Turisteando el mundo

  • Pilar y Paco Viajeros

Ta'qali, Rabat, Mdina, Mosta y Sliema, las ciudades más espectaculares de Malta (Lista Indicativ


TA'QALI, RABAT. MDINA, MOSTA Y SLIEMA

Empezamos el día tempranito con un buen desayuno en la terraza del hotel con unas vistas maravillosas. A las 8,15 estábamos dispuestos para coger el bus para ir dirección Rabat y Mdina, haciendo antes una parada en Ta’Qali.


Desde Sliema teníamos el 202 y el 203 que pasan cada hora pero con horarios distintos, con lo que en realidad teníamos bus cada 30 minutos. Llegamos a la parada y vimos marcharse el 203, pues a esperar el 202 que llegó con más de 20 minutos de retraso.

Ya sentados en el bus, pasamos por la universidad, el hospital, y un pueblo tras otro. Llegamos a la parada del llamado pueblo artesano de Ta’Qali. No había ninguna indicación y con el mapa de google dedujimos el camino. Esperábamos encontrar una serie de hangares de la segunda guerra mundial que estaban ocupados en la actualidad por artesanos: alfareros, joyeros, pintores, etc. ¡Eso habíamos leído y también vimos que los bus turísticos paraba allí! Los hangares estaban pero vacíos y medio abandonados; lo único que tenía el lugar era una macro tienda con suvenires, cristal de Mdina y una zona donde se veía trabajar el vidrio y a los sopladores. Menuda decepción con la vida artesanal de la isla!

Nuevamente a la parada del bus pensando que en 5 minutos pasaría el 203, los 5 minutos se convirtieron en 40 y pasaron los dos buses juntos; era lunes y estábamos sufriendo los retrasos por tráfico en la isla. Al menos, las vistas desde la carretera de Mdina, las adelfas y las chumberas eran bonitas.

Por fin llegamos a destino, Rabat (sus catacumbas inscritas en la Lista Indicativa de la UNESCO desde 1998) y Mdina (la Cittá Vecchia inscrita en la lista Indicativa de la UNESCO desde 1998), dos lugares imprescindibles si vas a Malta. Hay que bajarse en la parada del bus Raba3, que te deja en una rotonda y a la izquierda está Rabat y a la derecha el acceso a Mdina. Nosotros empezamos por Rabat.

La ciudad de Rabat, cercana a la capital histórica de Mdina, es conocida por conservar en el subsuelo complejos funerarios o catacumbas que dan muestra de la presencia del cristianismo primitivo en el archipiélago, entre los siglos I y IV, en los difíciles años de persecuciones, de las ceremonias bajo tierra y de los entierros a la luz de las lámparas de aceite. Las catacumbas de la Isla de Malta están en la Lista Indicativa de la Unesco desde 1998

Estas catacumbas son más pequeñas que las italianas pero no por ello menos interesante. Podemos decir que bajo la ciudad de Rabat, en kilómetros de laberínticos pasadizos, se encuentra la evidencia arqueológica más grande y antigua de la cristiandad en Malta. Las dos catacumbas visitables son las de San Pablo y las de Santa Águeda, ambas situadas en las afueras de la antigua capital romana Melite (Mdina de hoy), ya que la ley romana prohibía los enterramientos dentro de la ciudad. Pero antes de adentrarnos en las catatumbas había que llegar a ellas, recorrimos la ciudad de Rabat que nos pareció muy bonita, con calles muy estrechas llenas de flores y como no, acercándonos a la iglesia parroquial los preparativos del Corpus. Compramos nuestras entradas de 5€ por persona ( El horario es de lunes a domingo de 9 a 17 horas, la última admisión a las 16,30) , nos dieron un mini folleto y empezamos a bajar escaleras.

El lugar fue despejado e investigado en 1894 por el Dr. AA Caruana, pionero en arqueología de la era cristiana en Malta. Tiene más de 30 hipogeos, de los cuales el complejo principal, situado dentro del conjunto de San Pablo, cuenta con un complejo sistema de pasajes interconectados y tumbas con una superficie de más de 2.000 metros.

El conjunto toma su nombre del mito de la presencia de San Pablo en una gruta en este lugar. El origen de la catacumba principal muy probablemente partió de un grupo de pequeñas tumbas del tipo Púnico - romana e hipogeos que fueron finalmente ampliados y se unieron al sistema de pasajes y tumbas utilizados en la época romana tardía.Una vez dentro nos sorprendió lo bien iluminadas que estaban y una señalización estupenda y muy clara con lo que no te daba “yuyu” adentrarte en las profundidades del lugar. Creo que estuvimos dentro más de un ahora y a pasar de haber visto las romanas, nos gustaron mucho.

Después de las catacumbas visitamos el museo que tienen, no nos pareció muy interesante y de ahí al exterior, rodeados de flores, sol y aire limpio a tomarnos un cafetito.

Emprendimos el camino para ir a Mdina y comer allí pero nos encontramos un restaurante en Rabat para comer algo ligero que nos gustó y allí nos sentamos. Damos buena cuenta de unos sándwiches al estilo maltés muy ricos. Y aquí foto para que no se nos olvidara el nombre.

En la misma rotonda que para el bus y se encuentra la Domus Romana, sale un trenecillo que recorre Rabat, Mtarfa y Medina por su parte exterior. El precio 4,50 por persona. Lo cogimos a las 14,30 y tarda unos 35-40 minutos; a nuestro gusto no merece la pena la ruta que hace, aunque las vistas de Mdina son bonitas.

Por esta puerta entraríamos a Mdina, en la Lista indicativa de la UNESCO desde 1998, la ciudad del silencio unos minutos después.

Mdina desde el trenecillo.

Mdina es la antigua capital de Malta, se alza sobre un altozano central de la isla amurallada, es conocida también como "La ciudad del Silencio", es una de las ciudades más espectaculares de Malta tanto por los sitios a visitar como las hermosas y estrechas calles medievales que tienen un encanto muy prosaico.

Este encanto hace que sea bonito visitar Mdina tanto durante el día, como volver un día por la noche y pasear en medio de la calma de esta ciudad asimismo las vistas que ofrece de Malta des de la muralla también son espectaculares.

La mayoría de edificios son de arquitectura barroca y esta pequeña ciudad está llena de pequeños palacios privados de la época, iglesias, plazas… y además está llena de tiendas de artesanía típica, convirtiéndola en un museo vivo.

La Catedral de San Pablo destaca sobre el horizonte de la ciudad, construida el siglo XI y reconstruida en 1693, es bonita de visitar por dentro ya sea por sus características arquitectónicas, como por sus pinturas y esculturas que relatan la vida de San Pablo. En su bellísimo interior barroco destacan los frescos de Mattia Preti; en el suelo se hallan las lápidas de personajes locales y bajo la iglesia existe una cueva donde según la tradición estuvo refugiado San Pablo después de haber naufragado en Malta.

La catedral está abierta de lunes a viernes de 09.00- 16.30 y los sábados de 09.00 a 15.30. El precio de la entrada es de 5€ y por los estudiantes 3.50€, los niños con menos de 12 años no tienen que pagar entrada para visitar la catedral de Mdina.

Pero sin lugar a dudas, esta llamada ciudad del silencia está diseñada para pasearla lentamente, observando sus numerosos detalles, y recorriendo sus murallas que te otorgan unas vistas espectaculares. En definitiva Mdina es otro de los imprescindibles de Malta, notros tendremos que volver para poder visitarla de noche.

Tras la visita a Mdina, teníamos intención de ir a Mosta para ver la Gran Rotunda pero los horarios que manejábamos era que cerraba a las 17h y ya pasaba esa hora decidimos entonces volver a Sliema en el 203 y que tardaba casi una hora; así nos permitiría dar un paseo por esta ciudad y estudiarnos las ofertas de las distintas compañías para hacer el crucero de 2 horas por el Grand Harbour el día 3, nuestro último día en Malta.

Sliema, es el centro de Malta para tiendas, cafeterías y restaurantes.

Sliema es una ciudad costera situada en el noreste de Malta, al lado de St. Julians. Una vez el hogar de la aristocracia de Malta; ahora se ha convertido en una zona comercial importante, muy popular para ir de compras, bares, cafeterías, restaurantes y hoteles.

Sliema adquirió su nombre de una capilla dedicada a la Virgen del Mar (o Stella Maris), construido en 1855, que sirvió como punto de referencia a los pescadores que habitaron la zona. El nombre está vinculado a las primeras palabras de la oración Ave María, que en Maltés son "Sliem Għalik Marija". Sliem es la palabra de Malta significa la paz y la serenidad. Sliema es una ciudad grande, residencial con una población de alrededor de 15.000 habitantes.

Sliema fue una vez un tranquilo pueblo de pescadores , un complejo menor de verano que fue sede de los residentes más ricos Valletta. El siglo XIX, sin embargo, vio el desarrollo de Sliema que se convirtió rápidamente en una zona residencial, junto a la vecina St. Julians. Elegantes villas y casas de la ciudad, así como muchos edificios victorianos fueron construidos por los británicos por el paseo marítimo con vistas a la costa rocosa. Pronto, las gentes de Sliema entendieron el potencial turístico de la zona, por lo que iniciaron un boom de la construcción que cambió todo el paisaje. Sliema se convirtió en el primer destino turístico en Malta. Hoy en día, sólo se conservan unas pocas casas victorianas y el resto han sido sustituidos por modernos apartamentos bloques, establecimientos y hoteles.

Desde Sliema, a la derecha, por el paseo marítimo caminando puedes llegar a Gzira, Ta 'Xbiex y al puerto deportivo de Msida, mientras que a la izquierda, hay una pasarela hacia St. Julians, Paceville y la bahía de St. George. Nuestro bus paró el lado del Centro comercial MarcSpencer y decidimos dar una vuelta por él, en la última planta nos encontramos una cafetería con unas vistas del puerto espectaculares y que si os alojáis en otro lugar os recomendamos subir aquí y contemplar el panorama.

Seguimos paseo por el puerto preguntando por el bus turístico de Gozo para el día siguiente de la Compañía Malta Sightseeing, habíamos visto en internet que eran 16 euros y te regalaban el paseo por el Grand Harbour. Los datos de internet dicen una cosa y allí estaba modificado en folleto de 2105 con otros distintos, en los que el paseo por el Grand Harbour no estaba incluído. No nos convenció esto.

Seguimos y topamos con Luzzu Cruises, preguntamos y la choca que lo atendía era española. Nos vendió una excursión para el día siguiente de Gozo y Comino saliendo desde Sliema por 35 euros por persona y nos regalaba el Gran Harbour del día 3, que el precio era de 16 euros. Sabíamos que no visitaríamos Gozo a nuestro gusto pero no nos pareció mal la idea de olvidarnos de los buses malteses por un día. Con todo resuelto y contentos tocaba duchón y cena en el mismo restaurante del día anterior. Paseo nocturno y a dormir.

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