Turisteando el mundo

  • Pilar y Paco Viajeros

Descubriendo los secretos de la isla de Java (Indonesia)


Habíamos dormido plácidamente, no tuvimos problemas para madrugar y a las 07:00h nos pusimos en marcha, bajamos a desayunar en un precioso salón destinado al buffet donde se podía encontrar cualquier tipo de comida, desde asiática a europea. Rodeados de esplendidos jardines y degustando café expreso empezamos el día. A las 08:15 nos encontramos con Nonen y el conductor Yanto. La excursión prevista iba a empezar por el Palacio Real, también llamado Kratón.


Yogyakarta tiene cerca de un millón de habitantes, es conocida popularmente como... Jogja (jogh-jah) y es la única provincia en Indonesia cuyo gobierno es un sultanato de la época pre-colonial, el sultanato de Ngayogyakarta. Esto fue debido a la ayuda que prestó el sultanato durante la guerra contra los holandeses, que llevó a la independencia de Indonesia. Desde entonces el Sultán es considerado como gobernador civil de esa zona de Indonesia y además con cargo hereditario. Por otro lado, es el destino turístico más popular en Java debido a su proximidad con los templos de Prambanan y Borobudur. Por desgracia, se encuentra en una de las zonas sísmicas más activas de Java y la ciudad ha sido repetidamente golpeada por terremotos y erupciones volcánicas. Lo peor en los últimos tiempos fue el terremoto del 2006 y la erupción volcánica del Merapi en 2010.

Llegamos en poco menos de 15 minutos a una plaza enorme y vacía de edificios y equipamientos. Nonen nos apuntó que dicha plaza se utiliza para grandes manifestaciones y concentraciones. Se llama Plaza de Alun-Alun Utara y allí se celebran multitud de celebraciones como el “Sekaten”, la semana del nacimiento del profeta Mahoma en junio. La ceremonia comienza con procesiones a primera hora de la mañana y termina a medianoche. Durante toda la semana se realiza también allí un mercado nocturno. En el enlace puesto a continuación se pueden conocer los eventos que se realizan en la ciudad de Yogyakarta... www.yogyes.com/en/yogyakarta-travel-guide/calendar-of-events/

Distinguimos al final de la plaza la muralla que rodea al Palacio del Sultán. Dicho palacio se denomina Kraton o Keraton y significa “palacio real” en javanés. El sultanato y la cultura de Java se ve reflejada en el palacio de su reinado. La ciudad surgió alrededor de él. Kraton Yogyakarta fue construido en el siglo XVIII como el centro del reino de Ngayogyakarta.

La entrada cuesta 12.500 rupias (1€) por persona, más 1.000 rupias más por la cámara (0,10€) no es caro, pero nos pusieron una guía en español porque los guías de fuera no pueden pasar a la que hubo que dar una propina de 30.000 rupias (2,5€).

El recinto se divide en las siguientes estancias: el hogar del Sultán, un centro de artes escénicas y auditorio y un museo de la historia contemporánea del país y de la línea real del sultanato. Lo primero que encuentras, una vez franqueada la entrada es un pabellón (Pendopo) que era utilizado por ministros y tropas. Hoy en día se destina a representaciones musicales y teatrales, todos los días se puede asistir a espectáculos de danza, teatro y marionetas, nosotros tuvimos la mala suerte de no verlo ya que estábamos en pleno Ramadán y estos eventos se suspenden.

Desde allí a la parte principal que se llama Purworetno y es donde el sultán trabaja ejerciendo sus funciones. A su lado hay un edificio de dos pisos que alberga la biblioteca privada real. El edificio donde vive el sultán se llama Gedong Kuning. Es el más alto del lugar y alberga el salón del trono y donde se llevan a cabo las coronaciones reales.

Máscaras y símbolos reales adornan las paredes de los diferentes pabellones que en su mayoría son espacios abiertos sostenidos por pilares de madera tallados, utilizando los colores de las tres religiones (dorado, verde y rojo) como muestra de unidad.

Incluso hay espacio para antiguos componentes de la guardia real donde se reúnen, juegan y sacan alguna propina por hacerse fotos con los turistas.

El museo en bastante mal estado de conservación, posee piezas de interés como la mesa donde se firmó el tratado de independencia, cuadros y fotos de la realeza y objetos pertenecientes a la familia real como joyas, bastones, dagas y vestidos.

Agradecimos a la guía sus explicaciones, le dimos la propina y nos despedimos del palacio. En la puerta nos esperaba Nonen para enseñarnos otro palacio situado a unos 15 minutos andando (1 Km.)... El Palacio del Agua o Taman Sari. La entrada 12.000 rupias y 1.000 rupias por la cámara. Total 1,10 €

Taman Sari es su nombre en javanés. Construido a mediados del siglo XVIII, el Taman Sari tenía múltiples funciones, como un área de descanso, un área de meditación, una zona de defensa, un lugar donde esconderse y por supuesto un lugar para amar. Constaba de un gran lago artificial con islas y pabellones, un complejo de baños y piscinas y estancias para las concubinas del sultán. Al verlo a distancia simulaba que estaba flotando en el agua, de ahí su nombre.

Durante la Guerra de Java de 1825-1830 Taman Sari fue abandonado, en parte debido a que las obras hidráulicas elaboradas eran muy difíciles de mantener. Los jardines fueron abandonados y los edificios sufrieron algunos daños. El complejo del palacio cayó en desuso después de un terremoto en 1867. Con el tiempo, los ocupantes ilegales comenzaron a habitar el sitio, que rodea las ruinas de los pabellones desiertos y llenando los lechos de los lagos vacíos. Hoy en día sólo el complejo balneario central está restaurado, mientras que las otras áreas se han ido ocupando en gran parte por el asentamiento local. Hoy conocido como barrio del Kratón o Kraton Village con unas 30.000 personas asentadas en él.

Saliendo del Palacio del agua, fuimos a este barrio, curioseamos, paseamos e hicimos las fotos correspondientes. Casas bajas, callejones estrechos y donde se encuentran multitud de artesanos del "batik" (tejidos pintados a mano) y artistas que exponen sus obras así como algunas de las mejores tiendas de artesanía de la ciudad, especialmente de marionetas.

Nos gustó mucho el recorrido y hasta observamos que hay una comunidad bloguera y con Wifi comunitario que fue visitada por el propio Mark Zuckerberg fundador de Facebook.

Pero los que nos llamó más la atención fue una pequeña mezquita subterránea bajo las calles. Dentro del área de meditación de la antigua Taman Sari se construyó esta Mezquita llena de simbolismos, indicando la dirección de la Meca, con forma circular al igual que el camino al pecado te lleva al mismo punto, las direcciones del viento en aberturas en los cuatro puntos cardinales, etc. Se llama Sumur Gumuling

El patio central tiene en su centro cinco escaleras, una de ellas conduce hacia el segundo piso y su simbolismo es la trayectoria hacia la Meca donde se deben expiar los pecados, por lo que tiene un acceso difícil y las cuatro restantes conducen hacia la cámara baja y representan los pecados y el infierno porque son fáciles de bajar. En el centro, una plataforma donde el Imán dirigía las oraciones.

Desde el poblado de Kraton, le pedimos al guía ir a la calle Malioboro Street, una delas arterias principales de la ciudad, porque teníamos que comprar una tarjeta de memoria para la cámara. Aparca dentro de un centro comercial y Nonen nos acompaña a comprarla, el precio era fijo y más barato de lo que nos pedían en Bangkok.

Nos recordó en cierto modo a Kao San Road de Bangkok, pero mucho más bulliciosa y con trafico más caótico, miles de motos circulando y otras tantas aparcadas en la calle. El mayor peligro era cruzar de acera. Tuvimos ocasión de empaparnos del ambiente y disfrutar mirando y entrando en las tiendas de batik, que es Patrimonio de Indonesia por la UNESCO desde 2009. Era curioso ver a tantas personas desarrollar su vida diaria. El calificativo de esta calle... ¡Alucinante!

Se desarrolla con un eje norte-sur en la línea entre el Kraton y el Monte Merapi, esto tiene su significado religioso (el comienzo de la vida y la muerte), además de ayudar a orientarse a la gente local. Aproximadamente tiene unos dos kilómetros de recorrido, toda ella repleta de tiendas, mercados y puestos callejeros.

En ocasiones la avenida se prepara de forma ceremonial para que el sultán atraviese su camino hacia y desde el Keraton. Durante estas ocasiones Malioboro se decora con flores. El nombre Malioboro deriva del nombre del gobernador británico Marlborough.

Reunidos de nuevo con Nonen y Yanto, nos montamos de nuevo en el coche para ir a conocer el pueblo de Kota Gede, una antigua ciudad, incluida dentro del área arqueológica de Yogyakarta. Llegó a ser, aunque brevemente, la capital del sultanato de la dinastía Mataram hasta su traslado al Kraton de Yogyakarta, periodo del que conserva un palacio real, un cementerio y una mezquita reales.


De allí es originario Zunan de www.guiaespanolyogyakarta.com el "coordinador" de guías y excursiones para españoles en Java. Nos llevaron primero a su casa a conocerle, fue hospitalario, cordial y simpático. Sabe de sobra hacer su papel y se le nota con ganas de ayudar a su pueblo natal, de esta manera y con "buen humor" nos endosó 1 guía local y 4 becak individuales de bicicleta por el módico precio de 20€. No nos gustó nada esto, pero no íbamos a discutir en su propia casa, la opción era o recorrerlo a pie o con el becak. Si os ofrecen esta excursión, cambiarla por otra sin coste adicional. No lo merece.

Tampoco nos gustó el esfuerzo de los conductores ciclistas de becak para llevarnos, eso es del siglo pasado y nada seguro. Aunque sea su medio de vida, no disfrutas del recorrido pensando en el esfuerzo del conductor. Todo el pueblo está anclado en el pasado y ciertas situaciones no son muy agradables de ver. Eso sí, terminamos con la satisfacción de haber conocido la Indonesia más profunda. Primero visitamos un obrador de magdalenas o bollo parecido a ellas. Parece ser que gustan tanto que tienen pedidos de muchas partes y ha permitido a los dueños pagar los estudios universitarios de dos de sus hijos.

Pero cómo íbamos a probarlas, si hacen la masa tumbados en el suelo, la amasadora era vetusta y oxidada y los utensilios sin ningún tipo de higiene. Hicimos ver que estábamos llenos y que no nos apetecía. Tuvieron, eso sí, la amabilidad de no ofrecernos comprar una bolsa de esas magdalenas, que imaginamos era el objetivo de la visita. Andando por callejuelas paramos unos minutos para beber una botella de agua porque nos encontrábamos exhaustos, seguimos hasta llegar al mercado central y allí se nos cayó el alma a los pies. ¡Qué condiciones! y eso que parecía que el guía local estaba orgulloso de lo que nos enseñaba. Agua resbalando por las paredes, un calor infernal porque solo había una lona como techo, los alimentos ordenados de cualquier manera y el suelo lleno de suciedad y sangre de animales. Nos miramos entre los dos, deseando salir de allí cuanto antes. Después fuimos a la Mezquita, baños árabes y restos del palacio real. Éramos los únicos europeos u occidentales que estaban allí, hombres tumbados mirándonos con asombro y jóvenes en corrillo eran nuestra compañía.

El guía local de unos 18-19 años y que no sabía español quería agradar contándonos la historia y pormenores de aquellos monumentos. Nonen nos traducía, pero hacía un calor insoportable y nuestro interés menguó por el tipo de excursión que estábamos haciendo. Los monumentos casi son ruinas porque se encuentran en bastante mal estado de conservación.

Volvimos a subir en los becak y fuimos a la casa de Zunam para recoger nuestro coche. En la salida del pueblo paramos para conocer a los artesanos de la plata. Los plateros de Kota Gede crecieron cuando era la capital de Mataram. Durante ese tiempo, las industrias de plata, oro y cobre tradicionales comenzaron a desarrollarse, se caracterizó por el uso del “repujado”. Los productos de esta región eran para satisfacer las necesidades de la familia real.

Más tarde los holandeses, introducen la técnica de la "filigrana" con sus motivos florales, todo ello realizado artesanalmente. Actualmente además de trabajar con filigranas, realizan esculturas (miniaturas), cajas, cuencos, cofres, etc. Esta si fue una visita interesante y que nos gustó. En vivo puedes observar todos los procesos de la plata y los artesanos trabajando en cadena.

Acabamos la visita a Kota Gede y nos dirigimos a la playa de Parangtritis, a unos 30 kilómetros de Yogyakarta. Tardaríamos cerca de una hora en llegar. Nos apetecía mucho ver el Índico y conocer esta maravilla de lugar lleno de acantilados.

Parangtritis es un lugar precioso con una playa de arena negra combinada con colinas rocosas y dunas. El acantilado tiene en su parte inferior rocas de coral que destellan cuando está mojado y le ilumina el sol.

Además de ser famoso como un lugar de recreo, Parangtritis es también un lugar sagrado. Mucha gente viene a la playa para hacer meditación. Hasta ahora, es de los pocos lugares donde se lleva a cabo la tradicional ceremonia llamada Labuhan que es un ritual de una promesa espiritual para la protección. Los lugareños creen que la zona tiene vínculos especiales con el Yogyakarta Kraton (palacio) y el Monte Merapi, con una línea recta que conecta los tres.

Viendo la inmensidad de la playa y que había carros tirados por caballos, no dudamos en utilizarlos para dar una maravillosa vuelta por el paraje. Espectacular paseo con dos conductores casi niños súper amables.

Lo que es una pena es que debido a la demanda turística, dejen alquilar “Quarks” con el ruido que hacen y removiendo salvajemente la arena a su paso. Nada que ver con el romanticismo de un carro tirado por un caballo.

Habíamos pasado la línea del ecuador por unos kilómetros, En ese lugar hay 12 horas de luz y 12 horas de noche. El atardecer es un regalo para la vista, colores naranjas, rojos y amarillos se funden en una visión realmente asombrosa.

Por cierto y como anécdota por si queréis tenerlo en cuenta, hay una leyenda urbana de Parangtritis. Se dice que en esa playa, se alberga el palacio de Ratu Kidul, la reina que controla el Mar del Sur, una especie de sirena que atraerá a los bañistas para ahogarlos en el fondo del mar si llevaran ropa verde. Así que ya sabéis, nada de ropa verde en los mares del Sur.

Una parada en una terraza techada con hojas de palmeras mirando al mar en la que pedimos un coco partido con su agua para refrescarnos y de vuelta a Yogyakarta, disfrutando de la vista de los arrozales verdes con un cielo rojo que se daban por doquier en la carretera. Un día hermoso sobre todo al final.

Como el día anterior cenamos con los pinchos y aperitivos que servían en la zona Level del hotel. Acostarse y esperar al día de mañana.


ANTERIOR SIGUIENTE


#2015 #Indonesia #Java #Yogyakarta #Kraton #k #Kratonvillage #TamanSari #Palaciodelagua #SumurGumuling #Malioborostreet #KotaGede #becak #playadeParangtritis #MeliáPurosani #SudesteAsiático

NOS HARÍA MUCHA ILUSIÓN QUE NOS DEJARAS UN COMENTARIO

Encuentra la información que buscas

Para utilizar el buscador, basta con introducir un lugar, monumento, ciudad, país o incluso solo una palabra y se verán los resultados de nuestros artículos.

SUSCRÍBETE A NUESTRO BLOG

DESDE AQUÍ PUEDES DAR UN "ME GUSTA" A NUESTRA PÁGINA DE FACEBOOK

Icono e-mail
  • Icono para Facebook
  • Icono para twitter
  • Icono para Instagram
  • Icono para RRSS
Esta web utiliza cookies para asegurar que se da la mejor experiencia al usuario al visitar nuestro blog. Si continuas navegando por este sitio,  se asume que se está de acuerdo.

Nos encontramos en: Madrid (España)