Turisteando el mundo

  • Pilar y Paco Viajeros

Qué ver en Évora (Portugal) en un día. UNESCO


Una escasa hora desde Badajoz es suficiente para llegar a la capital de la comarca portuguesa del Alentejo, tierra de pueblos medievales, castillos, palacios, pousadas, recintos megalíticos, productores de vino y vastas tierras agrícolas. Separada solo por 100 kilómetros de la frontera española, llegamos la histórica ciudad de Évora,

Toda la ruta la podéis leer en Ruta en coche por el Medio y Bajo Alentejo. Portugal


Évora es una tranquila ciudad portuguesa de aproximadamente 57.000 habitantes, fundada por los romanos, más tarde fortificada por los árabes y con el máximo esplendor durante el siglo XV cuando los reyes de Portugal fijaron allí su residencia. Pudimos aparcar (aunque en zona azul) en el corazón y alma de la ciudad de Évora, en la Praça do Giraldo, que es la imagen icónica de la ciudad de Évora. Además allí está ubicada la oficina de turismo que nos facilitó unos mapas para recorrer la ciudad. Y empezamos a visitar sus monumentos en el Centro Histórico que le han valido ser reconocida como Patrimonio Mundial de la Humanidad en 1986, de la que la Unesco dice: "Esta ciudad-museo, cuyas raíces se remontan a la época romana, alcanzó su edad de oro en el siglo XV, cuando se convirtió en la residencia de los reyes portugueses. Su calidad única proviene de las casas encaladas decoradas con azulejos y balcones de hierro forjado que datan del siglo XVI al XVIII. Sus ntos tuvieron una profunda influencia en la arquitectura portuguesa en Brasil."

Os dejamos un pequeño mapa para que veáis la configuración de la ciudad de Évora y podáis seguir la ruta que hicimos en esta bella y sorprendente ciudad.

PRAÇÁ DO GIRALDO

Es difícil creer que este entorno tranquilo y agradable fue el escenario de algunos de los eventos históricos más violentos de la región. La plaza fue el lugar donde se produjo la decapitación del duque de Braganza en 1484 y donde la Inquisición del siglo XVI llevaba a cabo los castigos y ejecuciones. Hoy en día, la encantadora Praça do Giraldo es un lugar popular en el que los visitantes y lugareños se sientan en los cafés y restaurantes al aire libre y gozan de un ambiente relajante. La Praça do Giraldo es la plaza más grande de Évora e históricamente ha sido el corazón de la ciudad y que albergaba el mercado semanal. Al principio estuvo fuera de las murallas pero al final éstas se amplían quedando dentro de ellas, junto al Palacio Esteus en el siglo XIV. En el siglo XVI la nobleza abandona el palacio quedando abandonado quedando solo en pie una sección que es donde actualmente se encuentra la oficina de turismo.

En el extremo oriental de la Praça do Giraldo se encuentra la Iglesia de Santo Antao, de arquitectura renacentista y barroca, mientras que en el extremo occidental, el edificio que ocupa un banco fue una vez el ayuntamiento y luego la cárcel de la ciudad. En el centro de la plaza se encuentra la ornamentada fuente de Henriquina, del siglo XVI, que abastecía el agua del Acueducto de Água de Prata, entonces situado en las afueras de la ciudad. Las arcadas de uno de los laterales de la Praça do Giraldo se construyeron para albergar y proteger los comercios que desde el siglo XVI han dado vida a la plaza.

LA CATEDRAL (O SÉ) DE ÉVORA

La Catedral de Évora fue construida entre 1280 y 1340, al parecer sobre una antigua mezquita, gracias a los caballeros Templarios. Aunque la capilla principal fue reconstruida entre 1718 y 1746. El exterior es de granito rosa. Está dedicado a la Virgen María y es uno de los puntos de referencia más emblemáticos de la ciudad.

Fue la antigua sede religiosa de Portugal hasta el siglo XVI que se traslada a la capital. Es un buen ejemplo de Catedral portuguesa fortificada y confirmó la conquista de los cruzados cristianos sobre los árabes del norte de África.

La Catedral fue única en su época, ya que la mayoría de los edificios de estilo románico tienen una línea de simetría clara que se extiende a lo largo del edificio. La Sé es marcadamente diferente al tener dos torres asimétricas: una torre termina con una aguja de cono azul, mientras que la otra es un reloj fortificado y un campanario. En el interior de la catedral, la transición del exterior románico tardío suave al interior gótico más decorativo.

La mayor curiosidad es la estatua de la Virgen María en el altar ya que se representa embarazada. Aunque se encontraron comúnmente en Europa durante la época medieval, fueron drásticamente erradicadas por orden del Papa a finales del siglo XV, no quedando apenas imágenes de este tipo.

La Catedral (Sé) está abierta todos los días de 9:00-12:00h y de 14:00-16:00h. El precio de la entrada a la visita a la catedral es de 1,50 €. La entrada combinada para visitar el tejado, los claustros y la catedral es de € 3.50. Es muy recomendable visitar el techo, ya que hay excelentes vistas sobre Évora, aunque el acceso a través del campanario es estrecho y un poco agobiante. 135 escalones y la ciudad bajo tus pies.

TEMPLO ROMANO DE DIANA

El templo probablemente fue construido alrededor del siglo I d. C., y se asocia con la diosa Diana. Sin embargo, no hay evidencia de que en realidad fue dedicado a ella. Puede que en realidad haya sido dedicado a Júpiter. Está considerado como la estructura romana mejor conservada de la Península Ibérica.

Las invasiones bárbaras dañaron el templo en el siglo V. Algunas piedras fueron utilizadas en el siglo XIV para otros proyectos de construcción como la incorporación de una torre en la fortaleza del castillo. Como anécdota, saber que más tarde, el Templo se usó como carnicería y matadero, nada menos que hasta 1836.

Este monumento es la atracción turística más famosa de Évora, está situado en la Praça Largo Conde de Vila Flor. El Templo se construyó en el punto más alto de la ciudad, por lo que es muy fácil de ubicar, simplemente subiendo la colina. Se puede ver en cualquier momento del día y no hay tarifa de entrada.

El templo fue construido originalmente en el siglo I, era un templo dedicado al culto romano que adoraba a dioses, pero más tarde se utilizó para alabar al emperador Augusto. En la plaza se encuentran los jardines de Diana, el Palacio da Inquisiçao y el Museo de Évora, todos ellos a la sombra de la Catedral.

EL ACUEDUCTO DE ÉVORA

Fue uno de los proyectos de construcción más avanzados y técnicamente más difíciles del siglo XVI. El sistema de agua con 9 km de largo se extiende desde el río más cercano y lleva agua dulce hasta el centro de la ciudad.

Fuera de las murallas de la ciudad, el Acueducto de Évora está formado por enormes arcos de piedra, mientras que dentro de la ciudad, la altura disminuye y los arcos se aprovecharon para construir casas y tiendas, creando una simbiosis atractiva, aunque el tipismo de la imagen queda frecuentemente devaluado por un halo de abandono.

LAS MURALLAS DE ÉVORA

Évora es llamada también la ciudad de las tres murallas. Siglos atrás, los romanos construyeron la primera muralla de la ciudad cercando lo que era la acrópolis, se la denomina cerca velha, de la que apenas quedan algunas puertas, a pesar de que fue conservada por los pueblos visigodos y árabes que llegaron después.

En el siglo XIV se construyó una segunda muralla, a la que se llamó cerca nova, con un perímetro de casi 4.000 metros, de la cual se conserva una buena parte. Y más tarde, en el siglo XVII, se levantó la tercera muralla, la cerca novíssima, adecuándo los muros para la nueva potencia de las piezas de artillería.

CASCO ANTIGUO DE ÉVORA

Quizás la atracción principal de Évora es el encanto de la ciudad en sí misma, y ​​no hay método mejor para descubrir sus secretos que simplemente perderse en el casco antiguo. Adoquines en las calles, paredes blancas y cercos de ventanas amarillas, giros, callejones y vueltas de una antigua ciudad medieval amurallada con el sello inconfundible de ciudad alentejana.

Évora es un laberinto de calles empedradas fruto del urbanismo árabe y judío, impecablemente mantenidas y casas tradicionalmente pintadas de blanco y amarillo. En sus pasajes se encuentran pequeños lugares de interés que nunca figuran en ninguna guía y que no se pueden descubrir a no ser que se pasee ante ellos.

El casco viejo tiene una extensión de 107 hectáreas y está claramente delimitado por las murallas medievales, con una longitud de más de 3 km. Constituye un verdadero placer andar por callejuelas y edificios prácticamente inalterados a lo largo de los siglos.

Y llegó la hora de comer y que mejor que hacerlo en un edificio histórico, la Pousada Convento de Évora o Pousada dos Lóios. Un convento del siglo XV que conserva trazos de su arquitectura original. El centro conventual estaba dedicado a San Juan Evangelista y quedó gravemente dañado en el terremoto de Lisboa (1755) época en la que se cambió la fachada.

El edificio conserva trazos de su arquitectura original, como los claustros del patio interior, utilizado por el restaurante, un remanso de paz y tranquilidad donde además acertamos con el menú, degustando bacalao y otras especialidades portuguesas.

Después de comer fuimos a por nuestro coche y nos alojamos en el hotel Ibis Évora, una cadena que nunca defrauda y que tiene un excelente ratio de calidad-precio. Al día siguiente seguiríamos nuestra ruta por el Alentejo portugués que comenzaría conociendo los monumentos megalíticos de Évora.

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