Turisteando el mundo

  • Pilar y Paco Viajeros

Bujará (UNESCO), la bella Ciudad Santa de Uzbekistán


QUÉ VER, QUE HACER EN BUJARÁ EN UN DÍA

Avanzaba nuestro viaje a Uzbekistán mucho más rápido de lo que nos hubiese gustado, ya habíamos visitado Tashkent y Jiva y nuestra siguiente ciudad era Bujará, la ciudad Santa de Uzbekistán. Tras nuestro desayuno, salimos de Jiva hacia el aeropuerto de Urgench para tomar un vuelo hacia Bujará, que duraría poco menos de una hora. Este vuelo entre las dos ciudades solamente sale los lunes, hace una escala en Bujará y continúa hacia Tashkent.

Todo fue rápido y puntual, a las once de la mañana estábamos aterrizando en Bujará y en poco menos de diez minutos salieron nuestras maletas. Empezaba nuestra visita a la Ciudad Santa de Uzbekistán, declarado su Centro Histórico Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1993.


Esto es lo que dice la Unesco de Bujará, la bella ciudad santa: “Situada en la Ruta de la Seda, Bujará tiene más de 2.000 años de antigüedad. Es el ejemplo más completo de ciudad medieval existente en el Asia Central y su tejido urbano primigenio se ha conservado intacto en su mayor parte. Posee numerosos monumentos, entre los que destacan la célebre tumba de Ismail Samani, obra maestra de la arquitectura musulmana del siglo X, y varias madrazas del siglo XVII…”

Bujará es la una de las ciudades más antigua de Uzbekistán, se cree que el fundador de Bujará fue el mítico y legendario Rey Siavash , que llegó al poder casi mil años antes que Alejandro Magno. La ciudad se fundó hacia el año 500 a. C. sobre tres asentamientos anteriores. Se convirtió en un estado vasallo del Gran Imperio Persa. . El nombre de Bujará proviene de la palabra "vihára", que significa "monasterio" en sánscrito.

Antes de la llegada del Islam y que se convirtiera en la principal religión de la ciudad, coexistían el maniqueísmo y el cristianismo nestoriano. Fue capital del imperio Samánido. Es la ciudad natal del gran Sheikh Bakhouddin Nakshbandi, fue una de las figuras principales en el desarrollo de sufísmo. Bujará se convirtió en un centro de aprendizaje conocido en todo el mundo islámico. En esta época la ciudad fue una vez un gran centro comercial en la Ruta de la Seda. Genghis Khan conquisto la ciudad y ordenó quemar la ciudad y los mongoles la gobernaron hasta la desaparición del Gran Tamerlan. Se convirtió en un estado feudal llamado Janato de Bujará, hasta el año 1785 que se convirtió en el Emirato de Bujará.

Tras la caída del muro la ciudad formó parte del Uzbekistán independiente. Dicen que no ha cambiado mucho, las calles y los edificios siguen conservando parte de su rica cultura e historia. Cuando llegas a Bujará inmediatamente sientes que es una ciudad viva, hay vida más allá de sus monumentos, vimos la vida cotidiana de los ciudadanos, los niños saliendo del colegio, lugares maravillosos y otros bastante descuidados .

Bujará, llamada la Ciudad Santa, es un lugar interesantísimo donde se puede ver la historia del pueblo uzbeco, tiene un encanto inolvidable! En el mapa podéis ubicar los distintos monumentos que visitamos.

La Madrasa de Chor-Minor o la madrasa de los cuatro minaretes fue nuestra primera visita a esta ciudad. Es un edificio muy bien conservado y distinto a lo que habíamos visto hasta ahora, fue construido por el califa Niyazkul. Se daba como fecha de construcción el año 1807, pero se cree que se levantó sobre una anterior madrasa del siglo XVII.

"Chor-Minor" se traduce como "cuatro minaretes". Las esquinas del edificio cuadrado de la madraza, están decoradas con cuatro pequeños minaretes coronados con cúpulas azules con diferentes decoraciones.

Los elementos decorativos de las torres se cree que reflejan el entendimiento religioso-filosófico de cuatro religiones del mundo, se aprecia una cruz, la rueda de la oración budista. Tiene un patio, con una pequeño estanque o hauz, forrado con bloques de piedra. En el interior, como en casi todos los edificios de Uzbekistán había una pequeña tienda de artesanía. Justo enfrente de la madrasa, había una tienda cargada de objetos de la antigua URSS , mirad la fotografía.

Desde aquí fuimos a nuestro hotel, El Zargarón Plaza, no muy céntrico pero magnífico. Nos dieron nuestras habitaciones y comimos en el hotel. Sin mucha demora proseguimos nuestra visita a esta bella ciudad. Atravesamos el parque Kirov lleno de atracciones de feria para llegar a nuestra siguiente visita, El Mausoleo de los Samánidas. Esta obra de arquitectura medieval de finales del siglo IX en Bujará es de especial interés porque aúna elementos islámicos y zoroástricos (religión predominante en la zona antes de la llegada del Islám).

El mausoleo fue construido como cripta de la familia, después de la muerte del padre de Ismail Samani. Más tarde, el propio Ismail y su nieto también fueron enterrados en ella. Estas criptas estaban en contra de la ley islámica en ese momento, porque el Islam prohibió erigir los monumentos post-mortem sobre las tumbas de los creyentes musulmanes. Esta prohibición se la saltó el Califa e Ismail siguió su ejemplo, lo que la hace única.

Esta cripta cuadrada con una cúpula semicircular está construida con ladrillos formando patrones horizontales, verticales y diagonales en las paredes. En el interior se conservan restos originales de pintura. Según nos contó nuestro guía este lugar tiene una leyenda, que si formulas un deseo y das tres vueltas alrededor, se cumplirá.

Que haya llegado hasta nuestros días en tan buen estado ha sido porque estuvo sepultada hasta 1925 por la arena del desierto, esto libró a este bello y antiguo edificio de la destrucción de los mongoles. Seguimos nuestro paseo por el parque y vimos unos pocos puestos de artesanía y artesanos trabajando, nos llevamos una grata sorpresa cuando vimos que estaban haciendo platos de damasquinado y si no hubiera sido por la diferencia de motivos hubiéramos pensado que estábamos en Toledo. Empezaba a formarse una tormenta de arena que nos persiguió toda la tarde. ¿Sería porque no dimos las tres vueltas al Mausoleo?

Nuestra siguiente parada fue el Mausoleo de Chashma Ayub, se cree que fue construido sobre un antiguo templo ya existente en el siglo XII. La fachada del mausoleo es asimétrica y sus ladrillos son de terracota. Es un edificio pequeño, modesto y desprovisto de toda ornamentación, tanto externa como interna. Tiene una cúpula exterior cónica del siglo XIII-XIV y es un excelente ejemplo de la arquitectura medieval de Asia Central en este momento. En la actualidad es el Museo del Agua.

Este lugar también es conocido como la fuente de Ayub o Jacob, la tradición dice que el profeta dio un golpe con su bastón y manó una fuente de agua. Y, a propósito, dicen que visitando este monumento, se debe beber agua de la fuente porque posee propiedades curativas. Muy cerca se encontraba lo que fue Plaza de Registán en Bujará de la que solamente queda Complejo Bolo-Khauz construido en el siglo XVIII y que sería nuestro próximo objetivo. El lugar, especialmente bello, está compuesto por la mezquita, un minarete y un estanque de agua o Khauz, que se utilizaba para abastecer a la población de agua.

La parte más antigua del complejo es el estanque o khauz llamado Bolo-Khauz ,"estanque de los niños". Un bellísimo techo de madera y finísimas y altísimas columnas que reposan sobre coloristas capiteles y que conforman el zaguán o porche de la mezquita. El interior decorado con tonos azules y muy bien conservado hacen de esta mezquita una de las más bellas de Asia Central.

Un pequeño minarete levantado a principios del siglo XX y que en la actualidad lo acompaña a lo lejos la moderna torre del agua, conforman este bello complejo.

La Fortaleza Ark, es el símbolo del poder del Estado de la ciudad de Bujará y residencia oficial de los emires hasta principios del siglo XX. Es un impresionante recinto amurallado con una imponente puerta con torreones y rampa de acceso.

Durante siglos esta fortaleza fue el corazón de Bujará o Bujará en sí mismo. Por las excavaciones se sabe que este lugar estuvo habitado desde el siglo IV a de C. Hoy se conserva menos de una cuarta parte de la misma. En su interior se conservan los alojamientos del emir, mezquita, tribunales, patios, harenes, establos, etc.

Una visita más que interesante y que desde la parte alta ofrece unas vistas de la ciudad impresionantes, con la magnífica torre del agua. Cuando salimos de la Fortaleza Ark, la tormenta de arena iba creciendo, se hacía difícil respirar pero había que aguantar, nos quedaba muchas cosas por descubrir en esta ciudad que nos estaba enamorando. Mirad esta fotografía, llena de bruma formada por la arena.

Si algo no olvidaremos de esta ciudad de Bujará es el Complejo Poi Kalon, uno de los conjuntos más bellos y emblemáticos de la ciudad. Complejo formado por cuatro monumentos: Mezquita Kalyan y la Madrasa Miri-Arab que se enfrentan entre sí y entre ellas se encuentra el minarete Kalyan y la pequeña Madrasa Amir-Allimkhan.

El Minarete Kalyan se eleva sobre la ciudad de Bujará. Su diámetro es inferior a 9 metros y la altura total es de algo más de 45 metros. Se comenzó a construir en el siglo XII y se cayó sobre la mezquita, por segunda vez Arslan-Khan ordenó su reconstrucción y se terminó en 1127. Es impresionante su tamaño y se divisa desde casi toda la ciudad; fue uno de los pocos lugares que se salvaron de la destrucción de las tropas de Amir Timur cuando conquistó la ciudad y la causa fue que se quedó admirado de las dimensiones del minarete. Aquí se utilizaron por primera vez las cerámicas de color azúl.

Este minarete fue considerado el faro del desierto en la Ruta de la Seda, el fuego que se encendía en lo alto servía de guía, en medio de la noche, para las caravanas que atravesaban el desierto. Además se utilizaba para anunciar la oración, como de puesto de vigilancia y como patíbulo (desde allí se arrojaba a los condenados). A su lado la Mezquita Kalyan uno de los monumentos más bonitos de Bujará, que data del siglo XV, aunque se cree que se terminó en 1514. Según los datos de las excavaciones arqueológicas la mezquita original fue destruida por el fuego por las tropas mongolas.

El diseño de la Mezquita Kalyan es el tradicional con un patio rectangular, cúpulas, columnas, etc. La decoración de la mezquita es fundamentalmente de azulejos y ladrillos y se concentra principalmente en la fachada principal y el mihrab. Enfrentada a la mezquita, la Madrasa Miri-Arab que sigue, en la actualidad, siendo escuela religiosa y en la que solamente se puede visitar el acceso a la madrasa y el patio y demás elementos a través de unas celosías. Su construcción se remonta al siglo XVI. Como dato curioso decir que tras la Segunda Guerra Mundial volvió a funcionar como centro de enseñanza religiosa y bajo el dominio de la URSS fue el único lugar de la zona en el se formaron y graduaron imanes.

Cuando estábamos intentando hacer fotografías a través de la celosía, unos de los ciudadores que había, nos cogió la cámara y se subió al banco para poder hacer una fotografía a través de los huecos de la celosía. Desde aquí le damos las gracias por el detallazo y aquí la muestra.

Continuamos camino con nuestra tormenta de arena y aire hacia la zona comercial de Bujará. Pero no penséis que es una zona a la usanza actual, aquí se respira lo que debió ser el ambiente en el pasado de la ruta de la seda desde el siglo XVI. Aquí se encuentran los recintos, un gran número por cierto, coronados con cúpulas que conforman los bazares cubiertos. Artesanos cada vez más especializados que hacen las delicias del visitante en sus tiendas de venta de cuchillos, joyas, instrumentos de música y varios recuerdos. El primero que recorrimos fue el Toki-Zargaron que es el comercio cubierto más grande de Bujará. Zargarón significa orfebre o joyero. Atravesamos este comercio para visitar otras dos grandes madrasas de esta ciudad, también enfrentadas en la misma calle.

La Madrasa Ulugbek construida por un nieto de Tamerlán, data de 1417 y la Madrasa Abdul-Aziz-Khan casi dos siglos más joven que la anterior. Como casi todos los edificios, en la actualidad están dedicadas al comercio. Tras atravesar de nuevo el Toki-Zargaron y pasear el Toki-Telpako llegamos a lo que para nosotros es una de las zonas más bonitas y animadas de Bujará, el Lyabi-Khauz.

El Lyabi-Khauz es una fuente o hauz histórica de suministro de agua en Bujará y Lyabi-Khauz significa "en el embalse", se encuentra en el corazón de la ciudad. Alrededor de esta fuente hay tres grandes edificios: La madrasa Kukeldash una de las más grandes de la ciudad, El Nodir Divan Begi primero fue caravansarai y después fue transformado en madrasa y El Nodir Divan Begi Khanaka que fue una sala de reuniones de los sufíes.

El lugar estaba lleno de restaurantes con música en vivo y como no, de una gran diversidad de comercios. Un sitio animado y concurrido para disfrutar de la noche de Bujará. Aquí quedamos con el grupo para ir a cenar. Lo hicimos en una casa ubicada en el antiguo barrio judío de la ciudad que está junto a la plaza Lyabi-Khauz. Era una casa-restaurante-tienda de alfombras, donde tomamos el plato nacional de Uzbekistán, el plov, que ha sido declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco en 2016. Os lo contaremos en un post, que bien lo merece.

Aquí termina nuestro día en Bujará, la Ciudad Santa de Uzbekistán. Una bellísima ciudad que nos conquistó y al día siguiente nos tocaba realizar la visita a uno de nuestros sueños,... ¡Samarcanda!


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