Turisteando el mundo

  • Pilar y Paco Viajeros

El castillo de Devin (Eslovaquia)

De visita obligada si se está más de un día en Bratislava, es la excursión al castillo de Devin. Se encuentra en la confluencia de los ríos Moravia y Danubio, aproximadamente a 13 km de Bratislava y a escasos km de la frontera con Austria. Nos dirigimos al puerto de Bratislava, totalmente céntrico y sin perdida alguna. Preguntamos donde atracaba el barco. Vimos la cola de gente que se disponía a ir hacia Devin, pero no veíamos taquilla donde comprar los tickets. Un amable camarero de un bar que estaba al lado, nos pasó al local y nos consiguió sitio llamando a la tripulación por teléfono. Alucinante pero cierto. Posteriormente pagamos en el barco.

El barco para ir, sale del puerto de Bratislava todos los días excepto los lunes junto al puente nuevo durante los meses de Abril a Septiembre. Estos son los horarios:

Calendario 2016 Todos los días excepto los lunes

Salida Bratislava 10:00 14:30 Llegada a Devin 11:30 16:00

Salida de Devin 13:30 18:00 Llegada Bratislava 14:00 18:30


Precio: 10€ ida y vuelta

Otra forma de ir es en los autobuses nº 28 y 29 que se cogen en la parada de autobuses del Puente Nuevo en Bratislava. Frecuencia: cada media y cada hora. (3€ ida y vuelta). Es totalmente recomendable al menos un trayecto en barco (aunque después se vuelva en autobús) ya que el recorrido es verdaderamente espectacular, transcurriendo entre páramos, isletas y corrientes, eso sin contar las impresionantes vistas de la ciudad de Bratislava desde el barco.

Después de una agradable travesía por el Danubio, con un tiempo espléndido, el barco atracó en un pequeño muelle en la falda de la montaña. Todo estaba extremadamente tranquilo, había un pequeño hotel, restos de la antigua muralla del castillo, un par de restaurantes y muchas indicaciones de senderos que nos hizo pensar que debía ser un lugar concurrido especialmente los fines de semana, como así corroboramos posteriormente.

El lugar desde luego es idílico, la naturaleza de aquel paraje es digna de contemplar. Una curiosidad, el pequeño puerto posee el único faro existente en Eslovaquia. Seguimos los carteles que indicaban el camino al castillo, enclavado a 1,5 Km. del embarcadero donde habíamos llegado.

El paseo junto a la orilla del río no se hace pesado, pues hay muchas cosas que te hacen pararte durante el recorrido. Las casas que hay orientadas hacia el río no se ven mansiones lujosas pero si con pequeños jardines bien cuidados y llenos de flores.

Junto al río se levanta un monumento homenaje a las 400 personas que fueron asesinadas en este lugar durante la etapa comunista. Monumento, que según señala una placa fue visitado por la reina Isabel II de Inglaterra en 2008. En este mismo lugar se puede observar la confluencia de los dos ríos.

Un poco más adelante se distingue la puerta de entrada al recinto del castillo, llamada Puerta de Moravia construida en el siglo XV en la antigua muralla. En su interior dos restaurantes con terraza, un hotel, parques para niños y varias tiendas de souvenires. Hicimos una parada para tomar un café y disfrutar de las vistas.

Desde allí empezamos a ver la escasa silueta que queda del Castillo.

El castillo se cierne sobre un acantilado por encima del Danubio y el río Moravia, a una altura de 212 metros. En su época fue un castillo de gran importancia por su estratégica situación geográfica, entre las fronteras de Eslovaquia, Austria y Hungría. Fue construido en el siglo IX, ampliado en el XIII para proteger la frontera del oeste del Reino de Hungría de las guerras contra los turcos y finalmente destruido en 1.809 por las tropas de Napoleón.

En el siglo XX no era una frontera cualquiera ya que la entonces Checoslovaquia (unión de Chequia y Eslovaquia) formaba parte del llamado Telón de Acero, la división política entre Este y Oeste después de la II Guerra Mundial. Por tanto, el río Moravia en ese punto separaba no sólo dos países, sino también el oriente y occidente europeo. En la actualidad está siendo restaurado ya que se considera monumento cultural y símbolo de la historia eslovaca.

Julio Verne visitó el Castillo de Devín, y le impresionó mucho. Se dice que para escribir la novela “El misterioso castillo en los Cárpatos”, Julio Verne se inspiró en estas ruinas, aunque trasladara la trama a otro lugar. Desde el año 1973 se están realizando trabajos arqueológicos ya que se piensa que este lugar fue habitado durante el Neolítico y que civilizaciones como los celtas y los romanos lo usaron para controlar el flujo del comercio por el río. En 1975 se encontró una cruz de hierro que junto con otros hallazgos, parece que se corresponde con la construcción cristiana más antigua de Eslovaquia.

Por otro lado se realizan trabajos de mantenimiento y conservación del Castillo. Prácticamente derruido, se hace lo posible por intentar restaurarlo y por esa razón se encuentran cerrados la mayoría de los accesos a su interior. Pero la visita a este castillo no sólo debe estar en contemplar la fortaleza, sino también en disfrutar de la naturaleza en sus magníficos alrededores. La entrada son 3 euros y el horario de verano es de 10 a 19 horas

Una vez recorrido el enclave del castillo, retornamos a Bratislava para comer y seguir visitando la ciudad.

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#2016 #Eslovaquia #CastillodeDevin

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