Turisteando el mundo

  • Pilar y Paco Viajeros

Parque Nacional de Gobustán (Unesco). Azerbaiyán


La península de Absheron es una región geográfica bañada por el Mar Caspio y el lugar donde se encuentran ubicadas algunas de las joyas de Azerbaiyán: La propia capital, Bakú de la que os hemos hablado en “Qué ver en BaKú en dos Días (Unesco)”; los volcanes de lodo y el yacimiento arqueológico de Gobustán que será el tema de este relato; el Templo de Ateshgah donde se desarrolló el zoroastrismo y la montaña de fuego llamada Yanardag que os contaremos en “Atesthgah, el templo de los adoradores del fuego (Unesco) y Yanar Dag”. En este segundo día de nuestra estancia en el país nos dedicamos a recorrer algunos de estos lugares. En este mapa podéis ver dónde se encuentran ubicados.

La palabra Absheron es de origen persa y viene de “Ab” que significa agua y “shour" que significa salada. La península de Absheron es un "lugar de agua salada". El paisaje es desolador con pequeñas montañas y llanuras extremadamente secas en las que brotan pequeños lagos de sal o charcas de petróleo, pero esto no siempre fue así como aprenderíamos en nuestra visita al Parque arqueológico de Gobustán.

Gobustán está situado a unos 60 kilómetros en el suroeste de Bakú y se encuentra el área arqueológica que íbamos a visitar y que nos llevó algo más de una hora desde Bakú. El origen de la palabra Gobustan viene de “gobu” que significa barranco y de “stan” que significa lugar”.


En Gobustán se encuentran el mayor número de restos de los asentamientos en estas tierras desde hace más de 40.000 años, siendo los petroglifos grabados en la roca lo que dio más fama al lugar, tantos y tan importantes manifestaciones de la presencia humana se han encontrado en el área que la Unesco lo declaró Patrimonio Mundial de la Humanidad en el año 2007 con el epígrafe de Paisaje cultural del arte rupestre de Gobustán y su justificación es: “El Paisaje Cultural de Arte Rupestre de Gobustan cubre tres áreas de una meseta de rocas rocosas que se levantan del semi-desierto del centro de Azerbaiyán, con una colección excepcional de más de 6,000 grabados rupestres que dan testimonio de 40,000 años de arte rupestre. El sitio también presenta los restos de cuevas habitadas, asentamientos y entierros, todo lo cual refleja un uso humano intensivo por parte de los habitantes del área durante el período húmedo que siguió a la última Edad de Hielo, desde el Paleolítico Superior hasta la Edad Media. El sitio, que cubre un área de 537 hectáreas”.

La visita a Gobustán tiene dos partes, el recorrido comienza con un pequeño pero muy interesante Museo y continúa con un recorrido exterior para visitar in situ los petroglifos, lo conocen allí como el Museo de la Roca. Se paga entrada de 5 manats para el Museo y 10 para el parque.

El Museo de Gobustán está dividido en dos plantas y hace un recorrido por la Prehistoria Mundial y por la evolución humana y geográfica de Gobustán en particular. Están todas las informaciones en azarí y en inglés lo que se agradece para comprender lo que allí vimos. Es un Museo interactivo lo que también facilita la comprensión para los que no somos expertos en el tema.

El descubrimiento de este yacimiento arqueológico fue de forma accidental en los años 30 del siglo XX cuando la zona se estaba utilizando como cantera para la extracción de bloques de piedra, se encontraron más de seis mil petroglifos o tallas en la roca. La intervención de los arqueólogos comenzó poco después y se encontraron además utensilios, restos de viviendas, restos humanos en cuevas que demostró que esta área estuvo ocupada unos diez mil años antes de cristo, desde finales del Paleolítico. Desde 1966 el territorio de Gobustán se declaró reserva nacional y las investigaciones no han parado.

Y ya tocaba salir al exterior y recorrer in situ el parque arqueológico para ver las manifestaciones del hombre a lo largo de los siglos en tierras azerbaiyanas.

El paisaje de la zona es abrumador y muy hermoso, los contrastes ocres de la roca, la vegetación completamente seca y de fondo el azul del mar Caspio embellecen la ruta en busca de los famosos “Petroglifos” de Gobustán que reflejan claramente la evolución humana, el orden social en el que vivían, las armas utilizadas para la caza o los bailes ceremoniales, los animales y un sinfín de elementos que nos cuentan cómo era la vida del hombre en esas tierras.

El recorrido está marcado con un camino bastante cómodo para poder ir visitando y encontrando los petroglifos, aunque recomienda no salirse de él, la poca gente que había en la visita se lo saltaba y escalaba por las rocas no sabemos muy bien para qué porque todos son visibles y muy cercanos. Muy gráficamente había indicaciones de que existía riesgo de encontrarse víboras con lo que hay que tener cuidado.

Cuando comienzas a ver petroglifos de gacelas, cabras , ciervos, jabalíes, caballos, y también de aves, peces, serpientes o de barcos, te preguntas cómo es posible que la vida se desarrollara en un medio tan inhóspito pero la respuesta es clara ya que el clima en la zona no fue tan duro y seco moco hoy. Durante miles de años la costa del Mar Caspio estaba llena de bosques y animales, el mar bañaba parte de Gobustán. Fue un lugar adecuado para el desarrollo de la vida humana y posteriormente el lugar idóneo para que el hombre neolítico desarrollase la agricultura.

El petroglifo más famoso de todo el complejo es la representación de un barco, lo que demuestra que los antiguos pobladores eran buenos navegantes y el mar otro de los elementos imprescindibles de subsistencia. Pero lo curioso es que el barco recuerda a los barcos vikingos y se intentó buscar un vínculo este estos dos pueblos alejados a miles de kilómetros. El científico y viajero Thor Heyerdahl, fue a visitar este petroglifo y está convencido que los pobladores de esta área en el siglo I de nuestra era llegaron a Escandinavia con sus técnicas de marineros y constructores de barcos que legaron a los vikingos. ¿Verdad o ficción esta teoría? Lo mejor es que el libro de piedra de la humanidad seguirá dándonos sorpresas.

En el camino de vuelta, ya por la parte baja del recorrido hay una piedra, que la llaman la pandereta que suena como un tambor cuando se la golpea con las piedras, emitiendo un sonido muy intenso y con diferentes tonalidades según la zona en la que golpees.

Nos pareció impresionante la visita al Parque arqueológico de Gobustán, absolutamente recomendable y altísimamente interesante.

Seguimos ruta para visitar los Volcanes de Lodo que están bastante cerca de Gobustán, pero esto es otra historia que podéis leer en "Qué ver y visitar en Azerbaiyán, país de contrastes, en cinco días".

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