.  En este  enlace podéis  encontrar información sobre este proceso:

 

(http://jinja.apsara.org/gecko/tonlesap.php)

 

Este  fenómeno  de  crecida  del  Mekong,  puede  cuadruplicar  la  superficie  del  lago  y aumentar en diez el volumen, como podéis ver en el mapa.

Siendo el mayor lago de agua dulce de Asia, genera riqueza a sus habitantes que en su mayoría se dedican a la pesca.

 

La mejor solución para estar siempre cerca  de  lo que les proporciona trabajo, fue vivir en sus propios barcos y así es como aparecen estos pueblos flotantes. La mayoría de de población en ellos es de origen vietnamita.

 

El pueblo de Chong Kneas es uno de los más grande de todos y quizás el más conocido por su cercanía a Siem Reap. La explotación turística del lugar es de gestión privada y la única forma de recorrer el pueblo es con las barcas que allí están. Como os contamos las entradas las compramos en una agencia de Siem Reap y el precio fue de 20 dólares por persona.

 

En el barco fuimos los dos, más un guía jovencísimo que hablaba inglés y el conductor de la barca. Poco a poco el lago fue abriéndose y sus aguas color chocolate y cantidad de plantas acuáticas fueron inundando todo. No  veíamos la orilla  y parecía que  estuviésemos  en pleno mar. Era sorprendente ver estos barcos-casa, con toda la familia alrededor de la televisión y es que muchos de ellos tenían hasta antena parabólica.

La  escuela  a  esas  horas  estaba ya  cerrada y nos pararon  en  un barco  enorme que servía de bar y tenía una piscifactoría y una granja de cocodrilos. En la parte superior se podía disfrutar de unas vistas alucinantes y unos cielos que amenazaban lluvia en abundancia.

 

La siguiente parada fue en un lugar, en el que pretendían que compráramos un saco de arroz por 50 dólares, no entendimos muy bien para qué. Declinamos el hacerlo y nos marchamos. Esto tenía pinta de ser algún tipo de estafa o eso nos pareció a nosotros. Después de las visitas a las casas flotantes dejamos un donativo de 10$ para la escuela, o al menos esa era nuestra intención. Nunca sabremos si acabaría allí.

 

En el camino de regreso las hélices  se enredaron en las plantas y les costó trabajo poder liberarlas. Acercándonos al lugar de partida el cielo se rompió y empezó a caer agua con ganas. Bajarnos del barco y subir las escaleras, hizo que llegáramos empapaditos.

Estaba  esperándonos  Synat  y  en  más  de media  hora  no  pudimos movernos, pensamos que como siguiera así dormíamos en el suelo. La cosa se relajó y aunque lloviendo bastante llegamos a nuestro hotel en unos cuarenta minutos.

 

Nos gustó mucho esta experiencia, pensamos que es un buen complemento a lo visto en días anteriores. ¿Lo malo? Nos pareció muy caro, no es normal pagar por unos 90 minutos en un barco lo mismo que por un día de visita en Angkor. En el hotel nos dimos un bañito, preparamos maletas (era nuestro último día en Siem Reap), nos dimos un masaje de pies y a cenar a Pub Street.

 

También tuvimos ánimo para conocer el mercado nocturno de Siem Reap y observar lo bonito que tenían el río lleno de luminarias y con todos sus puentes cargados de lucecitas de colores. De vuelta al hotel muy contentos por estos primeros cuatro días en Camboya y encantados de pensar en nuestra siguiente parada.... PHNOM PENH.

 

 

 

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