Turisteando el mundo

  • Pilar y Paco Viajeros

Toronto, la ciudad que sabe disfrutar (Canadá)


TORONTO (CANADÁ): QUE VER, QUE HACER EN UN DÍA

Llegamos al aeropuerto internacional Pearson de Toronto, en vuelo de Air Canadá desde Cancún (México) sobre las 21:30 h. Disponíamos de más de 20 horas de escala antes de volver a Madrid, teniendo la posiblidad de conocer la ciudad, así que cogimos el tren directo que comunica el aeropuerto con el centro de la ciudad hasta la estación de Union Station.

Habíamos reservado los billetes de tren por internet y buscamos un hotel lo más cercano posible a esta estación, ya que sabíamos que llegaríamos bastante tarde y no queríamos hacer más desplazamientos . El trayecto cuesta 12$ canadienses (8,30€) y tarda unos 30 minutos hasta el centro, es ultramoderno y muy, muy cómodo. La página de los trenes del aeropuerto al centro es : https://www.upexpress.com/.

Respecto al hotel, elegimos la cercanía a la estación a pesar de que el precio se nos iba un poco de presupuesto 150$ (104€) sin desayuno y contratamos el hotel Strathcona y desde luego que hicimos bien, no por el hotel en si, que no era nada del otro mundo, si no porque nos facilitó mucho las cosas al estar en pleno centro de la ciudad y casi pegado a la estación de trenes. Ganamos tiempo de descanso y tendríamos el tiempo más controlado al día siguiente para volver de la estación al aeropuerto. Una vez salimos de la moderna estación, nos sorprendió lo que vimos. Estábamos en el Dowtown de Toronto rodeados de unos edificios enormes semejantes a los de Nueva York con un aire neogótico que de noche hacía parecer que estábamos en Gotham City la ciudad de Batman.

Sin prisa, pero sin pausa, llegamos al hotel, hicimos el check in, dejamos las maletas, buscamos un sitio para tomar algo de cena y dimos nuestro primer paseo por la ciudad. El primer contacto nos gustó, la ciudad se veía muy limpia, los edificios muy originales y las calles lucían con espectaculares obras de arte moderno,la primera impresión fue muy buena, una ciudad moderna y futurista; con una iluminación nocturna de los edificios espectacular.

Después de un par de horas más o menos, en el que repusimos fuerzas en un local de comida rápida frente al hotel y dimos nuestro paseo nocturno por las calles circundantes, volvimos para descansar en unas camas individuales muy estrechas, pero que eran las únicas que nos ofrecía este hotel. Hotel solo recomendable por su situación, para estancias de corta duración. Además de que nos cobraron, sin previo aviso una fianza de 100 dólares canadienses y nos hicieron firman un papel de que no fumaríamos en la habitación.

Toronto es la mayor ciudad de Canadá y sin embargo, el gran atractivo turístico es la cercanía de las Cataratas del Niágara, pero sí que tiene lugares de interés suficiente como para pasar un par de días interesantes en la ciudad.

Teníamos claro que lo que debíamos de hacer para rentabilizar nuestras horas en esa ciudad era coger un autobús turístico y pararnos en los sitios que fueran de nuestro interés. En la noche anterior, vimos que el primero salía a las 09:00 h cuya parada estaba a escasos 100 metros del hotel.

Desayunamos, nuevamente, frente al hotel en Tim Hortons y sobre las 08:30 ya estábamos en la calle observando el bullicio de gente a primera hora de la mañana, sobre todo saliendo de la estación de tren. Nos dirigimos a la parada del bus turístico y allí estaban unos jóvenes estudiantes vendiendo los tickets.

No hubo manera de que nos descontaran nada. El ticket del autobús cuesta unos 30€ y es válido para 2 días consecutivos con un paseo en barco incluido. Aunque solo estuviéramos un día, el precio no varía. Aún así pensamos que no nos quedaba otro remedio y aceptamos. Un día de transporte y un paseo en barco por 30 € es caro pero tampoco para rasgarse las vestiduras, teniendo en cuenta que el paseo en barco solo son unos 18 euros.

Nos pusimos en marcha con algo de retraso y preparamos las cámaras ante lo que seguramente nos iba a sorprender. Ocupamos nuestros asientos y... A conocer Toronto.

La ciudad tiene uno de los mejores estilos de vida de América de Norte, considerada por muchos una de las mejores metrópolis del mundo para vivir. Se le conoce como el "motor de la economía de Canadá" y uno de los principales centros científicos y culturales del mundo. Ofrece muchas opciones para divertirse, siendo a la vez muy cosmopolita. Es muy conocida por la variedad de eventos que presenta durante todo el año. Es una ciudad que tiene un aire cultural magnífico y sentimos no haberlo disfrutado al menos con otro día más.

Como buena ciudad multicultural, uno de los mayores encantos de Toronto es poder pasear por los barrios de las diferentes comunidades étnicas de la ciudad, poder pasar de un ambiente chino a uno polaco, italiano, coreano o portugués en apenas algunos kilómetros. El autobús nos llevaba por calles y edificios que nos llamaban la atención constantemente.

Una mezcla de modernidad, edificios victorianos e inmensos rascacielos de metal y cristal. Hicimos una parada frente a uno de los museos más conocidos y cuya estructura también es un exponente de originalidad.

El Royal Ontario Museum (ROM) es el museo más conocido y más visitado de la ciudad, aparte de ser uno de los mayores museos de toda Norteamérica. En lo que respecta a Canadá, es el principal museo de sociedades, de cultura mundial y de historia natural. El edificio es fácilmente reconocible por la ampliación de su fachada con una arquitectura moderna a base de cristal y acero. Está situado en Bloor St West con Queens Park.

Es una de las principales referencias culturales de la ciudad y, probablemente, el museo más importante de Toronto. Este museo tiene un total de más de 6 mil objetos distribuidos por diversas salas, como por ejemplo: historia canadiense, arte europeo, asiático, aborigen y africano, arqueología, ciencia, zoología, mineralogía, paleontología. Una pena no haber podido visitarlo. Debe ser interesantísimo.

Seguimos nuestro recorrido por la ruta, que duraría unas dos horas, disfrutando de lo veíamos a nuestro alrededor.

Llegamos al campus de la Universidad, grande y cuidadísimo, con edificios de primeros de siglo con clara tendencia victoriana.

Nos sorprendió gratamente el estado de conservación del estupendo campus de la universidad de Toronto, además de encontrarse en el centro de la ciudad, funciona como pulmón verde de ésta y sus paseos son de gran belleza, tanto que la revista Traveller ha considerado este campus como uno de los lugares más bellos de Canadá. Es otro paseo que nos perdimos y que solo pudimos ver desde el bus turístico. Ni una sola pintada ni graffitis en todo el complejo.

Volvimos a adentrarnos en el Dowtown, circulando bajo edificios de gran altura en dirección al puerto de la ciudad, si, si, hemos dicho puerto, aunque Toronto no tenga mar. El lago Ontario es lo suficientemente grande para tener un puerto tanto deportivo como de carga.

Toronto está situado en la orilla norte del Lago Ontario, que es tan grande que da la sensación de vivir cerca de la playa. Además la supuesta costa del lago está enfrente del Dowtown, convirtiendo esta zona, en un atractivo punto de interés.

Allí en el puerto, Central Harbour, nos paramos para disfrutar de un paseo en barco hacia las Toronto Islands. Una estudiante en prácticas es la encargada de llevar al pasaje del autobús hasta el muelle desde donde zarpará el barco de una manera un poco más que autoritaria. Sin darle mayor importancia, la seguimos hasta acomodarnos en el barco. La travesía es una delicia en todos los aspectos y es de visita obligada si se llega a Toronto. El navegar entre las islas es todo un espectáculo y ver el skyline de la ciudad una de las imágenes más bonitas de Toronto .

Se trata de un pequeño conjunto de islas situadas en el Lago Ontario, a poca distancia del Downtown, y comunicadas entre sí con varios puentes. Éste es el lugar ideal para pasar las noches de verano y los fines de semana. Todo un lujo que tiene la gente que vive en Toronto. Las Toronto Islands se extienden a lo largo de un área de 230 hectáreas. Es un enclave muy agradable para pasear y realizar actividades al aire libre. Actualmente muchas personas de clase media/alta eligen esta zona para tener su casa de vacaciones.

Son todo un oasis de tranquilidad frente a la agitación de la ciudad, ya que prácticamente todas ellas son un parque visitable, con zonas de ocio, algunas pocas casas y hasta un pequeño aeropuerto regional en uno de sus extremos. Ofrece la posibilidad de disfrutar de largos paseos por sus senderos, hacer excursiones en familia, o incluso, tomar un baño en una de sus playas. Además, desde la zona de las mismas más cercana a la ciudad, se tienen algunas de las mejores vistas del paisaje urbano de Toronto. No lo dudéis, es imprescindible coger un ferry a las islas para tener la mejor visión del skyline de la ciudad.

Un recorrido de aproximadamente una hora y que a nadie deja indiferente. Todo el mundo desembarca con una sonrisa dibujada en la cara.

Y llegamos a lo que se ha convertido en el gran símbolo de Toronto. Caracteriza su skyline y es la mayor atracción turística de la ciudad. Durante mucho tiempo fue la torre de comunicaciones más alta del mundo y es una de las construcciones más elevadas del continente americano, nos referimos a la CN Tower.

La CN Tower funciona como transmisor de la cadena de comunicación CBC. El punto más alto de la torre es una plataforma de observación, muy popular entre los turistas. El ascensor de cristal sube a una altura de 364 m (aunque la torre tiene 554 m) lo que posibilita una excelente vista de la ciudad. También existe un restaurante giratorio con precios prohibitivos y con el suelo de cristal. Desistimos de subir por su exagerado precio 35 CAD que al cambio son 25€.

Y ahora el chiste fácil: ¿Sabéis que se ve desde la torre CN?... ¡Pues Torontotero!

El puerto para los vecinos de Toronto no solo es un muelle para barcos, si no un Centro Cultural de lo más atractivo. El llamado Centro Harbourfront es una instalación abierta todo el año con conciertos, espectáculos de danza, lecturas de autores, películas y programas infantiles cada fin de semana y muchos días de semana durante todo el año. El centro pone un gran énfasis en la diversidad cultural con actos y la participación de la comunidad corporativa. Harbourfront dispone de varios lugares importantes para la música y eventos culturales. El muelle de la terminal Queens alberga una amplia variedad de tiendas y servicios y el Centro Quay York alberga una galería de arte.

El puente denominado "Simcoe WaveDeck", tiene como origen, una serie de muelles urbanos que únicamente se dan en Canadá, es tan funcional como artístico. Presenta un aspecto informal al estilo de un anfiteatro con curvas impresionantes que se elevan hasta los 2,6 metros por encima del lago. El Simcoe WaveDeck creó un nuevo espacio público, mediante la sustitución de una acera estrecha por un gran lugar de reunión en la orilla del agua. Su diseño caprichoso y dinámico ha hecho que el Wavedeck sea uno de los más interesantes nuevos espacios públicos de la línea de costa. Sustituyó al puente histórico del antiguo Toronto.

Fuimos a comer a un restaurante de comida rápida de la misma cadena que el local donde cenamos enfrente del hotel, esta vez junto al puerto, no salió excesivamente cara, pero hay que tener cuidado porque todos los precios que se exponen están sin IVA que es un 22% más. Volvimos a coger el bus turístico para recorrer la parte de la ruta que nos faltaba, entre los lugares más curiosos estaba el Hockey Hall of Fame (Salón de la fama del Hockey). Deporte nacional en Canadá por encima del fútbol americano o el béisbol, que tiene en esta sede un museo de 60.000 metros cuadrados.

Observamos detalles de la ciudad como"transpantojos" en algunas fachadas de edificios y murales de gran talento artístico.

Y con una breve visita a las colonias de casas antiguas de influencia británica, acabamos con nuestra visita a Toronto. Aprovechamos el bus para pararnos junto al hotel a recoger nuestras maletas y de nuevo cogimos el tren hacia el aeropuerto internacional Pearson.

Fuimos con el tiempo suficiente, y como consejo os diremos que hagáis lo mismo, el aeropuerto internacional es un poco caótico ya que tienen centralizada la recogida de maletas independientemente del vuelo que tengas, por lo que tienes que ir primero al mostrador a facturar y después llevar las maletas que nadie te coge, hasta tu mismo tienes que pesarlas. Lo mejor es facturar online, bien por internet o en las máquinas del aeropuerto porque los mostradores están atestados de gente. Eso sí, para la espera del vuelo, una vez pasas a la zona internacional hay más de 500 Ipads de uso gratuito. Y con esto, acabamos nuestro viaje del verano que hemos compartido en éste, nuestro blog por si os sirve de ayuda o simplemente os haya hecho pasar un buen rato.

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#2016 #Canadá #Toronto

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