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Turisteando el mundo

  • Foto del escritorPilar

Ruta de las Flores. El Salvador


El Salvador
Visto en el Restaurante Las Flores del Edén

Empezaba nuestro segundo día en El Salvador y haríamos la conocida Ruta de la Flores. Lo mejor de todo fue nuestro guía Benjamín Franklin, sí, su nombre como el fundador de los EEUU, un gran conocedor de su país y un enamorado de su país que nos hizo pasar un día magnífico. Nos recogió en nuestro hotel a las ocho y media de la mañana y con él ya venían dos americanas jovencísimas de Washington, llamadas Sarah y Hannah, que resultaron ser encantadoras y este quinteto que formamos fue muy interesante. Dirección al oeste, a las colinas de Apaneca, entre los departamentos de Ahuachapán y Sonsonate, donde se encuentran los pueblos que conforman La Ruta de las Flores, pasamos por la ciudad de Armenia en la que había nacido Consuelo, la mujer de Saint-Exupéry, autor de la famosa novela El Principito.


Hicimos una pequeña parada en uno de los miradores rodeados de campos de maíz en el que se veían tres de los grandes volcanes del país, Izalco conocido como el Faro del Pacífico, Cerro Verde y Santa Ana. Aquí la temperatura era más suave que en la capital o en Santa Ana y mientras Benjamín iba hablándonos de la cultura del café en su país, el arte callejero que veríamos, la gastronomía y los mercados locales.

Paisajes de El Salvador

Izalco, fue la primera parada muy rápida, para ver la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción y dar un pequeño paseo por la plaza donde vimos una pequeña librería llamada Cervantes y nos hizo mucha ilusión. Su nombre proviene del nahuat “Itzalco” que significa en las arenas de obsidiana o en las arenas negras. Benjamín es un libro abierto de todo lo que sabe.

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Nuestra Señora de la Asunción de Izalco

Nahuizalco, mucho más bonito que el anterior, bajo mi criterio siempre. Paramos a la entrada del pueblo para ver los murales que daban la bienvenida al pueblo y un eslogan que veríamos en otros lugares de El Salvador que decía: "Pueblo de Paz y Prosperidad" . Su nombre también es de origen nahuat y significa literalmente Cuatro Izalcos de Nahui.

El Salvador
Nahuizalco, pueblo de paz

Conocimos su mercado exterior lleno de verduras, frutas, flores y mucho colorido; también nos adentramos en el mercado cubierto con más variedad de puestos y restaurantes, todo muy limpio. Paseamos la calle de la artesanía, su Plaza Central con la Iglesia de San Juan Bautista, la Casa de Cultura y Biblioteca con un mural precioso. Nos compramos un polo de frutas naturales delicioso y contemplamos su paisaje verde, muy verde rodeado de campos de caña de azúcar.

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Mercado de Nahuizalco

Salcoatitán, hicimos una breve parada para ver el árbol de la ceibá muy característico de la cultura indígena, dicen que tiene unos 300 años, que hay en una pequeña plaza a la entrada del pueblo. También conocimos un mural de mosaicos muy característico de este pueblo.


Juayúa, otro pueblo precioso y muy animado en medio de una naturaleza exuberante. Su nombre es de origen nahuat y significa donde hay árboles. Tiene dos calles llenas de restaurantes que por la hora de nuestra visita estaban a rebosar de gente. La iglesia del mismo nombre tiene una reproducción exacta del Cristo Negro de Esquipulas en Guatemala y que ya habíamos visto en distintos lugares de este país, uno de ellos la Catedral Metropolitana de la Ciudad de Guatemala.

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Buena pinta la cocina de Juayúa

Saliendo del pueblo paramos en un mirador donde se ve el pueblo y la iglesia sobresaliendo entre naturaleza y plantaciones de café. Muy bonito, como todo lo que estábamos viendo este día.

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Mirador de Juayúa

Un poco más adelante otro mirador, ya perteneciente al pueblo de Apaneca, donde en un día despejado como el que teníamos es todo un festival de volcanes a lo lejos.

Volcanes en El salvador

Ya nos tocaba comer y Benjamín nos llevó a un restaurante llamado Las Flores del Edén, un lugar espectacular en medio de un jardín tropical, distintos comedores en patios alrededor de un asador y la comida junto al café que tomé después, absolutamente delicioso; desde luego fue una elección magnífica.

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Degustando la gastronomía de la Ruta de las Flores

Concepción de Ataco, fue nuestro último pueblo de la Ruta de las Flores Y y sin duda el más bonito de todos. Está a unos 1250 metros de altitud sobre el nivel del mar, rodado de volcanes. Ataco tiene origen precolombino se cree que fue creada por indios yanquis o pipiles en el centro de la sierra de Apaneca, su nombre en nahuat significa lugar de elevados manantiales. Se encuentra dentro de la ruta de los Pueblos Vivos de El Salvador y en esta ruta ya habíamos conocido Juayúa. El concepto de Pueblos Vivos, a través de este pintoresco y prehispánico municipio pretende impulsar el turismo de experiencias, de costumbres y tradiciones, potenciado por sus fuertes raíces indígenas, su gastronomía típica, sus artesanías elaboradas con fibras naturales, así como sus celebraciones religiosas.

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Ataco y sus casas pintadas

Empezamos haciendo un recorrido por las calles más alejadas del centro para conocer sus murales que son todos espectaculares, aunque algunos están empezando a deteriorarse por falta de mantenimiento.

Entramos en un molino artesanal donde las mujeres van con sus barreños con maíz para molerlo en varias veces y conseguir la consistencia adecuada para hacer las tortas que es su base de alimentación.

Benjamín nos dejó en la Plaza Central y nos dio como una hora y media para seguir conociendo este pueblo ya que tenía que ir a recoger a las dos americanas que estaban haciendo un tour del café cerca del lugar donde habíamos comido, era barato pero nos apeteció hacerlo pues ya conocíamos algo similar en otros lugares del mundo. Vimos su iglesia, recorrimos sus puestos de artesanía, hicimos fotos a montones, hablamos con varias mujeres que vendían ponchos de lana y nos contaron que en invierno y por las noches refrescaba mucho siendo necesarios.

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Iglesia de Ataco

Toda la Plaza estaba llena de restaurantes y cientos de puestos de comida callejera en la que la gente hacia cola, era sábado y ya día de descanso con lo cual todos salen a disfrutar de la vida. Turismo vimos poco, todavía están recuperándose de los os años de cierre por la pandemia.

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Mural mas fotografiado de Ataco

A las cinco y media nos recogía Benjamín y emprendíamos el retorno a San Salvador que nos llevó unas dos horas con tormentazo incluido. Un día muy interesante conociendo la naturaleza y la cultura de los pueblos de El Salvador, un país que nos estaba resultando muy interesante. La ruta por Centroamérica estaba resultando magnífica, la podéis leer en Viaje a Guatemala, Honduras, El Salvador y Panamá: vuelos, ruta, hoteles y datos prácticos.












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