Turisteando el mundo

  • Pilar y Paco Viajeros

Monasterio de Santo Estevo de Ribas de Sil (UNESCO). Galicia (España)


Empezábamos nuestro primer día en la provincia de Ourense y después de recoger el coche de alquiler en la estación de tren, nos pusimos en camino para recorrer la llamada Ribeira Sacra, un territorio famoso por sus vinos, con una naturaleza prodigiosa y, sobre todo, por albergar la mayor concentración de iglesias y monasterios románicos de toda Galicia. Por esta riqueza monumental la Ribeira Sacra se encuentra inscrita en la Lista Indicativa del Patrimonio de la Humanidad desde 1996.

Decidimos que nuestro primer punto de interés sería el Monasterio de Santo Estevo de Ribas de Sil, actualmente parador nacional. Pusimos las coordenadas del GPS y desde la carretera pudimos admirar el colorido del paisaje que estaba exuberante en primavera, llegamos sobre las 10:00 h al lugar.

Se trata de un antiguo monasterio benedictino situado en la ladera del río Sil, en pleno corazón de la Ribeira Sacra. Es posible que su primitivo origen se encuentre en torno al siglo VI, aunque sería abandonado tras la invasión musulmana ya que no hay testimonios anteriores al siglo X que acogió a la orden benedictina. Más tarde, a finales del siglo XV, la reforma monástica impuesta por los Reyes Católicos y el Cardenal Cisneros propicia su incorporación, en 1499, a la congregación de San Benito de Valladolid. Desde 1530 hasta la exclaustración de 1875 fue Colegio de Artes, pasando después a ser iglesia parroquial.

Fue declarado Monumento Histórico en 1923. El Estado se encarga de su restauración y lo convierte en Parador de Turismo en el año 2004. Acertadamente restaurado, es muy agradable encontrarse un monasterio rodeado de un paisaje idílico convertido en edificio hotelero con puertas abiertas al público en general. El Parador de Santo Estevo acaba de ser galardonado con el premio Travellers' Choice Paradores 2015 con el que Tripadvisor, el mayor sitio web de viajes del mundo, le acredita como el mejor de España según las opiniones de los clientes.

Arte, historia, naturaleza, tranquilidad y gastronomía. ¿Que más se puede pedir? Nos lo apuntamos para cuando haya oportunidad. El Monasterio de Santo Estevo es un complejo religioso que consta de Iglesia, Claustros y Pórtico, el acceso es gratuito a todos ellos. Nosotros empezamos la visita por la Iglesia, una construcción realizada a base de sillares de piedra granítica. La iglesia actual del monasterio se comenzó a edificar en el último cuarto del siglo XII, se interrumpió durante el siglo XIII, y no sería retomado hasta el siglo XV. Durante el siglo XVI se sustituyó la cubierta original de madera por bóvedas de crucería con estética gótica. Está dedicada a la Asunción de María.

La cabecera románica de la iglesia es la parte más interesante de su exterior, al igual que el tramo de la nave más cercana al ábside. En su interior es de destacar el retablo del altar mayor, de enormes dimensiones realizado a finales del siglo XVI. La figura de Santa Catalina, situada en el tercer cuerpo, es uno de los arquetipos de la escultura manierista gallega.

También se conserva un precioso retablo pétreo románico de forma pentagonal y color blanco con el Cristo en el centro y los doce Apóstoles flanqueándolo, todos ellos bajo arquerías. Salimos de la Iglesia y nos dirigimos a la zona de los claustros donde está instalado el parador nacional. Antes de pasar, contemplamos la grandiosidad de la fachada. El Pórtico o fachada del monasterio fue reformada a mediados del siglo XVIII. Su portada está articulada por medio de tres espacios. En el central hay un vano adintelado y un frontón partido sobre el que se abre un balcón.

Los laterales se delimitan por medio de dos columnas toscanas, que acogen entre ellas una hornacina con las figuras escultóricas de San Vicente Abad y San Benito, con los escudos de la congregación de San Benito de Valladolid y del monasterio de Santo Estevo, con las mitras de los nueve obispos. Según la leyenda, durante los siglos X y XI, se retiraron al monasterio 9 Santos Obispos, y esto se recogió en su escudo de 9 mitras y contribuyó a difundir su fama e importancia en el medievo, alcanzando una gran popularidad, debido a las peregrinaciones motivadas por los nueve obispos que decidieron acabar allí sus días, y que consiguieron fama de santidad. La portada se remata con los escudos de Castilla y León con un águila bicéfala.

Pasamos al interior a través de la puerta porticada y nos encontramos con el primero de los claustros. Es el más grande, el llamado claustro de la Portería o de los Cabaleiros que es de planta rectangular. Tiene tres cuerpos, ninguno abovedado, con arcos de medio punto. Se trata de una obra realizada entre los siglos XVI y XVII.

Pasamos al siguiente claustro, el claustro de los Obispos, llamado también claustro Regular o de las Procesiones, de dos cuerpos y planta rectangular, es el más antiguo y comunica directamente con la iglesia. Es de estilo románico, de principios del siglo XII, uno de los pocos que existen en Galicia, aunque el segundo cuerpo, es decir, el piso superior del claustro data del siglo XVI, tiene una decoración que obedece a la estética tardogótica. Este claustro fue el que acogió los restos de los nueve prelados y es el más antiguo del monasterio.

Pasamos al último de los claustros, el Claustro Pequeño también conocido como el Claustro Do Viveiro con dos pisos que se articulan por medio de arcos de medio punto con columnas de estilo dórico. Es una verdadera rareza encontrarse con un monasterio con tres claustros de gran belleza y además con estilos diferentes, en este caso, románico, gótico y renacentista. Las reformas que se emprendieron en la época moderna hicieron que todas las dependencias de entonces desapareciesen, sobreviviendo de la época medieval tan sólo el piso inferior del claustro de los Obispos y una parte de la iglesia.

Habíamos terminado de recorrer el monasterio pero no la visita, ya que dentro del programa cultural del parador (actividad que tenía que hacerse en todos) nos encontramos con una exposición del artista gallego Florencio de Arboiro. Disponíamos de tiempo suficiente para la hora de salida del barco que habíamos contratado para dar un paseo fluvial por el río Sil y pasamos a verla (entrada gratuita).

Una bonita y cuidada exposición de esculturas en metal y madera entre las que destacaban, un Quijote, una alegoría del deporte y otra de viajeros. Además del monasterio propiamente dicho, es recomendable la visita a las instalaciones del actual Parador, uno de los mejores y más bellos de la Red de Paradores, para conocer su bonita cafetería y el hermoso restaurante con terraza y exquisitas vistas a las laderas del río Sil, sus cañones, y sus laderas boscosas. Hicimos nuestras últimas fotos y nos dispusimos a llegar al embarcadero de Santo Estevo. Nuestro barco salía a las doce del mediodía.

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